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Obispo José R. Hernández

Abastece tu lámpara

Hoy estaremos estudiando un tema que no es enseñado con frecuencia, y que muchos no le prestan atención.  Hoy vamos a hacer un breve estudio del Tabernáculo de Moisés. Digo que es un breve estudio porque si fuéramos a estudiar todos los detalles y símbolos de este lugar, el estudio tomaría aproximadamente de seis a ocho semanas.  Así que hoy nos montaremos en nuestra maquina de tiempo y viajaremos al pasado para examinar este lugar santo.  Haremos esto con el propósito de descubrir el significado que existe en él, ya que la Biblia completa está edificada sobre el servicio, ordenanzas, y ceremonias conectadas con esta estructura.  Hoy haremos un breve repaso del tabernáculo completo, pero el mensaje  de hoy lo encontraremos en uno de los inmobiliarios contenidos dentro de la estructura.  Hoy nos concentraremos en el candelero de oro.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

Éxodo 25:1-9 - Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 3Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 4azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 5pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 6aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, 7piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. 8Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. 9Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Lo primero que encontramos aquí es que Dios le pide a Moisés que recoja una ofrenda para la construcción del tabernáculo.  Lo segundo que notamos es que Dios fue bien específico en lo que debería ser recogido y de quien debería ser recogido.  Las razones por estas instrucciones tan específicas eran dos.  Primero, Dios desea que lo que se le entregue sea entregado de nuestra propia voluntad, y de todo corazón.  Fíjense bien como esto quedo bien claro aquí cuando leemos “Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.”  Es por esta y numerosas otras razones que yo he predicado en contra de toda persona que insiste y obliga a que el pueblo diezme.  No quiero profundizar en este tema hoy, pero lo que si quiero que quede bien claro es que toda persona que ofrenda o diezma por obligación, y no de corazón, no agrada a Dios.  Segundo, todos estos materiales son simbólicos de ciertas cosas como podremos observar según procedamos en nuestro estudio de hoy.  Una cosa que también debemos tener muy en mente es que nada acerca de la construcción de esta estructura fue dejada a la imaginación del hombre.  Absolutamente todo aspecto del tabernáculo fue hecho según el molde divino de Dios.  Esto es algo que encontramos bien declarado cuando leemos “Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.” Así que sin duda alguna, Dios fue el archirecto divino de esta estructura y de todo artículo contenido dentro de ella.  Con esto establecido procedamos a examinar una revelación escondida del tabernáculo, y dos de los materiales utilizados que nos revelaran el mensaje que Dios tiene hoy para su pueblo. 

Como les dije al inicio, el tabernáculo guarda símbolos escondidos que solo pueden ser observados cuando estudiamos la Palabra de Dios detalladamente.  Por ejemplo, lo primero que observamos es que el tabernáculo estaba en el medio del campamento.  En Israel había doce tribus, y estas doce tribus estaban divididas en cuatro grupos de acuerdo a su ubicación alrededor del tabernáculo.  Cada grupo de tres tribus tenían su propio estandarte particular bajo el que acampaban.  En el este, bajo el estandarte del león se ubicaban las tribus de Judá, Isacar y Zabulón.  En el oeste del tabernáculo bajo el estandarte del buey, estaban las tribus de Efraín, Manasés, y Benjamín.  En el norte las tribus de Dan, Aser, y Neptalí bajo el estandarte del águila.  En el sur las tribus de Rudarte, Simeón, y Gad bajo el estandarte del hombre.  ¿Por qué les he explicado estas cosas?  Se los he explicado porque cuando examinamos la ubicación del tabernáculo y la de las tribus acampadas a su alrededor, obtenemos un cuadro muy interesante.  Obtenemos un cuadro no a la vistas del hombre, sino a la vista de Dios.  Con las tribus dispuestas de esa forma en el norte, sur, este y oeste, y con el tabernáculo en el medio, desde el punto de vista celestial vemos que el campamento de Israel estaba organizado en forma de la Cruz.   Esto por supuesto es una revelación del sacrificio de Jesucristo que estaba por venir.  Habiendo establecido una de las revelaciones continuemos nuestro estudio y examinemos ahora dos de los materiales que Dios pidió de Su pueblo, y el significado de ellos. 

Primero tenemos el oro; tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos que el oro nos habla de la Deidad de Dios, de su naturaleza divina, de su naturaleza real, de la gloria de Dios, y de Dios el Padre.  Segundo tenemos el aceite para el alumbrado; el aceite para el alumbrado siempre es símbolo del Espíritu Santo.  Aquí se utiliza en conexión con la luz, y nos sugiere el ministerio de la iluminación que realiza el Espíritu Santo.  Con esto en mente pasemos ahora a examinar el candelero de oro, para descubrir el mensaje de Dios que encontramos en él para nosotros. 

En Éxodo 25:31 encontramos que Dios mando a que se construyera el candelero.  Él dijo “Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo.” Como podemos ver el candelero de oro fue fabricado de una pieza de oro, y diseñado de una forma muy especifica.  El candelero tenía una caña central (su pie) desde donde procedían seis brazos, tres a cada lado del pie central.  Así que cuando contamos todos los brazos encontramos que existen siete en total.  Ahora bien, cuando pensamos en el candelero, lo primero que viene a la mente de las personas es un adorno donde se ponen velas ardientes, pero quiero que quede bien claro que este no es el caso aquí.  Este era un candelero que tenía una lámpara de aceite en cada uno de sus brazos.  La razón por esto es porque las velas se queman al consumirse, pero las lámparas continúan dando luz según son abastecidas de aceite.   Así que sobre los siete brazos había siete lámparas encendidas que quemaban continuamente delante del Señor. Aquí es donde comienza nuestra lección para el día de hoy.  Nuestra lección comienza en los propósitos que cumplía este candelero. 

Preguntémonos ahora, ¿cuál era el propósito de este candelero?  El primer propósito del candelero era iluminar el lugar santo. En otras palabras, esta era la única luz que existía dentro de esta habitación.  Seguramente algunos puedan estar pensando que esto no tiene significado para nosotros, pero si piensas así te invito a que pienses otra vez.  Digo que pienses otra vez porque una gran realidad acerca de ser cristianos es que nosotros servimos a la única luz que existe en este mundo de tinieblas.  Fíjense bien como lo declara el; Señor en Juan 8:12 cuando leemos “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”  Hermanos, y una vez que decidimos seguir al Señor, entonces nosotros pasamos a representarle en este mundo.  Como iglesia y fieles siervos de Dios, nosotros asumimos la responsabilidad de ser la luz en este mundo.  Fíjense bien como lo dijo el Señor en  Mateo 5:14-16  cuando leemos “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”  Así que tal como el primer propósito del candelero era iluminar el lugar santo, nuestra responsabilidad es la de servir de luz en este mundo de tinieblas.  Dile a la persona que tienes a tu lado, somos la luz del mundo.  Pero de la única manera que podemos servir de luz en este mundo de tinieblas es presentándole la luz que alumbra al mundo a todos aquellos que se encuentran perdidos sin esperanza alguna en este mundo de tinieblas.  De la única manera que podemos servir de luz en este mundo es testificando de su amor, misericordia y poder.  El primer propósito del candelero era alumbrar una habitación oscura, y el primer propósito de todo creyente fiel es servir de luz en este mundo de tinieblas.   

El segundo propósito del candelero es que brillaba delante de la presencia del Señor.  Fíjense bien como lo dijo el Señor en Éxodo 27:20-21 cuando leemos “Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas. 21En el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos para que ardan delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones.”   Hermanos y el segundo propósito de todo cristiano fiel es brillar delante de la presencia de nuestro Dios.  Pero de la única manera que podremos brillar delante la presencia de nuestro Dios es siendo hijos obedientes.  De la única manera que podemos brillar delante la presencia de Dios es sometiéndonos a Su voluntad.  De la única manera que podremos brillar delante de la presencia de nuestro Dios es conduciendo una vida en santidad.  Pero para poder brillar delante de la presencia de nuestro Dios necesitamos algo esencial.  Necesitamos que nuestra lámpara sea abastecida de aceite continuamente.  ¿De qué les hablo?  Como les dije al inicio, el aceite para el alumbrado siempre es símbolo del Espíritu Santo. Y nosotros tenemos que alimentar el Espíritu Santo que ahora mora en cada uno de nosotros, porque de no hacer esto.  De no buscar que nuestra lámpara sea abastecida continuamente, entonces la llama ardiente que ahora existe en nosotros, poco a poco pero de manera segura se irá apagando.  ¿Cómo podemos asegurarnos de que esto no suceda?  ¿Cómo podemos abastecer nuestra lámpara? Lo hacemos alimentando el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros, y esto es algo que solo podemos hacer con la Palabra de Dios.  Es por eso que con frecuencia repito que como creyentes fieles tenemos que buscar de Dios en todo momento.  Es por eso que con frecuencia repito que tenemos que hacer un compromiso genuino con Él, y que no podemos comprometer nuestra fe por nada ni nadie. Dile al hermano que tienes a tu lado, brillemos delante del Señor. 

El tercer propósito del candelero es que daba luz sobre si mismo.  Fíjense como esto queda bien reflejado en Éxodos 25:37 cuando leemos “Y le harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante.”  En otras palabras, el candelero debía iluminarse a sí mismo y o a su propia ornamentación.  Un creyente fiel tiene que ser igual.  Un creyente fiel tiene que permitir que esa luz que llevamos dentro ilumine todo lo que somos.  Tenemos que buscar que esa luz que llevamos dentro ilumine nuestra familia, nuestros hijos, nuestros padres y madres, tenemos que permitir y tenemos que buscar que esta luz brille de tal manera que remplace todo lo que somos.  La palabra en 2 Corintios 5:17 nos declara “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”  En Cristo todo lo que una vez fuimos quedo sepultado.  Y esta nueva criatura tiene que ser reflejada en todo lo que somos, especialmente en el hogar.  ¿Cómo puede brillar esta luz en el hogar?  La luz brilla cuando tomamos el tiempo de alagar a nuestra pareja.  La luz brilla cuando tomamos el tiempo de escuchar a nuestra pareja.  La luz brilla cuando tomamos el tiempo de escuchar y aconsejar a nuestros hijos.  La luz brilla cuando nos interesamos por nuestros familiares, y buscamos que reine la paz en la familia.  La luz brilla cuando perdonamos y olvidamos esas ofensas y mal entendidos que existen en casi toda familia.  La luz brilla cuando desenterramos esas raíces de amargura, y la remplazamos con la paz y el amor de Cristo.  Dile a la persona que tienes a tu lado, brillemos en nuestra familia.   

Para concluir.  En el tabernáculo de Moisés encontramos una revelación de la Cruz, encontramos una revelación de Dios acerca de Cristo.  Esto nos demuestra claramente que Dios es un Dios de orden, y que nada sucede por coincidencia, sino porque Él así lo ha establecido.  El candelero estaba divinamente encendido, y el candelero en nuestra vida ha sido encendido de la misma manera.   En Efesios 2:8 encontramos que se nos dice “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.”  Dios envío a su Hijo unigénito a morir por nuestros pecados, en otras palabras, Dios encendió en nosotros la única luz capaz de alumbrar el verdadero camino que existe para llegar a Él. Pero tal como el fuego en ese candelero no podría mantenerse vivo solo, tal como las lámparas de ese candelero tenían que ser abastecidas diariamente de aceite,  nosotros tenemos que buscar ser abastecidos de aceite fresco a diario.  Recordemos que es nuestra responsabilidad buscar recibir un continuo abastecimiento del aceite divino, el Espíritu Santo como una unción y para luz y testimonio.  Así como el candelero fue lleno de aceite para poder brindar su luz, así debe el pueblo de Dios buscar ser llenos para  que nuestra luz brille. Y los dejare con un pequeño detalle de suma importancia que he omitido intencionalmente hasta este momento.  Y el detalle lo encontramos en Éxodo 27:20 cuando leemos “Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas.”  ¿Cuántos pueden ver el detalle? El detalle de suma importancia aquí es “para hacer arder continuamente las lámparas.”  Busquemos hoy ser abastecidos de aceite fresco, de unción fresca.  Busquemos hoy que esta luz que llevamos por dentro brille en este mundo de tinieblas.  Busquemos hoy unción fresca y aceite nuevo, para que podamos mantenernos  fieles y obedientes a Dios, para que podamos brillar delante de Su presencia.  Busquemos hoy unción fresca y aceite nuevo para que esta luz brille en todo lo que somos.

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