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Cosa nueva
En estos días me he estado
comunicando con un pastor a través del Internet, y
aunque estamos a una gran distancia, pude ver que las
circunstancias y situaciones que afectan al pueblo de
Dios aquí son las mismas cosas que afectan al pueblo de
Dios en otros lugares. Estoy hablando acerca de la
apatía, desanimo, falta de voluntad, y todas esas cosas
que afectan la vida de los creyentes apartándoles de la
voluntad de Dios. Muchos de nosotros aquí hemos
cometidos errores, hemos recibido mal tratos por este
mundo de maldad. Hemos fallado en cumplir con nuestro
compromiso con Cristo, y a consecuencia hemos pasado por
situaciones que afectan negativamente nuestra familia,
hijos, hijas, amigos, y hermanos en el cuerpo de
Cristo. No creo que exista excepción, si somos honestos
con nosotros mismos, todos podemos reconocer que en
muchas ocasiones fallamos en muchas cosas, pero más que
nada fallamos en nuestro compromiso con Dios. Que bueno
seria si pudiéramos recoger nuestros errores y faltas,
¿verdad? Que bueno seria si pudiésemos viajar al pasado
y corregir todas esas cosas que hemos hecho que están
mal hechas, ¿verdad? Pero aquí es donde comienza el
problema, el problema de muchos en el cuerpo de Cristo
es que se concentran más en el pasado que en el futuro.
Les digo esto porque cuando nos concentramos más en el
pasado que en el futuro, nos hacemos esclavos nosotros
mismos, nuestra conciencia nos acusa y nunca podemos
vivir una vida fructuosa y victoriosa. Siempre
pensamos, “si solamente yo pudiera tomar para atrás lo
que dije, o hice”, “si solamente yo pudiera haber hecho
o dejado de hacer esto o lo otro”. ¿Ha dicho o pensado
alguien esto en alguna oportunidad? ¿A cuantos les
gustaría tener un nuevo comienzo? Pasemos ahora a la
Palabra de Dios.
Isaías
43:18-19 - No os acordéis de las cosas
pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a
luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el
desierto, y ríos en la soledad.
Como siempre digo, para tener un
mejor entendimiento del mensaje de Dios para nosotros,
nos hará falta hacer un pequeño repaso de historia.
Isaías vivió cuando el pueblo de Dios estaba dividido en
dos reinos; Israel era el reino del norte y Judá era el
reino del sur. El reino del norte había pecado
grandemente contra Dios, y el reino del sur iba en la
misma dirección. Cuando estudiamos lo que estaba
aconteciendo con el pueblo de Dios en ese entonces vemos
que ellos se habían nuevamente rebelado en contra de
Dios. Vemos que Isaías le advertía al pueblo de Judá
del juicio pendiente de Dios debido a la depravación
moral, corrupción política, injusticia social, y
especialmente la idolatría espiritual (Isaías
1:1-4). Porque este pueblo no se volvía del
pecado, Isaías les dijo que eventualmente ellos serian
derrotados. Dios les entregaría en las manos de
Babilonia para que nuevamente fueran cautivos y hechos
esclavos (Isaías 39:5-7).
Con esta fundación de lo que estaba aconteciendo
continuemos entonces en nuestro estudio de hoy.
El pueblo de Judá todavía tendría
cien años de dificultad antes de la caída de Israel, y
setenta años de exilio, pero en estos versículos que
utilizaremos hoy Dios les habla a ese pueblo a través de
Isaías palabras de consolación. Dios les estaba
llamando a un nuevo comienzo, Dios les estaba llamando a
un arrepentimiento. Pero, ¿qué nos dice esto a nosotros
hoy en día? ¿Seremos nosotros llevados cautivos por
Babilonia? Desdichadamente, la respuesta es que no
seremos llevados cautivos sino que existen muchos que ya
lo están. Existen muchos que debido a la rebeldía,
idolatría, falta de fuerza de voluntad, apatía y
desanimo ya están cautivos y son esclavos de este mundo
de maldad. Pero si te encuentras en esa situación, Dios
quiere hacer algo nuevo en tu vida en el día de hoy.
Dios te llama a que tengas un nuevo comienzo, y aquí en
estos versículos encontramos la formula que nos
permitirá tener un nuevo comienzo. La Palabra nos dice:
“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a
memoria las cosas antiguas”. Se preguntaran, ¿por
qué es tan importante esto? Esto es de suma importancia
porque nuestro adversario utilizara nuestro pasado y
faltas para acusarnos, usara nuestro pasado y faltas
para mantenernos esclavos de nuestra propia conciencia.
Nuestro adversario utilizara nuestros pasado para que
nunca alcancemos a vivir la vida que Dios quiere que
vivamos, vida victoriosa, vida gozosa (Filipenses
4:4).
Nuestro adversario utilizara
nuestro pasado para que nunca alcancemos ver lo mucho
que Dios ha hecho, esta haciendo y hará por nosotros. Es
cierto que nunca nos podemos olvidar del lugar de donde
Cristo nos saco, limpio, y purifico; es más, esto es
algo que siempre debemos tener en mente, y tenemos que
testificar de ello (Hechos
14:15). Tenemos que testificar de ello para que
la gloria, poder, y misericordia de Dios sea reflejada
en nuestra vida. Tenemos que testificar de ello para
glorificar a Dios. Pero no podemos permitir que estas
cosas pasadas influencien de la manera que ahora
pensamos, que afecten de la manera que ahora nos
sentimos. Esa vida que una ves vivimos, esa vida
pecaminosa, esa vida que no nos conducía a Dios sino al
infierno, no puede influenciar nuestro presente y no
tiene lugar alguno en nuestros futuros (2
Corintios 5:17). Cristo vino a este mundo de
maldad para que nosotros hoy podamos ser libres
abundantemente (Juan 10:10).
Hermanos, tenemos que tener mucho cuidado de la manera
que pensamos (Proverbios 4:23).
Si nuestros pensamientos son desanimados, si nuestros
pensamientos son apáticos, si nuestros pensamientos son
deprimentes, entonces sepamos que eso será reflejado en
nuestras acciones, será reflejado en nuestra manera de
ser y comportamiento.
Si estamos viviendo trabados en el
pasado, si le permitimos al diablo que nos acuse, Dios
no nos acusa, Dios en su infinita misericordia nos
justifica y glorifica (Romanos
8:30-34). Pero si le permitimos al diablo que
nos acuse, si le permitimos al diablo que nos mantenga
concentrado en los errores del pasado, entonces nunca
llegaremos al lugar donde Dios nos quiere. Esto
ciertamente le paso al pueblo de Israel en ese
entonces. Ese pueblo que Dios libero después de mas de
400 años de esclavitud de Egipto, este pueblo que Dios
condujo a la tierra prometida y le entrego victoria tras
victoria, ahora se habían nuevamente rebelado en contra
de Él. Ellos vieron Su poder, majestad y gloria.
Vieron señales y prodigios, pero no obstante todo esto,
le faltaban, y permitieron ser conducidos por el enemigo
fuera de la voluntad de Dios y nuevamente a la
esclavitud del pecado. El enemigo detuvo el progreso de
ese pueblo con lo mismo que detuvo a sus antecesores en
el desierto, lo hizo con los demonios de apatía,
rebeldía, y desanimo. No podemos permitirle al enemigo
que nos detenga, no podemos permitirle al enemigo que
invada nuestra mente. Tenemos que renovar de la manera
que pensamos, tenemos que concentrarnos en lo que Dios
esta haciendo en nuestra vida, y mirar hacia el futuro y
lo que hará (Romanos 12:2).
Continuando leemos: “He aquí que
yo hago cosa nueva”. Dios quiere hacer algo nuevo
con tu vida en el día de hoy, Dios quiere renovarte,
Dios quiere fortalecerte. Dile a la persona que tienes
a tu lado “Dios va hacer algo nuevo en mi vida hoy”.
Dios esta buscando a personas que confíen en Él, esta
buscando a personas que dependan de Él. Como creyentes
tenemos que comenzar a depender más de Dios y menos de
nuestras propias habilidades (Zacarías
4:6). Como les dije al inicio, me he estado
comunicando con un pastor a través del Internet, y les
puedo decir que en la comunicación encontré que este
siervo de Dios tenia su corazón lleno de dolor. Su
corazón esta lleno de dolor porque el se ha tenido que
enfrentar en contra de esos espíritus de apatía,
desanimo, y rebeldía que están invadiendo el cuerpo de
Cristo. Esos espíritus que están destruyendo la vida de
no solo los creyentes, sino también las de muchos
predicadores de la palabra. Leí una ilustración hace
poco que viene muy bien con lo que les acabo de decir y
quiero compartir con ustedes hoy, se llama el asiento
vació.
El
asiento vacío habla con elocuencia. A pesar de que su
mensaje no es agradable, todos lo pueden oír. Al
predicador el asiento vacío le dice: "Tu sermón no
vale". Al que visita la iglesia, le advierte: "Ya ves,
vamos perdiendo terreno". Al nuevo que busca una iglesia
donde asistir: "Vale más esperar a ver lo que pasa
aquí". Al tesorero de la iglesia: "¡Cuidado! Habrá un
déficit!" A los miembros presentes les aconseja:
"Ustedes también pueden ausentarse el domingo próximo".
A los verdaderos fieles les aconseja: "Trabajad,
invitad, orad, llenad esos asientos vacíos". El asiento
vacío testifica contra los cultos. Mata la inspiración,
ahoga la esperanza. Aleja el celo y es un peso
desanimador para toda la iglesia. Por otro lado, el
asiento ocupado es un ala, es un estímulo, es un
incentivo y una inspiración al predicador y a toda
persona que ama al Señor Jesús.
¿Te has
sentido o has pensado de esta manera alguna ves? Les
pudo decir que en ocasiones yo sí, pero he sabido
reprenderlo todo en el nombre de Jesús.
¿Cuántos
desean que Dios haga algo nuevo en su vida hoy? Dios
quiere hacer algo nuevo en nuestras vidas, y la palabra
aquí nos dice: “pronto saldrá a luz”.
Esto es promesa de Dios, esto nos deja saber que Dios si
obrara, que Dios si se glorificara en nuestras vidas.
Pero aquí también leemos “¿no la conoceréis?”.
¿Por qué esta pregunta? Esta pregunta es de suma
importancia porque como les he venido diciendo esta
semana, muchos no alcanzan ver las bendiciones de Dios.
Muchos no alcanzan recibir lo que Dios tiene para
nosotros porque en vez de buscar más de Dios se alejan
de Él. Muchos no alcanzan ver las bendiciones de Dios,
y la mayor razón por esto es porque no estamos
dispuestos a reconocer nuestras propias faltas. ¿Cómo
esperamos recibir bendición de Dios si nuestras vidas
están llenas de pecado? Ciertamente el pueblo de Dios
en ese entonces no la recibió, ellos fueron nuevamente
llevados cautivos. La verdad es que tal como ellos,
nosotros nunca recibiremos bendiciones si continuamos en
ese camino que sabemos muy bien no conduce a Dios.
Nunca recibiremos bendición si primero no admitimos
nuestras faltas y nos arrepentimos genuinamente (Proverbios
28:13). Es por eso que el Señor aquí dice: “¿no
la conoceréis?” Él hace esta pregunta porque si
continuamos en ese camino, entonces no reconoceremos las
bendiciones. Si continuamos en ese camino entonces no
veremos las bendiciones que Dios derrama sobre Su pueblo
a diario. Muchos piensan que las bendiciones de Dios
son cosas materiales; muchos piensan que es el tener más
posesiones, más dinero, más cosas materiales. Pero las
bendiciones de Dios son mucho más que eso; pregúntese
¿con qué me ha bendecido Dios hoy? Si nuestra mente
esta trabada en el pasado, entonces pensaremos de una
manera materialista y diremos que todavía no nos ha
bendecido hoy con nada. Pero si nuestras mentes están
renovadas, si hemos alcanzado a tener esa comunión con
Cristo, entonces veremos las bendiciones que Él ha
derramado sobre nosotros desde que abrimos los ojos en
el día de hoy.
¿De
que les hablo? ¿Te despertaste esta mañana, verdad?
Aquí esta tu primera bendición. ¿Te vestiste con esa
ropa y zapatos que tienes puesto, verdad? Aquí esta tu
segunda bendición. ¿Desayunaste o comiste algo,
verdad? Aquí está tu tercera bendición. ¿Llegaste asta
este lugar ya sea en automóvil, bus, o caminando,
verdad? Aquí esta tu cuarta bendición. ¿Has tenido la
oportunidad de alabarle con gozo, verdad? Aquí esta la
quinta bendición. ¿Has escuchado un mensaje de Su
palabra, verdad? Aquí esta la sexta bendición. ¿Has
podido tener comunión con tus hermanos en Cristo,
verdad? Aquí esta tu séptima bendición. Pudiéramos
continuar con una lista inmensa, pero creo que todos ya
se están dando cuenta de las muchas bendiciones que Dios
derrama sobre su pueblo a diario, y que en muchas
ocasiones no reconocemos. Por eso es nos pregunta “¿no
la conoceréis?”. Muchos quisieran tener un día más
de vida, pero no lo tienen. Muchos quisieran desayunar
a diario, pero no pueden. Muchos quisieran poder
caminar, pero no pueden. Muchos quisieran poder alabar
a Dios libremente, pero se les prohíbe. Muchos
quisieran escuchar un mensaje, pero no pueden oír.
Muchos desean tener una comunión con otros hermanos,
pero no la llegan a alcanzar. Pero si no has alcanzado
a ver las bendiciones de Dios en tu vida, te digo que
Dios va hacer algo nuevo en nosotros hoy. Dile al
hermano que tienes a tu lado “Dios va hacer algo nuevo
en mi vida hoy”.
¿Qué hará Dios en nuestras vidas
hoy? La Palabra nos dice: “Otra vez abriré camino en
el desierto, y ríos en la soledad”. Estas fueron
palabras de consolación al pueblo de Judá; Dios les dijo
que Él nuevamente les liberaría de la esclavitud, que el
nuevamente les guiaría, pero a nosotros hoy nos habla
tan fuerte como a ellos en ese entonces. A nosotros nos
dice que si confiamos en Dios, Él nos guiara a través de
esas pruebas que estamos pasando (Juan
16:33). Él quiere abrirnos hoy un camino para
que podamos atravesar ese desierto de depresión, y
desanimo. Él quiere abrir hoy un camino nuevo en ese
desierto para que podamos superar la rebeldía y apatía.
Él quiere darnos hoy de beber de ese rió de aguas viva
para que nunca más estemos sedientos (Juan
4:13-14). No podemos permitirle al enemigo que
nos desvié del camino que Dios ha escogido para
nosotros. No podemos permitirle al enemigo que nos
deprima o desanime trayendo a memoria nuestro pasado;
tenemos que concentrarnos en Dios, tenemos que
concentrarnos en lo que Él quiere hacer con nosotros (Salmos
1). Nuestra fe no puede decaer, nuestra fe no
puede titubear. Nuestra fe siempre debe ser lo mejor de
nosotros, pero tiene que ser acompañada de la paciencia
si queremos que sea una fe completa y absoluta (Santiago
1:3-4).
Para concluir. El pueblo de
Dios en ese entonces estaba a punto de ser capturados y
llevados a la esclavitud nuevamente por Babilonia. A
causa de su desobediencia y rebeldía Dios permitiría que
ellos nuevamente fuesen capturados, pero aquí el profeta
Isaías les trajo un mensaje lleno de esperanza y poder.
Dios les dijo que Él les liberaría y haría cosas aun
mayores de las que Él había hecho cuando les libero de
las manos de Egipto. Eventualmente este pueblo cayo
bajo el dominio de Babilonia debido a sus pecados y
rebelión; muchos en el pueblo de Dios caen nuevamente en
la esclavitud de satanás debido a lo mismo. Dios le
dijo a ese pueblo que haría cosa nueva, que haría aun
mayores cosas con ellos, pero ellos tenían que volverse
a Él. Dios nos habla a nosotros igual, tenemos que
volvernos a Dios y dejar la vida pecaminosa, tenemos que
volvernos a Dios y dejar de ser rebeldes. Dios quiere
hacer algo nuevo en nuestra vida, Él quiere restaurarnos
y utilizarnos. ¿Te encuentras esclavo de este mundo
ahora mismo? ¿Estas a punto de ser llevado cautivo a
causa de tu rebeldía? Escucha hoy que Dios te dice: “He
aquí que yo hago cosa nueva”. Él puede renovarte,
Él quiere bendecirte, pero tienes que quererlo.
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