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Obispo José R. Hernández

Cualidades del líder

Se ha preguntado alguna vez ¿qué busca Dios en los que le siguen? Ésta es una pregunta que todos debemos hacernos ya que si decimos que queremos servir a Dios, debemos servirle de la manera que Él requiere. Es fácil decir que servimos a Dios, es fácil decir que tenemos fe, pero ¿qué cualidades busca Dios en nosotros?  Éste es el tema que estaremos explorando en el día de hoy.  Como he dicho en numerosas ocasiones nosotros somos el ejército de Dios. Dios desea usarnos para engrandecer su reino; Dios quiere usarnos para rescatar todas esas almas que se pierden a diario a consecuencia de falsas doctrinas y de los engaños del enemigo. Pero necesitamos darnos cuenta que para poder ser usados tenemos que poseer ciertas cualidades. Existen tres cualidades esenciales que Dios busca en sus siervos, existen tres cualidades esenciales que Dios busca en sus líderes.  Para encontrar éstas cualidades estaremos usando el 1 de Reyes 18.  Porque el tiempo que compartimos es corto no leeremos el capitulo completo, sino que estaremos seleccionado versículos claves que nos ayudaran a entender el mensaje de hoy.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios y exploremos éstas cualidades que Dios busca que todo creyente fiel tenga.   

1 Reyes 18:36-38 - Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 38Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.  

Para poder tener un mejor entendimiento del mensaje que el Señor tiene para su pueblo, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  David reino sobre todo Israel, seguido por su hijo Salomón.  Después de la muerte del rey Salomón, el reino de Israel cayó en gran desorden; esto causo que el reino quedara dividido en dos; el reino del sur y el reino del norte.  El reino del norte, Israel, era ocupado por diez de las doce tribus de Israel, y el reino de sur, Judá, era ocupado por las dos restantes tribus.  Cuando analizamos la historia de ambos reinos vemos que eran muy diferentes.  Judá tuvo un total de veinte reyes, ocho de los cuales fueron hombres de Dios; mientras que Israel tuvo un total de diecinueve reyes, y ninguno fue hombre de Dios.  Éste acontecimiento que estamos estudiando hoy ocurrió durante el reinado de Acab, quien es descrito como uno de los reyes mas malos que tuvo Israel.  Esto es algo que queda my bien declarado en 1 Reyes 16:29-30 cuando leemos, “Comenzó a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el año treinta y ocho de Asa rey de Judá. 30Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.” Leyendo solo unos versículos más encontramos que Acab hizo más para provocar la ira de Dios que ningún otro; fíjense bien lo que encontramos en 1 Reyes 16:33 cuando leemos, “Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel.”   

Ésta rebeldía produjo que Dios enviara a Elías para maldecir la tierra; esto es algo que encontramos en 1 Reyes 17:1 cuando leemos, “Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.”  Pero éstas palabras no fueron sin consecuencia; Elías tuvo que huir de la presencia del rey como encontramos en 1 Reyes 17:2-3 cuando leemos, “Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: 3Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.”  Aunque en la Palabra no encontramos la razón exacta por la que Dios manda a Elías a huir, podemos decir confiadamente que la razón fue porque Dios sabía que Acab culparía a Elías por la maldición, y buscaría matarle.  Digo esto porque moviéndonos unos versículos hacia atrás encontramos que al final de los tres años, es decir después de cumplirse la profecía, Acab hizo eso mismo exactamente.  En vez de reconocer sus faltas y pecados, Acab acusa y culpa al profeta por la maldición que había caído sobre el reino; pero el profeta pronto respondió que el único responsable era el mismo Acab.  Fíjense bien como esto queda bien claro en   1 Reyes 18:17-18 cuando leemos, “Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel? 18Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales.”   

¿Por qué es necesario que sepamos estos detalles?  La razón principal es porque estos breves detalles históricos nos demuestran que Elías se estaba enfrentando más o menos a lo que a diario nos enfrentamos nosotros. Él estaba en medio de un pueblo que estaba dividido entre Jehová y baal. En otras palabras, entre la verdad de Dios y la mentira del diablo.  Las tradiciones y las falsas doctrinas habían hecho raíz en el corazón de muchas personas, y éste pueblo estaba gravemente confundido. Desdichadamente, esto es algo que continúa sucediendo en la actualidad.  Digo esto porque con solo mirar a nuestro alrededor descubriremos que existen numerosas doctrinas y enseñanzas que solo sirven para apartar al hombre de Dios. Doctrinas y enseñanzas diseñadas para confundir y dividir el cuerpo de Cristo.  

Éste fue el caso en ese entonces, Elías estaba batallando en contra de todas esas cosas paganas, todas esas cosas que desagradaban a Dios, y lo mas triste del caso es que Elías se encontraba solo.  ¿Por qué se encontraba solo Elías?  Se encontraba solo debido a la persecución de los hombres de Dios que Jezabel, la esposa de Acab, había iniciado.  Esto es algo que queda bien reflejado la declaración de Abdías en 1 Reyes 18:13 cuando leemos, “¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová; que escondí a cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan y agua?”  Pero aunque las fuerzas del enemigo aparentaban mucho superior, algo que queda bien claro en 1 Reyes 18:22 cuando leemos, “Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres." La fe de Elías no flaqueo, y él reto a todos estos hombres como encontramos en 1 Reyes 18:24-25 cuando leemos, “Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.   25Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.” ¿Qué sucedió a continuación?  Lo que sucedió fue que nada de lo que ellos hicieron produjo resultado; fíjense como esto queda bien declarado en 1 Reyes 18:28-29 cuando leemos, “Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. 29Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.”  Hermanos y esto mismo es lo que el mundo continua haciendo; el mundo continua gritando frenéticamente tratando de desacreditar el poder de Dios.  El mundo continua gritando frenéticamente en contra de los creyentes cuando nos oponemos a todas esas cosas que sabemos van en contra de nuestros principios y la voluntad de Dios, pero la verdad de todo es que al final del día, por mucho que griten y digan, solo existe un Dios todopoderoso.  Cuando llega el momento de la verdad solo existe un Dios capaz de derramar Su poder, misericordia y gloria sobre Su pueblo.  Pero si queremos que esto suceda, entonces tenemos que hacer igual que Elías cuando llego el momento de la verdad.  ¿Qué hizo Elías cuando llego el momento de la verdad?  ¡Elías proclamo el poder de Dios! ¡Elías oro! 

La oración de Elías no fue una oración sin fe, no fue una oración dudando, no fue una oración por si acaso Dios estaba escuchando.  Dile a la persona que tienes a tu lado, Elías oro sin dudar. Él oro declarando el poder y majestad de nuestro Dios.  Es como nos dice la Palabra aquí cuando leemos, “Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 38Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.”   Elías oro y del cielo cayó el fuego de Jehová. Así que la primera cualidad que Dios busca en sus líderes y en Su pueblo es que oremos como Elías.  Dios está buscando personas que oren con toda su fe; no que oren oraciones codiciosas, u oraciones dudando, sino oraciones que declaren el poder de nuestro Dios. Pero ahora debemos examinarnos y preguntarnos, ¿oramos nosotros de ésta manera?  

La segunda cualidad que el Señor busca en nosotros es que estemos dispuestos a perseverar, que estemos dispuestos a soportar las diferentes pruebas y tentaciones que llegaran a nosotros. Es por eso que Apocalipsis 2:10 encontramos que se nos dice, “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”  Queramos admitirlo o no, todo cristiano sufre de una persecución. No estamos todavía viendo la persecución que está por llegar, eso es, no la estamos viendo todavía en este país, pero si somos perseguidos. Si tenemos sufrimientos, dolores y dificultades a causa de nuestra creencia. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor y nos daremos cuenta que la persecución del cristiano ya esta tomando raíz. Hasta ahora no estamos viendo que por seguir al Señor estamos siendo encarcelados y demás, pero si vemos que al mundo prefiere vivir una vida de pecado que conducir una vida recta según las enseñanzas de nuestro Salvador.  La gran realidad es que la vida en éste mundo se nos hace mucho más fácil cuando mantenemos silencio; se nos hace mucha más fácil cuando no nos oponemos a las injusticias. Para el mundo los cristianos son considerados anormales; es decir, se nos llama locos, y fanáticos, y todos esos otros términos derogatorios que existen.  En otras palabras, todo esto es una forma de persecución psicológica que busca alejarnos de Dios.  Desdichadamente, esto no solo se limita a los extraños. Digo esto porque éste tipo de persecución en muchas ocasiones comienza en nuestra propia familia y mejores amigos. Debido a nuestra creencia, y porque buscamos seguir lo que Dios nos ha mandado, nuestra propia familia y en muchos casos nuestras mejores amistades nos causan sufrimiento y dolor. El problema está en que debido a ésta persecución muchas personas se apartan de los caminos de Dios. Debido a ésta persecución muchos creyentes dejan atrás las enseñanzas, dejan atrás las bendiciones y vuelven ha ser como eran, vuelven al mundo.  Pero recordemos lo que nos dice el Señor acerca de apartarnos y de darle potestad nuevamente al enemigo en nuestra vida.  Recordemos lo que nos dice el Señor en Lucas 11:24-26 cuando leemos, “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. 25Y cuando llega, la halla barrida y adornada. 26Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.”   

La tercera cualidad que Dios busca en nosotros es que seamos hombres y mujeres rectos. Hombres y mujeres dispuestos a trabajar para Él, a obrar en la misión que Él nos ha encomendado con entusiasmo y con toda nuestra energía. Dios está buscando a hombres y mujeres con el valor de enfrentarse contra los poderes de la tinieblas, hombres y mujeres dispuestos ha ir en contra de la corriente. Hombres y mujeres que estén dispuestos a llamar a las cosas por lo que son. Hombres y mujeres dispuestos a llevar Su mensaje y a reprender el pecado. Hombres y mujeres dispuestos a predicar el evangelio y a llamar al mundo al arrepentimiento. Hombres y mujeres como Elías, que aunque los sacerdotes paganos le superaban en número, él no desistió.  Elías no desistió porque él era un hombre recto que solo buscaba hacer la voluntad de Dios. Elías no estaba pasándole la mano al pecado, él traía Palabra fuerte de Dios, él estaba llamando a éste pueblo al arrepentimiento.  Elías estaba dispuesto ha ir en contra de la corriente, él estaba dispuesto ha enfrentarse a toda situación porque él llevaba el mensaje que Dios le había dado. Su llamado al igual que el de nosotros fue de llamar a los pecadores al arrepentimiento.  

Para concluir. En muchas ocasiones yo les he expuesto la importancia de la oración; como he repetido con frecuencia, la oración es el arma más poderosa que podemos utilizar al vernos atacados por los poderes de las tinieblas. Pero, desdichadamente, no todo cristiano sabe orar. No todo cristiano toma el tiempo suficiente para meditar en Dios, no toma el tiempo suficiente para tratar de conocer a Dios. No todo Cristiano toma el tiempo de pedirle al Padre que nos revele Su propósito para con nosotros.  Lo que si se ve con mucha frecuencia es que una vez que el problema ocurre, una vez que comenzamos a ser abatidos por los ataques, entonces decidimos que es hora de orar. El problema está en que como no estamos acostumbrados a orar, como solamente lo hacemos de vez en cuando, entonces nuestras oraciones no tienen la eficacia que debían tener. Pedimos, pero no pedimos correctamente, oramos pero no lo hacemos con toda nuestra fe. Y es por eso que la primera cualidad que Dios busca en sus líderes y en Su pueblo es que seamos hombres y mujeres que oremos con fe. Hombres y mujeres que oremos sin dudar. Hombres y mujeres que estemos dispuestos a recibir y utilizar el poder de lo alto. La segunda cualidad es que seamos personas dispuestas a perseverar en todo momento, hombres y mujeres que mantengan su mirada en Dios y no en las cosas de éste mundo. La tercera cualidad es que seamos personas valientes, en otras palabras, hombres y mujeres que no le pasen la mano al pecado sino lo reprendan; hombres y mujeres que estén dispuestos a ir en contra de la corriente, y dispuestos a llamar al mundo al arrepentimiento. Como el cuerpo de Cristo que somos necesitamos unirnos; necesitamos oraciones intercesoras, necesitamos perseverancia, y necesitamos valor. Estas tres cualidades existen en todos nosotros, solo tenemos que buscarlas y las hallaremos.

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