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Doble porción

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Una de las cosas que más me llaman la atención acerca de los creyentes es que todos desean recibir grandes bendiciones de Dios, pero que muy pocos están dispuestos a ir más allá de lo requerido en busca de ellas. Es como un bufé, todos desean una doble porción por el precio de una. Claro está en que no existe nada malo en querer ser bendecidos por Dios, es más, todo creyente fiel será bendecido por Dios. Pero lo que sucede en casi toda ocasión es que las personas no están dispuestas a hacer lo que Dios espera de nosotros. En otras palabras la mayoría del pueblo de Dios no busca más de Él en toda situación, sino que quieren y esperan recibir y recibir sin hacer intento alguno de agradar a Dios, o de buscar Su rostro. Yo pienso que ese tipo de actitud es lo que le ha facilitado el camino a los falsos maestros y predicadores de hoy en día, quienes se pasan la vida entera predicando acerca de la prosperidad y posesiones materiales.

Digo esto porque no es fuera de lo común encender el televisor o la radio y escuchar como estas personas deliberadamente distorsionan y mal interpretan la Palabra de Dios para aprovecharse de las personas, haciéndole promesas y profetizando en el nombre de Dios cosas que nunca se cumplirán. Pero entonces la pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿Qué tenemos que hacer para recibir una doble porción de las bendiciones de Dios? Para contestar esta pregunta hoy vamos a examinar lo que aconteció con Elías y Eliseo poco antes de que Elías fuese llevado al cielo

En estos acontecimientos encontraremos cuatro pasos a seguir que nos enseñaran lo que todos debemos hacer para recibir esa doble porción que buscamos. Hoy estaremos examinando 2da de Reyes 2:1-11, pero debido a que el tiempo que compartimos es limitado, no les estaré leyendo todos los versículos, sino que examinaremos los versículos claves que nos ayudaran a reconocer los pasos que debemos seguir. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

2 Reyes 2:9-11- cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. 10El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. 11Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.

I. Deja tu lugar de comodidad y seguridad (vs. 1)

En el primer versículo del capítulo encontramos que se nos dice: “Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal...” Aquí encontramos una evidencia de lo que les dije hace un breve momento, cuando les mencione que estos acontecimientos habían tomado lugar poco antes de que Elías fuese llevado al cielo. Pero aquí también existe una palabra clave la cual nos revela el primer paso a seguir cuando genuinamente buscamos esa doble porción de bendición de Dios. ¿Cuál es la palabra clave? La palabra clave es “Gilgal”. ¿Por qué digo que el nombre de esta ciudad es la palabra clave?

La razón por la que digo esto es porque esta ciudad representaba varias cosas. Número uno, fue la  región conquistada por Josué, y era un sitio seguro. Esta ciudad fue el primer sitio del campamento israelita al oeste del Jordán, al este de Jericó; aquí Samuel fue juez, y Saúl fue nombrado rey. Gilgal fue la ciudad donde el pueblo judío había celebrado la primera Pascua (Josué 5:10), en otras palabras donde ellos habían tenido su nuevo comienzo. Número dos, esta ciudad era el lugar de residencia de los profetas en el norte de Israel[1]. ¿Qué significa todo esto y como se aplica a lo que les digo?

Lo que esto significa es que Gilgal era el lugar de seguridad y comodidad para Elías y Eliseo, pero el llamado de Dios les conducía a que ellos salieran de esa ciudad para que pudiesen cumplir la voluntad de Dios.

¿Cómo se aplica esto a nosotros? La realidad es que todos aquí hemos desarrollado una zona de comodidad en nuestra creencia y en la iglesia donde nos sentimos seguros, y no estamos dispuestos a avanzar más allá de eso. Hemos desarrollado una zona de comodidad en asistir a los cultos de la iglesia, hemos desarrollado un área se seguridad al participar en algunas de las actividades, pero cuando llega el momento de cumplir con el mandato que Dios nos ha entregado, muy pocos estamos dispuestos a salirnos de nuestra zona de seguridad y tomar nuestra posición en el campo de batalla

Pero si encuentras que esto ha sucedido o está sucediendo en tu vida, recuerda que Dios no nos ha llamado a que nos atrincheremos en un lugar para defendernos, sino que nos ha llamado a asumir la posición que nos pertenece en el campo de batalla y atacar las fuerzas del enemigo.

Dios nos ha encomendado a que salgamos de nuestra zona de seguridad y comodidad para llevar el evangelio de Jesucristo a todo pueblo y nación. Esto es algo que queda bien declarado por nuestro Señor Jesucristo en Marcos 16:15 cuando leemos: “…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura...” Así que cuando genuinamente deseamos recibir esa doble porción de las bendiciones de Dios, el primer paso a seguir es salir de nuestro Gilgal.

¿Qué causa que muchos se atrincheren en su Gilgal? Lo que causa que muchos se atrincheren en su Gilgal es el temor a fracasar; si lo oyeron bien, el temor a fracasar. Digo esto porque muchos no cumplen con lo que Dios nos ha encomendado por temor a ser rechazados; muchos no cumplen con lo que Dios nos ha encomendado por temor a lo que se pueda decir o pensar de nosotros. Pero recordemos que el temor no es de Dios. Esto es algo que queda bien declarado en 2 Timoteo 1:7 cuando leemos: “…Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio…”

Después de todo, como nos dice la Palabra en Romanos 8:31: “…Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” El camino a la doble porción de bendición comienza en Gilgal, es decir en la seguridad y confianza que obtenemos en nuestra fe, pero no se detiene o termina allí. ¡Tenemos que movernos! Dile a la persona que tienes a tu lado: salgámonos de Gilgal.

II. Acércate a la presencia de Dios (vs.2)

 En el segundo versículo de las escrituras que estamos examinando en el día de hoy leemos: “…Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el...” La palabra clave que nos indica el segundo paso a seguir para recibir la doble porción de la bendición de Dios es: “Bet-el.” ¿Por qué digo que el nombre de esta ciudad es la palabra clave? La razón es porque el nombre “Bet-el” significa: “casa de Dios”[1]. ¿Qué significa esto para nosotros? Esto significa que como fieles creyentes tenemos que buscar más de Dios en todo momento. Como fieles creyentes tenemos que buscar siempre acercarnos al trono de gracia, tenemos que buscar llegar a la residencia del Dios altísimo. Pero esto es mucho más de asistir a la congregación o participar en eventos especiales.

Como todos sabemos, nosotros estamos llamados a congregarnos. Esto es algo que queda muy claro en Hebreos 10:24-25 cuando leemos: “…Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca...” ¿Por qué se nos llama a congregarnos?

Se nos llama a congregarnos porque en la iglesia es donde nos reunimos para recibir los mensajes que Dios le revela al predicador; la congregación es el lugar donde nos reunimos para alabar y bendecir el nombre de Dios; la congregación es el lugar donde nos reunimos para aprender más de Dios; la congregación es el lugar donde nos reunimos para juntos orar en armonía y entrar en comunión con Dios. Pero, acercarnos más a la presencia de Dios es mucho más de esto

 Acercarnos más a Dios es estudiar y meditar en Su Palabra; acercarnos más a Dios es no ser simple oidores de la Palabra, sino hacedores de ella; acercarnos más a Dios es siempre buscar Su presencia en todo lo que somos. En otras palabras, tenemos que escuchar, tenemos que aprender, pero más importante de todo, tenemos que poner en práctica lo que Dios nos indica. Dile a la persona que tienes a tu lado: acerquémonos a la presencia de Dios

III. Alaba y bendice el nombre de Dios (vs. 4)

En el cuarto versículo que estamos explorando en el día de hoy leemos: “…Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó…”  La palabra clave aquí es Jericó. No creo que exista una persona en este lugar que desconozca lo que aconteció en Jericó.

Todos aquí sabemos que la ciudad de Jericó era la ciudad más fortalecida que había existido en tiempos de antigüedad, pero que a pesar de toda fortaleza, Dios la había entregado en las manos de Josué. Esto es algo que queda bien declarado en Josué 6:20 cuando leemos: “…Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron…” Y quiero que prestemos atención en particular a la palabra: “gritó”.

Deseo que prestemos atención a esta palabra en particular porque la palabra “gritó” origina de la palabra hebrea “ruwa’” (ru-ah), y dos de las definiciones que existen incluyen: a. gritar en señal de triunfo; b. gritar de alegría[1]. Así que ellos levantaron un grito en señal de triunfo; ellos levantaron un grito de júbilo, y las paredes fortificadas de Jericó cayeron. Ahora bien, esto es lo que todos nosotros conocemos muy bien acerca de lo que sucedió en Jericó, en otras palabras lo que es comúnmente reconocido acerca de esa ciudad fortificada, y del poder de Dios demostrado al derrumbarse las murallas. Pero, ¿cuántos de ustedes saben que Jericó también fue reconocido por otra cosa?

¿Por qué otra cosa fue también reconocido Jericó? Jericó significa: “lugar de fragancia”[2]. Jericó fue reconocido como lugar de fragancia porque era una ciudad donde abundaba el bálsamo, miel, ciprés, myrobalanus, rosas, y otros productos fragantes[3]

Detengámonos aquí por un breve momento y hagamos una combinación de ambos significados, y preguntémonos, ¿qué resultado obtenemos? Meditemos en esto por un momento. ¿Qué se puede clasificar como un grito de triunfo y jubilo, y que a la misma vez sea un olor fragante a nuestro Dios? Creo que todos llegaremos a la misma conclusión que la combinación de ambos significados son nuestras alabanzas.  Pensemos en esto por un breve momento para determinar si lo que les digo tiene sentido o no.

¿Qué estamos haciendo cuando alabamos a Dios? cuando alabamos a Dios lo que estamos haciendo en esencia es levantando nuestras voces en grito de júbilo y triunfo. Yo sé que en ocasiones no es fácil levantar un grito de júbilo y triunfo debido a las presiones que se presentan en nuestra vida. Sin embargo, nunca podemos dejar de alabar y bendecir el nombre de Dios en todo momento. Tenemos que siempre decir como encontramos en Salmos 34:1-3 cuando leemos: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. 2En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. 3Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre…” ¿Por qué son las alabanzas tan importantes? La razón es porque Dios habita en medio de ellas. Fíjense bien como esto es algo que queda muy bien reflejado en Salmos 22:3 cuando leemos: “…Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel…” Dile a la persona que tienes a tu lado: alaba a Dios.

IV. Supera la adversidad (vs. 6)

En el sexto versículo que estamos explorando en el día de hoy leemos: “…Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos…” La palabra clave aquí es Jordán

El nombre Jordán origina de la palabra hebrea “Yarden” que se define como: "el descendiente;" el nombre de descendiente es significativo del hecho de que a todo su largo y curso hay un descenso a los bancos, o simplemente puede denotar la rapidez con que se "desciende" hasta el Mar Muerto[2].  Ahora bien, como todos nosotros sabemos el Jordán había sido el río que separo al pueblo de Dios de la tierra prometida. Así que podemos decir que el Jordán había sido como una representación de lo que el pueblo de Dios tuvo que superar; fue una representación de un obstáculo o adversidad que tenían que superar para entrar en la tierra prometida.  Ahora preguntémonos, ¿existe un "Jordán" que tenemos que cruzar metafóricamente, en obediencia a Dios, a fin de que podamos experimentar Sus bendiciones?

Una gran realidad es que nuestro enemigo tiene a su disposición un gran arsenal de armas que puede usar en contra nuestra. Armas como el desanimo, la complacencia, el conformismo, la apatía, y numerosas otras más. Estas son cosas que forman un obstáculo para que no logremos recibir todas las bendiciones que Dios desea derramar sobre nosotros. Son un obstáculo que al igual que había sido el río Jordán para el pueblo de Dios, nos separan del lugar o nivel espiritual donde debemos estar. Pero para poder superar estas cosas tenemos que hacer como hizo Eliseo a lo largo de estos acontecimientos

No sé cuantos de ustedes se dieron cuenta de lo que Eliseo hiso a lo largo de estos acontecimientos, pero para los que no se han dado cuenta quiero que noten muy bien que en toda ocasión Elías le decía que se quedara atrás, sin embargo él siempre contesto: “…no te dejaré…” ¿Por qué no se quedo atrás Eliseo? Eliseo no se quedo atrás porque él había entendido muy bien su llamado, como encontramos en 1 Reyes 19:16 cuando Dios instruye a Elías a que ungiera a Eliseo cuando leemos: “…A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar…” Eliseo no se quedo atrás porque él estaba dispuesto a obrar más de lo indicado con el fin de obtener lo que él deseaba. Ahora pregunto nuevamente, ¿existe un Jordán en tu vida que te separa de las bendiciones de Dios? Dile a la persona que tienes a tu lado: cruza el Jordán

Para concluir. En los versículos del nueve al diez que estamos examinando hoy leemos: “… cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. 10El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no…” ¿Cuantos desean obtener una doble poción de las bendiciones de Dios como Eliseo? Claro está en que a todos nos gustaría recibir una doble porción, pero la realidad del caso es que nunca seremos cristianos de doble porción por accidente o coincidencia. De la única manera que alcanzaremos ser cristianos de doble porción es siguiendo los pasos de Eliseo.

I.  Tenemos que estar dispuestos y abandonar nuestro lugar de seguridad y comodidad y avanzar a nuestra posición en el campo de batalla

II. Tenemos que acercarnos más a Dios a través de Su Palabra, la oración, y el congregarnos

III. Tenemos que alabar y bendecir el nombre de Dios en todo momento y en toda situación

IV. Tenemos que superar las adversidades y obstáculos que tratan de separarnos de donde Dios desea que habitemos.

Como pudimos ver, al final de estos acontecimientos Eliseo recibió la doble porción del Espíritu de Dios, pero fue porque él estuvo dispuesto a caminar un poco más allá de lo indicado.   Ahora la pregunta que queda es: ¿cuánto estas dispuesto a caminar tu?

[1] Blue Letter Bible Lexicon

[2] Easton’s Bible Dictionary Online

[3] Net Bible

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“…¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios…” 1 Corintios 6:9-10

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