Suscripcion Gratis

Reciba la predicacion de la semana en su casilla de correo electrónico.
 

 

Su Email:

Ofrecido por: FeedBurner

 

Depues de confirmar en pantalla, recibirá un email de confirmación. Clic el hiper-vinculo para terminar el proceso de suscripción.

La cena del Señor

AddThis Social Bookmark Button

Usualmente, cuando celebramos en nuestra congregación (un día de cada mes del año) la Cena del Señor, la iniciamos con la lectura de los versículos del 27 al 32 de I Corintios capítulo 11. Después procedemos con unos instantes de reflexión, y concluimos leyendo los versículos del 23 al 26 de este mismo capítulo. Acto seguido dos hermanos previamente elegidos oran por el pan y el jugo de la uva destacando brevemente el significado de la Santa Cena. Pero con el correr del tiempo, aparecen nuevos hermanos a la congregación que ven y participan en este solemne acto y por desconocimiento lo ven como un simple procedimiento de rutina sin poder captar el significado y mensaje que se desprenden de la Cena del Señor. En el día de hoy vamos a explorar algunos de los puntos más sobresalientes.

I CORINTIOS 11: 27- 32

11:27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
11:28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
11:29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
11:30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
11:31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;
11:32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo

La Cena del Señor sólo alcanza su propósito si el creyente admite y viene al Señor con fe verdadera, en sincera oración y con dedicación a la Palabra y a la voluntad de Dios.

Que cualquiera que comiere y bebiere indignamente significa participar a la Cena del Señor de manera indiferente, sin reverencia, sin deseo de apartarse de los pecados ni aceptar el pacto de la gracia.

Algunos mal entiende estas palabras creyendo que si en el trayecto de la semana han pecado, no deben participar de la Cena. En primer lugar nadie es perfecto como para no pecar, y segundo, asumiendo esa actitud se está negado a ofrecerse en genuino arrepentimiento y a su vez creyendo poder ser perdonados.

Si nos examinásemos a nosotros mismos no seríamos juzgados. Evidentemente nadie viene a la cena absolutamente limpio, por eso tomamos algún tiempo de reflexión; para examinarnos, reconocer los pecados y arrepentirnos. En tal caso, dice el Señor, no somos juzgados. De modo que existe una vía bien fundamentada para que el pecador arrepentido pueda participar de la Cena del Señor.

Más siendo juzgados, somos castigados por el Señor para no ser condenados con el mundo.

Aquí queda abierta la posibilidad de que, aun cuando hagamos lo anteriormente descrito, podríamos ser juzgados, pero siendo juzgado, aclara el versículo, no seremos condenados.

De modo que, en mi opinión, ningún creyente genuino debe detenerse a participar de la Cena del Señor donde el creyente acepta que el Señor se presenta de una manera especial y el creyente proclama el nuevo pacto y reafirma el señorío de Cristo

I CORINTIOS 11: 23 – 26.

11:23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;
11:24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
11:25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
11:26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga

Mi cuerpo y mi sangre.

Son dos actos simbólicos de declaración de fe. Al comer el pan y beber la copa se da a entender la proclamación y aceptación de los beneficios del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz. Otra razón para no negarse a participar de la Cena del Señor.

Anunciáis la muerte del Señor hasta que el venga.

Tomar la Cena del Señor se traduce en significar su muerte y su sacrificio redentor hasta que él venga. O sea, llevar a los que no conociesen al Señor el mensaje de la cruz y acentuar en el inminente regreso de Jesucristo en rescate por su pueblo.

CONCLUSIÓN.

Participar de la Cena del Señor, para el creyente es tener a Jesús presente en todo momento, y ratificar que esa cena que hoy hacemos en este mundo, un día la haremos rodeando todos al Señor, puesto que esto fue una promesa suya.

MATEO 26:29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

El Señor, conociendo que sus horas se acercaban, despidió la cena dejándole saber a sus discípulos que pronto llegará el momento que ya no estaría físicamente entre ellos, pero sin al mismo tiempo les hacía la invitación a acompañarlo a una mesa, a una cena para cuando él esté en su gloria en el reino de su Padre. Esta invitación es extensible para todos los creyentes.

Aviso Legal

Todo material encontrado en este directorio cristiano está protegido por las leyes de Derechos de Autor (Copyright). Usted puede usar todas las predicaciones cristianas, bosquejos, estudios bíblicos, y mensajes cristianos encontrado en nuestro índice para predicar, y o enseñar en su iglesia o congregación. Copiar y reproducir los mensajes cristianos, predicaciones cristianas, y estudios bíblicos, sea imprimido o de forma electrónica (publicación en otros sitios en el Internet) está completamente prohibido. Copiar y reproducir el material encontrado en nuestro índice es plagio, y el plagio es robo. No permita que Satanás le mienta y le convierta en ladrón.

 

“…¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios…” 1 Corintios 6:9-10

Usuarios en Línea

Usuarios en línea

Buscador



Le invitamos a que nos visite

El Nuevo Pacto
50 W 29 Street
Hialeah, Florida
Para más información llamar a: (305) 885-6534

Servicio: Domingo - 11:00 a.m.

Top 5 Hosting Review