Si se acuerdan, la semana
pasada estudiamos el tema de la apostasía.
Estudiamos acerca de como una gran porción del
pueblo de Dios se ha apartado de Su verdad
concientemente, es decir, escogiendo seguir
doctrinas populares o beneficiosas, y no la Palabra
de Dios. También vimos como otra gran porción del
pueblo de Dios se ha apartado de Su verdad
inconcientemente, es decir, aceptando y haciéndose
participe de todas esas doctrinas que solo sirven
para abrir una brecha entre Dios y el hombre. ¿Por
qué digo esto? Digo esto porque por muy bonito que
algo aparente ser, o por muy elocuente que algo
pueda ser expresado, por muchas señales que puedan
aparentar ser hechas, si la verdad de Dios no esta
siendo declarada, entonces todo lo demás de nada
sirve. Como les dije, una gran porción del pueblo
de Dios se ha apartado de Él de una forma u otra, y
es por eso que también les dije que si las cosas
continúan como van, cuando nuestro Señor regrese por
su iglesia, el verdadero numero de creyentes será
poco. Es por eso que en el día de hoy deseo que
estudiemos lo que el Señor nos dice que hará y esta
haciendo acerca de estas cosas, y cual será la
recompensa de toda persona que se mantenga fiel.
Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Jeremías
23:1-5 - !!Ay de los
pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi
rebaño! dice Jehová. 2Por tanto, así ha
dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que
apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis
ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado.
He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras,
dice Jehová. 3Y yo mismo recogeré el
remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde
las eché, y las haré volver a sus moradas; y
crecerán y se multiplicarán. 4Y pondré
sobre ellas pastores que las apacienten; y no
temerán más, ni se amedrentarán, ni serán
menoscabadas, dice Jehová. 5He aquí que
vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David
renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será
dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.
Como siempre digo, para lograr
tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios
nos tiene, nos será necesario hacer un breve repaso
de historia. Así que con esto en mente, tomemos
ahora un breve momento para conocer un poco mejor a
este hombre llamado Jeremías. Jeremías nació
durante tiempos bien difíciles; eran tiempos cuando
la apostasía, la idolatría y los rituales paganos
florecían en el Pueblo de Dios, y Su paciencia se
estaba agotando. Esto es algo que queda bien
reflejado en Jeremías
17:1-4 cuando leemos “El pecado de Judá
escrito está con cincel de hierro y con punta de
diamante; esculpido está en la tabla de su corazón,
y en los cuernos de sus altares, 2mientras
sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus
imágenes de Asera, que están junto a los árboles
frondosos y en los collados altos, 3sobre
las montañas y sobre el campo. Todos tus tesoros
entregaré al pillaje por el pecado de tus lugares
altos en todo tu territorio. 4Y perderás
la heredad que yo te di, y te haré servir a tus
enemigos en tierra que no conociste; porque fuego
habéis encendido en mi furor, que para siempre
arderá.” Jeremías le ministro a este pueblo por
un periodo de más de cuarenta años, y los mensajes
que él les estaba trayendo no eran populares y
alentadores. Fíjense bien como esto queda bien
reflejado en Jeremías
21:9-10 cuando leemos “El que quedare en
esta ciudad morirá a espada, de hambre o de
pestilencia; mas el que saliere y se pasare a los
caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida le
será por despojo. 10Porque mi rostro he
puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien,
dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será
entregada, y la quemará a fuego.” En este
punto de la historia, Judá tenia un bloqueo militar
a su alrededor, y tenían al ejercito de Babilonia a
las puertas. En este momento de la historia, esta
ciudad estaba aislada. Las rutas comerciales
estaban bloqueadas, los alimentos estaban
disminuyendo, y como si todo esto no fuese poco,
aquí tenemos a Jeremías predicando un mensaje de
condenación. Pero, ¿predicaba Jeremías un mensaje
de condenación? Si miramos esto con nuestros ojos
carnales, la respuesta a esta pregunta es si. Pero
cuando lo miramos mas de cerca, y lo miramos con
nuestros ojos espirituales, pronto nos damos cuenta
de que el no estaba predicando un mensaje de
condenación, él estaba predicando la verdad de
Dios.
Esto es algo que queda bien
declarado Jeremías 1:4-8
cuando leemos “Vino, pues, palabra de Jehová a
mí, diciendo: 5Antes que te formase en el
vientre te conocí, y antes que nacieses te
santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6Y
yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé
hablar, porque soy niño. 7Y me dijo
Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que
te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
8No temas delante de ellos, porque contigo
estoy para librarte, dice Jehová.” ¿Por qué es
necesario que sepamos todas estas cosas? Es
necesario que estemos consiente de las condiciones
y circunstancias que existían en ese entonces porque
tenemos que reconocer que los mensajes que
escuchamos no siempre serán los más populares y los
mejores aceptados. Ciertamente este fue el caso en
este instante, mirándolo todo de un punto de vista
humano, el mensaje de Jeremías no fue alentador, y
definitivamente no fue muy popular. Pero el punto
de vista del hombre no detuvo a este varón de Dios;
nada podía detenerle o amedrentarle porque él sabía
que Dios estaba con él. Manteniendo todo esto en
mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.
Como les dije al inicio, en
esta pequeña porción de las escrituras encontramos
tres puntos muy importantes. Primero, encontramos
lo que el Señor hará en cuanto a todos esos que se
encargan de apartar a las personas de Su voluntad.
Segundo, encontramos lo que el Señor esta haciendo
con Su pueblo. Tercero, encontramos la recompensa
que recibirá todo aquel que se mantenga fiel.
Examinemos ahora estos tres puntos.
Primero, lo que el Señor hará
en cuanto a todos esos que se encargan de apartar a
las personas de Su voluntad. En los versículos que
estamos estudiando hoy vemos que se nos dice “!!Ay
de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas
de mi rebaño! dice Jehová. 2Por tanto,
así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores
que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis
ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado.
He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras,
dice Jehová.” Sin duda alguna estos versículos
aquí les hablan a los pastores y líderes de toda
congregación dentro del Cuerpo de Cristo. Como
todos sabemos, los pastores y los lideres son los
encargados de conducir a las personas que Dios les
envía hacia la voluntad de Dios. Los pastores y los
líderes son los responsables de guiar a las personas
a conducir una vida en santidad. Pero
desdichadamente, existen muchos pastores y líderes
en el pueblo de Dios que carecen de este
convencimiento. Desdichadamente hoy en día vemos
como muchos pastores y lideres dejan de declarar la
verdad por temor a las consecuencias. Existen
muchos pastores y lideres que dejan de declarar la
verdad porque en muchas ocasiones la verdad duele.
Hermanos, una gran realidad es que en la mayoría de
las ocasiones la verdad es bien difícil de aceptar.
Una gran realidad es que la verdad de Dios causara
adversidad en nuestro diario vivir. ¿Por qué digo
esto? Lo digo porque declarar la verdad de Dios
puede causar, y en numerosas ocasiones causa que una
grande congregación se quede casi vacía. Esto por
supuesto traerá gran adversidad a la vida del pastor
y los lideres; digo que traerá adversidad porque
después de todo, ¿como se podrá sostener una obra en
pie sin el apoyo de los miembros? Y por esta misma
razón muchos abandonan la verdad de Dios y adoptan
doctrinas y métodos de hombres, para de esa manera
poder mantener un gran grupo, o una congregación
numerosa. Es por esta misma razón que muchos se
hacen los de la vista gorda en cuanto al pecado que
existe en el pueblo. Pero esta manera de pensar y
razonar no proviene de Dios. Esta manera de pensar
y razonar proviene de pensar que lo que se puede
tener o perder depende de nosotros. Esta manera de
pensar y razonar proviene de pensar que somos
propietarios de la congregación, pero la realidad
del caso es que ningún pastor o líder es propietario
de la congregación. Fíjense bien como lo dijo aquí
el Señor “Vosotros dispersasteis mis ovejas, y
las espantasteis, y no las habéis cuidado.” Las
palabras claves aquí son “mis ovejas.” El problema
es que si no se cuida lo que el Señor envía, es
decir, si en vez de conducir a las personas hacia Su
voluntad y santidad, se les guía hacia las doctrinas
y normas establecidas por hombres, para el beneficio
y comodidad del hombre, entonces de forma directa se
esta dispersando Su rebaño. Y para todos aquellos
responsables de esto, Dios tiene una palabra,
¡¡Ay!! Dile al hermano que tienes a tu lado,
¡¡Ay!! Como nos dice la Palabra en
Hebreos 10:30-31 "Pues
conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré
el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará
a su pueblo. 31!!Horrenda cosa es caer en
manos del Dios vivo!"
Segundo, lo que el Señor esta
haciendo con Su pueblo. En los versículos que
estamos estudiando hoy vemos que se nos dice “Y
yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de
todas las tierras adonde las eché, y las haré volver
a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.
4Y pondré sobre ellas pastores que las
apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni
serán menoscabadas, dice Jehová.” Como les dije
hace un breve momento, el numero de personas en una
congregación nunca debe ser el objetivo principal
del pastor o los lideres. El objetivo principal es
la salvación de las almas. En esta porción de los
versículos que estamos estudiando hoy vemos una
palabra clave para lograr entender lo que el Señor
esta haciendo hoy en día. La palabra es
“remanente.” Pero, ¿qué significa esto? La
definición de la palabra “remanente” según el
diccionario de la Real Academia Española es “lo que
queda de una cosa.” Y una gran realidad es que el
remanente por definición nunca es superior que lo
todo. Para que pueden entender bien lo que les digo
fijémonos ahora en lo que nos dice la Palabra en
Romanos 9:27-28
cuando leemos "También Isaías clama tocante a
Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel
como la arena del mar, tan sólo el remanente será
salvo; 28porque el Señor ejecutará su
sentencia sobre la tierra en justicia y con
prontitud." En otras palabras, a través de los
mensajes que nos llaman a la reflexión y al
arrepentimiento, Dios esta recogiendo lo que
verdaderamente es de Él. Yo creo firmemente que
nosotros no estamos aquí reunidos por coincidencia,
estamos porque nuestro Dios todo poderoso quiso que
estuviéramos aquí en el día de hoy. ¿Cómo puedo
decir esto tan confiadamente?, lo puedo decir porque
la verdad de todo es que ninguno de nosotros
hubiéramos escuchado la verdad de Su palabra si Él
no lo hubiese permitido. Fíjense bien como esto
queda bien reflejado en
Hechos 16:6-7 cuando leemos “Y atravesando
Frigia y la provincia de Galicia, les fue prohibido
por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y
cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia,
pero el Espíritu no se lo permitió.” Las
palabras claves aquí son “pero el Espíritu no se
lo permitió.” En otras palabras el Espíritu
Santo no se los permitió. Creo que sin duda alguna
esto nos demuestra claramente que nada sucede sino
por la voluntad de Dios. No estamos reunidos por
casualidad, sino porque Dios quiso que estuviéramos
aquí. El Espíritu Santo fue quien nos trajo a este
lugar y es quien nos guía hacia donde tenemos que
estar para agradarle a Dios. Es como nos dice la
Palabra en Ezequiel 34:11
cuando leemos “Porque así ha dicho Jehová el
Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas,
y las reconoceré.” El Señor nos ha reconocido
individualmente, y nos esta pastoreando hacia donde
mejor le podemos servir. El Señor nos conduce hacia
el lugar donde recibiremos Su bendición. Dile al
hermano que tienes a tu lado, el Señor te ha
guiado.
Tercero, la recompensa que
recibirá todo aquel que se mantenga fiel. Aquí
vemos que la Palabra nos dice “He aquí que vienen
días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo
justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y
hará juicio y justicia en la tierra.” Eso es
algo que si se lee por encima no se logra entender
el verdadero significado. Digo esto porque aquí no
se esta hablando de que Dios levantara a David.
Para entender bien lo que Dios nos dice aquí tenemos
que mirar el significado de la palabra “renuevo.”
Esta palabra es la traducción de la palabra hebrea
“tsemak” que significa “brotar, crecimiento, rama.”
Así que con esta definición en mente podemos ver
claramente que aquí no se esta hablando de David,
sino de la descendencia de David. Aquí no se esta
hablando acerca de cualquier persona, aquí el
profeta esta hablando de Jesucristo. ¿Cómo puedo
decir eso con tanta certeza? Lo puedo decir porque
numero uno; Jesucristo es de la descendencia de
David. Fíjense bien como esto queda bien declarado
en la genealogía de Jesucristo según encontramos en
Mateo 1:1 cuando
leemos “Libro de la genealogía de Jesucristo,
hijo de David, hijo de Abraham.” Numero dos;
Jesucristo es el único justo que ha existido, y que
aun reina, y que por siempre reinara. Cristo lo
dijo de esta manera en
Apocalipsis 1:8 cuando leemos “Yo soy el
Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el
que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”
Dile al hermano que tienes a tu lado, Jesús reina.
La recompensa de toda persona que se mantiene fiel a
Dios es que Cristo reinara en su vida. La
recompensa es que Cristo será quien guiara sus
pasos, y les ayudara a tomar las decisiones. Cristo
será quien cuidara de ellos, y le proveerá lo mejor
que exista en todo momento. Fíjense bien como dice
Salmos 23:1-2 cuando
leemos “Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2En lugares de delicados pastos me hará
descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.”
Como he dicho en otras
ocasiones, quizás no siempre recibamos lo que
queremos, pero de algo que si podemos estar seguros
es que recibiremos lo que necesitamos. Dios nos
entrego a Su hijo para que nos sirviera de rey
justo, pero una gran realidad es que nunca le
podremos servir si primero no vivimos en Su reino.
La realidad es que nunca podremos decir que le
servimos si Él no esta en el centro de todo lo que
somos. Jesús lo dijo de esta manera en
Juan 14:23-24 cuando
leemos “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama,
mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y
vendremos a él, y haremos morada con él. 24El
que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra
que habéis oído no es mía, sino del Padre que me
envió.”
Para concluir.
En los versículos que hemos estudiado en el día de
hoy hemos visto como Judá estaba sitiado por
Babilonia, y que debido a la desobediencia y
rebeldía de este pueblo, Dios permitiría que ellos
fuesen capturados y entregados a la esclavitud.
Ahora como pastores, como lideres, y como creyentes,
debemos preguntarnos, ¿nos esta hablando Dios hoy?
Recordemos que El Señor nos llama a escuchar Su voz
y a apartarnos del mundo. No será en vano que
hagamos estas cosas, sino tendremos nuestra
recompensa. Fíjense bien como nos dice el Señor en
Marcos 13:13 cuando
leemos “Y seréis aborrecidos de todos por causa
de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin,
éste será salvo.” Dios nos habla en el día de
hoy, Dios nos llama a escuchar Su voz y a ser
obedientes a Su Palabra. Dios desea que nos
acerquemos a Él y nos mantengamos en Su verdad, pero
no te obligara a hacerlo. La palabra de Dios nos
dice en Isaías 55:7
nos dice "Deje el impío su camino, y el hombre
inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el
cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro,
el cual será amplio en perdonar." Existe un gran
numero de personas en este mundo que no conocen a
Cristo, pero también existe un gran numero de
personas que aun conociéndole se encuentran
perdidos. Perdidos en la falsedad de las doctrinas,
y perdidos en la corriente de maldad que arrastra a
este mundo. Pero existe un pequeño grupo, que pase
lo que pase, se mantienen fiel a Dios. Ahora la
pregunta que debes hacerte es, ¿a que grupo
pertenezco? Recuerda lo que nos dice la Palabra en
Lucas 12:32 cuando
leemos “No temáis, manada pequeña, porque a
vuestro Padre le ha placido daros el reino.”