Cualidades del líder
Se ha preguntado alguna vez ¿qué busca Dios en los que
le siguen? Ésta es una pregunta que todos debemos
hacernos ya que si decimos que queremos servir a Dios,
debemos servirle de la manera que Él requiere. Es fácil
decir que servimos a Dios, es fácil decir que tenemos
fe, pero ¿qué cualidades busca Dios en nosotros? Éste
es el tema que estaremos explorando en el día de hoy.
Como he dicho en numerosas ocasiones nosotros somos el
ejército de Dios. Dios desea usarnos para engrandecer su
reino; Dios quiere usarnos para rescatar todas esas
almas que se pierden a diario a consecuencia de falsas
doctrinas y de los engaños del enemigo. Pero necesitamos
darnos cuenta que para poder ser usados tenemos que
poseer ciertas cualidades. Existen tres cualidades
esenciales que Dios busca en sus siervos, existen tres
cualidades esenciales que Dios busca en sus líderes.
Para encontrar éstas cualidades estaremos usando el
1 de Reyes 18. Porque
el tiempo que compartimos es corto no leeremos el
capitulo completo, sino que estaremos seleccionado
versículos claves que nos ayudaran a entender el mensaje
de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios y exploremos
éstas cualidades que Dios busca que todo creyente fiel
tenga.
1 Reyes 18:36-38
- Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se
acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham,
de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres
Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por
mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37Respóndeme,
Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú,
oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el
corazón de ellos. 38Entonces cayó fuego de
Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y
el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
Para poder tener un mejor entendimiento del mensaje que
el Señor tiene para su pueblo, nos será necesario hacer
un breve repaso de historia. David reino sobre todo
Israel, seguido por su hijo Salomón. Después de la
muerte del rey Salomón, el reino de Israel cayó en gran
desorden; esto causo que el reino quedara dividido en
dos; el reino del sur y el reino del norte. El reino
del norte, Israel, era ocupado por diez de las doce
tribus de Israel, y el reino de sur, Judá, era ocupado
por las dos restantes tribus. Cuando analizamos la
historia de ambos reinos vemos que eran muy diferentes.
Judá tuvo un total de veinte reyes, ocho de los cuales
fueron hombres de Dios; mientras que Israel tuvo un
total de diecinueve reyes, y ninguno fue hombre de
Dios. Éste acontecimiento que estamos estudiando hoy
ocurrió durante el reinado de Acab, quien es descrito
como uno de los reyes mas malos que tuvo Israel. Esto
es algo que queda my bien declarado en
1 Reyes 16:29-30 cuando
leemos, “Comenzó a reinar Acab hijo de Omri sobre
Israel el año treinta y ocho de Asa rey de Judá. 30Y
reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria
veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante
los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes
de él.” Leyendo solo unos versículos más encontramos
que Acab hizo más para provocar la ira de Dios que
ningún otro; fíjense bien lo que encontramos en
1 Reyes 16:33 cuando
leemos, “Hizo también Acab una imagen de Asera,
haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que
reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová
Dios de Israel.”
Ésta rebeldía produjo que Dios enviara a Elías para
maldecir la tierra; esto es algo que encontramos en
1 Reyes 17:1 cuando
leemos, “Entonces Elías tisbita, que era de los
moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de
Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni
rocío en estos años, sino por mi palabra.” Pero
éstas palabras no fueron sin consecuencia; Elías tuvo
que huir de la presencia del rey como encontramos en
1 Reyes 17:2-3 cuando
leemos, “Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
3Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y
escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al
Jordán.” Aunque en la Palabra no encontramos la
razón exacta por la que Dios manda a Elías a huir,
podemos decir confiadamente que la razón fue porque Dios
sabía que Acab culparía a Elías por la maldición, y
buscaría matarle. Digo esto porque moviéndonos unos
versículos hacia atrás encontramos que al final de los
tres años, es decir después de cumplirse la profecía,
Acab hizo eso mismo exactamente. En vez de reconocer
sus faltas y pecados, Acab acusa y culpa al profeta por
la maldición que había caído sobre el reino; pero el
profeta pronto respondió que el único responsable era el
mismo Acab. Fíjense bien como esto queda bien claro en
1 Reyes 18:17-18 cuando
leemos, “Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú
el que turbas a Israel? 18Y él respondió: Yo
no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre,
dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los
baales.”
¿Por qué es necesario que sepamos estos detalles? La
razón principal es porque estos breves detalles
históricos nos demuestran que Elías se estaba
enfrentando más o menos a lo que a diario nos
enfrentamos nosotros. Él estaba en medio de un pueblo
que estaba dividido entre Jehová y baal. En otras
palabras, entre la verdad de Dios y la mentira del
diablo. Las tradiciones y las falsas doctrinas habían
hecho raíz en el corazón de muchas personas, y éste
pueblo estaba gravemente confundido. Desdichadamente,
esto es algo que continúa sucediendo en la actualidad.
Digo esto porque con solo mirar a nuestro alrededor
descubriremos que existen numerosas doctrinas y
enseñanzas que solo sirven para apartar al hombre de
Dios. Doctrinas y enseñanzas diseñadas para confundir y
dividir el cuerpo de Cristo.
Éste fue el caso en ese entonces, Elías estaba
batallando en contra de todas esas cosas paganas, todas
esas cosas que desagradaban a Dios, y lo mas triste del
caso es que Elías se encontraba solo. ¿Por qué se
encontraba solo Elías? Se encontraba solo debido a la
persecución de los hombres de Dios que Jezabel, la
esposa de Acab, había iniciado. Esto es algo que queda
bien reflejado la declaración de Abdías en
1 Reyes 18:13 cuando
leemos, “¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice,
cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová; que
escondí a cien varones de los profetas de Jehová de
cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan
y agua?” Pero aunque las fuerzas del enemigo
aparentaban mucho superior, algo que queda bien claro en
1 Reyes 18:22 cuando
leemos, “Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he
quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal
hay cuatrocientos cincuenta hombres." La fe de Elías
no flaqueo, y él reto a todos estos hombres como
encontramos en 1 Reyes 18:24-25
cuando leemos, “Invocad luego vosotros el nombre de
vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el
Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y
todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
25Entonces Elías dijo a los profetas de Baal:
Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues
que sois los más; e invocad el nombre de vuestros
dioses, mas no pongáis fuego debajo.” ¿Qué sucedió a
continuación? Lo que sucedió fue que nada de lo que
ellos hicieron produjo resultado; fíjense como esto
queda bien declarado en 1 Reyes
18:28-29 cuando leemos, “Y ellos clamaban a
grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas
conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre
ellos. 29Pasó el mediodía, y ellos siguieron
gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el
sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien
respondiese ni escuchase.” Hermanos y esto mismo es
lo que el mundo continua haciendo; el mundo continua
gritando frenéticamente tratando de desacreditar el
poder de Dios. El mundo continua gritando
frenéticamente en contra de los creyentes cuando nos
oponemos a todas esas cosas que sabemos van en contra de
nuestros principios y la voluntad de Dios, pero la
verdad de todo es que al final del día, por mucho que
griten y digan, solo existe un Dios todopoderoso.
Cuando llega el momento de la verdad solo existe un Dios
capaz de derramar Su poder, misericordia y gloria sobre
Su pueblo. Pero si queremos que esto suceda, entonces
tenemos que hacer igual que Elías cuando llego el
momento de la verdad. ¿Qué hizo Elías cuando llego el
momento de la verdad? ¡Elías proclamo el poder de Dios!
¡Elías oro!
La oración de Elías no fue una oración sin fe, no fue
una oración dudando, no fue una oración por si acaso
Dios estaba escuchando. Dile a la persona que tienes a
tu lado, Elías oro sin dudar. Él oro declarando el poder
y majestad de nuestro Dios. Es como nos dice la Palabra
aquí cuando leemos, “Cuando llegó la hora de
ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y
dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea
hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy
tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas
cosas. 37Respóndeme, Jehová, respóndeme, para
que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios,
y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 38Entonces
cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña,
las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba
en la zanja.” Elías oro y del cielo cayó el fuego
de Jehová. Así que la primera cualidad que Dios busca en
sus líderes y en Su pueblo es que oremos como Elías.
Dios está buscando personas que oren con toda su fe; no
que oren oraciones codiciosas, u oraciones dudando, sino
oraciones que declaren el poder de nuestro Dios. Pero
ahora debemos examinarnos y preguntarnos, ¿oramos
nosotros de ésta manera?
La segunda cualidad que el Señor busca en nosotros es
que estemos dispuestos a perseverar, que estemos
dispuestos a soportar las diferentes pruebas y
tentaciones que llegaran a nosotros. Es por eso que
Apocalipsis 2:10
encontramos que se nos dice, “No temas en nada lo que
vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de
vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y
tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la
muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
Queramos admitirlo o no, todo cristiano sufre de una
persecución. No estamos todavía viendo la persecución
que está por llegar, eso es, no la estamos viendo
todavía en este país, pero si somos perseguidos. Si
tenemos sufrimientos, dolores y dificultades a causa de
nuestra creencia. Solo tenemos que mirar a nuestro
alrededor y nos daremos cuenta que la persecución del
cristiano ya esta tomando raíz. Hasta ahora no estamos
viendo que por seguir al Señor estamos siendo
encarcelados y demás, pero si vemos que al mundo
prefiere vivir una vida de pecado que conducir una vida
recta según las enseñanzas de nuestro Salvador. La gran
realidad es que la vida en éste mundo se nos hace mucho
más fácil cuando mantenemos silencio; se nos hace mucha
más fácil cuando no nos oponemos a las injusticias. Para
el mundo los cristianos son considerados anormales; es
decir, se nos llama locos, y fanáticos, y todos esos
otros términos derogatorios que existen. En otras
palabras, todo esto es una forma de persecución
psicológica que busca alejarnos de Dios.
Desdichadamente, esto no solo se limita a los extraños.
Digo esto porque éste tipo de persecución en muchas
ocasiones comienza en nuestra propia familia y mejores
amigos. Debido a nuestra creencia, y porque buscamos
seguir lo que Dios nos ha mandado, nuestra propia
familia y en muchos casos nuestras mejores amistades nos
causan sufrimiento y dolor. El problema está en que
debido a ésta persecución muchas personas se apartan de
los caminos de Dios. Debido a ésta persecución muchos
creyentes dejan atrás las enseñanzas, dejan atrás las
bendiciones y vuelven ha ser como eran, vuelven al
mundo. Pero recordemos lo que nos dice el Señor acerca
de apartarnos y de darle potestad nuevamente al enemigo
en nuestra vida. Recordemos lo que nos dice el Señor en
Lucas 11:24-26 cuando
leemos, “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre,
anda por lugares secos, buscando reposo; y no
hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí.
25Y cuando llega, la halla barrida y adornada.
26Entonces va, y toma otros siete espíritus
peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer
estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.”
La tercera cualidad que Dios busca en nosotros es que
seamos hombres y mujeres rectos. Hombres y mujeres
dispuestos a trabajar para Él, a obrar en la misión que
Él nos ha encomendado con entusiasmo y con toda nuestra
energía. Dios está buscando a hombres y mujeres con el
valor de enfrentarse contra los poderes de la tinieblas,
hombres y mujeres dispuestos ha ir en contra de la
corriente. Hombres y mujeres que estén dispuestos a
llamar a las cosas por lo que son. Hombres y mujeres
dispuestos a llevar Su mensaje y a reprender el pecado.
Hombres y mujeres dispuestos a predicar el evangelio y a
llamar al mundo al arrepentimiento. Hombres y mujeres
como Elías, que aunque los sacerdotes paganos le
superaban en número, él no desistió. Elías no desistió
porque él era un hombre recto que solo buscaba hacer la
voluntad de Dios. Elías no estaba pasándole la mano al
pecado, él traía Palabra fuerte de Dios, él estaba
llamando a éste pueblo al arrepentimiento. Elías estaba
dispuesto ha ir en contra de la corriente, él estaba
dispuesto ha enfrentarse a toda situación porque él
llevaba el mensaje que Dios le había dado. Su llamado al
igual que el de nosotros fue de llamar a los pecadores
al arrepentimiento.
Para concluir.
En muchas ocasiones yo les he expuesto la importancia de
la oración; como he repetido con frecuencia, la oración
es el arma más poderosa que podemos utilizar al vernos
atacados por los poderes de las tinieblas. Pero,
desdichadamente, no todo cristiano sabe orar. No todo
cristiano toma el tiempo suficiente para meditar en
Dios, no toma el tiempo suficiente para tratar de
conocer a Dios. No todo Cristiano toma el tiempo de
pedirle al Padre que nos revele Su propósito para con
nosotros. Lo que si se ve con mucha frecuencia es que
una vez que el problema ocurre, una vez que comenzamos a
ser abatidos por los ataques, entonces decidimos que es
hora de orar. El problema está en que como no estamos
acostumbrados a orar, como solamente lo hacemos de vez
en cuando, entonces nuestras oraciones no tienen la
eficacia que debían tener. Pedimos, pero no pedimos
correctamente, oramos pero no lo hacemos con toda
nuestra fe. Y es por eso que la primera cualidad que
Dios busca en sus líderes y en Su pueblo es que seamos
hombres y mujeres que oremos con fe. Hombres y mujeres
que oremos sin dudar. Hombres y mujeres que estemos
dispuestos a recibir y utilizar el poder de lo alto. La
segunda cualidad es que seamos personas dispuestas a
perseverar en todo momento, hombres y mujeres que
mantengan su mirada en Dios y no en las cosas de éste
mundo. La tercera cualidad es que seamos personas
valientes, en otras palabras, hombres y mujeres que no
le pasen la mano al pecado sino lo reprendan; hombres y
mujeres que estén dispuestos a ir en contra de la
corriente, y dispuestos a llamar al mundo al
arrepentimiento. Como el cuerpo de Cristo que somos
necesitamos unirnos; necesitamos oraciones intercesoras,
necesitamos perseverancia, y necesitamos valor. Estas
tres cualidades existen en todos nosotros, solo tenemos
que buscarlas y las hallaremos.
© Copyright José R. Hernández