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Obispo José R. Hernández

Avívame Señor

Como todos sabemos, las cosas en este mundo continúan deteriorando.  A diario escuchamos de cosas horribles, actos de violencias, guerras, y demás.  Pero algo más alarmante aun es escuchar acerca de cómo congregaciones que una vez formaban parte de la iglesia de Cristo se desintegran.  Se desintegran porque los líderes han sido seducidos por la avaricia y la vanagloria, lo que les ha conducido a apartarse de la voluntad de Dios, y les ha cegado a la visión que Él les ha dado.  Es por esa misma razón que hoy en día podemos encontrar numerosas personas que se han apartado de los caminos de Dios completamente, y otros que andan tan confundidos al ver lo que esta pasando que no saben que hacer.  Pero la pregunta que debemos hacernos es, ¿qué podemos hacer nosotros por todo ese pueblo?  ¿Qué podemos hacer nosotros por todos aquellos que hoy se han apartado, o están tan confundidos que han perdido la capacidad de diferenciar entre lo que es de Dios, y lo que no?  La respuesta a ambas preguntas es fácil,  todos nosotros debemos orar para que el Señor envíe un avivamiento a Su pueblo.  Este es el tema que deseo enfocar en el día de hoy.  Todos debemos unirnos a diario en oración pidiendo que el Señor envíe un avivamiento para ese pueblo, pero para que un avivamiento de esa magnitud pueda existir, primero algo muy importante tiene que suceder en nuestra vida.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios y examinemos unos momentos cruciales en la vida del rey David cual nos ilustrara el primer paso hacia el avivamiento.   

Salmo 51:1-19 - Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.4Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. 5He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.  6He aquí, tú amas a verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 7Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. 9Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. 10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. 12Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.   13Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. 14Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza. 16Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 17Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 18Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén. 19Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, El holocausto u ofrenda del todo quemada. 

Como siempre digo, antes de poder comprender bien el mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, tendremos que hacer un pequeño repaso de historia; conozcamos mas al rey David.  Así que hagamos un pequeño repaso de su vida y de lo que estaba sucediendo en este punto de la historia. Como todos saben David fue elegido y ungido por Dios desde una temprana edad.  Este fue el hombre que Dios ungió para que fuese el rey de Israel; esto es algo que queda bien declarado en 1 Samuel 16:12-13 cuando leemos “Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. 13Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.”   David fue el hombre que Dios utilizo para que se enfrentase victoriosamente ante el enemigo de Su pueblo, el gigante Goliat, cuando entre todo el pueblo de Dios no existía un hombre con valor de hacerlo; esto es algo que queda bien declarado en 1 Samuel 17:23-24 cuando leemos “Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David. 24Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.”

Pero este joven llamado David no tuvo temor, y no se dejo impresionar, porque el sabia que Dios estaba con él.  Él peleo en contra de este gran gigante y lo derroto.  Fíjense bien como esto queda grabado en la historia cuando leemos 1 Samuel 17:48-49Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. 49Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.”   Pero de ese entonces en adelante David tuvo que pasar por grandes tribulaciones; fue perseguido y buscado por el rey que él había defendido para ser puesto a muerte.  Fíjense bien lo que nos dice 1 Samuel 20:1 cuando leemos “Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida?”  Pero no obstante todo esto, David se mantuvo firme y llego a ser el Rey de Israel tal como Dios lo había querido.  Pero las pruebas y tribulaciones no se detuvieron aquí, ya que al ser ungido rey de Israel también se levanto otra gran oposición y trataron de destruirle.  Fíjense bien como esto queda bien ilustrado en 1 Crónicas 14:8 cuando leemos “Oyendo los filisteos que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Y cuando David lo oyó, salió contra ellos.”  Pero porque David se mantuvo fiel a Dios, su reino fue prosperado y gozo de grandes bendiciones.  Todo esto nos hace llegar más o menos a este punto de la historia.  Conociendo un poco mejor a David preguntémonos ahora, ¿por qué hizo él este clamor a Dios?  La respuesta es fácil, él lo hizo porque reconoció que le había faltado a Dios grandemente.  Digo esto porque éste salmo fue escrito por él después de su relación adultera con Betsabé.  En su deseo de satisfacer el placer de la carne, David había roto por lo menos cinco de los mandamientos de Dios todos de un golpe;  “No matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no hablarás contra tu prójimo falso testimonio, no codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Éxodos 20:13-17).  Ya sé que algunos ya deben estar pensando, “bueno pastor esto esta todo muy bueno, pero ¿qué tiene que ver esto con el avivamiento?”  Pero les digo que aquí encontramos la clave para el avivamiento en el pueblo de Dios.    

Cómo les dije al inicio, todos debemos estar orando para que exista un avivamiento en el pueblo de Dios, estoy seguro que muchos aquí están orando para que el Señor envié multitudes de almas a este ministerio, ¿verdad?  Pero deseo informarles que estamos orando mal.  Digo esto porque antes de pedirle a Dios que envíe un avivamiento al pueblo, antes de pedir a Dios que envíe un avivamiento a una congregación, primero debemos rogarle que envíe un avivamiento personal a cada uno de nosotros.  Pero un avivamiento personal solo sucederá cuando tomamos el ejemplo de David, y lo seguimos en nuestra vida.  ¿De qué ejemplo les hablo?  Les hablo acerca de reconocer que hemos pecado; les hablo acerca de reconocer nuestras faltas y errores.  Digo esto porque la realidad de todo es que no existe ninguno de nosotros que no necesite un toque de Dios a diario.  Digo esto porque todos nosotros sin excepción de uno le faltamos a Dios a diario. Algunos lo hacemos sin darnos cuenta, y otros lo hacen sabiendo muy bien que lo que están haciendo no agrada a Dios, pero el punto principal es que ninguno es perfecto, y todos le faltamos a Dios.  Ahora bien, en los versículos que estamos usando hoy encontramos que David reconoció sus faltas, él reconoció sus errores y debido a esto fue perdonado, pero quiero que sepan que no fue sin consecuencias a pagar.  Fíjense bien lo que sucedió como encontramos en 2 Samuel 12:11-14 cuando leemos “Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. 12Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. 13Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. 14Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.”  Esto es algo que muchas personas no logran entender.  Dios perdona nuestras transgresiones, pero nuestras acciones siempre tendrán un resultado.   Aun cuando el pecado es perdonado, todavía existirán consecuencias.  Pero para recibir el perdón existe una condición, para recibir el perdón el arrepentimiento tiene que ser genuino, solo cuando nuestro corazón y nuestro deseo de Su perdón es sincero recibiremos perdón por nuestras transgresiones y pecados, y es esto exactamente lo que encontramos aquí en este salmo. 

Aquí David reconoció sus faltas, su corazón humillado ante Dios pidiendo ser renovado, pidiendo ser restaurado, pidiendo misericordia de Dios. Lo que nos sucede a nosotros en muchas ocasiones es que nos envolvemos tanto en las cosas de éste mundo, nos preocupamos tanto por las situaciones y en el satisfacer los deseos de la carne, que no logramos ver lo importante, no logramos reconocer nuestras faltas o transgresiones.  Lo que le sucedió a David es muy parecido a lo que nos sucede a muchos de nosotros hoy en día; él cayó de la misma manera que muchos caen.  Permítanme exponerles algunos ejemplos para que entiendan bien lo que les digo.  Hacia ya bastante tiempo que no me sentaba frente al televisor por un tiempo prolongado para distraerme un poco.  Pero, en éste pequeño tiempo de descanso forzado que tuve en ésta semana pasada, tuve más que suficiente tiempo de hacerlo, pero lo que encontré no fue algo que me distrajera sino algo que me alarmo.  Encontré que existen programas muy populares que supuestamente son comedias que nos hacen reír y distraer, pero que promocionan el homosexualismo.  Encontré que existen novelas que supuestamente nos transportan a otros tiempos para distraer nuestras mentes, pero que en realidad promocionan el adulterio y la fornicación.  Encontré que existen programas disfrazados como programas de acción, pero que promocionan los poderes de las tiniebla, los vampiros y cosas semejantes.  Encontré programas que supuestamente tratan de ayudar a las personas con sus problemas, pero que la distracción en ellos es cuando se caen a golpes unos a otros.  Como les dije, no encontré distracción, encontré cosas alarmantes.  ¿Por qué les expongo estos ejemplos?  Se los expongo porque cuando nos hacemos participes de tales programas, entonces le será muy fácil al enemigo hacernos pensar que éstas cosas no son de importancia.  Pero estas cosas son el vehículo que el enemigo utiliza para introducir a nuestra vida pensamientos y sentimientos de lascivia y  lujuria.  Pensamientos y sentimientos impuros que solo sirven para alejarnos de la presencia de Dios.  Quizás algunos estén pensando que estoy sobre dramatizando todo esto, pero si éste pensamiento llego a tu mente hoy, entonces debes preguntarte, ¿es posible fallarle a Dios o pecar con solo un pensamiento?  Quiero que sepas que la respuesta es si, y Jesús nos lo advierte claramente como encontramos en Mateo 5:28 cuando leemos “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”  Dile a la persona que tienes a tu lado, los pensamientos impuros te hacen pecar.     

El peligro esta en que cuándo nos hacemos participes de estas cosas ya no reconoceremos estas cosas por lo que son, ¡abominación a Dios! y las aceptaremos.  Fijense como esto es algo que queda muy bien reflejado en las palabras de nuestro Señor en  Lucas 11:34 cuando leemos “La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.”  La verdad del caso es que no existe  nada cómico en una relación homosexual, esto es abominación.  No existe nada romántico en el adulterio, esto es abominación.  No existe nada de entretenimiento en los poderes de las tinieblas, en ellos solo existe la muerte.  No encuentro entretenimiento alguno al ver como personas cuentan problemas horribles, tal como el incesto, adulterio, fornicación, y luego se caen a golpes los unos a los otros frente a las cámaras.  Al ver estas cosas me pregunto, ¿qué ejemplo se le está dando a la futura generación?  Cuando permitimos que éste tipo de programación entre en nuestros hogares, cuando aceptamos estas cosas como algo normal y entretenido, entonces estas cosas cumplirán su propósito intencionado y caeremos en el pecado.  Caeremos en los deseos de la carne, caeremos tal como cayó David.  El enemigo no descansa en tratar de separarnos de Dios, su ataque es constante, por qué creen que Jesús dijo como encontramos en Mateo 7:13-14 cuando leemos “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”  Él no dijo esto por decirlo o por casualidad; Jesús lo dijo porque Él sabe bien por los caminos que tendremos que atravesar, Él sabe bien las cosas que tendremos que soportar.   

Debemos estar pidiendo un avivamiento para este ministerio,  debemos estar pidiendo un avivamiento para este pueblo, pero primero debemos pedir un avivamiento personal.  Como les dije no existe excepción, esto es algo que todos necesitamos. ¿Por qué lo necesitamos?  Lo necesitamos porque un avivamiento personal nos conduce a buscar más de Dios, un avivamiento personal nos conduce a buscar de Su presencia en todo momento, un avivamiento personal nos traerá todo lo que necesitamos y mucho más. Si verdaderamente queremos un avivamiento, si verdaderamente queremos ser la diferencia en este mundo, primeramente reconozcamos nuestras faltas y enfrentémonos a las consecuencias de nuestros pecados.  Enfrentémonos sabiendo que Él nos ayudara en todo lo que hagamos.  Recordando siempre que cuando nuestro corazón esta en el lugar debido, nada de lo que hagamos será en vano.  Nunca nos olvidemos de las palabras del apóstol en 1 Corintios 15:57-58 cuando leemos “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 58Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”  Dile a la persona que tiene a tu lado, en Cristo está la victoria.   

Para concluir.  Sigamos el ejemplo de David en este caso, y busquemos el perdón de Dios.  Digamos todos ahora “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.3Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.”  ¿Deseamos que Dios envíe un avivamiento a éste pueblo, para esta ciudad, para esta iglesia, para este ministerio?  Entonces primero busquemos un avivamiento personal.  Primero busquemos de Dios.  Primero busquemos que nuestro corazón sea restaurado, que nuestro corazón sea puro ante Dios.  Recordemos siempre lo que encontramos en Proverbios 11:20 cuando leemos “Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables.” ¿Cómo podremos mantener un corazón puro y limpio para Dios en éste mundo lleno de maldad?  De la única forma que lograremos esto es escudriñando y viviendo  Su santa y divina Palabra.  Nunca debemos olvidar a lo que fuimos llamados; recordemos siempre lo que nos dice el Señor en Mateo 5:16 cuando leemos “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”  Dile a la persona que tienes a tu lado, seamos el ejemplo a seguir. ¿Deseas un avivamiento para éste mundo?  Entonces primero busca el tuyo personal, porque el verdadero avivamiento comienza con una persona a la vez; el verdadero avivamiento comienza en nuestro corazón.

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