Avívame Señor
Como todos sabemos, las cosas en este mundo continúan
deteriorando. A diario escuchamos de cosas horribles,
actos de violencias, guerras, y demás. Pero algo más
alarmante aun es escuchar acerca de cómo congregaciones
que una vez formaban parte de la iglesia de Cristo se
desintegran. Se desintegran porque los líderes han sido
seducidos por la avaricia y la vanagloria, lo que les ha
conducido a apartarse de la voluntad de Dios, y les ha
cegado a la visión que Él les ha dado. Es por esa misma
razón que hoy en día podemos encontrar numerosas
personas que se han apartado de los caminos de Dios
completamente, y otros que andan tan confundidos al ver
lo que esta pasando que no saben que hacer. Pero la
pregunta que debemos hacernos es, ¿qué podemos hacer
nosotros por todo ese pueblo? ¿Qué podemos hacer
nosotros por todos aquellos que hoy se han apartado, o
están tan confundidos que han perdido la capacidad de
diferenciar entre lo que es de Dios, y lo que no? La
respuesta a ambas preguntas es fácil, todos nosotros
debemos orar para que el Señor envíe un avivamiento a Su
pueblo. Este es el tema que deseo enfocar en el día de
hoy. Todos debemos unirnos a diario en oración pidiendo
que el Señor envíe un avivamiento para ese pueblo, pero
para que un avivamiento de esa magnitud pueda existir,
primero algo muy importante tiene que suceder en nuestra
vida. Pasemos ahora a la Palabra de Dios y examinemos
unos momentos cruciales en la vida del rey David cual
nos ilustrara el primer paso hacia el avivamiento.
Salmo 51:1-19
- Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu
misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades
borra mis rebeliones. 2Lávame más y más de mi
maldad, Y límpiame de mi pecado.3 Porque yo
reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre
delante de mí.4Contra ti, contra ti solo he
pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que
seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro
en tu juicio. 5He aquí, en maldad he sido
formado, Y en pecado me concibió mi madre. 6He
aquí, tú amas a verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me
has hecho comprender sabiduría. 7Purifícame
con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que
la nieve. 8Hazme oír gozo y alegría, Y se
recrearán los huesos que has abatido. 9Esconde
tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y
renueva un espíritu recto dentro de mí. 11No
me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo
Espíritu. 12Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente. 13Entonces
enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los
pecadores se convertirán a ti. 14Líbrame de
homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi
lengua tu justicia. 15Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza. 16Porque no
quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres
holocausto. 17Los sacrificios de Dios son el
espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios. 18Haz bien con tu
benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios de
justicia, El holocausto u ofrenda del todo quemada.
Como siempre digo, antes de poder comprender bien el
mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy,
tendremos que hacer un pequeño repaso de historia;
conozcamos mas al rey David. Así que hagamos un pequeño
repaso de su vida y de lo que estaba sucediendo en este
punto de la historia. Como todos saben David fue elegido
y ungido por Dios desde una temprana edad. Este fue el
hombre que Dios ungió para que fuese el rey de Israel;
esto es algo que queda bien declarado en
1 Samuel 16:12-13 cuando
leemos “Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era
rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces
Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. 13Y
Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de
sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu
de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y
se volvió a Ramá.” David fue el hombre que Dios
utilizo para que se enfrentase victoriosamente ante el
enemigo de Su pueblo, el gigante Goliat, cuando entre
todo el pueblo de Dios no existía un hombre con valor de
hacerlo; esto es algo que queda bien declarado en
1 Samuel 17:23-24 cuando
leemos “Mientras él hablaba con ellos, he aquí que
aquel paladín que se ponía en medio de los dos
campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat,
salió de entre las filas de los filisteos y habló las
mismas palabras, y las oyó David. 24Y todos
los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su
presencia, y tenían gran temor.”
Pero este joven llamado David no tuvo temor, y no se
dejo impresionar, porque el sabia que Dios estaba con
él. Él peleo en contra de este gran gigante y lo
derroto. Fíjense bien como esto queda grabado en la
historia cuando leemos 1 Samuel
17:48-49 “Y aconteció que cuando el filisteo
se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David,
David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla
contra el filisteo. 49Y metiendo David su
mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con
la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra
quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en
tierra.” Pero de ese entonces en adelante David
tuvo que pasar por grandes tribulaciones; fue perseguido
y buscado por el rey que él había defendido para ser
puesto a muerte. Fíjense bien lo que nos dice
1 Samuel 20:1 cuando
leemos “Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino
delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es
mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que
busque mi vida?” Pero no obstante todo esto, David
se mantuvo firme y llego a ser el Rey de Israel tal como
Dios lo había querido. Pero las pruebas y tribulaciones
no se detuvieron aquí, ya que al ser ungido rey de
Israel también se levanto otra gran oposición y trataron
de destruirle. Fíjense bien como esto queda bien
ilustrado en 1 Crónicas 14:8
cuando leemos “Oyendo los filisteos que David había
sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los
filisteos en busca de David. Y cuando David lo oyó,
salió contra ellos.” Pero porque David se mantuvo
fiel a Dios, su reino fue prosperado y gozo de grandes
bendiciones. Todo esto nos hace llegar más o menos a
este punto de la historia. Conociendo un poco mejor a
David preguntémonos ahora, ¿por qué hizo él este clamor
a Dios? La respuesta es fácil, él lo hizo porque
reconoció que le había faltado a Dios grandemente. Digo
esto porque éste salmo fue escrito por él después de su
relación adultera con Betsabé. En su deseo de
satisfacer el placer de la carne, David había roto por
lo menos cinco de los mandamientos de Dios todos de un
golpe; “No matarás, no cometerás adulterio, no
hurtarás, no hablarás contra tu prójimo falso
testimonio, no codiciarás la casa de tu prójimo, no
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su
criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu
prójimo” (Éxodos 20:13-17).
Ya sé que algunos ya deben estar pensando, “bueno pastor
esto esta todo muy bueno, pero ¿qué tiene que ver esto
con el avivamiento?” Pero les digo que aquí encontramos
la clave para el avivamiento en el pueblo de Dios.
Cómo les dije al inicio, todos debemos estar orando para
que exista un avivamiento en el pueblo de Dios, estoy
seguro que muchos aquí están orando para que el Señor
envié multitudes de almas a este ministerio, ¿verdad?
Pero deseo informarles que estamos orando mal. Digo
esto porque antes de pedirle a Dios que envíe un
avivamiento al pueblo, antes de pedir a Dios que envíe
un avivamiento a una congregación, primero debemos
rogarle que envíe un avivamiento personal a cada uno de
nosotros. Pero un avivamiento personal solo sucederá
cuando tomamos el ejemplo de David, y lo seguimos en
nuestra vida. ¿De qué ejemplo les hablo? Les hablo
acerca de reconocer que hemos pecado; les hablo acerca
de reconocer nuestras faltas y errores. Digo esto
porque la realidad de todo es que no existe ninguno de
nosotros que no necesite un toque de Dios a diario.
Digo esto porque todos nosotros sin excepción de uno le
faltamos a Dios a diario. Algunos lo hacemos sin darnos
cuenta, y otros lo hacen sabiendo muy bien que lo que
están haciendo no agrada a Dios, pero el punto principal
es que ninguno es perfecto, y todos le faltamos a Dios.
Ahora bien, en los versículos que estamos usando hoy
encontramos que David reconoció sus faltas, él reconoció
sus errores y debido a esto fue perdonado, pero quiero
que sepan que no fue sin consecuencias a pagar. Fíjense
bien lo que sucedió como encontramos en
2 Samuel 12:11-14 cuando
leemos “Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar
el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres
delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual
yacerá con tus mujeres a la vista del sol. 12Porque
tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de
todo Israel y a pleno sol. 13Entonces dijo
David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a
David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
14Mas por cuanto con este asunto hiciste
blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha
nacido ciertamente morirá.” Esto es algo que muchas
personas no logran entender. Dios perdona nuestras
transgresiones, pero nuestras acciones siempre tendrán
un resultado. Aun cuando el pecado es perdonado,
todavía existirán consecuencias. Pero para recibir el
perdón existe una condición, para recibir el perdón el
arrepentimiento tiene que ser genuino, solo cuando
nuestro corazón y nuestro deseo de Su perdón es sincero
recibiremos perdón por nuestras transgresiones y
pecados, y es esto exactamente lo que encontramos aquí
en este salmo.
Aquí David reconoció sus faltas, su corazón humillado
ante Dios pidiendo ser renovado, pidiendo ser
restaurado, pidiendo misericordia de Dios. Lo que nos
sucede a nosotros en muchas ocasiones es que nos
envolvemos tanto en las cosas de éste mundo, nos
preocupamos tanto por las situaciones y en el satisfacer
los deseos de la carne, que no logramos ver lo
importante, no logramos reconocer nuestras faltas o
transgresiones. Lo que le sucedió a David es muy
parecido a lo que nos sucede a muchos de nosotros hoy en
día; él cayó de la misma manera que muchos caen.
Permítanme exponerles algunos ejemplos para que
entiendan bien lo que les digo. Hacia ya bastante
tiempo que no me sentaba frente al televisor por un
tiempo prolongado para distraerme un poco. Pero, en
éste pequeño tiempo de descanso forzado que tuve en ésta
semana pasada, tuve más que suficiente tiempo de
hacerlo, pero lo que encontré no fue algo que me
distrajera sino algo que me alarmo. Encontré que
existen programas muy populares que supuestamente son
comedias que nos hacen reír y distraer, pero que
promocionan el homosexualismo. Encontré que existen
novelas que supuestamente nos transportan a otros
tiempos para distraer nuestras mentes, pero que en
realidad promocionan el adulterio y la fornicación.
Encontré que existen programas disfrazados como
programas de acción, pero que promocionan los poderes de
las tiniebla, los vampiros y cosas semejantes. Encontré
programas que supuestamente tratan de ayudar a las
personas con sus problemas, pero que la distracción en
ellos es cuando se caen a golpes unos a otros. Como les
dije, no encontré distracción, encontré cosas
alarmantes. ¿Por qué les expongo estos ejemplos? Se
los expongo porque cuando nos hacemos participes de
tales programas, entonces le será muy fácil al enemigo
hacernos pensar que éstas cosas no son de importancia.
Pero estas cosas son el vehículo que el enemigo utiliza
para introducir a nuestra vida pensamientos y
sentimientos de lascivia y lujuria. Pensamientos y
sentimientos impuros que solo sirven para alejarnos de
la presencia de Dios. Quizás algunos estén pensando que
estoy sobre dramatizando todo esto, pero si éste
pensamiento llego a tu mente hoy, entonces debes
preguntarte, ¿es posible fallarle a Dios o pecar con
solo un pensamiento? Quiero que sepas que la respuesta
es si, y Jesús nos lo advierte claramente como
encontramos en Mateo 5:28
cuando leemos “Pero yo os digo que cualquiera que
mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella
en su corazón.” Dile a la persona que tienes a tu
lado, los pensamientos impuros te hacen pecar.
El peligro esta en que cuándo nos hacemos participes de
estas cosas ya no reconoceremos estas cosas por lo que
son, ¡abominación a Dios! y las aceptaremos. Fijense
como esto es algo que queda muy bien reflejado en las
palabras de nuestro Señor en Lucas
11:34 cuando leemos “La lámpara del cuerpo es
el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo
está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno,
también tu cuerpo está en tinieblas.” La verdad del
caso es que no existe nada cómico en una relación
homosexual, esto es abominación. No existe nada
romántico en el adulterio, esto es abominación. No
existe nada de entretenimiento en los poderes de las
tinieblas, en ellos solo existe la muerte. No encuentro
entretenimiento alguno al ver como personas cuentan
problemas horribles, tal como el incesto, adulterio,
fornicación, y luego se caen a golpes los unos a los
otros frente a las cámaras. Al ver estas cosas me
pregunto, ¿qué ejemplo se le está dando a la futura
generación? Cuando permitimos que éste tipo de
programación entre en nuestros hogares, cuando aceptamos
estas cosas como algo normal y entretenido, entonces
estas cosas cumplirán su propósito intencionado y
caeremos en el pecado. Caeremos en los deseos de la
carne, caeremos tal como cayó David. El enemigo no
descansa en tratar de separarnos de Dios, su ataque es
constante, por qué creen que Jesús dijo como encontramos
en Mateo 7:13-14 cuando
leemos “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha
es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la
perdición, y muchos son los que entran por ella; 14porque
estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a
la vida, y pocos son los que la hallan.” Él no dijo
esto por decirlo o por casualidad; Jesús lo dijo porque
Él sabe bien por los caminos que tendremos que
atravesar, Él sabe bien las cosas que tendremos que
soportar.
Debemos estar pidiendo un avivamiento para este
ministerio, debemos estar pidiendo un avivamiento para
este pueblo, pero primero debemos pedir un avivamiento
personal. Como les dije no existe excepción, esto es
algo que todos necesitamos. ¿Por qué lo necesitamos? Lo
necesitamos porque un avivamiento personal nos conduce a
buscar más de Dios, un avivamiento personal nos conduce
a buscar de Su presencia en todo momento, un avivamiento
personal nos traerá todo lo que necesitamos y mucho más.
Si verdaderamente queremos un avivamiento, si
verdaderamente queremos ser la diferencia en este mundo,
primeramente reconozcamos nuestras faltas y
enfrentémonos a las consecuencias de nuestros pecados.
Enfrentémonos sabiendo que Él nos ayudara en todo lo que
hagamos. Recordando siempre que cuando nuestro corazón
esta en el lugar debido, nada de lo que hagamos será en
vano. Nunca nos olvidemos de las palabras del apóstol
en 1 Corintios 15:57-58
cuando leemos “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos
da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
58Así que, hermanos míos amados, estad firmes
y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre,
sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
Dile a la persona que tiene a tu lado, en Cristo está la
victoria.
Para concluir.
Sigamos el ejemplo de David en este caso, y busquemos el
perdón de Dios. Digamos todos ahora “Ten piedad de
mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la
multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2Lávame
más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.3Porque
yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre
delante de mí.” ¿Deseamos que Dios envíe un
avivamiento a éste pueblo, para esta ciudad, para esta
iglesia, para este ministerio? Entonces primero
busquemos un avivamiento personal. Primero busquemos de
Dios. Primero busquemos que nuestro corazón sea
restaurado, que nuestro corazón sea puro ante Dios.
Recordemos siempre lo que encontramos en
Proverbios 11:20 cuando
leemos “Abominación son a Jehová los perversos de
corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables.”
¿Cómo podremos mantener un corazón puro y limpio para
Dios en éste mundo lleno de maldad? De la única forma
que lograremos esto es escudriñando y viviendo Su santa
y divina Palabra. Nunca debemos olvidar a lo que fuimos
llamados; recordemos siempre lo que nos dice el Señor en
Mateo 5:16 cuando leemos
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para
que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos.” Dile a la persona
que tienes a tu lado, seamos el ejemplo a seguir.
¿Deseas un avivamiento para éste mundo? Entonces
primero busca el tuyo personal, porque el verdadero
avivamiento comienza con una persona a la vez; el
verdadero avivamiento comienza en nuestro corazón.
© Copyright José R. Hernández