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Encontrando el tiempo
Hoy deseo iniciar el servicio haciendo una pregunta. ¿A
cuantos aquí les alcanza el tiempo? En esta era moderna
en que vivimos, yo diría que el tiempo es una comodidad
muy valiosa. Es por eso que cuando pedimos algo de
alguien, no es fuera de lo común escuchar “no puedo
porque no me alcanza el tiempo.” Estoy seguro que esto
es algo que muchos de nosotros, sino todos, hemos dicho
en cierta situación. Yo les puedo decir que yo lo he
dicho no en una o dos ocasiones, sino en numerosas
ocasiones. Una cosa interesante acerca del tiempo es
que ninguno de nosotros podemos hacer tiempo; en otras
palabras, ninguno de nosotros podemos añadir ni un
segundo a un minuto, ¿verdad? Lo único que nosotros
podemos hacer es manejar el tiempo, y es de esto mismo
que deseo hablarles en el día de hoy. Pasemos ahora a
la Palabra de Dios.
Eclesiastés 3:1-11
- Todo tiene su tiempo, y
todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo
de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3
tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir,
y tiempo de edificar; 4 tiempo de llorar, y
tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de
juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de
abstenerse de abrazar; 6 tiempo de buscar, y
tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de
desechar; 7 tiempo de romper, y tiempo de
coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 8
tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra,
y tiempo de paz. 9 ¿Qué provecho tiene el que
trabaja, de aquello en que se afana? 10 Yo he
visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los
hombres para que se ocupen en él. 11 Todo lo
hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el
corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender
la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el
fin.
Como podemos ver al leer estos versículos, el tiempo
para todo fue determinado por Dios. Como les dije hace
un momento, ninguno de nosotros podemos añadirle ni un
milisegundo a un minuto. Todos aquí recibimos la misma
cantidad de tiempo. Pensemos en esto por un breve
momento y veamos si lo que les digo es verdad. Hablando
matemáticamente, cada día nos trae 24 horas, y cada
semana nos trae 7 días. Haciendo la matemática entonces
podemos deducir que con cada semana recibimos
exactamente 168 horas. Pero la pregunta que debemos
hacernos es ¿qué hacemos con todo este tiempo? Les
puedo decir que se han hecho numerosas encuestas acerca
de lo que las personas hacen con el tiempo, y deseo
compartir con ustedes lo que se ha encontrado. De las
168 horas que existen en una semana, las personas se
pasan un promedio de 56 horas durmiendo. Esto solo deja
112 horas a la semana. De estas 112 horas, las
personas emplean un promedio de 28 horas comiendo y
atendiendo a sus necesidades personales. Esto solo deja
84 horas en la semana. De estas 84 horas las personas
pasan un promedio de 40-50 horas trabajando. Así que al
hacer la matemática podemos ver que semanalmente a la
mayoría de las personas nos queda un promedio de 34 a 44
horas semanales en la que podemos hacer lo que
deseamos. Para todos aquellos que piensan que no tienen
el tiempo de hacer nada, creo que les acabo de encontrar
el equivalente de casi una semana de trabajo
semanalmente. Pero la pregunta persiste, ¿qué hacemos
con este tiempo? Me atrevo a decir que la mayoría de
nosotros diríamos que nos pasamos ese tiempo resolviendo
problemas. Pero, ¿es esto una declaración verdadera?
El problema que existe es que la mayoría de nosotros nos
ocupamos más de nuestras ambiciones y deseos, que de las
cosas importantes. Una vez que caemos en este plan,
entonces se nos hace muy fácil menospreciar, o no lograr
a entender y ver las bendiciones que Dios ha derramado
en nuestra vida. Fíjense bien como lo dice aquí; “Todo
lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en
el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a
entender la obra que ha hecho Dios desde el principio
hasta el fin.”
¿De qué bendiciones les hablo? ¿Qué es lo importante en
esta vida? Hermanos, lo más importante en esta vida
para nosotros debe ser Dios, inmediatamente seguido por
nuestra familia. Pero desdichadamente en numerosas
ocasiones ambas cosas ocupan un tercer o cuarto lugar en
la vida de muchas personas. Desdichadamente la mayoría
del pueblo de Dios escoge satisfacer más los deseos y
ambiciones que cumplir con Dios, y con la
responsabilidad que Él nos ha entregado (Mateo
6:31-33.)
La fe de muchos, y el hogar cristiano han decaído en
gran manera. La razón principal por esto es porque las
personas se han dejado cegar, y no pueden ver el tiempo
que Dios les ha entregado. La Palabra nos dice “Todo
tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del
cielo tiene su hora.” Les digo en el día de hoy que
es hora de encontrar el tiempo para servirle a Dios como
Él desea que le sirvamos. Aparte de Dios, el hogar es
el lugar más importante que existe. ¿Por qué? Porque
en el hogar es donde se inicia todo. El hogar es
dividido en dos secciones, nuestros hijos, y nuestro
cónyuge. Examinemos estas dos secciones.
Los hijos.
Pensemos en nuestra niñez, ¿qué aprendimos de nuestros
padres? Quizá algunos de nosotros no tuvimos el
privilegio de ser criados conforme a la Palabra de Dios;
quizá algunos de nosotros tengamos malas memoria de
nuestra niñez; pero de lo que sí estoy seguro es que
todos aprendimos a ser adultos basado en los principios
básicos de nuestros padres. Es por eso que como padres
tenemos ser el ejemplo a seguir, y dedicarle el tiempo
debido a nuestros hijos. Ser un padre no es solo el
hecho de proveerles con un techo, calzado y comida. Ser
un padre es mucho más de eso, ser un padre según Dios
significa tomar el tiempo para instruir a nuestros
hijos (Proverbios
22:6.)
Tenemos que tomar el tiempo para amoldar los corazones
de nuestros hijos según Dios y no según las cosas de
este mundo. Nunca se nos puede olvidar que lo que
sembremos en esos corazones será lo que les influirá por
el resto de sus vidas (Lucas
6:45.)
Por supuesto que todo padre puede decir que este no es
un trabajo nada fácil. Digo esto porque en ocasiones
todo padre tiene que tomar ciertas decisiones que no
serán muy populares. En ocasiones tendremos que
castigar para corregir una mala conducta o acción, pero
si no tomamos el tiempo para hacerlo, entonces no
estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad (Proverbios
13:24.)
Tenemos que hacer el tiempo para enseñarles a nuestros
hijos la Palabra de Dios (Salmos
119:9-11;
2 Timoteo 3:16.)
Tenemos que hacer el tiempo para enseñarles a respetar y
amar a su prójimo; corrigiendo sus malas acciones para
que en su madurez sean hombres y mujeres de Dios (Proverbios
23:12-14.)
Hermanos y algo que es de suma importancia es tomar el
tiempo para amarles. Una vez leí un artículo que decía
que los niños deletreaban la palabra amor con las letras
“T-I-E-M-P-O.” ¿Por qué se preguntaran? La respuesta
es porque los niños no están interesados en los afanes
de esta vida, los niños no están interesados en las
ambiciones, ellos solo desean nuestra atención. Así que
tenemos que tomar el tiempo para demostrarle que le
amamos, y este amor es demostrado cuando le dedicamos
tiempo para jugar con ellos. Este amor es demostrado
cuando le dedicamos tiempo para escucharles. Este
amor es demostrado cuando le dedicamos tiempo y nos
interesamos en sus actividades, nos interesamos en sus
intereses, y compartimos en todo, aun cuando para
nosotros sea algo infantil.
Nuestro cónyuge.
Para todo existe tiempo en este mundo, pero
desdichadamente las estadísticas indican que tal parece
que cuando llega a nuestro cónyuge, el tiempo nunca
alcanza. Es por eso que vemos como a diario los
divorcios aumentan, es por eso que vemos como a diario
las personas se separan, es por eso que vemos como a
diario relaciones de muchísimos años se distancian.
¿Saben cual es la mayor razón usada por las personas al
separarse o divorciarse? La mayor razón es que dicen
que su pareja no los entiende, en otras palabras su
pareja no le conoce. ¿Por qué sucede esto? Sucede
porque no existe comunicación o la comunicaron es muy
poca. Sucede porque en la mayoría de los casos no se ha
tomado el tiempo de conversar, no se ha tomado el tiempo
de escuchar, no se ha tomado el tiempo para compartir.
No permitas que esto suceda en tu matrimonio, toma el
tiempo para demostrarle a tu pareja que le amas. La
Palabra nos dice que existe el “tiempo de amar.”
Quiero detenerme aquí por un breve momento y hacer una
aclaración. Muchas personas confunden el amor con
relaciones conyugales, pero el verdadero amor es mucho
más que todo eso. El amor de que les hablo no puede ser
demostrado en un acto físico. El amor de que les hablo
no pude ser demostrado por un simple placer temporáneo.
El amor es de que les hablo es nuevamente deletreado
“T-I-E-M-P-O.” Tomemos el tiempo de demostrarle a
nuestra pareja lo mucho que le amamos, y necesitamos.
Tenemos que encontrar el tiempo para demostrar nuestro
amor honrándole y respetándole en todo momento. Mujer,
¿cómo puedes tu demostrarle tu amor a tu marido? Lo
puedes hacer respetándole y sometiéndote a él (Efesios
5:22-24.)
Hombre, ¿cómo puedes tu demostrarle tu amor a tu mujer?
El esposo le demuestra su amor a su esposa cuando le ama
de la manera que se ama el mismo (Efesios
5:28-29.)
Encontremos el tiempo para demostrar nuestro amor ahora,
porque para mañana puede ser muy tarde (Santiago
4:14.)
Encuentra el tiempo para compartir, para conversar, para
escuchar, y para disfrutar juntos en armonía las
bendiciones que Dios derrama sobre su pueblo. Encuentra
el tiempo para conocer mejor a tu pareja. Como les dije
hace un momento, todo toma inicio en el hogar, y el
ejemplo que vean nuestros hijos, ese será el que
seguirán.
Hasta ahora hemos visto la necesidad de encontrar el
tiempo para nuestra familia, es decir para nuestros
hijos, y nuestro cónyuge. Pero, ¿qué de lo más
importante de todo? ¿Qué debería ser lo más importante
de todo? Lo más importante de todo debería ser nuestra
relación con Dios. Dios tiene que ocupar el primer
lugar en nuestra vida, porque de otra manera nuestras
relaciones familiares no estarán fundadas en una base
firme, y como todos sabemos toda construcción edificada
en una base débil tarde o temprano se derrumbara. La
Palabra de Dios aquí nos dice: “sin que alcance el
hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el
principio hasta el fin.” Esta es una gran verdad,
las personas no logran entender la obra que Dios ha
hecho en nuestra vida. Las personas no logran entender
que no han llegado a los pies de Cristo por
coincidencia, sino porque Dios así lo quiso (1
Corintios 1:9.)
Las personas no logran entender que fuimos escogidos
para que el evangelio nos llegara, y penetrara. Las
personas no logran entender que estamos llamados ha
entrar en comunión con Dios y con nuestros hermanos en
la fe (1
Juan 1:3.)
Hermanos, tenemos que encontrar el tiempo para dedicarle
a Dios. Tenemos que hacer el tiempo para dedicarle a la
iglesia. Ningún cristiano puede decir que no necesita
congregarse en su iglesia. La palabra de Dios esta llena
de lugares donde habla de "los unos a los otros" (1
Tesalonicenses 4:18;
5:11;
Santiago 5:16.)
Pero en numerosas ocasiones, lo primero que sufre y lo
primero que es eliminado es la visita a la iglesia. En
numerosas ocasiones el hombre va corriendo tras el dólar
todo poderoso, en vez de buscar al Dios todo poderoso.
Como les ilustre al inicio, por lo general existe un
promedio de 34-44 horas en la que podemos hacer lo que
deseamos semanalmente. Mira ahora a tu alrededor,
fíjate bien en todas las sillas vacías. Basado en esta
información visual, tal parece que dedicarle a Dios unas
horas semanales es mucho que pedir, ¿verdad? ¿Por qué
sucede esto? Esto sucede porque el hombre no se ha dado
cuenta de las bendiciones que Dios ha derramado, esto
sucede porque el hombre no logra entender lo que Dios
desea con su vida. Todo esto sucede porque el hombre no
esta tomando el tiempo para desarrollar una relación más
intima con Dios. Pero si no tomamos el tiempo de
desarrollar una relación más intima con Dios, entonces
se nos hará muy fácil racionalizar acciones o actitudes
pecadoras a nosotros mismos. La Palabra de Dios nos
llama a que nos congreguemos (Hebreos
10:25.)
Existe una gran razón por esto. Nosotros somos llamados
a reunirnos, somos llamados a congregarnos para que nos
podamos fortalecer los unos a los otros, para que
podamos compartir nuestra fe, para que podamos compartir
e impartir los dones que hemos recibido. La falta de
tiempo nunca debe ser una excusa para no asistir a la
iglesia. El cansancio nunca debe ser una excusa para no
asistir a la iglesia. Complacer un deseo de la carne
nuca debe ser una excusa para no asistir a la iglesia.
Según surjan estos pensamientos en nuestra mente,
tenemos que reconocerles por lo que son. Tenemos que
reconocer que son ataques del enemigo que quiere que no
crezcamos y busca arrebatarnos las bendiciones que Dios
nos ha dado.
Para concluir.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo
del cielo tiene su hora.” ¿Has tomado el tiempo
para dedicarle a Dios y a tu familia? Te pregunto
ahora, ¿cuándo fue la última vez que convocaste a tu
casa a una oración? ¿Cuándo fue la última vez que le
dedicaste tiempo a Dios con tu familia para compartir su
Palabra? Estas son preguntas para reflexionar. Quizás
en tu mente dices, “no me alcanza el tiempo,” pero si
dices así, te digo en el día de hoy que si tienes el
tiempo, solo tienes que encontrarlo. Tenemos que
encontrar el tiempo para orar con frecuencia. Tenemos
que encontrar el tiempo para reunirnos y alabar a Dios.
Tenemos que encontrar el tiempo para enseñar a nuestros
hijos a vivir vidas rectas y en santidad. Hermanos no
podemos considerarnos parte del cuerpo de Cristo si no
estamos sirviéndole de esta manera. No podemos
considerarnos cristianos si solamente oramos cuando
llegamos a la iglesia.
No podemos considerarnos cristianos si solamente
alabamos y bendecimos su santo nombre al entrar por las
puertas del templo. Como les dije al inicio, la
ambición y el apetito por los placeres temporarios de
este mundo consumen una gran porción de nuestro tiempo.
Es muy triste decirlo, pero las estadísticas comprueban
que muchos permiten que sus ambiciones y apetito por los
placeres de este mundo tomen el primer lugar en su
vida. Esto es algo que nunca debería ser (Colosenses
3:5.)
Muchos son los que se preocupan más en el obtener éxito
en su carrera o profesión, que en vivir vidas según
Dios. Muchos son lo que comprometen sus principios y
fundamentos cristianos por el amor al dinero (1
Timoteo 6:10.)
Estamos viviendo en tiempos muy malos, estamos viviendo
en tiempos cuando la maldad se ha multiplicado
grandemente, estamos viviendo en tiempos peligrosos (Efesios
5:15-17.)
“Todo tiene su tiempo,” nos dice la Palabra de
Dios. Encuentra hoy el tiempo para dedicarle a Él.
Encuentra hoy el tiempo para dedicarle a tu familia.
Encuentra hoy el tiempo para educar a tus hijos.
Encuentra hoy el tiempo para demostrarle tu amor a tu
pareja. Encuentra hoy el tiempo para fortalecerte en el
poder de Dios. El tiempo existe, y “todo tiene su
tiempo.” Encuentra el tiempo hoy.
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