|
Dios no hace falta
El otro día, mientras en camino a
mi trabajo, escuche un programa de noticias y un boletín
que dieron me llamo mucho la atención. No sé cuantos de
ustedes han escuchado esta noticia, pero es una
relacionada directamente con el juramento de la bandera
de este país. El asunto es que existe una persona que
ha puesto una demanda legal, donde pide que las palabras
“bajo Dios” sean removidas del juramento de la bandera.
Para ustedes que desconocen lo que es el juramento de la
bandera, esto es una afirmación de lealtad a la nación,
y normalmente es repetida por los estudiantes de toda
escuela de frente a la bandera, y con su mano puesta
sobre su pecho en el área del corazón. Esta es una
tradición que siempre se lleva acabo antes de iniciar la
primera clase del día. Ahora, según lo que decía el
portavoz, las palabras “bajo Dios” tienen que ser
borradas del juramento porque influyen a los niños a
creer en Dios, y esto es algo que no es aceptable. No
es aceptable porque según ellos el gobierno esta
forzando a un niño a afirmar que existe un Dios, y esto
infringe directamente en la libertad de toda persona, y
después de todo, nosotros vivimos en un país libre donde
podemos elegir libremente. Escuchando a este hombre
hablar, y con la autoridad que lo hacia, inmediatamente
me recordé de unos pasajes bíblicos cuando el pueblo
elegido de Dios, eligió deshacerse de Dios. Pasemos
ahora a la Palabra de Dios y estudiemos su mensaje.
1 Samuel
8:4-8 – Entonces todos los ancianos de Israel
se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, 5
y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no
andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un
rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
6 Pero no agradó a Samuel esta palabra que
dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a
Jehová. 7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz
del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han
desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no
reine sobre ellos. 8 Conforme a todas las
obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto
hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos,
así hacen también contigo.
Como siempre digo, para tener un
mejor entendimiento del mensaje que Dios nos tiene, nos
será necesario hacer un breve repaso de la historia. El
primer libro de Samuel describe la transición de
liderazgo en Israel de jueces a reyes, en otras palabras
de la teocracia a la monarquía. Como podemos ver aquí
en estos versículos que estamos usando en el día de hoy,
Samuel tuvo la distinción de ser el último juez que tuvo
Israel, pero también tuvo la distinción de ser el primer
profeta (1 Samuel 3:19-21.)
En este punto de la historia, Israel se había acomodado
en la tierra prometida. Ellos no tenían un rey que los
gobernaba, no existía un gobierno central que dictaba
leyes, exigía impuestos y que mantenía un ejército. La
razón por la que nada de eso existía es porque no les
hacia falta, ellos tuvieron jueces levantados por Dios (Jueces
2:16), y Dios les protegía en todo momento (Jueces
2:18.) Ellos deberían estar gozosos pero no lo
estaban; la realidad es que las doce tribus de Israel no
se podían poner de acuerdo. Esta fue una de las razones
principales por la que ellos demandaban un rey, ellos
esperaban que al tener un rey las doce tribus se
unirían, y los problemas que existían serian
eliminados. Cuando estudiamos este capitulo desde el
inicio vemos que Samuel era de avanzada edad. También
vemos que Samuel había nombrado a sus dos hijos como
jueces sobre Israel (1 Samuel
8:1.) El problema esta en que los hijos de
Samuel no eran como él, e hicieron cosas en contra del
pueblo y de Dios (1 Samuel 8:3.)
Con este breve repaso histórico continuemos nuestro
estudio de hoy.
En estos versículos leemos “Entonces
todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a
Ramá para ver a Samuel, 5 y le dijeron: He
aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus
caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos
juzgue, como tienen todas las naciones.” Aquí
encontramos a Samuel, siervo fiel de Dios, en una
especie de dilema. Aquí le vemos confrontado por este
pueblo que no estaba satisfecho conque Dios reinara
sobre ellos, ellos querían un rey físico, después de
todo, ¿podían ellos confiar en alguien que no podían
ver, tocar, y escuchar? Ellos estaban luchando con el
significado de confiar en Dios, y esto es algo que
existe aun hoy en nuestros días. Hermanos, la fundación
básica de esta nación esta siendo cambiada. Esto no es
algo que sucede por coincidencia, esto es parte del plan
del diablo para apartar al hombre de la voluntad de
Dios.
Permítanme ilustrarle mi punto de
otra manera. ¿Cuántos han visto como se derrumba un
rasca cielos? Estoy seguro que la mayoría de nosotros
hemos visto los documentales de cómo derrumban los
edificios viejos, cómo derrumban los rasca cielos.
Todos hemos visto que nunca lo hacen desde arriba,
siempre lo hacen plantando explosivos en la base, luego
lo detonan y una vez que la base explota el edificio cae
al suelo. Esto mismo es lo que esta tratando de hacer
nuestro enemigo con esto de eliminar las palabras “bajo
Dios”, esta tratando de destruir la base, esta tratando
de destruir la fe en Dios. El enemigo sabe que él no
puede contra Dios, él sabe que no tiene nada a su
alcance que pueda utilizar para vencer a Dios, él sabe
muy bien cual será su final (Apocalipsis
20:10.) Con toda su sabiduría, y poder él no
puede derrumbar los cielos, pero si puede tratar de
derrumbar la fe en Dios. Puede tratar de derrumbar la
fe en Dios cual es similar a un rasca cielos. Similar
en el sentido que comienza aquí en la tierra y se
extiende a los cielos, es semejante porque comienza aquí
en la tierra y se extiende a Dios. Este mismo fue el
propósito del diablo en ese entonces, y logro su
propósito con éxito. Él derrumbo la fe de este pueblo,
y lo pudo hacer porque ellos pronto se olvidaron de las
bendiciones y las victorias que Dios les había entregado
a través de Samuel (1 Samuel
7:1-2; 7:3-6;
7:10-11.) Claro que no
había nada de malo en lo que ellos pedían, Dios les
había prometido que un día tendrían un rey (Génesis
49:10; Números 24:17.)
Pero ellos no estaban dispuestos a esperar, ellos
quitaron su mirada del que en realidad les guiaba y
protegía, y la pusieron en los hombres; se concentraron
en los hijos de Samuel.
Continuando con nuestro estudio
leemos “Pero no agradó a Samuel esta palabra que
dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a
Jehová” Aquí vemos claramente que Samuel vio que lo
que este pueblo pedía estaba mal. Y es por eso que vemos
que él oró a Jehová. Dios les había llamado a ser
diferentes (Levíticos 20:23),
pero ellos ahora pedían ser iguales a otras naciones.
Ellos estaban rechazando a Samuel como juez, pero más
importante que todo estaban rechazando a Dios como rey.
Fíjense bien en este detalle, aquí leemos “Y dijo
Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te
digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han
desechado, para que no reine sobre ellos. 8
Conforme a todas las obras que han hecho desde el día
que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y
sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.”
Estaban rechazando a aquel quien les había levantado
por encima de toda nación (Deuteronomio
14:2; 26:19;
28:1.) Si hacemos un
contraste entre lo que sucedió en ese entonces y lo que
esta sucediendo hoy en día veremos que no existe mucha
diferencia. Basado en estos versículos vemos que los
ancianos de Israel se juntaron y pidieron un rey, de esa
forma desechando que Dios reinara sobre ellos (Éxodo
19:5-6.) Ellos tenían al rey de reyes, ellos
tenían a Jehová de los ejércitos, ellos tenían a Dios
todopoderoso quien les libraba de todo mal, pero ellos
eligieron confiar más en el hombre que en Dios. Es
lamentable decir, pero esta actitud de que Dios no hace
falta es encontrada con frecuencia en nuestra sociedad.
Hoy en día tal como en ese entonces, el pueblo prefiere
confiar más en el hombre que en Dios. Hoy en día existe
una generación que se ha alejado de la Palabra de Dios y
ha aceptado las doctrinas de los demonios (2
Timoteo 4:1-4.) Han escuchado la doctrina de que
no hace falta Dios para que reine la paz, la paz puede
ser obtenida a través de la sabiduría del hombre. Han
escuchado la doctrina de que no hace falta la bendición
de Dios para prosperar, el hombre puede prosperar en
todo si se esfuerza. Han escuchado la doctrina de que
no importa en lo que se cree, lo importante es creer en
algo. Hoy en día encontramos una generación que
constantemente esta creando doctrinas tratando de
eliminar a Dios de todo. Existen numerosas doctrinas
creadas por el diablo con el propósito de alejar al
hombre de Dios, y nos seria imposible cubrirlas todas en
este pequeño espacio de tiempo que compartimos, pero
creo que ya todas tienen muy buena idea de lo que les
hablo. En otras palabras, tal como en ese entonces, el
mundo esta sirviendo a dioses ajenos y alejándose de la
voluntad de Dios.
Cuando leemos este capitulo
completo, vemos que algo muy importante sucedió, vemos
que Dios le advierte a este pueblo que lo que pedían no
seria nada bueno para ellos (1
Samuel 8:9-18.) Pero no obstante la advertencia,
ellos decidieron no confiar en Dios (1
Samuel 8:19-20.) El resultado de su decisión fue
algo catastrófico, digo esto porque sucedió exactamente
lo que se les había advertido.
Para concluir.
La nación de Israel eventualmente tuvo 41 reyes, de
estos solamente 11 siguieron a Dios, y siete de ellos se
olvidaron de Dios por completo en los últimos tiempos de
su reinado. Esta rebelión espiritual condujo a que la
nación de Israel fuese capturada por otras naciones, y
que eventualmente dejase de existir. Todos debemos
aprender de esta lección tan dura que este pueblo
obtuvo. De esta lección debemos aprender que la
respuesta a nuestros problemas nunca puede descansar en
el hombre. Este pueblo tenia problemas y dificultades,
este pueblo tenía a naciones a su alrededor que les
invadían, este pueblo tenía enemigos que deseaban
destruirles. Pero ellos también tenían a Dios quien les
protegía y guiaba en todo instante. El problema nunca
fue que Dios se olvido de ellos, o que Dios dejo de
hablarles; el problema siempre fue que este pueblo se
olvido de Dios, y dejaron de escucharle.
Hermanos, existe un poder fuerte en
este mundo que desea eliminar la fe en Dios. Existen
legiones de demonios con el propósito de alejar al
hombre de la voluntad de Dios (Efesios
6:12.) Sé que no les estoy diciendo nada
nuevo, todos aquí sabemos que estamos en un estado de
guerra, pero es necesario que se los recuerde porque
tenemos que pelear. El no pelear es rendirse, y
nosotros no podemos rendirnos al diablo bajo ninguna
circunstancia. La influencia de una persona demanda que
las palabras “bajo Dios” sean removidas del juramento de
la bandera. La influencia de un ser poderoso es la que
desea destruir la fe en Dios. La influencia de un ser
poderoso fue quien tentó y logro su propósito en llevar
a una nación en una completa rebeldía, y que rechazaran
a Dios como su rey. No nos dejemos intimidar, existe un
ser poderoso que desea derrumbar la obra de Dios, pero
recordemos que nosotros servimos no a un ser poderoso,
nosotros servimos al todopoderoso, y su nombre es Jesús
(Filipenses 2:9-11.)
Aprendamos de los errores de este pueblo, y estemos
atentos a la voz de nuestro Señor. Escuchemos sus
advertencias, y dejémonos guiar por Él en todo momento.
Busquemos hoy la solución a nuestras dificultades,
busquemos hoy la solución a nuestros problemas, no en el
hombre como hizo este pueblo. Busquemos la solución
solamente en Dios. Recuerda que es mucho mejor estar
“bajo Dios” que afuera de Su voluntad.
© Copyright José R. Hernández |