|
Celebrando con gozo
Hoy para nosotros es un día muy especial, hoy es el día
que celebramos el quinto aniversario de esta iglesia.
Esta iglesia nació hace cinco años con una visión, la
visión de llevar el evangelio a las naciones, la visión
que el Señor impartió en cada uno de nosotros que
formamos parte de este ministerio. Fuimos llamados a
navegar en contra de la corriente de maldad que arrastra
a este mundo. Hoy hace cinco años que los fundadores de
esta iglesia decidimos que haríamos la obra de nuestro
Señor Jesucristo, hace cinco años que decidimos pelear
la buena batalla.
Hace cinco años que decidimos no ser como muchos lugares
que profesando venir en el nombre de Dios, han dejado
atrás la verdadera misión y propósito y se han
convertido en un negocio. La batalla no ha sido fácil,
en ocasiones hemos tenido que atravesar, y actualmente
estamos atravesando por momentos difíciles. En
ocasiones nos hemos visto en situaciones apretadas
económicamente; también hemos pasado por el dolor de ver
como algunos que formaron parte de nuestro ministerio al
inicio, las cuales eran columnas de nuestro templo y
compartían nuestra visión, se han apartado por razones
que solo ellos conocen. Son en momentos como esos que
el enemigo ha tratado de implantar interrogatorios en
nuestra mente, son en momentos como esos que nos
cuestionamos y la tentación de cerrar las puertas, la
tentación de abandonar la batalla ha llegado a nuestra
mente.
Hermanos, les digo esto porque no es fácil el mantenerse
firme; para los ministros, para los diáconos, para los
lideres, no es fácil ver como muchos en el mundo no
responden cuando le ministramos. No es fácil ver como
muchos en el mismo pueblo de Dios pasan a un estado de
rebeldía, no es fácil ver como muchos en el pueblo de
Dios nos traicionan, o toman ventaja de nuestros
sentimientos y buenas intenciones. No es fácil aceptar
que la mayoría de los creyentes desean ser bendecidos,
pero no están dispuestos a bendecir.
Seria mucho más fácil decir “se acabo” y
retirarse, pero de hacer esto no estaríamos cumpliendo
con la visión que Dios ha puesto en nuestro corazón. De
hacer esto no estaríamos cumpliendo con el propósito que
Dios tiene con cada uno de nosotros. Digo esto porque
Dios examina a toda persona, Dios escudriña los
corazones, y nos llama a cada uno individualmente. Pero
es nuestra responsabilidad el mantenernos firmes, es
nuestra responsabilidad confiar en su poder, es nuestra
responsabilidad descansar en su gracia.
A través de estos años hemos visto milagros suceder,
hemos visto vidas restauradas, hemos visto el mover del
Espíritu Santo y la mano de Dios en todo. Somos un
pequeño grupo de personas, no ejercemos ningún tipo de
influencia en la comunidad, no somos famosos.
Es más, si
nos comparamos con otros ministerios podemos decir que
no somos ni una gota de agua en un cubo. Pero entonces,
¿por qué hemos presenciado los milagros? ¿Por qué hemos
visto la mano de Dios en todo? Pasemos ahora a la
Palabra de Dios para encontrar nuestras respuestas.
Salmos
139:1-10
- Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. 2
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has
entendido desde lejos mis pensamientos. 3 Has
escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te
son conocidos. 4 Pues aún no está la palabra
en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
5 Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste
tu mano. 6 Tal conocimiento es demasiado
maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.7
¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia? 8 Si subiere a los cielos, allí
estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí,
allí tú estás. 9 Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí
me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.
No tenemos que examinar esto muy de cerca para encontrar
la respuesta a nuestras preguntas. La razón por la que
hemos visto la mano de Dios en todo es porque Dios nos
ha examinado a todos. Dios ha escudriñado nuestros
corazones y ha visto el gran deseo que tenemos de
servirle. Dios ha visto el deseo que existe en cada uno
de nosotros de sentir Su santa y divina presencia. En
muchas ocasiones nosotros no entendemos por qué suceden
las cosas; en muchas ocasiones no podemos ver claramente
el camino que Él ha escogido para nosotros. Como les
dije, nos toca pasar por momentos difíciles, nos toca
pasar por momentos dolorosos, pero nunca podemos ignorar
que Dios es fiel en todo momento, Dios nunca nos
abandona cuando nos mantenemos fiel. Fiel es Él por
cual fuimos llamados (1
Corintios 1:9.)
Mirando a nuestro alrededor podemos ver que no somos
numerosos, mirando a nuestro alrededor vemos que existen
muchas sillas vacías. En ocasiones he hablado con otros
pastores, y otros lideres de diferentes ministerios,
hemos hablado acerca de la membresía de la iglesia.
Hemos hablado acerca de los gastos de la iglesia, y
cuando se habla de estas dos cosas combinadas, la
pregunta que siempre me han hecho es, ¿cómo puedes
mantener las puertas abiertas? Mi respuesta ha sido
siempre la misma, “solo por obra y gracia de Dios.”
En este Salmo encontramos que David dice: “Detrás y
delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.”
Hermanos, Dios ha puesto su mano sobre este ministerio.
Digo esto porque esta iglesia no se ha mantenido porque
algunos de nosotros estamos encaprichados en mantener
las puertas abiertas, esta iglesia se ha mantenido
porque Dios ha puesto Su mano sobre cada uno de
nosotros. Se ha mantenido porque Dios nos ha llamado.
Aun en medio de las tribulaciones, aun en medio de las
dificultades, aun en medio del dolor, hemos sentido la
presencia de Dios y hemos visto Su gloria y poder en
todo (Romanos 8:28.)
Ahora, no quiero que me vallan a mal interpretar. Con
esto que les he dicho no quiero que piensen que los
ministros y fundadores de esta iglesia somos merecedores
de crédito; no somos merecedores de tal cosa, solo Dios
merece todo el crédito, honra y honor. Como les dije al
inicio, nuestra iglesia nunca ha sido un lugar de
personajes famosos, nunca ha sido un lugar de palabras
vanagloriosas, nunca ha sido un lugar de palabras
elocuentes. Es más, como todos ustedes saben mi español
no es muy bueno y cometo muchísimos horrores de
ortografía, digo horrores porque es fácil cometer
errores de ortografía, pero los que hago yo dan horror.
No solo tengo faltas de ortografía al escribir, pero
también mi pronunciación de algunas palabras no son nada
buena, y no hablemos de cuando se me traba la lengua.
Quizás algunos estén pensando que estoy siendo demasiado
crítico en mi observación personal, pero les estoy
hablando del corazón. Estos y muchos otros fallos tengo
yo, y se los he dicho para demostrarles que nuestra
iglesia nunca ha sido un lugar de pastores orgullosos;
nunca fue y nunca lo será. El ministerio aquí siempre
ha sido en equipo, siempre nos hemos sometidos los unos
a los otros, siempre hemos sentido amor los unos por los
otros (Hebreos 10:24.)
Creo firmemente que hemos visto la mano de Dios en todo
porque nuestro propósito nunca fue ni será el de
entretener a las personas, o el de pasarle la mano al
pecado llevando mensajes populares que agraden al
hombre. Nuestro propósito siempre ha sido y siempre
será agradar a Dios. Nuestro propósito nunca ha sido el
de llenar todas las sillas, nunca a sido el obtener
ganancia financiera de la iglesia. Nuestro propósito es
el de enseñar la verdad y llamar al pueblo de Dios al
arrepentimiento (Lucas 24:46-47.)
Nuestro propósito es traer a las personas a la luz, para
poder trabajar en ellos para edificación del reino (Lucas
15:7.) No es suficiente enseñar que existe un
Dios omnipresente, omnipotente, y omnisciente, ya que
muchos sino todos lo conocen, porque la misma naturaleza
da testimonio de Su poder y gloria. Todos estamos
convencidos de que Dios existe, pero no todos estamos
convertidos a Dios, y esa es la gran diferencia (Tito
1:16.) Es por eso que nuestro propósito fue
desde el comienzo de la obra, y será como les dije
anteriormente, demostrarle a las personas la necesidad
de tener un encuentro con Jesucristo, el de entregarle a
Él nuestros pensamientos, el de entregarle a Él nuestras
cargas y preocupaciones. No es suficiente el saber que
Él existe, es necesario entregarse a Él completamente (Mateo
11:28.)
Como les dije, nuestra iglesia en comparación a otros
ministerios es pequeña, no somos miles que nos reunimos
aquí en este lugar, no somos cientos que nos reunimos
aquí en este lugar, pero nunca olvidemos que solo uno
acompañado de doce cambio el mundo para siempre. Que
solo uno transformo de la manera que dividimos la
historia de este mundo para siempre. No seremos
numerosos, pero si somos dedicados a la obra de Dios.
Nuestra iglesia siempre ha sido un lugar donde las
puertas están abiertas para todos aquellos que
reconocen, buscan, y necesitan la presencia de Dios.
Nunca nos ha importado el estado económico de nadie,
nunca nos ha importado el color de su piel, nunca nos
ha importado el estatus social de nadie. Cristo no lo
hizo así, tampoco nosotros lo hacemos. Nosotros aquí
nos vemos como hermanos y hermanas que ahora somos en el
Cuerpo de Cristo (Gálatas 4:5-7;
Romanos 8:16-17.) Aquí
nos vemos como lo que somos, un cuerpo una familia.
Para muchos en este mundo no es fácil pensar de esta
manera, todos aquí fuimos enseñados hacer distinciones
en las razas, en niveles sociales, en niveles
económicos, pero estas son cosas que para Dios no tienen
importancia, estas son cosas que Dios no distingue (Hechos
17:29-31.) Todos somos iguales, todos somos una
gran familia, hijos de Dios por nuestra fe en Cristo
Jesús (Gálatas 3:26), y
es por eso que no podemos hacer distinciones. Tenemos
que ser imitadores de Cristo en todo momento (Efesios
5:1.) Nuestra iglesia es una que no importa lo
grande que pueda crecer o lo pequeña que pueda ser,
siempre sentiremos el amor por las almas, siempre
sentiremos el amor de Dios, siempre confiaremos en Su
Palabra.
Por Su palabra sabemos que Él esta aquí presente entre
nosotros (Mateo 18:20),
por nuestra fe sabemos que podremos vencer todo
obstáculo (Mateo 17:20),
sabemos que no existe nada imposible para nuestro Dios y
que si confiamos en Él, Él nos fortalecerá y podremos
vencer (Filipenses 4:13.)
El que Dios haya establecido esta iglesia no sucedió por
coincidencia, el que Dios nos haya traído a todos aquí
juntos no fue por coincidencia, sino que fue para
cumplir con el propósito que Él tiene en nuestras vidas
(Hechos 17:27.) Nos
trajo aquí juntos para que busquemos de Él, para que
sepamos que Él nunca esta lejos de cada uno de nosotros
que nos mantenemos fiel y que guardamos Su Palabra (Juan
15:9-11.) Como les dije, no seremos cientos ni
miles en este lugar, pero si le ministramos a mas de
5000 personas semanalmente a través de nuestras predicas
enviadas por el Internet. No seremos numerosos en este
lugar, pero Dios ha llamado a otras congregaciones, a
otros pastores a que se unan a nuestro ministerio (2
Corintios 3:4-6.) Hombres como el pastor Gustavo
Salazar, en Durango, México; pastor Román Yacila, en
Lima, Perú; pastor Luis Coria, en Córdoba, Argentina;
pastor Daniel Davilmar, Port-au-prince, Haití; pastor
Jonathan Cid, Santiago, Chile; hombres llamados por Dios
a ser pastores de El Nuevo Pacto. Hombres y
congregaciones que comparten nuestra visión de propagar
un evangelio sin adulterar. Hombres y congregaciones
que han hecho un compromiso no con el hombre sino con
Dios. No seremos un ministerio inmenso, pero hacemos
cosas que ellos no hacen. No seremos populares y
reconocidos, pero nuestra recompensa no es de esta
tierra (Colosenses 3:24.)
Sentimos el amor por las almas y el amor de Dios en
nosotros, confiamos en Su Palabra que es promesa, y
trabajamos en Su obra para que cuando nos llame ante Su
santa presencia, podamos extender nuestras manos y
decirle, Señor esto es lo que hice con la visión que me
diste (2 Timoteo 4:7.)
Para concluir.
Hoy es un día muy especial para nuestra iglesia, el cual
queremos compartir con ustedes, esperando en el amor de
Cristo estar unidos en la misma visión para fortalecer
cada día más la obra que Él nos ha encomendado.
La Palabra de Dios nos dice: “Has escudriñado mi
andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.”
El Dios que servimos tiene un perfecto conocimiento de
nosotros, es decir de cada uno de nosotros que estamos
aquí reunidos tanto como nuestros hermanos en tierras
lejanas que se han unido a nosotros. Él conoce nuestras
acciones, tanto interiores como exteriores están
visible, patentes, en Su presencia, Dios escudriña
nuestros corazones y mentes (Jeremías
17:10.) De tal manera conoce Dios todos nuestros
caminos, que le son familiares nuestros pensamientos aun
antes de nosotros expresarlos en palabras.
Quizás algunos piensen que lo que nos ha sucedido a
través de los años que llevamos ministrando es triste.
Quizás algunos piensen que el pequeño testimonio que les
di acerca de esta congregación lo he hecho con dolor o
tristeza; pero si pensaste así te has equivocado. Te
has equivocado porque no lo he hecho con dolor o
tristeza, lo he hecho con gran gozo. Muchos pensaran,
pero pastor ¿cómo se puede usted gozar? Me gozo porque
existen muchos que desean tener las bendiciones que
nosotros hemos tenido, pero nunca las tendrán. Me gozo
porque existen muchos que no alcanzan a ver la mano de
Dios en todo. Hoy no estoy triste o sintiendo dolor,
hoy celebro con gozo la misericordia, gracia, y poder de
Dios demostrado a través de nuestra existencia.
Celebremos hoy confiados que Dios esta con nosotros en
toda situación y tribulación, protegiéndonos, amándonos
y guiándonos. No desmayemos sino continuemos obrando a
través de las oposiciones. Nunca olvidemos que Dios
esta presente, nunca olvidemos que Dios nos guiara en
todo momento. Su amor, misericordia y gracia nos
levantara y cargara a través de toda situación.
Recordemos que cuando nos mantenemos fiel a Dios y a Su
palabra, no existe poder ni potestad que se pueda
interponer (Romanos 8:37-39.)
Miremos hacia el futuro completamente confiando que lo
que suceda en este ministerio no será nuestra voluntad,
sino la voluntad de Dios. Continuemos orando para que
Dios se glorifique en Su obra, continuemos encomendando
nuestra obra a Dios y Él guiara nuestros caminos y
pensamientos (Proverbios 16:3.)
Celebremos hoy nuestro aniversario, mirando siempre
hacia nuestro futuro, y más que nada celebrémoslo con
gozo (Salmos 133:1.)
© Copyright José R. Hernández |