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Desciende al valle
Hermanos estamos viviendo en unos tiempos bastante
difíciles. En estos tiempos se están viendo cosas
alarmantes y peligrosas. No se cuantos de ustedes han
estado atentos a las noticias, pero el viernes
anunciaron que en Arabia Saudita habían decapitado a
otro rehén americano. Según las noticias, el grupo de
terrorista responsable por este asesinato dijo que este
homicidio estaba completamente justificado ya que este
hombre supervisaba las reparaciones de los helicópteros
norteamericanos. Por supuesto, cuando se habla de
justicia este grupo siempre dice que queda justificado
en el nombre de Dios. Pero, ¿esta la mano de Dios en
todo eso? ¿Desea Dios que el hombre actué barbárico?
La respuesta es absolutamente NO. Pero la triste
realidad es que con cada día que pasa el mundo se
convierte más a la maldad, y se rebela más en contra de
Dios. Estoy seguro que todos aquí estamos de acuerdo
cuando digo que este mundo necesita mucho de Dios, pero
antes de que este mundo pueda experimentar la presencia
de Dios algo tiene que suceder. Antes de que este mundo
pueda experimentar la presencia de Dios, el pueblo de
Dios tiene que despertar; el pueblo de Dios tiene que
revivir. Estoy seguro que todos estaremos de acuerdo
cuando digo que el cuerpo de Cristo necesita un
avivamiento. Necesitamos que el Espíritu Santo se
derrame sobre la iglesia para que podamos obtener un
cambio. Pero un cambio en este mundo no es una cosa que
podremos obtener fácilmente. No es algo que podremos
obtener fácilmente porque primero que todo, no todo
creyente esta dispuesto a enfrentarse a la batalla, y
segundo, existen muchas personas que se encuentran
completamente muertas en el espíritu. Ahora, no les
estoy hablando acerca de todos aquellos que aun no
conocen a Cristo, quiero que quede muy claro que estoy
hablando acerca de todos aquellos que claman ser
creyentes. Estoy hablando acerca de todos aquellos que
profesan ser creyentes, y dicen estar firmes en la fe.
En el día de hoy quiero que examinemos una visión que
Dios le dio a Ezequiel que estimo describe muy bien la
condición en la que se encuentran muchos creyentes hoy
en día. Busquemos ahora en la Palabra de Dios.
Ezequiel 37:1-10
- La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el
Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que
estaba lleno de huesos. 2 Y me hizo pasar
cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran
muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en
gran manera. 3 Y me dijo: Hijo de hombre,
¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo
sabes. 4 Me dijo entonces: Profetiza sobre
estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de
Jehová. 5 Así ha dicho Jehová el Señor a
estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en
vosotros, y viviréis. 6 Y pondré tendones
sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os
cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y
viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.7
Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido
mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los
huesos se juntaron cada hueso con su hueso. 8
Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne
subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no
había en ellos espíritu. 9 Y me dijo:
Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di
al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven
de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y
vivirán. 10 Y profeticé como me había
mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y
estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en
extremo.
Para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios
tiene para nosotros en el día de hoy, conozcamos un poco
mejor a este hombre llamado Ezequiel. Ezequiel fue un
sacerdote y profeta, y le toco ministrar durante los
días más negros de la historia de Judá; setenta años que
ellos soportaron bajo el cautiverio de Babilonia.
Ezequiel fue llevado cautivo antes del asalto final en
contra de Jerusalén; él uso profecías, parábolas y
señales para dramatizar el mensaje de Dios para Su
pueblo. Como la mayoría de los otros profetas, los
mensajes de Ezequiel estaban divididos en dos partes, la
condenación y la consolación. Ezequiel hizo gran
énfasis en la soberanía, gloria, y fidelidad de Dios.
Conociendo ya a este siervo un poco mejor continuemos
ahora nuestro estudio de hoy.
Como les dije al inicio, esta fue una de las seis
visiones que Dios le dio a Ezequiel, y describía con
exactitud la condición espiritual del pueblo de Dios en
ese entonces, pero es una que describe muy bien la
condición espiritual que se encuentran muchos dentro de
la iglesia hoy en día. ¿Por qué digo esto? Para poder
contestar esta pregunta tenemos que examinar bien de
cerca la descripción que Ezequiel utiliza aquí. Cuando
se habla de un hueso, lo primero que nos viene a la
mente es algo que ha muerto, ¿verdad? Pero fijémonos
bien que aquí Ezequiel no solamente dice que había
huesos, él da una descripción bastante detallada, él los
describe diciendo “secos en gran manera.”
Pensemos en esto por unos minutos, detengámonos aquí y
preguntémonos, ¿qué significado tiene esto en nuestra
vida? Para contestar esta pregunta lo único que tenemos
que hacer es mirar a nuestro alrededor. Digo esto
porque cuando nos fijamos en nuestro alrededor no creo
que exista una persona que no se de cuenta que el mundo
esta completamente lleno de huesos secos. Todo lo que
tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor y
descubriremos que día tras día, todos aquí caminamos y
atravesamos por un gran valle lleno de huesos secos.
Encontraremos que existen muchos que aunque vivos,
muertos están. Esto es la verdad acerca de todo aquel
que vive en el mundo (Romanos
6:23.) Esto es la verdad acerca de todos
aquellos que aun no conocen a Cristo como su Rey y
Salvador (Juan 14:6.)
Esto es la verdad de todos aquellos que se encuentran
perdidos en un mundo de sufrimientos, en un mundo de
esclavitud al pecado, en un mundo lleno de maldad. Pero
desdichadamente, también es la verdad acerca de muchos
que componen el cuerpo de Cristo.
La pregunta que debemos hacernos es ¿por qué encontramos
esto en el cuerpo de Cristo? La mayor razón por la que
podemos encontrar a personas muertas en el espíritu en
el cuerpo de Cristo es porque no están escuchando la
Palabra de Dios. No han tomado el tiempo de tratar de
conocerle íntimamente, no han tomado el tiempo de
escuchar Sus advertencias y consejos (Juan
8:43-44.) Como les dije, Ezequiel aquí nos ha
dejado una descripción bien detallada de como se
encontraba este pueblo, de como se encontraba el pueblo
de Dios en ese entonces. ¿Cómo se encontraban ellos?
Ellos se habían rebelado en contra de Dios, ellos habían
dejado atrás todas las cosas que Moisés le había
enseñado, se habían olvidado de todo lo que Dios había
hecho por ellos. Les digo que no existe mucha
diferencia entre este pueblo y muchos de nosotros hoy en
día. La raíz del problema es que muchos de nosotros
somos de memoria selectiva, es decir, nos acordamos de
lo que nos conviene; en muchas ocasiones se nos olvida
lo que Dios ha hecho por nosotros. Se nos olvida que
solo Él nos pudo dar la paz que hoy tenemos, que solo Él
pudo calmar esas tormentas en nuestra vida que nos
azotaban de un lado al otro. Que solo Él nos pudo
liberar del yugo del enemigo. Que solo él nos pudo
liberar de la esclavitud al pecado.
¿Qué sucede cuando nos olvidamos de estas cosas? Lo que
sucede es lo mismo que encontramos en esta visión de
Ezequiel. Lo que sucede es que nuestra relación con
Dios comienza a sufrir, y morimos. Si nos ponemos a
hacer un recuento de todas las personas que conocemos,
creo que todos podremos ver que debido a la mala memoria
existen numerosas personas que se han alejado de los
caminos de Dios. Estoy seguro que si nos ponemos a
meditar en esto, todos aquí conocemos por lo menos a una
persona que se ha alejado de los caminos de Dios. Estoy
seguro que todos aquí conocemos por lo menos a una
persona que por una razón u otra se encuentra
completamente muerta, se encuentra como uno de esos
huesos secos en el valle. Pero Dios tiene un mensaje muy
poderoso para todos nosotros que hemos hecho un
compromiso con Él. En estos versículos encontramos cinco
puntos clave que Él quiere que nosotros conozcamos y
hagamos.
Primero.
La Palabra nos dice: “La mano de Jehová vino sobre
mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en
medio de un valle que estaba lleno de huesos.” Lo
primero que vemos aquí es que Dios quiere que seamos
obedientes. Dios quiere que nos dejemos guiar. Fíjense
bien, Dios guió a Ezequiel hasta ese valle, un valle
bien desagradable. Imaginémoslo, un valle lleno de
huesos humanos; huesos secos regados por todas partes.
Estoy seguro que todos aquí diríamos que no puede haber
sido nada bonito, pero Ezequiel se dejo guiar. Ezequiel
no dudo, él no se negó, él obedeció y se dejo guiar.
Dios quiere lo mismo de nosotros hoy en día. Dios
quiere que seamos obedientes a Su Palabra, Dios quiere
que nos dejemos guiar.
El problema esta en que muchos de nosotros no se lo
permitimos. No permitimos ser guiados por el Espíritu
Santo que ahora mora en nosotros (Juan
16:13.) No nos sometemos a Su voluntad. Las
razones son numerosas; en ocasiones es a causa del
orgullo, a causa de nuestro carácter, a causa de los
celos, a causa de la envidia. Esto todo causa que no
prestemos atención al mensaje que Dios nos envía, y al
escuchar palabras fuertes pensamos o decimos, eso no es
conmigo. En otras palabras, no permitimos que nuestro
Señor nos tome de la mano y nos guié hacia donde él
quiere que estemos porque nos encontramos en algún tipo
de rebeldía. En el caso de Ezequiel Jehová le guió asta
este valle lleno de huesos, algo que aparentaba ser
desagradable, pero lo hizo con un propósito. Aunque
nosotros en algunas ocasiones no alcancemos ver el
propósito de Dios, aunque en algunas ocasiones no
podremos entender él por que, tenemos que mantenernos
obedientes. Tenemos que dejarnos ser guiados por Dios
en todo momento. Cuando nos mantenemos obedientes a Su
palabra, Dios nos guía hacia donde tenemos que ir, nos
guía hacia donde debemos estar. Pero el permitir ser
guiado no es lo único; por fe sabemos que Dios esta
presente en todo momento; por fe sabemos que Él esta en
control de toda situación; por fe sabemos que Él nos
guiara, pero una vez que lleguemos tendremos que hacer
algo (Santiago 2:26.)
Tenemos que actuar, y esto me conduce al segundo punto.
Segundo.
La Palabra nos dice: “Y me hizo pasar cerca de ellos
por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos
sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran
manera.” ¿Qué se nos esta diciendo aquí? Prestemos
mucha atención porque esto es de suma importancia.
Fíjense bien que aquí él no esta diciendo que él vio
este valle de lejos, él no esta diciendo que estuvo a
una distancia de los huesos, él nos dice que tuvo que
pasar cerca de todo en derredor. En otras palabras, Dios
le había guiado hacia donde el tenia que estar, pero
ahora quería que Ezequiel observara cuidadosamente donde
se encontraba. Hermanos, Dios hace lo mismo con
nosotros. Cuando nosotros hacemos un compromiso genuino
con Dios, Él nos guía. Como dije al comienzo estoy
seguro que muchos de nosotros conocemos a personas que
se han alejado de Dios. Personas que se encuentran en
ese valle completamente muertos. La pregunta que nos
debemos hacer es: ¿por qué le conocemos? ¿Por qué Dios
nos ha guiado hacia ellos? Les puedo decir que no fue
por coincidencia, no es para que las ignoremos. Dios ha
permitido que conozcamos a estas personas y nos ha
guiado hacia ellos con un propósito en mente. Dios nos
pide que tal como Ezequiel nos acerquemos a esos huesos
secos, que les observemos bien de cerca. Dios nos pide
que miremos a nuestro alrededor en busca de todos
aquellos que se han alejado de Él. Dios quiere
utilizarnos para rescatar a todas esas personas que se
encuentran ahora mismo en las garras del enemigo. A
todas esas personas que no tienen, ni nunca tendrán, la
más mínima esperanza de encontrar la paz, el amor, la
misericordia, el perdón y la salvación que Jesús nos
ofrece. Esto me conduce al tercer punto.
Tercero.
La Palabra de Dios nos dice: “Y me dijo: Hijo de
hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú
lo sabes.” ¿Qué sucedió aquí? Lo más evidente aquí
es que Dios estaba probando la fe de Ezequiel. Dios
probó su fe y Ezequiel no dudo, no titubeó. Esto aquí
es algo muy importante en nuestra vida Cristiana. En el
caso de Ezequiel él estaba en un lugar donde la
situación no aparentaba nada buena. En realidad podemos
decir que el estar en un valle lleno de huesos no es
nada positivo, él solo podía ver lo que ya había muerto,
lo que ya en su mente no tenia solución. Pero no
obstante lo que él estaba viendo, su fe no fallo.
Hermanos la fe es la parte más importante en nuestro
vivir Cristiano (Hebreos 11:6.)
Estamos llamados a tener fe, estamos llamados a confiar
completamente en Dios. Puede ser que en nuestros ojos
las cosas aparenten no tener una solución, puede ser que
las cosas no aparenten ser muy bonitas, pero nuestra fe
no nos puede fallar (Lucas
18:27.) Tenemos que siempre recordar que para
Dios nada es imposible. Nuestra fe no puede flaquear en
ningún momento porque si nos falla la fe, pues entonces
no tenemos nada. Recordemos que fue a través de la fe de
una persona que Dios permitió que el mensaje de
salvación llegara a nuestros oídos, y penetrara en
nuestros corazones. Esto me conduce al cuarto punto.
Cuarto.
Dios quiere prediquemos Su Palabra. La Palabra de Dios
nos dice: “Profetiza sobre estos huesos, y diles:
Huesos secos, oíd palabra de Jehová.” Dios le dijo
a Ezequiel que le hablara a esos huesos, no como se
habla normalmente, sino que le hablara con la autoridad
que Dios le estaba dando. Dios nos dice a nosotros lo
mismo en el día de hoy. Dios quiere que llevemos el
mensaje de Salvación a todas las personas en este
mundo. Dios quiere que prediquemos Su palabra con la
autoridad que Él nos ha dado (Mateo
28:18-19.) Hermanos como el pueblo de Dios que
somos es nuestra responsabilidad de acercarnos a esos
hermanos y hermanas que han caído. A esas personas que
se han alejado a causa de las cosas de este mundo. Es
nuestra responsabilidad de acercarnos a esos que todavía
no conocen la verdad. Estamos llamados a llevar la
Palabra de Dios, a llevar el mensaje de Salvación,
estamos llamados ha acercarnos a esos huesos y llevarles
palabra de Jehová. ¿Qué sucederá cuando hagamos esto?
Esto me conduce al quinto punto.
Quinto.
Algo grandioso sucederá: “Y miré, y he aquí tendones
sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por
encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. 9
Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de
hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor:
Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos
muertos, y vivirán. 10 Y profeticé como me
había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y
estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en
extremo.”
Cuando predicamos la Palabra de Dios con la autoridad
que Él nos ha dado, sucederá tal como encontramos aquí.
Sucederá de esta manera porque la Palabra de Dios es
viva, la Palabra de Dios es vida (Hebreos
4:12.) La Palabra de Dios es la única arma que
puede ser utilizada para pelear en esta guerra que nos
encontramos. No existe otra cosa que podamos usar, no
existe nada más que pueda combatir las fuerzas del
enemigo. Solo con la Palabra de Dios podemos vencer,
solo con la Palabra de Dios podemos obtener la victoria
sobre toda situación. No sé cuantos aquí han visto esto
en acción, pero les digo que es algo fabuloso. Cuando
vemos la Palabra de Dios en acción vemos un cambio
completo en las cosas. La Palabra de Dios es capaz de
sanar, restaurar, perdonar y amar. La palabra de Dios
en acción no puede ser detenida por nada ni nadie.
Cuando vemos la Palabra de Dios en acción vemos a
hermanos y hermanas dispuestos a hacer lo que sea
necesario por Dios. Cuando vemos la Palabra de Dios en
acción vemos: “un ejército grande en extremo.”
Para concluir.
Si queremos obtener la victoria aun cuando las cosas no
aparenten ser buenas. Si queremos obtener la victoria
cuando las cosas no puedan aparentar
ser
peor,
entonces sigamos el ejemplo de Ezequiel. Tenemos que
dejarnos guiar, tenemos que mirar hacia nuestro
alrededor buscando la voluntad de Dios. Tenemos que
predicar la Palabra de Dios con la autoridad que Él nos
ha dado. No podemos descorazonarnos, no podemos
apartarnos de Él y pensar que estaremos bien (Juan
15:5.) Ezequiel nos dijo: “La mano de Jehová
vino sobre mí.” Aquí claramente vemos que Ezequiel
no pudo hacer nada por él mismo, sino por el poder de
Dios. Jesús nos dice a nosotros en el día de hoy: “Si
me amáis, guardad mis mandamientos; Y yo rogaré al
Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con
vosotros para siempre: Al Espíritu de verdad, al cual el
mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce:
mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y
será en vosotros.” (Juan
14:15-17.) Como les dije al inicio, el mundo
necesita de Dios; son muchos los que están perdidos en
las religiones, las sectas, y sirven al diablo. Pero
para que el mundo pueda experimentar el poder de Dios,
el pueblo de Dios tiene que descender al valle de los
huesos. El pueblo de Dios tiene que ir en busca de
todas esas personas tanto dentro como fuera de la
iglesia que han caído muertos. Para que el mundo pueda
experimentar la presencia de Dios, como creyentes fiel,
tenemos que descender a ese valle, predicar Su palabra,
y entonces Él levantara a Su ejército.
© Copyright José R. Hernández
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