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Obispo José R. Hernández

No prevalecerá

Si se acuerdan, el domingo pasado les mencione que no es raro encontrar congregaciones que se desintegran debido a que los líderes han cedido a las tentaciones, y se han apartado del verdadero camino de Dios.  Es por ésta razón que hoy deseo que analicemos el papel de la iglesia, su base, y el poder que existe en ella. Ahora bien, con esto no estoy diciendo que estaremos hablando acerca de ésta iglesia o congregación; sino estaremos analizando la base de la iglesia de Cristo.  Antes de pasar a los versículos que estaremos estudiando en el día de hoy, deseo que todos aquí hagamos un pequeño ejercicio mental.  Hoy deseo que usemos nuestra imaginación.  Imaginémonos ahora que el mundo es una gran ciudad de la antigüedad. Imaginémonos que es una ciudad que fue construida por el mismo demonio. Imaginémonos que es una ciudad completamente fortificada con murallas impenetrables.  Imaginémonos que es una ciudad que fue construida a través del tiempo con ladrillos de religión, y cemento de celos, envidia, y enemistad. Imaginemos que es una ciudad de paredes fortificadas con el acero de vanagloria, orgullo, y violencia. En otras palabras,  una ciudad extremadamente fortificada con el propósito de detener o impedir que el evangelio pueda penetrar sus paredes.  ¿Cuántos pueden ver esa ciudad inmensa impenetrable?  ¿Por qué pedí que nos imagináramos esto?  Se los pedí porque que el mundo es exactamente esto.  El mundo, influenciado por el demonio mentiroso, ha creado una fuerte fortificación a su alrededor con el propósito de mantener a Dios afuera.  Así que con esto en mente vamos ahora a la Palabra de Dios y analicemos el papel que tiene la iglesia y el poder infinito que existe en ella.  

Mateo 16:13-20 - Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. 20Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. 

Lo primero que vemos aquí es que Jesús le pregunto a sus discípulos lo que el pueblo estaba diciendo de Él. Él les pregunto porque en éste punto de su vida Él había hecho milagros y había obtenido el interés de muchos. Esto es algo que queda bien ilustrado en Mateo 15:30-31 cuando leemos “Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel”.  Esto significa que Sus obras y enseñanzas habían llegado a los oídos de no solo el pueblo, sino también de los líderes de ese entonces, y ellos no estaban nada contentos con lo que estaba sucediendo.  Esto es algo que queda bien reflejado en Mateo 16:1 cuando leemos “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.”  Debido a la actitud de los líderes religiosos de ese entonces, y la influencia que ellos ejercían sobre el pueblo, entonces encontramos que exista una gran confusión acerca de la verdadera identidad de Jesús.  Es por eso que aquí encontramos que al Jesús hacerles la pregunta ellos respondieron “…Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.”  Así que sin duda alguna podemos ver que la opinión del pueblo estaba bastante confusa.  Ahora pregunto, ¿estamos viendo esto mismo hoy en día? La respuesta es si.  Esto se está viendo hoy en día, pero lo triste de todo es que no solo se está viendo en el mundo, es decir a los que el demonio tiene atrapado detrás de las paredes fortificadas de la religión, sino que también se está viendo dentro del pueblo de Dios. Digo que se está viendo dentro del pueblo de Dios porque existen muchos creyentes que todavía no han recibido una revelación de la verdadera identidad de Cristo. 

Permítanme explicarme un poco.  Cuando le preguntamos a un creyente ¿quien es Cristo?, su respuesta siempre será que Él fue el sacrificio perfecto para pagar por nuestros pecados; su respuesta siempre será que Él murió el la cruz para entregarnos la vida eterna. Todos contestaran que Él es el hijo del Dios viviente. En otras palabras todo creyente tiene un conocimiento básico, pero no todo creyente ha experimentado una revelación de Su verdadera identidad y poder.  Pero esto es algo que todos aquí debemos buscar; debemos buscar la revelación de Dios para nuestra vida.  ¿Por qué debemos buscarlo?  La respuesta es fácil, fíjense bien lo que Jesús les contesto una vez que ellos le reconocieron como el Cristo.   Jesús les dijo: "Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos." Él les contesto de ésta manera porque ellos no creían en Él como el hijo de Dios por lo que habían visto. Ellos no creían en Él porque habían estado presentes cuando Él hizo algún milagro, sino ellos creían en Él como el hijo del Dios vivo porque Dios mismo se los había revelado. Es aquí donde se complican las cosas para algunos de aquellos que profesan ser creyentes.  

Digo que se complican las cosas para algunos creyentes porque como les explique hace un momento, todo creyente conoce los rudimentos básicos de Jesús, pero en realidad una gran mayoría no han tenido una revelación del Padre.  En otras palabras existen muchos creyentes que no han tenido un encuentro personal con Jesús. Digo esto porque una vez que tenemos un encuentro personal con Jesús, una vez que el Padre nos revela Su poder y gloria, entonces nuestra vida cambia por completo. Nuestra vida cambia de tal manera y tan rápidamente que en muchas ocasiones personas que nos conocían cuando vivíamos en el mundo no nos reconocen. Cuando se habla de un cristiano que ha tenido un encuentro con Jesús, cuando se habla de un cristiano que Dios le ha revelado Su poder y gloria, se habla de una persona que fue completamente hecha nueva.  Aquí vemos que el Señor les dijo: "porque no te lo reveló carne ni sangre." Esto aquí es de suma importancia, porque como les dije hace un breve momento, con esto aquí Jesús les dijo que ellos no habían logrado la convicción que ellos tenían de Su identidad por lo que habían visto.  Ellos no habían logrado la convicción que ellos tenían de su verdadera identidad lo que habían presenciado, sino fue porque Dios se los había revelado. Esto es algo que como cristianos todos tenemos que hacer. Tenemos que pedirle a nuestro Padre celestial que nos revele Su poder y gloria, tenemos que pedirle a nuestro Padre celestial que podamos tener un encuentro personal con Él. ¿Por qué debemos buscar un encuentro personal con Jesús?  Tenemos que buscar un encuentro personal con Él porque cuando lo obtenemos, entonces cosas maravillosas ocurrirán en nuestra vida, y podremos ser usados por Dios para cumplir nuestra misión.  

Continuando leemos que Jesús les dijo: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Aquí existen dos cosas de suma importancia que todos tenemos que entender. Primero de todo encontramos que Jesús les contesto de una manera que muchas personas mal interpretan, y que es la base fundamental de una doctrina popular. Pero como nos dice la palabra en Juan 8:31-32, “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”  Así que hoy vamos a descubrir la verdad.  Ahora, aquí vemos que Jesús les dijo: "sobre esta roca edificaré mi iglesia," éstas palabras han sido mal interpretadas por muchos.  Digo esto porque muchos han interpretado que esto significa que Pedro fue el fundador de la iglesia cristiana, pero esto no es verdad.  Digo que esto no es verdad porque cuando tomamos el tiempo de analizar completamente lo que Jesús les dijo, entonces no es difícil concluir que Jesús no les dijo que edificaría Su iglesia sobre Pedro.  Lo que Jesús les dijo es que Su iglesia seria edificada en la creencia y convicción que ellos expresaron; Jesús les dijo que Su iglesia seria establecida en la creencia de que Él es el hijo de Dios.  Pedro no fundo la iglesia cristiana, la iglesia cristiana fue fundada por Cristo.  La iglesia cristiana fue fundada en el rudimento de reconocerle como lo que Él es, de reconocerle como el Hijo de Dios. No existe ninguna otra cosa, no existe otra verdad. ¿Por qué es necesario que reconozcamos esto?  Es importante reconocer esto porque cuando reconocemos Su poder y gloria, cuando tenemos un encuentro personal con Él, entonces Dios nos utilizara tal como utilizo a los discípulos. Así que aquí tenemos definido el papel que juega la iglesia. 

La segunda cosa que encontramos aquí es algo impresionante, y nos revela el poder que como iglesia tenemos.  Aquí vemos que Jesús les dijo “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Detengámonos aquí por un breve instante, y examinemos ésta descripción.  ¿Qué es una puerta? Pensemos en las puertas de nuestro hogar, ¿para qué sirven las puertas? La realidad de todo es que las puertas solo sirven para proteger el contenido de nuestro hogar; las puertas solo sirven para detener que entren personas en nuestros hogares para hacer una fechoría, ¿verdad? Definitivamente una puerta no es un arma ofensiva, en otras palabras no es algo que podemos usar en una batalla. Puedo decir con certeza que en la historia del mundo nunca ha existido una ocasión donde un ejército marcho al campo de batalla armados con puertas.  Pero algo que si podemos encontrar a través de la historia humana es que las puertas de una ciudad o fuerte si pudieron detener o impedir que el enemigo penetrara.  ¿Logran entender lo que Jesús nos esta diciendo aquí? Como les dije al inicio, imaginemos que estamos en una gran ciudad; que el mundo no es más nada que una gran ciudad con paredes fortificadas. Cuando hacemos esto nos damos cuenta de inmediato lo que Jesús le dice a su iglesia. Con esto aquí Él nos está diciendo que nuestro enemigo está a la defensiva. Si así es, en muchas ocasiones pensamos que el diablo está en la ofensiva, pero les digo que esto no es el caso.  Nuestro enemigo se encuentra en la defensiva, él habita aquí en este mundo y ha hecho murallas grandes y fortificadas, él ha hechos puertas fuertes que aparentan ser impenetrable. Todo lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor y veremos que les digo es verdad.  

El demonio ha hecho murallas de violencia, murallas de adicción, murallas de religión; él ha hecho puertas en estas murallas que aparentan ser impenetrables, puertas de incredulidad, puertas de duda, puertas de apatía. Pero Jesús aquí le esta diciendo a Su iglesia que todo esto no es más que una apariencia; aquí Jesús nos está diciendo que como Su iglesia, ninguna puerta que el diablo pueda formar, ninguna muralla que él pueda fortificar prevalecerá contra Su poder y gloria. Aquí Jesús nos esta diciendo que como Su iglesia nosotros tenemos que estar en la ofensiva, podemos tomar la ofensiva confidentemente porque confiamos en las promesas que Él nos ha hecho.  Podemos atacar confiadamente las murallas del infierno porque no existe nada que pueda prevalecer ante el poder de nuestro Dios. Las puertas de religión pueden ser derribadas; las murallas de adición pueden ser derribadas; las murallas de violencia pueden ser derribadas. Hermanos, Cristo nos ha dejado el poder, Él nos ha hecho la promesa que nada prevalecerá contra Su iglesia. Ahora, con esto no les estoy diciendo que nos será fácil, no les estoy diciendo que será como un paseo en el parque. No será nada fácil puesto que Satanás y su ejército han edificado grandes murallas y poderosas puertas a través de los siglos en éste mundo.  Pero si les estoy diciendo que no importa que tiempo se demoro en edificarlas, no importa que tiempo se tomo en fortificarlas, no importa que fuerte sea la puerta que haya puesto a la entrada; lo que si les estoy diciendo, o mejor dicho, lo que Cristo nos esta diciendo es que ¡NO PREVALECERÁN! 

Para concluir. Aquí en los últimos dos versículos vemos que Jesús dijo: "Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. 20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo." Aquí vemos que Jesús le esta dando el poder a su iglesia de derrotar cualquiera oposición. Él aquí no le está dando el poder a solo sus discípulos, sino le esta dando el poder a toda Su iglesia. Lo que esto nos está diciendo es que nosotros tenemos la obligación de emprender el ataque en el nombre de Jesucristo hasta que caigan las murallas, y se derriben las puertas. Hermanos, podemos atacar confiadamente, sabiendo que tenemos el poder de reprender y atar las obras del maligno, y desatar las bendiciones de Dios para la humanidad. ¿Qué es el atar?  El atar es el ejercitar la autoridad del poder de Dios en la tierra, reprendiendo toda obra del enemigo.  ¿Qué es el desatar las bendiciones de Dios para la humanidad?  El desatar las bendiciones de Dios para la humanidad es propagar el evangelio de Jesucristo. 

¿Como podemos hacer esto? Fácilmente, esto se hace a través de la oración e intersección; esto se hace a través del congregarnos, alabarle y bendecir Su nombre. Esto se hace a través de llevar la luz a las tinieblas, esto se hace cuando tenemos un encuentro personal con Él, cuando el Padre nos ha revelado su poder y gloria. Dios nos ha dado el poder de atar y desatar pero no para determinar Su voluntad, sino para acertarla e implementarla aquí en la tierra. Aquí vemos que Jesús también les dijo a los discípulos que no revelaran Su verdadera identidad, pero esto fue porque todavía no había cumplido con Su misión. Pero en el día de hoy les digo que es nuestra obligación de revelarle al mundo Su identidad, es nuestra obligación de llevar la luz a las tinieblas. Es hora que la iglesia de Cristo monte un riguroso ataque contra las murallas del enemigo. No esperemos, no podemos temer, porque les digo que no importa lo impresionante que puedan lucir, no importa lo fortificada que pueda estar; Cristo nos dijo y dice: “NO PREVALECERÁN."

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