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Obispo José R. Hernández

El remanente

Si se acuerdan, la semana pasada estudiamos el tema de la apostasía.  Estudiamos acerca de como una gran porción del pueblo de Dios se ha apartado de Su verdad concientemente, es decir, escogiendo seguir doctrinas populares o beneficiosas, y no la Palabra de Dios.  También vimos como otra gran porción del pueblo de Dios se ha apartado de Su verdad inconcientemente, es decir, aceptando y haciéndose participe de todas esas doctrinas que solo sirven para abrir una brecha entre Dios y el hombre. ¿Por qué digo esto? Digo esto porque por muy bonito que algo aparente ser, o por muy elocuente que algo pueda ser expresado, por muchas señales que puedan aparentar ser hechas, si la verdad de Dios no esta siendo declarada, entonces todo lo demás de nada sirve.  Como les dije, una gran porción del pueblo de Dios se ha apartado de Él de una forma u otra, y es por eso que también les dije que si las cosas continúan como van, cuando nuestro Señor regrese por su iglesia, el verdadero numero de creyentes será poco.  Es por eso que en el día de hoy deseo que estudiemos lo que el Señor nos dice que hará y esta haciendo acerca de estas cosas, y cual será la recompensa de toda persona que se mantenga fiel.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios.   

Jeremías 23:1-5 - !!Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. 2Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.  3Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.  4Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová.  5He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. 

Como siempre digo, para lograr tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios nos tiene,  nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Así que con esto en mente, tomemos ahora un breve momento para conocer un poco mejor a este hombre llamado Jeremías.  Jeremías nació durante tiempos bien difíciles; eran tiempos cuando la apostasía, la idolatría y los rituales paganos florecían en el Pueblo de Dios, y Su paciencia se estaba agotando.  Esto es algo que queda bien reflejado en Jeremías 17:1-4 cuando leemos “El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares,  2mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus imágenes de Asera, que están junto a los árboles frondosos y en los collados altos,  3sobre las montañas y sobre el campo. Todos tus tesoros entregaré al pillaje por el pecado de tus lugares altos en todo tu territorio. 4Y perderás la heredad que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis encendido en mi furor, que para siempre arderá.”  Jeremías le ministro a este pueblo por un periodo de más de cuarenta años, y los mensajes que él les estaba trayendo no eran populares y alentadores.  Fíjense bien como esto queda bien reflejado en Jeremías 21:9-10 cuando leemos “El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia; mas el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo. 10Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a fuego.”   En este punto de la historia, Judá tenia un bloqueo militar a su alrededor, y tenían al ejercito de Babilonia a las puertas.  En este momento de la historia, esta ciudad estaba aislada.  Las rutas comerciales estaban bloqueadas, los alimentos estaban disminuyendo, y como si todo esto no fuese poco, aquí tenemos a Jeremías predicando un mensaje de condenación.  Pero, ¿predicaba Jeremías un mensaje de condenación? Si miramos esto con nuestros ojos carnales, la respuesta a esta pregunta es si.  Pero cuando lo miramos mas de cerca, y lo miramos con nuestros ojos espirituales, pronto nos damos cuenta de que el no estaba predicando un mensaje de condenación, él estaba predicando la verdad de Dios.   

Esto es algo que queda bien declarado Jeremías 1:4-8 cuando leemos “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: 5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6Y yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.  7Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.”  ¿Por qué es necesario que sepamos todas estas cosas?  Es necesario que estemos consiente de las  condiciones y circunstancias que existían en ese entonces porque tenemos que reconocer que los mensajes que escuchamos no siempre serán los más populares y los mejores aceptados.  Ciertamente este fue el caso en este instante, mirándolo todo de un punto de vista humano, el mensaje de Jeremías no fue alentador, y definitivamente no fue muy popular.  Pero el punto de vista del hombre no detuvo a este varón de Dios; nada podía detenerle o amedrentarle porque él sabía que Dios estaba con él.  Manteniendo todo esto en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy. 

Como les dije al inicio, en esta pequeña porción de las escrituras encontramos tres puntos muy importantes.  Primero, encontramos lo que el Señor hará en cuanto a todos esos que se encargan de apartar a las personas de Su voluntad.  Segundo, encontramos lo que el Señor esta haciendo con Su pueblo.  Tercero, encontramos la recompensa que recibirá todo aquel que se mantenga fiel.  Examinemos ahora estos tres puntos. 

Primero, lo que el Señor hará en cuanto a todos esos que se encargan de apartar a las personas de Su voluntad.  En los versículos que estamos estudiando hoy vemos que se nos dice “!!Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. 2Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.”  Sin duda alguna estos versículos aquí les hablan a los pastores y líderes de toda congregación dentro del Cuerpo de Cristo.   Como todos sabemos, los pastores y los lideres son los encargados de conducir a las personas que Dios les envía hacia la voluntad de Dios.  Los pastores y los líderes son los responsables de guiar a las personas a conducir una vida en santidad.  Pero desdichadamente, existen muchos pastores y líderes en el pueblo de Dios que carecen de este convencimiento.  Desdichadamente hoy en día vemos como muchos pastores y lideres dejan de declarar la verdad por temor a las consecuencias.  Existen muchos pastores y lideres que dejan de declarar la verdad porque en muchas ocasiones la verdad duele.  Hermanos, una gran realidad es que en la mayoría de las ocasiones la verdad es bien difícil de aceptar.  Una gran realidad es que la verdad de Dios causara adversidad en nuestro diario vivir.  ¿Por qué digo esto?  Lo digo porque declarar la verdad de Dios puede causar, y en numerosas ocasiones causa que una grande congregación se quede casi vacía.  Esto por supuesto traerá gran adversidad a la vida del pastor y los lideres; digo que traerá adversidad porque después de todo, ¿como se podrá sostener una obra en pie sin el apoyo de los miembros?  Y por esta misma razón muchos abandonan la verdad de Dios y adoptan doctrinas y métodos de hombres, para de esa manera poder mantener un gran grupo, o una congregación numerosa.   Es por esta misma razón que muchos se hacen los de la vista gorda en cuanto al pecado que existe en el pueblo.  Pero esta manera de pensar y razonar no proviene de Dios.  Esta manera de pensar y razonar proviene de pensar que lo que se puede tener o perder depende de nosotros.  Esta manera de pensar y razonar proviene de pensar que somos propietarios de la congregación, pero la realidad del caso es que ningún pastor o líder es propietario de la congregación.  Fíjense bien como lo dijo aquí el Señor “Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado.”  Las palabras claves aquí son “mis ovejas.”  El problema es que si no se cuida lo que el Señor envía, es decir, si en vez de conducir a las personas hacia Su voluntad y santidad, se les guía hacia las doctrinas y normas establecidas por hombres, para el beneficio y comodidad del hombre, entonces de forma directa se esta dispersando Su rebaño.  Y para todos aquellos responsables de esto, Dios tiene una palabra, ¡¡Ay!!  Dile al hermano que tienes a tu lado, ¡¡Ay!!  Como nos dice la Palabra en Hebreos 10:30-31  "Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31!!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!"

Segundo, lo que el Señor esta haciendo con Su pueblo.  En los versículos que estamos estudiando hoy vemos que se nos dice “Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.  4Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová.”  Como les dije hace un breve momento, el numero de personas en una congregación nunca debe ser el objetivo principal del pastor o los lideres.  El objetivo principal es la salvación de las almas.  En esta porción de los versículos que estamos estudiando hoy vemos una palabra clave para lograr entender lo que el Señor esta haciendo hoy en día.  La palabra es “remanente.”  Pero, ¿qué significa esto? La definición de la palabra “remanente” según el diccionario de la Real Academia Española es “lo que queda de una cosa.”  Y una gran realidad es que el remanente por definición nunca es superior que lo todo.  Para que pueden entender bien lo que les digo fijémonos ahora en lo que nos dice la Palabra en Romanos 9:27-28 cuando leemos "También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; 28porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud."  En otras palabras, a través de los mensajes que nos llaman a la reflexión y al arrepentimiento, Dios esta recogiendo lo que verdaderamente es de Él.  Yo creo firmemente que nosotros no estamos aquí reunidos por coincidencia, estamos porque nuestro Dios todo poderoso quiso que estuviéramos aquí en el día de hoy.  ¿Cómo puedo decir esto tan confiadamente?, lo puedo decir porque la verdad de todo es que ninguno de nosotros hubiéramos escuchado la verdad de Su palabra si Él no lo hubiese permitido.  Fíjense bien como esto queda bien reflejado en Hechos 16:6-7 cuando leemos “Y atravesando Frigia y la provincia de Galicia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.”   Las palabras claves aquí son “pero el Espíritu no se lo permitió.”  En otras palabras el Espíritu Santo no se los permitió.   Creo que sin duda alguna esto nos demuestra claramente que nada sucede sino por la voluntad de Dios.  No estamos reunidos por casualidad, sino porque Dios quiso que estuviéramos aquí.  El Espíritu Santo fue quien nos trajo a este lugar y es quien nos guía hacia donde tenemos que estar para agradarle a Dios.  Es como nos dice la Palabra en Ezequiel 34:11 cuando leemos “Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.”   El Señor nos ha reconocido individualmente, y nos esta pastoreando hacia donde mejor le podemos servir.  El Señor nos conduce hacia el lugar donde recibiremos Su bendición.  Dile al hermano que tienes a tu lado, el Señor te ha guiado. 

Tercero, la recompensa que recibirá todo aquel que se mantenga fiel.  Aquí vemos que la Palabra nos dice “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.”  Eso es algo que si se lee por encima no se logra entender el verdadero significado.  Digo esto porque aquí no se esta hablando de que Dios levantara a David.  Para entender bien lo que Dios nos dice aquí tenemos que mirar el significado de la palabra “renuevo.”  Esta palabra es la traducción de la palabra hebrea “tsemak” que significa “brotar, crecimiento, rama.”  Así que con esta definición en mente podemos ver claramente que aquí no se esta hablando de David, sino de la descendencia de David.  Aquí no se esta hablando acerca de cualquier persona, aquí el profeta esta hablando de Jesucristo.  ¿Cómo puedo decir eso con tanta certeza?  Lo puedo decir porque numero uno; Jesucristo es de la descendencia de David.  Fíjense bien como esto queda bien declarado en la genealogía de Jesucristo según encontramos en Mateo 1:1 cuando leemos “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.”  Numero dos; Jesucristo es el único justo que ha existido, y que aun reina, y que por siempre reinara.  Cristo lo dijo de esta manera en Apocalipsis 1:8 cuando leemos “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Dile al hermano que tienes a tu lado, Jesús reina.  La recompensa de toda persona que se mantiene fiel a Dios es que Cristo reinara en su vida.  La recompensa es que Cristo será quien guiara sus pasos, y les ayudara a tomar las decisiones.  Cristo será quien cuidara de ellos, y le proveerá lo mejor que exista en todo momento.  Fíjense bien como dice Salmos 23:1-2 cuando leemos “Jehová es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.” 

Como he dicho en otras ocasiones, quizás no siempre recibamos lo que queremos, pero de algo que si podemos estar seguros es que recibiremos lo que necesitamos.  Dios nos entrego a Su hijo para que nos sirviera de rey justo, pero una gran realidad es que nunca le podremos servir si primero no vivimos en Su reino.  La realidad es que nunca podremos decir que le servimos si Él no esta en el centro de todo lo que somos.  Jesús lo dijo de esta manera en Juan 14:23-24 cuando leemos “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”    

Para concluir.  En los versículos que hemos estudiado en el día de hoy hemos visto como Judá estaba sitiado por Babilonia, y que debido a la desobediencia y rebeldía de este pueblo, Dios permitiría que ellos fuesen capturados y entregados a la esclavitud.  Ahora como pastores, como lideres, y como creyentes, debemos preguntarnos, ¿nos esta hablando Dios hoy?  Recordemos que El Señor nos llama a escuchar Su voz y a apartarnos del mundo.  No será en vano que hagamos estas cosas, sino tendremos nuestra recompensa.  Fíjense bien como nos dice el Señor en Marcos 13:13 cuando leemos “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”  Dios nos habla en el día de hoy, Dios nos llama a escuchar Su voz y a ser obedientes a Su Palabra.  Dios desea que nos acerquemos a Él y nos mantengamos en Su verdad, pero no te obligara a hacerlo.  La palabra de Dios nos dice en Isaías 55:7 nos dice "Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar." Existe un gran numero de personas en este mundo que no conocen a Cristo, pero también existe un gran numero de personas que aun conociéndole se encuentran perdidos.  Perdidos en la falsedad de las doctrinas, y perdidos en la corriente de maldad que arrastra a este mundo. Pero existe un pequeño grupo, que pase lo que pase, se mantienen fiel a Dios.  Ahora la pregunta que debes hacerte es, ¿a que grupo pertenezco?  Recuerda lo que nos dice la Palabra en Lucas 12:32 cuando leemos “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.” 

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