Hoy estaremos estudiando un tema que no es enseñado
con frecuencia, y que muchos no le prestan
atención. Hoy vamos a hacer un breve estudio del
Tabernáculo de Moisés. Digo que es un breve estudio
porque si fuéramos a estudiar todos los detalles y
símbolos de este lugar, el estudio tomaría
aproximadamente de seis a ocho semanas. Así que hoy
nos montaremos en nuestra maquina de tiempo y
viajaremos al pasado para examinar este lugar
santo. Haremos esto con el propósito de descubrir
el significado que existe en él, ya que la Biblia
completa está edificada sobre el servicio,
ordenanzas, y ceremonias conectadas con esta
estructura. Hoy haremos un breve repaso del
tabernáculo completo, pero el mensaje de hoy lo
encontraremos en uno de los inmobiliarios contenidos
dentro de la estructura. Hoy nos concentraremos en
el candelero de oro. Pasemos ahora a la Palabra de
Dios.
Éxodo 25:1-9
- Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Di
a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de
todo varón que la diere de su voluntad, de corazón,
tomaréis mi ofrenda. 3Esta es la ofrenda
que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 4azul,
púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 5pieles
de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones,
madera de acacia, 6aceite para el
alumbrado, especias para el aceite de la unción y
para el incienso aromático, 7piedras de
ónice, y piedras de engaste para el efod y para el
pectoral. 8Y harán un santuario para mí,
y habitaré en medio de ellos. 9Conforme a
todo lo que yo te muestre, el diseño del
tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios,
así lo haréis.
Lo primero que encontramos aquí es que Dios le pide
a Moisés que recoja una ofrenda para la construcción
del tabernáculo. Lo segundo que notamos es que Dios
fue bien específico en lo que debería ser recogido y
de quien debería ser recogido. Las razones por
estas instrucciones tan específicas eran dos.
Primero, Dios desea que lo que se le entregue sea
entregado de nuestra propia voluntad, y de todo
corazón. Fíjense bien como esto quedo bien claro
aquí cuando leemos “Di a los hijos de Israel que
tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de
su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.”
Es por esta y numerosas otras razones que yo he
predicado en contra de toda persona que insiste y
obliga a que el pueblo diezme. No quiero
profundizar en este tema hoy, pero lo que si quiero
que quede bien claro es que toda persona que ofrenda
o diezma por obligación, y no de corazón, no agrada
a Dios. Segundo, todos estos materiales son
simbólicos de ciertas cosas como podremos observar
según procedamos en nuestro estudio de hoy. Una
cosa que también debemos tener muy en mente es que
nada acerca de la construcción de esta estructura
fue dejada a la imaginación del hombre.
Absolutamente todo aspecto del tabernáculo fue hecho
según el molde divino de Dios. Esto es algo que
encontramos bien declarado cuando leemos “Conforme
a todo lo que yo te muestre, el diseño del
tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios,
así lo haréis.”
Así que sin duda alguna, Dios fue el archirecto
divino de esta estructura y de todo artículo
contenido dentro de ella. Con esto establecido
procedamos a examinar una revelación escondida del
tabernáculo, y dos de los materiales utilizados que
nos revelaran el mensaje que Dios tiene hoy para su
pueblo.
Como les dije al inicio, el tabernáculo guarda
símbolos escondidos que solo pueden ser observados
cuando estudiamos la Palabra de Dios
detalladamente. Por ejemplo, lo primero que
observamos es que el tabernáculo estaba en el medio
del campamento. En Israel había doce tribus, y
estas doce tribus estaban divididas en cuatro grupos
de acuerdo a su ubicación alrededor del
tabernáculo. Cada grupo de tres tribus tenían su
propio estandarte particular bajo el que acampaban.
En el este, bajo el estandarte del león se ubicaban
las tribus de Judá, Isacar y Zabulón. En el oeste
del tabernáculo bajo el estandarte del buey, estaban
las tribus de Efraín, Manasés, y Benjamín. En el
norte las tribus de Dan, Aser, y Neptalí bajo el
estandarte del águila. En el sur las tribus de
Rudarte, Simeón, y Gad bajo el estandarte del
hombre. ¿Por qué les he explicado estas cosas? Se
los he explicado porque cuando examinamos la
ubicación del tabernáculo y la de las tribus
acampadas a su alrededor, obtenemos un cuadro muy
interesante. Obtenemos un cuadro no a la vistas del
hombre, sino a la vista de Dios. Con las tribus
dispuestas de esa forma en el norte, sur, este y
oeste, y con el tabernáculo en el medio, desde el
punto de vista celestial vemos que el campamento de
Israel estaba organizado en forma de la Cruz. Esto
por supuesto es una revelación del sacrificio de
Jesucristo que estaba por venir. Habiendo
establecido una de las revelaciones continuemos
nuestro estudio y examinemos ahora dos de los
materiales que Dios pidió de Su pueblo, y el
significado de ellos.
Primero tenemos el oro; tanto en el Antiguo como en
el Nuevo Testamento encontramos que el oro nos habla
de la Deidad de Dios, de su naturaleza divina, de su
naturaleza real, de la gloria de Dios, y de Dios el
Padre. Segundo tenemos el aceite para el alumbrado;
el aceite para el alumbrado siempre es símbolo del
Espíritu Santo. Aquí se utiliza en conexión con la
luz, y nos sugiere el ministerio de la iluminación
que realiza el Espíritu Santo. Con esto en mente
pasemos ahora a examinar el candelero de oro, para
descubrir el mensaje de Dios que encontramos en él
para nosotros.
En
Éxodo 25:31
encontramos que Dios mando a que se construyera el
candelero. Él dijo “Harás además un candelero de
oro puro; labrado a martillo se hará el candelero;
su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus
flores, serán de lo mismo.” Como podemos ver el
candelero de oro fue fabricado de una pieza de oro,
y diseñado de una forma muy especifica. El
candelero tenía una caña central (su pie) desde
donde procedían seis brazos, tres a cada lado del
pie central. Así que cuando contamos todos los
brazos encontramos que existen siete en total.
Ahora bien, cuando pensamos en el candelero, lo
primero que viene a la mente de las personas es un
adorno donde se ponen velas ardientes, pero quiero
que quede bien claro que este no es el caso aquí.
Este era un candelero que tenía una lámpara de
aceite en cada uno de sus brazos. La razón por esto
es porque las velas se queman al consumirse, pero
las lámparas continúan dando luz según son
abastecidas de aceite. Así que sobre los siete
brazos había siete lámparas encendidas que quemaban
continuamente delante del Señor. Aquí es donde
comienza nuestra lección para el día de hoy.
Nuestra lección comienza en los propósitos que
cumplía este candelero.
Preguntémonos ahora, ¿cuál era el propósito de este
candelero? El primer propósito del candelero era
iluminar el lugar santo. En otras palabras, esta era
la única luz que existía dentro de esta habitación.
Seguramente algunos puedan estar pensando que esto
no tiene significado para nosotros, pero si piensas
así te invito a que pienses otra vez. Digo que
pienses otra vez porque una gran realidad acerca de
ser cristianos es que nosotros servimos a la única
luz que existe en este mundo de tinieblas. Fíjense
bien como lo declara el; Señor en
Juan 8:12
cuando leemos “Otra vez Jesús les habló,
diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue,
no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la
vida.” Hermanos, y una vez que decidimos seguir
al Señor, entonces nosotros pasamos a representarle
en este mundo. Como iglesia y fieles siervos de
Dios, nosotros asumimos la responsabilidad de ser la
luz en este mundo. Fíjense bien como lo dijo el
Señor en Mateo
5:14-16
cuando leemos “Vosotros sois la luz del mundo;
una ciudad asentada sobre un monte no se puede
esconder. 15Ni se enciende una luz y se
pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y
alumbra a todos los que están en casa. 16Así
alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que
vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos.” Así que tal como
el primer propósito del candelero era iluminar el
lugar santo, nuestra responsabilidad es la de servir
de luz en este mundo de tinieblas. Dile a la
persona que tienes a tu lado, somos la luz del
mundo. Pero de la única manera que podemos servir
de luz en este mundo de tinieblas es presentándole
la luz que alumbra al mundo a todos aquellos que se
encuentran perdidos sin esperanza alguna en este
mundo de tinieblas. De la única manera que podemos
servir de luz en este mundo es testificando de su
amor, misericordia y poder. El primer propósito del
candelero era alumbrar una habitación oscura, y el
primer propósito de todo creyente fiel es servir de
luz en este mundo de tinieblas.
El segundo propósito del candelero es que brillaba
delante de la presencia del Señor. Fíjense bien
como lo dijo el Señor en
Éxodo 27:20-21
cuando leemos “Y mandarás a los hijos de Israel
que te traigan aceite puro de olivas machacadas,
para el alumbrado, para hacer arder continuamente
las lámparas. 21En el tabernáculo de
reunión, afuera del velo que está delante del
testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos
para que ardan delante de Jehová desde la tarde
hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos
de Israel por sus generaciones.” Hermanos y el
segundo propósito de todo cristiano fiel es brillar
delante de la presencia de nuestro Dios. Pero de la
única manera que podremos brillar delante la
presencia de nuestro Dios es siendo hijos
obedientes. De la única manera que podemos brillar
delante la presencia de Dios es sometiéndonos a Su
voluntad. De la única manera que podremos brillar
delante de la presencia de nuestro Dios es
conduciendo una vida en santidad. Pero para poder
brillar delante de la presencia de nuestro Dios
necesitamos algo esencial. Necesitamos que nuestra
lámpara sea abastecida de aceite continuamente. ¿De
qué les hablo? Como les dije al inicio, el aceite
para el alumbrado siempre es símbolo del Espíritu
Santo. Y nosotros tenemos que alimentar el Espíritu
Santo que ahora mora en cada uno de nosotros, porque
de no hacer esto. De no buscar que nuestra lámpara
sea abastecida continuamente, entonces la llama
ardiente que ahora existe en nosotros, poco a poco
pero de manera segura se irá apagando. ¿Cómo
podemos asegurarnos de que esto no suceda? ¿Cómo
podemos abastecer nuestra lámpara? Lo hacemos
alimentando el Espíritu Santo que ahora mora en
nosotros, y esto es algo que solo podemos hacer con
la Palabra de Dios. Es por eso que con frecuencia
repito que como creyentes fieles tenemos que buscar
de Dios en todo momento. Es por eso que con
frecuencia repito que tenemos que hacer un
compromiso genuino con Él, y que no podemos
comprometer nuestra fe por nada ni nadie. Dile al
hermano que tienes a tu lado, brillemos delante del
Señor.
El tercer propósito del candelero es que daba luz
sobre si mismo. Fíjense como esto queda bien
reflejado en
Éxodos 25:37
cuando leemos “Y le harás siete lamparillas, las
cuales encenderás para que alumbren hacia adelante.”
En otras palabras, el candelero debía iluminarse a
sí mismo y o a su propia ornamentación. Un creyente
fiel tiene que ser igual. Un creyente fiel tiene
que permitir que esa luz que llevamos dentro ilumine
todo lo que somos. Tenemos que buscar que esa luz
que llevamos dentro ilumine nuestra familia,
nuestros hijos, nuestros padres y madres, tenemos
que permitir y tenemos que buscar que esta luz
brille de tal manera que remplace todo lo que
somos. La palabra en
2 Corintios 5:17
nos declara “De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas.” En Cristo
todo lo que una vez fuimos quedo sepultado. Y esta
nueva criatura tiene que ser reflejada en todo lo
que somos, especialmente en el hogar. ¿Cómo puede
brillar esta luz en el hogar? La luz brilla cuando
tomamos el tiempo de alagar a nuestra pareja. La
luz brilla cuando tomamos el tiempo de escuchar a
nuestra pareja. La luz brilla cuando tomamos el
tiempo de escuchar y aconsejar a nuestros hijos. La
luz brilla cuando nos interesamos por nuestros
familiares, y buscamos que reine la paz en la
familia. La luz brilla cuando perdonamos y
olvidamos esas ofensas y mal entendidos que existen
en casi toda familia. La luz brilla cuando
desenterramos esas raíces de amargura, y la
remplazamos con la paz y el amor de Cristo. Dile a
la persona que tienes a tu lado, brillemos en
nuestra familia.
Para concluir.
En el tabernáculo de Moisés encontramos una
revelación de la Cruz, encontramos una revelación de
Dios acerca de Cristo. Esto nos demuestra
claramente que Dios es un Dios de orden, y que nada
sucede por coincidencia, sino porque Él así lo ha
establecido. El candelero estaba divinamente
encendido, y el candelero en nuestra vida ha sido
encendido de la misma manera. En
Efesios 2:8
encontramos que se nos dice “Porque por gracia
sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios.” Dios envío a su
Hijo unigénito a morir por nuestros pecados, en
otras palabras, Dios encendió en nosotros la única
luz capaz de alumbrar el verdadero camino que existe
para llegar a Él. Pero tal como el fuego en ese
candelero no podría mantenerse vivo solo, tal como
las lámparas de ese candelero tenían que ser
abastecidas diariamente de aceite, nosotros tenemos
que buscar ser abastecidos de aceite fresco a
diario. Recordemos que es nuestra responsabilidad
buscar recibir un continuo abastecimiento del aceite
divino, el Espíritu Santo como una unción y para luz
y testimonio. Así como el candelero fue lleno de
aceite para poder brindar su luz, así debe el pueblo
de Dios buscar ser llenos para que nuestra luz
brille. Y los dejare con un pequeño detalle de suma
importancia que he omitido intencionalmente hasta
este momento. Y el detalle lo encontramos en
Éxodo 27:20
cuando leemos “Y mandarás a los hijos de Israel
que te traigan aceite puro de olivas machacadas,
para el alumbrado, para hacer arder continuamente
las lámparas.” ¿Cuántos pueden ver el detalle?
El detalle de suma importancia aquí es “para
hacer arder continuamente las lámparas.”
Busquemos hoy ser abastecidos de aceite fresco, de
unción fresca. Busquemos hoy que esta luz que
llevamos por dentro brille en este mundo de
tinieblas. Busquemos hoy unción fresca y aceite
nuevo, para que podamos mantenernos fieles y
obedientes a Dios, para que podamos brillar delante
de Su presencia. Busquemos hoy unción fresca y
aceite nuevo para que esta luz brille en todo lo que
somos.