No prevalecerá
Si se acuerdan, el domingo pasado les mencione que no es
raro encontrar congregaciones que se desintegran debido
a que los líderes han cedido a las tentaciones, y se han
apartado del verdadero camino de Dios. Es por ésta
razón que hoy deseo que analicemos el papel de la
iglesia, su base, y el poder que existe en ella. Ahora
bien, con esto no estoy diciendo que estaremos hablando
acerca de ésta iglesia o congregación; sino estaremos
analizando la base de la iglesia de Cristo. Antes de
pasar a los versículos que estaremos estudiando en el
día de hoy, deseo que todos aquí hagamos un pequeño
ejercicio mental. Hoy deseo que usemos nuestra
imaginación. Imaginémonos ahora que el mundo es una
gran ciudad de la antigüedad. Imaginémonos que es una
ciudad que fue construida por el mismo demonio.
Imaginémonos que es una ciudad completamente fortificada
con murallas impenetrables. Imaginémonos que es una
ciudad que fue construida a través del tiempo con
ladrillos de religión, y cemento de celos, envidia, y
enemistad. Imaginemos que es una ciudad de paredes
fortificadas con el acero de vanagloria, orgullo, y
violencia. En otras palabras, una ciudad extremadamente
fortificada con el propósito de detener o impedir que el
evangelio pueda penetrar sus paredes. ¿Cuántos pueden
ver esa ciudad inmensa impenetrable? ¿Por qué pedí que
nos imagináramos esto? Se los pedí porque que el mundo
es exactamente esto. El mundo, influenciado por el
demonio mentiroso, ha creado una fuerte fortificación a
su alrededor con el propósito de mantener a Dios
afuera. Así que con esto en mente vamos ahora a la
Palabra de Dios y analicemos el papel que tiene la
iglesia y el poder infinito que existe en ella.
Mateo 16:13-20
- Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo,
preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los
hombres que es el Hijo del Hombre? 14Ellos
dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros,
Jeremías, o alguno de los profetas. 15El les
dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16Respondiendo
Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente. 17Entonces le respondió Jesús:
Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te
lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos. 18Y yo también te digo, que tú eres
Pedro, y sobre esta roca edificaré mi
iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra
ella. 19Y a ti te daré las llaves del reino
de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será
atado en los cielos; y todo lo que desatares en la
tierra será desatado en los cielos. 20Entonces
mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era
Jesús el Cristo.
Lo primero que vemos aquí es que Jesús le pregunto a sus
discípulos lo que el pueblo estaba diciendo de Él. Él
les pregunto porque en éste punto de su vida Él había
hecho milagros y había obtenido el interés de muchos.
Esto es algo que queda bien ilustrado en
Mateo 15:30-31 cuando
leemos “Y se le acercó mucha gente que traía consigo
a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos;
y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31de
manera que la multitud se maravillaba, viendo a los
mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y
a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel”.
Esto significa que Sus obras y enseñanzas habían
llegado a los oídos de no solo el pueblo, sino también
de los líderes de ese entonces, y ellos no estaban nada
contentos con lo que estaba sucediendo. Esto es algo
que queda bien reflejado en
Mateo 16:1 cuando leemos “Vinieron los
fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que
les mostrase señal del cielo.” Debido a la actitud
de los líderes religiosos de ese entonces, y la
influencia que ellos ejercían sobre el pueblo, entonces
encontramos que exista una gran confusión acerca de la
verdadera identidad de Jesús. Es por eso que aquí
encontramos que al Jesús hacerles la pregunta ellos
respondieron “…Unos, Juan el Bautista; otros, Elías;
y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.” Así
que sin duda alguna podemos ver que la opinión del
pueblo estaba bastante confusa. Ahora pregunto,
¿estamos viendo esto mismo hoy en día? La respuesta es
si. Esto se está viendo hoy en día, pero lo triste de
todo es que no solo se está viendo en el mundo, es decir
a los que el demonio tiene atrapado detrás de las
paredes fortificadas de la religión, sino que también se
está viendo dentro del pueblo de Dios. Digo que se está
viendo dentro del pueblo de Dios porque existen muchos
creyentes que todavía no han recibido una revelación de
la verdadera identidad de Cristo.
Permítanme explicarme un poco. Cuando le preguntamos a
un creyente ¿quien es Cristo?, su respuesta siempre será
que Él fue el sacrificio perfecto para pagar por
nuestros pecados; su respuesta siempre será que Él murió
el la cruz para entregarnos la vida eterna. Todos
contestaran que Él es el hijo del Dios viviente. En
otras palabras todo creyente tiene un conocimiento
básico, pero no todo creyente ha experimentado una
revelación de Su verdadera identidad y poder. Pero esto
es algo que todos aquí debemos buscar; debemos buscar la
revelación de Dios para nuestra vida. ¿Por qué debemos
buscarlo? La respuesta es fácil, fíjense bien lo que
Jesús les contesto una vez que ellos le reconocieron
como el Cristo. Jesús les dijo: "Entonces le
respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de
Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi
Padre que está en los cielos." Él les contesto de
ésta manera porque ellos no creían en Él como el hijo de
Dios por lo que habían visto. Ellos no creían en Él
porque habían estado presentes cuando Él hizo algún
milagro, sino ellos creían en Él como el hijo del Dios
vivo porque Dios mismo se los había revelado. Es aquí
donde se complican las cosas para algunos de aquellos
que profesan ser creyentes.
Digo que se complican las cosas para algunos creyentes
porque como les explique hace un momento, todo creyente
conoce los rudimentos básicos de Jesús, pero en realidad
una gran mayoría no han tenido una revelación del
Padre. En otras palabras existen muchos creyentes que
no han tenido un encuentro personal con Jesús. Digo esto
porque una vez que tenemos un encuentro personal con
Jesús, una vez que el Padre nos revela Su poder y
gloria, entonces nuestra vida cambia por completo.
Nuestra vida cambia de tal manera y tan rápidamente que
en muchas ocasiones personas que nos conocían cuando
vivíamos en el mundo no nos reconocen. Cuando se habla
de un cristiano que ha tenido un encuentro con Jesús,
cuando se habla de un cristiano que Dios le ha revelado
Su poder y gloria, se habla de una persona que fue
completamente hecha nueva. Aquí vemos que el Señor les
dijo: "porque no te lo reveló carne ni sangre."
Esto aquí es de suma importancia, porque como les dije
hace un breve momento, con esto aquí Jesús les dijo que
ellos no habían logrado la convicción que ellos tenían
de Su identidad por lo que habían visto. Ellos no
habían logrado la convicción que ellos tenían de su
verdadera identidad lo que habían presenciado, sino fue
porque Dios se los había revelado. Esto es algo que como
cristianos todos tenemos que hacer. Tenemos que pedirle
a nuestro Padre celestial que nos revele Su poder y
gloria, tenemos que pedirle a nuestro Padre celestial
que podamos tener un encuentro personal con Él. ¿Por qué
debemos buscar un encuentro personal con Jesús? Tenemos
que buscar un encuentro personal con Él porque cuando lo
obtenemos, entonces cosas maravillosas ocurrirán en
nuestra vida, y podremos ser usados por Dios para
cumplir nuestra misión.
Continuando leemos que Jesús les dijo: "Y yo también
te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré
mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella." Aquí existen dos cosas de suma
importancia que todos tenemos que entender. Primero de
todo encontramos que Jesús les contesto de una manera
que muchas personas mal interpretan, y que es la base
fundamental de una doctrina popular. Pero como nos dice
la palabra en Juan 8:31-32,
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído
en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis
verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis
la verdad, y la verdad os hará libres.” Así que hoy
vamos a descubrir la verdad. Ahora, aquí vemos que
Jesús les dijo: "sobre esta roca edificaré mi iglesia,"
éstas palabras han sido mal interpretadas por muchos.
Digo esto porque muchos han interpretado que esto
significa que Pedro fue el fundador de la iglesia
cristiana, pero esto no es verdad. Digo que esto no es
verdad porque cuando tomamos el tiempo de analizar
completamente lo que Jesús les dijo, entonces no es
difícil concluir que Jesús no les dijo que edificaría Su
iglesia sobre Pedro. Lo que Jesús les dijo es que Su
iglesia seria edificada en la creencia y convicción que
ellos expresaron; Jesús les dijo que Su iglesia seria
establecida en la creencia de que Él es el hijo de
Dios. Pedro no fundo la iglesia cristiana, la iglesia
cristiana fue fundada por Cristo. La iglesia cristiana
fue fundada en el rudimento de reconocerle como lo que
Él es, de reconocerle como el Hijo de Dios. No existe
ninguna otra cosa, no existe otra verdad. ¿Por qué es
necesario que reconozcamos esto? Es importante
reconocer esto porque cuando reconocemos Su poder y
gloria, cuando tenemos un encuentro personal con Él,
entonces Dios nos utilizara tal como utilizo a los
discípulos. Así que aquí tenemos definido el papel que
juega la iglesia.
La segunda cosa que encontramos aquí es algo
impresionante, y nos revela el poder que como iglesia
tenemos. Aquí vemos que Jesús les dijo “las puertas
del Hades no prevalecerán contra ella." Detengámonos
aquí por un breve instante, y examinemos ésta
descripción. ¿Qué es una puerta? Pensemos en las
puertas de nuestro hogar, ¿para qué sirven las puertas?
La realidad de todo es que las puertas solo sirven para
proteger el contenido de nuestro hogar; las puertas solo
sirven para detener que entren personas en nuestros
hogares para hacer una fechoría, ¿verdad?
Definitivamente una puerta no es un arma ofensiva, en
otras palabras no es algo que podemos usar en una
batalla. Puedo decir con certeza que en la historia del
mundo nunca ha existido una ocasión donde un ejército
marcho al campo de batalla armados con puertas. Pero
algo que si podemos encontrar a través de la historia
humana es que las puertas de una ciudad o fuerte si
pudieron detener o impedir que el enemigo penetrara.
¿Logran entender lo que Jesús nos esta diciendo aquí?
Como les dije al inicio, imaginemos que estamos en una
gran ciudad; que el mundo no es más nada que una gran
ciudad con paredes fortificadas. Cuando hacemos esto nos
damos cuenta de inmediato lo que Jesús le dice a su
iglesia. Con esto aquí Él nos está diciendo que nuestro
enemigo está a la defensiva. Si así es, en muchas
ocasiones pensamos que el diablo está en la ofensiva,
pero les digo que esto no es el caso. Nuestro enemigo
se encuentra en la defensiva, él habita aquí en este
mundo y ha hecho murallas grandes y fortificadas, él ha
hechos puertas fuertes que aparentan ser impenetrable.
Todo lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro
alrededor y veremos que les digo es verdad.
El demonio ha hecho murallas de violencia, murallas de
adicción, murallas de religión; él ha hecho puertas en
estas murallas que aparentan ser impenetrables, puertas
de incredulidad, puertas de duda, puertas de apatía.
Pero Jesús aquí le esta diciendo a Su iglesia que todo
esto no es más que una apariencia; aquí Jesús nos está
diciendo que como Su iglesia, ninguna puerta que el
diablo pueda formar, ninguna muralla que él pueda
fortificar prevalecerá contra Su poder y gloria. Aquí
Jesús nos esta diciendo que como Su iglesia nosotros
tenemos que estar en la ofensiva, podemos tomar la
ofensiva confidentemente porque confiamos en las
promesas que Él nos ha hecho. Podemos atacar
confiadamente las murallas del infierno porque no existe
nada que pueda prevalecer ante el poder de nuestro Dios.
Las puertas de religión pueden ser derribadas; las
murallas de adición pueden ser derribadas; las murallas
de violencia pueden ser derribadas. Hermanos, Cristo nos
ha dejado el poder, Él nos ha hecho la promesa que nada
prevalecerá contra Su iglesia. Ahora, con esto no les
estoy diciendo que nos será fácil, no les estoy diciendo
que será como un paseo en el parque. No será nada fácil
puesto que Satanás y su ejército han edificado grandes
murallas y poderosas puertas a través de los siglos en
éste mundo. Pero si les estoy diciendo que no importa
que tiempo se demoro en edificarlas, no importa que
tiempo se tomo en fortificarlas, no importa que fuerte
sea la puerta que haya puesto a la entrada; lo que si
les estoy diciendo, o mejor dicho, lo que Cristo nos
esta diciendo es que ¡NO PREVALECERÁN!
Para concluir.
Aquí en los últimos dos versículos vemos que Jesús dijo:
"Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y
todo lo que atares en la tierra será atado en los
cielos; y todo lo que desatares en la tierra será
desatado en los cielos. 20 Entonces mandó a
sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el
Cristo." Aquí vemos que Jesús le esta dando el poder
a su iglesia de derrotar cualquiera oposición. Él aquí
no le está dando el poder a solo sus discípulos, sino le
esta dando el poder a toda Su iglesia. Lo que esto nos
está diciendo es que nosotros tenemos la obligación de
emprender el ataque en el nombre de Jesucristo hasta que
caigan las murallas, y se derriben las puertas.
Hermanos, podemos atacar confiadamente, sabiendo que
tenemos el poder de reprender y atar las obras del
maligno, y desatar las bendiciones de Dios para la
humanidad. ¿Qué es el atar? El atar es el ejercitar la
autoridad del poder de Dios en la tierra, reprendiendo
toda obra del enemigo. ¿Qué es el desatar las
bendiciones de Dios para la humanidad? El desatar las
bendiciones de Dios para la humanidad es propagar el
evangelio de Jesucristo.
¿Como podemos hacer esto? Fácilmente, esto se hace a
través de la oración e intersección; esto se hace a
través del congregarnos, alabarle y bendecir Su nombre.
Esto se hace a través de llevar la luz a las tinieblas,
esto se hace cuando tenemos un encuentro personal con
Él, cuando el Padre nos ha revelado su poder y gloria.
Dios nos ha dado el poder de atar y desatar pero no para
determinar Su voluntad, sino para acertarla e
implementarla aquí en la tierra. Aquí vemos que Jesús
también les dijo a los discípulos que no revelaran Su
verdadera identidad, pero esto fue porque todavía no
había cumplido con Su misión. Pero en el día de hoy les
digo que es nuestra obligación de revelarle al mundo Su
identidad, es nuestra obligación de llevar la luz a las
tinieblas. Es hora que la iglesia de Cristo monte un
riguroso ataque contra las murallas del enemigo. No
esperemos, no podemos temer, porque les digo que no
importa lo impresionante que puedan lucir, no importa lo
fortificada que pueda estar; Cristo nos dijo y dice: “NO
PREVALECERÁN."
© Copyright José R. Hernández