Inicio
 El Obispo
 Sermones
 Buscador
 Nuestra Visión
 Declaración de Fe
 Iglesias
 Fotos
 Libro de Visitas
 Contáctenos
 Donaciones
 
 
 
Donaciones Contáctenos

Suscripción

 
 
Obispo José R. Hernández

Celebrando con gozo

Hoy para nosotros es un día muy especial, hoy es el día que celebramos el quinto aniversario de esta iglesia. Esta iglesia nació hace cinco años con una visión, la visión de llevar el evangelio a las naciones, la visión que el Señor impartió en cada uno de nosotros que formamos parte de este ministerio.  Fuimos llamados a navegar en contra de la corriente de maldad que arrastra a este mundo.  Hoy hace cinco años que los fundadores de esta iglesia decidimos que haríamos la obra de nuestro Señor Jesucristo, hace cinco años que decidimos pelear la buena batalla. 

Hace cinco años que decidimos no ser como muchos lugares que profesando venir en el nombre de Dios, han dejado atrás la verdadera misión y propósito y se han convertido en un negocio.  La batalla no ha sido fácil, en ocasiones hemos tenido que atravesar, y actualmente estamos atravesando por momentos difíciles.  En ocasiones nos hemos visto en situaciones apretadas económicamente; también hemos pasado por el dolor de ver como algunos que formaron parte de nuestro ministerio al inicio, las cuales eran columnas de nuestro templo y compartían nuestra visión, se han apartado por razones que solo ellos conocen.  Son en momentos como esos que el enemigo ha tratado de implantar interrogatorios en nuestra mente, son en momentos como esos que nos cuestionamos y la tentación de cerrar las puertas, la tentación de abandonar la batalla ha llegado a nuestra mente. 

Hermanos, les digo esto porque no es fácil el mantenerse firme; para los ministros, para los diáconos, para los lideres, no es fácil ver como muchos en el mundo no responden cuando le ministramos.  No es fácil ver como muchos en el mismo pueblo de Dios pasan a un estado de rebeldía, no es fácil ver como muchos en el pueblo de Dios nos traicionan, o toman ventaja de nuestros sentimientos y buenas intenciones. No es fácil aceptar que la mayoría de los creyentes desean ser bendecidos, pero no están dispuestos a bendecir.   Seria mucho más fácil decir “se acabo” y retirarse, pero de hacer esto no estaríamos cumpliendo con la visión que Dios ha puesto en nuestro corazón.  De hacer esto no estaríamos cumpliendo con el propósito que Dios tiene con cada uno de nosotros.  Digo esto porque Dios examina a toda persona, Dios escudriña los corazones, y nos llama a cada uno individualmente.  Pero es nuestra responsabilidad el mantenernos firmes, es nuestra responsabilidad confiar en su poder, es nuestra responsabilidad descansar en su gracia. 

A través de estos años hemos visto milagros suceder, hemos visto vidas restauradas, hemos visto el mover del Espíritu Santo y la mano de Dios en todo.  Somos un pequeño grupo de personas, no ejercemos ningún tipo de influencia en la comunidad, no somos famosos.  Es más, si nos comparamos con otros ministerios podemos decir que no somos ni una gota de agua en un cubo.  Pero entonces, ¿por qué hemos presenciado los milagros?  ¿Por qué hemos visto la mano de Dios en todo?  Pasemos ahora a la Palabra de Dios para encontrar nuestras respuestas. 

Salmos 139:1-10 - Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. 4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. 5 Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.  6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 8 Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. 

No tenemos que examinar esto muy de cerca para encontrar la respuesta a nuestras preguntas.  La razón por la que hemos visto la mano de Dios en todo es porque Dios nos ha examinado a todos.  Dios ha escudriñado nuestros corazones y ha visto el gran deseo que tenemos de servirle.  Dios ha visto el deseo que existe en cada uno de nosotros de sentir Su santa y divina presencia.  En muchas ocasiones nosotros no entendemos por qué suceden las cosas; en muchas ocasiones no podemos ver claramente el camino que Él ha escogido para nosotros.  Como les dije, nos toca pasar por momentos difíciles, nos toca pasar por momentos dolorosos, pero nunca podemos ignorar que Dios es fiel en todo momento, Dios nunca nos abandona cuando nos mantenemos fiel.  Fiel es Él por cual fuimos llamados (1 Corintios 1:9.) 

Mirando a nuestro alrededor podemos ver que no somos numerosos, mirando a nuestro alrededor vemos que existen muchas sillas vacías.  En ocasiones he hablado con otros pastores, y otros lideres de diferentes ministerios, hemos hablado acerca de la membresía de la iglesia.  Hemos hablado acerca de los gastos de la iglesia, y cuando se habla de estas dos cosas combinadas, la pregunta que siempre me han hecho es, ¿cómo puedes mantener las puertas abiertas?  Mi respuesta ha sido siempre la misma, “solo por obra y gracia de Dios.” 

En este Salmo encontramos que David dice: “Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.”  Hermanos, Dios ha puesto su mano sobre este ministerio.  Digo esto porque esta iglesia no se ha mantenido porque algunos de nosotros estamos encaprichados en mantener las puertas abiertas, esta iglesia se ha mantenido porque Dios ha puesto Su mano sobre cada uno de nosotros.  Se ha mantenido porque Dios nos ha llamado.  Aun en medio de las tribulaciones, aun en medio de las dificultades, aun en medio del dolor, hemos sentido la presencia de Dios y hemos visto Su gloria y poder en todo (Romanos 8:28.)   

Ahora, no quiero que me vallan a mal interpretar.  Con esto que les he dicho no quiero que piensen que los ministros y fundadores de esta iglesia somos merecedores de crédito; no somos merecedores de tal cosa, solo Dios merece todo el crédito, honra y honor.  Como les dije al inicio, nuestra iglesia nunca ha sido un lugar de personajes famosos, nunca ha sido un lugar de palabras vanagloriosas, nunca ha sido un lugar de palabras elocuentes.  Es más, como todos ustedes saben mi español no es muy bueno y cometo muchísimos horrores de ortografía, digo horrores porque es fácil cometer errores de ortografía, pero los que hago yo dan horror.  No solo tengo faltas de ortografía al escribir, pero también mi pronunciación de algunas palabras no son nada buena, y no hablemos de cuando se me traba la lengua.  Quizás algunos estén pensando que estoy siendo demasiado crítico en mi observación personal, pero les estoy hablando del corazón.  Estos y muchos otros fallos tengo yo, y se los he dicho para demostrarles que nuestra iglesia nunca ha sido un lugar de pastores orgullosos; nunca fue y nunca lo será.  El ministerio aquí siempre ha sido en equipo, siempre nos hemos sometidos los unos a los otros, siempre hemos sentido amor los unos por los otros (Hebreos 10:24.) 

Creo firmemente que hemos visto la mano de Dios en todo porque nuestro propósito nunca fue ni será el de entretener a las personas, o el de pasarle la mano al pecado llevando mensajes populares que agraden al hombre.  Nuestro propósito siempre ha sido y siempre será agradar a Dios. Nuestro propósito nunca ha sido el de llenar todas las sillas, nunca a sido el obtener ganancia financiera de la iglesia.  Nuestro propósito es el de enseñar la verdad y llamar al pueblo de Dios al arrepentimiento (Lucas 24:46-47.)  Nuestro propósito es traer a las personas a la luz, para poder trabajar en ellos para edificación del reino (Lucas 15:7.)  No es suficiente enseñar que existe un Dios omnipresente, omnipotente, y omnisciente, ya que muchos sino todos lo conocen, porque la misma naturaleza da testimonio de Su poder y gloria.  Todos estamos convencidos de que Dios existe, pero no todos estamos convertidos a Dios, y esa es la gran diferencia (Tito 1:16.)  Es por eso que nuestro propósito fue desde el comienzo de la obra, y será como les dije anteriormente, demostrarle a las personas la necesidad de tener un encuentro con Jesucristo, el de entregarle a Él nuestros pensamientos, el de entregarle a Él nuestras cargas y preocupaciones.   No es suficiente el saber que Él existe, es necesario entregarse a Él completamente (Mateo 11:28.)   

Como les dije, nuestra iglesia en comparación a otros ministerios es pequeña, no somos miles que nos reunimos aquí en este lugar, no somos cientos que nos reunimos aquí en este lugar, pero nunca olvidemos que solo uno acompañado de doce cambio el mundo para siempre.  Que solo uno transformo de la manera que dividimos la historia de este mundo para siempre.  No seremos numerosos, pero si somos dedicados a la obra de Dios.  Nuestra iglesia siempre ha sido un lugar donde las puertas están abiertas para todos aquellos que reconocen, buscan, y necesitan la presencia de Dios.  Nunca nos ha importado el estado económico de nadie, nunca nos ha importado el color de su piel,   nunca nos ha importado el estatus social de nadie.  Cristo no lo hizo así, tampoco nosotros lo hacemos.  Nosotros aquí nos vemos como hermanos y hermanas que ahora somos en el Cuerpo de Cristo (Gálatas 4:5-7; Romanos 8:16-17.)  Aquí nos vemos como lo que somos, un cuerpo una familia. 

Para muchos en este mundo no es fácil pensar de esta manera, todos aquí fuimos enseñados hacer distinciones en las razas, en niveles sociales, en niveles económicos, pero estas son cosas que para Dios no tienen importancia, estas son cosas que Dios no distingue (Hechos 17:29-31.)  Todos somos iguales, todos somos una gran familia, hijos de Dios por nuestra fe en Cristo Jesús (Gálatas 3:26), y es por eso que no podemos hacer distinciones.  Tenemos que ser imitadores de Cristo en todo momento (Efesios 5:1.)  Nuestra iglesia es una que no importa lo grande que pueda crecer o lo pequeña que pueda ser, siempre sentiremos el amor por las almas, siempre sentiremos el amor de Dios, siempre confiaremos en Su Palabra.  

Por Su palabra sabemos que Él esta aquí presente entre nosotros (Mateo 18:20), por nuestra fe sabemos que podremos vencer todo obstáculo (Mateo 17:20), sabemos que no existe nada imposible para nuestro Dios y que si confiamos en Él, Él nos fortalecerá y podremos vencer (Filipenses 4:13.)  El que Dios haya establecido esta iglesia no sucedió por coincidencia, el que Dios nos haya traído a todos aquí juntos no fue por coincidencia, sino que fue para cumplir con el propósito que Él tiene en nuestras vidas (Hechos 17:27.)  Nos trajo aquí juntos para que busquemos de Él, para que sepamos que Él nunca esta lejos de cada uno de nosotros que nos mantenemos fiel y que guardamos Su Palabra (Juan 15:9-11.)  Como les dije, no seremos cientos ni miles en este lugar, pero si le ministramos a mas de 5000 personas semanalmente a través de nuestras predicas enviadas por el Internet.  No seremos numerosos en este lugar, pero Dios ha llamado a otras congregaciones, a otros pastores a que se unan a nuestro ministerio (2 Corintios 3:4-6.)  Hombres como el pastor Gustavo Salazar, en Durango, México; pastor Román Yacila, en Lima, Perú; pastor Luis Coria, en Córdoba, Argentina; pastor Daniel Davilmar, Port-au-prince, Haití; pastor Jonathan Cid, Santiago, Chile; hombres llamados por Dios a ser pastores de El Nuevo Pacto.  Hombres y congregaciones que comparten nuestra visión de propagar un evangelio sin adulterar.  Hombres y congregaciones que han hecho un compromiso no con el hombre sino con Dios.  No seremos un ministerio inmenso, pero hacemos cosas que ellos no hacen.  No seremos populares y reconocidos, pero nuestra recompensa no es de esta tierra (Colosenses 3:24.)  Sentimos el amor por las almas y el amor de Dios en nosotros, confiamos en Su Palabra que es promesa, y trabajamos en Su obra para que cuando nos llame ante Su santa presencia, podamos extender nuestras manos y decirle, Señor esto es lo que hice con la visión que me diste (2 Timoteo 4:7.)  

Para concluir.  Hoy es un día muy especial para nuestra iglesia, el cual queremos compartir con ustedes, esperando en el amor de Cristo estar unidos en la misma visión para fortalecer cada día más la obra que Él nos ha encomendado. 

La Palabra de Dios nos dice: “Has  escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.”  El Dios que servimos tiene un perfecto conocimiento de nosotros, es decir de cada uno de nosotros que estamos aquí reunidos tanto como nuestros hermanos en tierras lejanas que se han unido a nosotros.  Él conoce nuestras acciones, tanto interiores como exteriores están visible, patentes, en Su presencia, Dios escudriña nuestros corazones y mentes (Jeremías 17:10.) De tal manera conoce Dios todos nuestros caminos, que le son familiares nuestros pensamientos aun antes de nosotros expresarlos en palabras.   

Quizás algunos piensen que lo que nos ha sucedido a través de los años que llevamos ministrando es triste.  Quizás algunos piensen que el pequeño testimonio que les di acerca de esta congregación lo he hecho con dolor o tristeza; pero si pensaste así te has equivocado.  Te has equivocado porque no lo he hecho con dolor o tristeza, lo he hecho con gran gozo.  Muchos pensaran, pero pastor ¿cómo se puede usted gozar? Me gozo porque existen muchos que desean tener las bendiciones que nosotros hemos tenido, pero nunca las tendrán.  Me gozo porque existen muchos que no alcanzan a ver la mano de Dios en todo.  Hoy no estoy triste o sintiendo dolor, hoy celebro con gozo la misericordia, gracia, y poder de Dios demostrado a través de nuestra existencia.  Celebremos hoy confiados que Dios esta con nosotros en toda situación y tribulación, protegiéndonos, amándonos y guiándonos.  No desmayemos sino continuemos obrando a través de las oposiciones.  Nunca olvidemos que Dios esta presente, nunca olvidemos que Dios nos guiara en todo momento. Su amor, misericordia y gracia nos levantara y cargara a través de toda situación. 

Recordemos que cuando nos mantenemos fiel a Dios y a Su palabra, no existe poder ni potestad que se pueda interponer (Romanos 8:37-39.)  Miremos hacia el futuro completamente confiando que lo que suceda en este ministerio no será nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios. Continuemos orando para que Dios se glorifique en Su obra, continuemos encomendando nuestra obra a Dios y Él guiara nuestros caminos y pensamientos (Proverbios 16:3.)  Celebremos hoy nuestro aniversario, mirando siempre hacia nuestro futuro, y más que nada celebrémoslo con gozo (Salmos 133:1.) 

© Copyright José R. Hernández  

Imprimir sin gráficos

 
email: José R. Hernández
 

Copyright El Nuevo Pacto Corporation. All Rights Reserved