En sus manos
Si se acuerdan, la semana pasada
estudiamos acerca de la importancia de estar preparados
para ese momento cuando llegaremos a estar cara a cara
con Dios. Una realidad es que toda persona necesita
revisar a diario su vida, y descubrir esas áreas que
pueden encontrarse débil, o esas áreas que podemos
mejorar. Digo esto porque todos aquí en momentos
determinados nos confrontamos a situaciones en nuestra
vida que no manejamos de la manera apropiada, o mejor
dicho, no manejamos de la menara que Dios desea que
hagamos las cosas. En otras palabras, el objetivo de
todo creyente fiel siempre debe ser actuar de manera que
el amor, misericordia, y gracia de Dios sea reflejado en
todo lo que somos. Pero una gran realidad también es
que ninguno de nosotros lograremos este objetivo si no
permitimos que Dios tome un completo control de todo lo
que somos. Una gran realidad es que nunca lograremos
este objetivo si no permitimos que Dios nos moldee según
Su voluntad y no la nuestra. Así que en el día de hoy
vamos a estudiar acerca de quedar completamente en Sus
manos, y permitir que Él nos moldee según Su voluntad y
no la nuestra. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Jeremías 18:1-11
- Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
2 Levántate y vete a casa del alfarero, y
allí te haré oír mis palabras. 3 Y descendí a
casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la
rueda. 4 Y la vasija de barro que él hacía se
echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra
vasija, según le pareció mejor hacerla.5
Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 6
¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh
casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro
en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano,
oh casa de Israel. 7 En un instante hablaré
contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y
derribar, y destruir. 8 Pero si esos pueblos
se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me
arrepentiré del mal que había pensado hacerles, 9
y en un instante hablaré de la gente y del reino, para
edificar y para plantar. 10 Pero si hiciere
lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me
arrepentiré del bien que había determinado hacerle.11
Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los
moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová:
He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo
contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de
su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.
Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del
mensaje que Dios nos tiene, nos será necesario hacer un
breve repaso de historia. Así que con esto en mente,
tomemos ahora un breve momento para conocer un poco
mejor a este hombre llamado Jeremías. Jeremías nació
durante tiempos bien difíciles; eran tiempos cuando la
apostasía, la idolatría y los rituales paganos florecían
en el Pueblo de Dios, y Su paciencia se estaba
agotando. Esto es algo que queda bien reflejado en
Jeremías 17:1-4 cuando
leemos “El pecado de Judá escrito está con cincel de
hierro y con punta de diamante; esculpido está en la
tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares,
2mientras sus hijos se acuerdan de sus
altares y de sus imágenes de Asera, que están junto a
los árboles frondosos y en los collados altos, 3sobre
las montañas y sobre el campo. Todos tus tesoros
entregaré al pillaje por el pecado de tus lugares altos
en todo tu territorio. 4Y perderás la heredad
que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra
que no conociste; porque fuego habéis encendido en mi
furor, que para siempre arderá.” Jeremías le
ministro a este pueblo por un periodo de más de cuarenta
años. ¿Por qué pudo este siervo permanecer fiel por
tanto tiempo? La razón es porque él era un siervo
obediente, y completamente dedicado a predicar la verdad
de Dios. Esto es algo que queda bien reflejado en los
versículos que describen su llamado como encontramos en
Jeremías 1:4-8 cuando
leemos “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:
5Antes que te formase en el vientre te
conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por
profeta a las naciones. 6Y yo dije: !!Ah!
!!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy
niño. 7Y me dijo Jehová: No digas: Soy un
niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás
todo lo que te mande. 8No temas delante de
ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.”
¿Por qué es necesario que sepamos estos pequeños
detalles? Es necesario para que estemos consiente de
las condiciones y circunstancias que existían en ese
entonces, ya que esto nos demuestra el amor,
misericordia, y gracia de Dios. Esto nos muestra que
Dios no deja de amar a Su pueblo, aun cuando Su pueblo
le ha abandonado a Él. Con esto en mente continuemos
nuestro estudio de hoy.
Ahora, antes de proceder deseo hacer una pregunta.
¿Cuantos han trabajado con barro alguna vez? ¿Cuantos
han hecho vasijas o cosas semejantes de barro? La
realidad es que la mayoría de nosotros no tenemos ni la
más mínima idea de cómo se hace eso. La mayoría de
nosotros si no todos, cuando deseamos una vasija o algún
adorno o cosa semejante de barro, nos dirigimos a los
centros de comercio miramos hasta encontrar el que más
nos gusta, y lo compramos. Compramos este articulo que
nos ha agradado y no pensamos en quien lo hizo, o como
lo hizo. Nunca nos ponemos a pensar en el proceso de su
fabricación y distribución, y definitivamente, al no ser
que sea nuestro pasatiempo o afición, no tenemos ni la
más mínima idea de como funciona la rueda del alfarero.
Por esta razón deseo hacer una breve pausa y describir
la función de esta herramienta. Esta herramienta
consiste de dos ruedas, una encima de otra, conectadas
por un bastón en el centro que separa las ruedas a una
distancia de dos o tres pies, que hace de esto como una
sola pieza. Esta pieza entonces es montada sobre una
especie de mesa o banco, donde puede girar libremente.
La rueda de abajo es utilizada por el alfarero para
generar la rotación con sus pies, y en la rueda superior
se pone el barro para trabajarlo y moldearlo con las
manos. Con esto en mente continuemos examinando el
mensaje.
Lo primero que podemos apreciar en estos versículos que
estamos estudiando en el día de hoy es otra demostración
de la obediencia de este siervo. Estamos hablando de
una obediencia total, aun cuando lo que había escuchado
quizás no tuviera mucho sentido en su mente. Digo esto
porque estoy bastante seguro de que cuando Dios le dijo
“Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré
oír mis palabras,” esto le tiene que haber sonado
un poco extraño, después de todo, si Dios le estaba
hablando en ese momento, ¿por qué no continuar su
mensaje sin hacerle mover de lugar? Pero no obstante lo
raro que esta petición de Dios le pudo haber lucido, él
obedeció. Aquí es donde comienza el mensaje que Dios
tiene para nosotros. Digo esto porque la desobediencia
siempre ha sido el problema más severo que la humanidad
ha enfrentado. La mayor evidencia de esto la
encontramos en el huerto del Edén, cuando Dios le dijo a
Adán y Eva que no comieran del fruto del árbol de la
ciencia del bien y del mal, pero no obstante esto, en
Génesis 3:6 encontramos
que se nos dice “Y vio la mujer que el árbol era
bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y
árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de
su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual
comió así como ella.” Claro esta en que la razón
por la que esto sucedió fue porque fueron influenciados
por Satanás, pero la razón por la que el enemigo pudo
influenciarles fue porque quizás lo que Dios les había
dicho no hacia mucho sentido en sus mentes.
La realidad de todo es que obedecer a Dios en ocasiones
se nos hace difícil, y existen numerosas razones por la
que esto sucede. Pero yo diría que la razón principal
es porque con frecuencia muchos no entienden por qué
suceden las cosas. El resultado final siempre es el
mismo, el resultado final es que caemos en un estado de
desobediencia y rebeldía, y esto detiene que podamos
escuchar la voz de Dios. Como he dicho en numerosas
ocasiones, Dios nos habla en todo momento. Dile a la
persona que tienes a tu lado, Dios te habla. Dios nos
habla a través de personas y eventos, pero de la mayor
manera que Dios nos habla es a través de los mensajes
que Él le revela a los lideres de las iglesias. Esto es
algo que queda bien reflejado en
1 Pedro 4:10 cuando
leemos “Cada uno según el don que ha recibido,
minístrelo a los otros, como buenos administradores de
la multiforme gracia de Dios.” Es por esta misma
razón que es tan importante que nos congreguemos y
asistamos a los cultos de la iglesia. Quizás la idea de
asistir a la iglesia sea algo que muchos no puedan
entender; después de todo, una vez que desarrollamos una
genuina relación con Dios, Él siempre esta con
nosotros. Pero tal como Jeremías fue llamado a la casa
del alfarero para escuchar la palabra de Dios, Dios nos
llama a congregarnos para escuchar Su palabra. Es por
esta misma razón que en Hebreos
10:25 encontramos que se nos dice “no dejando
de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino
exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se
acerca.” Como les dije, Dios desea comunicarse con
cada uno de nosotros, pero si dejamos de congregarnos,
si dejamos de reunirnos tal como Él quiere en su templo,
entonces, ¿cómo escucharemos lo que Él desea decirnos o
advertirnos? ¿Cómo entenderemos Su propósito en nuestra
vida? Les pregunto, ¿puede moldear el alfarero el barro
sin primero ponerlo en la rueda? La respuesta es un
absoluto NO. Estoy seguro que algunos ya deben estar
pensando que todo esto esta muy bien, pero quizás no han
hecho la conexión entre la rueda del alfarero y
nosotros. Quizás algunos no han hecho la conexión entre
el alfarero y el barro. Hermanos, simplemente puesto,
la rueda representa la iglesia, la rueda es donde nos
congregamos, donde recibimos Palabra de Dios y somos
amoldados; nosotros somos ese barro en la rueda, y Dios
es el alfarero. Fíjense bien como esto queda bien
reflejado en Isaías 64:8
cuando leemos “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro
padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que
obra de tus manos somos todos nosotros.”
Continuando con nuestro estudio encontramos que la
Palabra nos dice: "He aquí que como el barro en la
mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano."
Una gran realidad es que todo creyente fiel puede ser
usado grandemente por Dios. Esto es algo que quede bien
reflejado en 2 Timoteo 2:19-21
cuando leemos “Pero el fundamento de Dios está firme,
teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son
suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el
nombre de Cristo. 20Pero en una casa grande,
no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino
también de madera y de barro; y unos son para usos
honrosos, y otros para usos viles. 21Así que,
si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento
para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para
toda buena obra.” Pero para poder ser utilizados por
Dios, primero tenemos que permitir que Dios nos amolde
según Su voluntad.
En estos versículos que estamos examinando hoy
encontramos un mensaje bien impactante. La Palabra nos
dice “Y la vasija de barro que él hacía se echó a
perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según
le pareció mejor hacerla." Digo que esto es algo
impactante porque como podemos ver, aquí la vasija se
hecho a perder, pero el alfarero no desecho el
proyecto. El alfarero lo reconstruyo. Esto exactamente
es lo que muchos dentro del pueblo de Dios necesitan.
Necesitamos que Dios nos rompa completamente y nos haga
de nuevo. Necesitamos que Dios rompa de la manera que
somos y nos haga según Su voluntad. Dios nos puede
rehacer, Dios puede obrar en nuestra vida, podemos ser
nuevas criaturas según Su voluntad. Fíjense bien lo que
encontramos en Ezequiel 34:16
cuando leemos “Yo buscaré la perdida, y haré volver
al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y
fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte
destruiré; las apacentaré con justicia.” Pero para
poder ser guiados, primero tenemos que permitir que
nuestro corazón sea del tipo de barro que Dios pueda
amoldar. Pensemos en esto por un momento. Como les
dije al inicio, no sé cuantos han trabajado con barro,
pero para poder trabajar con barro, el barro tiene que
poseer dos cualidades.
La primera cualidad es que el barro no puede estar seco;
el barro tiene que estar mojado y suave. Como les dije
al inicio, la desobediencia es algo que nos separa por
completo de la presencia y voluntad de Dios. La
desobediencia causa que nuestra vida espiritual se
seque, y una vez que esto sucede, el resultado final
siempre en el mismo. Una vez que nuestra vida
espiritual se seca, nuestra vida física regresa a lo que
fuimos. Regresamos a ser solo tierra sucia. Digo esto
porque esto es exactamente lo que el barro es antes de
que se le añada agua; el barro no es nada más que tierra
sucia. Es por eso que todos nosotros siempre debemos
buscar más de Dios, es por eso que todos nosotros
debemos escuchar más Su Palabra. Cuando dejamos de
hacer esto, entonces nuestra vida comenzara a secarse
hasta llegar el momento que nada podrá penetrar. Puede
ser que sigamos viniendo a la iglesia, puede ser que
sigamos oyendo los mensajes, pero nada nos afectara
porque hemos permitido que nuestra vida espiritual se
seque, en otras palabras regresamos al lugar de donde
Dios nos saco y cuando esto sucede todo nos será mucho
peor. Este concepto queda bien reflejado en
2 Pedro 2:20-21 cuando
leemos “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de
las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del
Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en
ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor
que el primero. 21Porque mejor les hubiera
sido no haber conocido el camino de la justicia, que
después de haberlo conocido, volverse atrás del santo
mandamiento que les fue dado.” Quizás algunos de
nosotros aquí podemos estar de esta manera. Quizás
podamos estar secos, pero si te encuentra en esa
condición, tengo buenas noticias para ti hoy. Dios esta
aquí para rescatarte y Dios esta aquí para
transformarte de algo sucio y seco, a algo bello y
limpio. Pero quizás de la manera que Él lo haga no sea
algo que nos agrade. Quizás no sea algo que nos agrade
porque una gran realidad es que para poder salvarnos, Él
primero tiene que rompernos. Dios tiene que rompernos y
hacernos de nuevo. Dios tiene que romper nuestro
orgullo, nuestra avaricia, nuestra lujuria, nuestra
arrogancia, nuestra hipocresía, y nuestro apetito por
las cosas de este mundo. De la única manera que podemos
ser rescatados es que Dios rompa en nosotros todas esas
cosas que no le agradan, cosas que no edifican sino
destruyen.
La segunda cualidad que el barro tiene que poseer es que
el barro no puede contener bolsillos de aire escondido.
Antes de que el alfarero comience a moldear el barro, él
primero tiene que mezclarlo, y luego aplastarlo muy
bien. Este proceso es algo que se lleva a cabo usando
una pequeña mandarria de madera. El alfarero tiene que
procesar el barro de esta manera para asegurarse de que
no existan pequeños bolsillos de aire en el barro que
utilizara. El barro no puede contener bolsillos de aire
porque si contiene bolsillos de aire escondidos,
entonces cuando la pieza es puesta en el orno, el calor
causa que los bolsillos de aire exploten. En ocasiones
a nosotros nos toca pasar por momentos difíciles,
momentos que aparentan que del cielo nos caen los
golpes, pero cuando confiamos en Dios y nos entregamos
en sus manos, entonces sabemos que en todo existe un
propósito y que cuando cumplimos su propósito todo nos
servirá para bien. Es como encontramos en
Romanos 8:28 cuando
leemos “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas
las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme
a su propósito son llamados.” En ocasiones nos
sentimos como el barro en las manos del alfarero, siendo
aplastado por fuertes golpes, pero sepamos que estos
golpes solo son para sacar de nosotros esos pequeños
bolsillos de aire escondido que se puedan encontrar en
nuestra vida. ¿Qué son los bolsillos de aire escondido
que pueden existir en nuestra vida? Estos bolsillos
son el pecado escondido que existe en la vida de muchos
creyentes. Pero porque este escondido de la vista de
los hombres, esto no significa que esta escondido de
Dios. Recordemos que para Dios no existe nada oculto.
Recordemos como nos dice la Palabra en
Salmos 69:5 cuando
leemos “Dios, tú conoces mi insensatez, Y mis pecados
no te son ocultos.” Y también en
Salmos
139:7-10 cuando leemos
“... ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré
de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú
estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el
extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá
tu diestra..." No existe lugar que la mirada de
Dios no llegue, Él lo ve todo y nos ve a todos. Fíjense
bien como esto queda declarado en
Proverbios 15:3
cuando leemos "…Los ojos de Jehová están en todo
lugar, Mirando a los malos y a los buenos…” Dile a
la persona que tienes a tu lado, Dios todo lo ve. Todos
aquí tenemos la habilidad de
engañar a muchos, pero a Dios nunca le podremos
engañar. En ocasiones nos parece que del cielo nos caen
los golpes, pero recordemos que todo esto es para
deshacer de nuestra vida esos bolsillos de aire
escondido, no sea que cuando llegue el momento de la
prueba, o es decir, el momento de ser pasados por el
orno de fuego que es la tentación, exploten esos
bolsillos de aire y se arruine lo que Dios de nosotros
ha creado.
Para concluir.
El Señor aquí nos dice “He aquí que como el barro en
la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh
casa de Israel.” Dios desea amoldarnos en sus
manos; Él desea reconstruirnos a algo nuevo y precioso.
Él quiere bendecir a toda persona en este mundo, de no
ser así, Él nunca hubiese enviado a Cristo para
salvarnos. Fíjense bien lo que encontramos en
Lucas 19:10 cuando
leemos “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a
salvar lo que se había perdido.” Él quiere hacer
de cada uno de nosotros una creación bella, Él quiere
amoldarnos para que seamos instrumentos que Él pueda
usar en todo momento. Pero para que esto pueda suceder,
primero tenemos que someternos a Su voluntad. Tenemos
que obedecerle en todo momento. Dios le hablo al pueblo
de Israel a través de Jeremías, Él les advirtió que si
no se convertían de sus malas obras y caminos ellos
recibirían Su ira. Pero no obstante esto ellos le
desobedecieron y la nación de Israel dejo de existir.
No permitas que esto suceda hoy en tu vida, sino
entrégate hoy en las manos de Dios. Dios desea hacer de
ti una bella obra que manifieste Su gracia,
misericordia, y poder. Ahora la pregunta es, ¿te
dejaras moldear?
© Copyright José R. Hernández