¿Conveniencia o convicción?
En el día de hoy iniciare el servicio con una pregunta. Es
una pregunta que nos hará registrar nuestra alma. Les
pregunto, ¿qué motiva tu conducta? Pero para poder entender
completamente la complejidad de esta simple pregunta, nos
será necesario primero conocer la definición de esta
palabra. La palabra comportamiento es definida como: “Porte
o manera con que los hombres gobiernan su vida y dirigen sus
acciones.” Con esta definición en mente, quiero que nos
volvamos a preguntar ¿qué motiva mi conducta? Esta es una
pregunta que como cristianos debemos preguntarnos porque con
frecuencia, la conducta humana es motivada por aquellas
cosas que desagradan a Dios. El problema que encontramos es
que un gran numero de creyentes no reconocen, o simplemente
ignoran el peligro que existe en permitir que su conducta
sea motivada o influenciada por aquellas cosas que son
condenadas por Dios. El peligro puede no ser algo que se
manifieste en el inmediato futuro de la persona, pero de
algo que si podemos estar seguro es que tarde o temprano se
manifestara. De algo que si podemos estar seguros es que
tarde o temprano, las consecuencias de nuestra conducta nos
alcanzara. Con esto en mente, pasemos ahora a la palabra de
Dios y veamos el mensaje que Él nos tiene para hoy.
Mateo 7:21-27
- No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el
reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán
en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y
en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos
muchos milagros? 23 Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las
hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa
sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron
ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y
no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26
Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le
compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre
la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos,
y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa;
y cayó, y fue grande su ruina.
Como les dije hace un breve instante, existe un gran numero
de creyentes en el cuerpo de Cristo que ignora o simplemente
rehúsan reconocer las consecuencias de su conducta. Existe
un gran numero de creyentes dentro del cuerpo de Cristo, que
continua actuando y comportándose de una manera que no es
aceptada por Dios, y las consecuencia final que esto produce
esta bien evidente en los primeros tres versículos que
estamos estudiando en el día de hoy. Pero miremos estos
tres versículos más de cerca. Rompamos esto en pedazos más
pequeños para que podamos llegar a un mejor entendimiento de
ellos. Lo primero que vemos que Él nos dice aquí es “No
todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de
los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos.” Lo que podemos ver aquí reflejado
en estos versículos, simplemente puesto, es la condición
espiritual del cuerpo de Cristo en nuestros días. Digo
esto porque existen numerosas congregaciones llenas de
personas, existen numerosas congregaciones llenas de
personas que profesan ser creyentes, pero que en realidad no
lo son. Existen numerosas congregaciones llenas de personas
que han aceptado al Señor, pero que no conducen la vida que
Dios desea que conduzcan. Existen numerosas congregaciones
llenas de personas que están en la iglesia solo porque se
les ha hecho algo de conveniencia, y no porque han recibido
convicción de sus acciones. Existen numerosas
congregaciones que están llenas de personas que aunque
profesan Su nombre, no están dispuestos a cambiar. Pero la
realidad de todo es que si no existe un cambio, entonces no
se tiene nada. Esto es algo que queda bien reflejado en
Juan 3:3 cuando leemos “Respondió
Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Aquí
vemos que el Señor nos dice que tenemos que nacer de nuevo,
en otras palabras tenemos que iniciar desde el principio.
Pensemos en esto por un segundo o dos. Cuando nace un
infante, ¿qué conocimiento o conducta tiene? Claro esta en
que la respuesta es ninguna. Cuando nace un infante, esa
criatura es completamente inocente, el infante no conoce la
diferencia entre el bien y el mal, y definitivamente no
tiene la capacidad de hacer el mal. El conocimiento y la
capacidad de hacer el mal es algo que se obtiene y aprende
después en la vida. El conocimiento y la capacidad de hacer
el mal es algo que se desarrolla según la conducta de
aquellos que le rodean.
Ahora, deseo detenerme aquí por un breve instante y hacer
una aclaración, no quiero que nadie me mal interprete.
Deseo hacer esto porque estoy seguro que lo que les acabo de
decir ha causado que algunas alarmas se disparen en la mente
de muchos. Estoy seguro que muchos pensaron inmediatamente
en sus hijos, y han pensado algo como “yo le he proveído el
mejor ejemplo que puedo a mi hijo.” De este hecho no cabe
duda, ya que todo padre responsable hace esto. Es por esta
razón que los padres y familiares no pueden ser siempre
culpados cuando una persona se desvía. Puedo decir esto con
convicción porque a través de la historia humana han
existido innumerables casos donde la persona ha crecido en
una atmósfera completamente sana, pero que después se ha
apartado de todo aquello que se le fue enseñado. Así que no
estoy culpando a nadie, porque cuando todo esta hecho y
dicho, la realidad es que los únicos que podemos culpar de
nuestras malas acciones somos a nosotros mismos. Digo esto
porque nosotros tenemos la potestad de resistir la
tentación, pero más que todo, tenemos la potestad de hacer
el bien. Pero eso es otra predica para otro día. Así que
el conocimiento y la capacidad de hacer el mal es algo que
desarrollamos durante la continuación de nuestra vida, y es
este conocimiento que en muchas ocasiones dicta de la manera
que nos comportamos.
Como les dije previamente, existen muchos dentro del cuerpo
de Cristo que están ahí solo por conveniencia. ¿Qué quiero
decir con esto? Aunque en algunos círculos de nuestra
sociedad los cristianos son vistos como religiosos locos,
por la mayor parte, cuando se habla de una persona
cristiana, lo primero que llega a la mente es la imagen de
una persona buena. Es aquí donde se encuentra la
conveniencia. La conveniencia siendo que todos queremos ser
vistos como buenas personas. Así que con asistir a la
iglesia una o dos veces por semana, con asistir a los
eventos y reuniones sociales de la congregación, muchos dan
la apariencia de ser buenos y sanos. Con asistir a las
noches de oraciones, y en algunas ocasiones servir en la
iglesia con alguna capacidad oficial, tiene a muchos
convenientemente aparentando ser algo que no son. Muchos
dan la apariencia de ser temerosos de Dios, pero en
actualidad la iglesia solo les sirve de cómo tipo de
camuflaje. Pero para todos aquellos les digo, miren
cuidadosamente a las palabras del Señor cuando dijo “Muchos
me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu
nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu
nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les
declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de
maldad.” Como les dije, las consecuencias de nuestra
conducta puede que no tengo un efecto inmediato en nuestra
vida, pero como podemos ver aquí, tarde o temprano nos
alcanzara. Recordemos lo que Jesús nos dijo en
Marcos 4:22 cuando leemos “Porque
no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni
escondido, que no haya de salir a luz.” También siempre
recordemos la advertencia de Pablo que encontramos en
Gálatas 6:7 cuando leemos “No
os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará.” Dile al hermano
que tienes a tu lado, Dios no puede ser burlado. Lo que
sucede es que el hombre solo mira lo exterior. El hombre
solo mira las apariencias, pero Dios mira las cosas de muy
diferente manera. Fijémonos cuidadosamente en como Dios ve
las cosas cuando leemos 1 Samuel
16:7 “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su
parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo
desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues
el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová
mira el corazón.” Dile al hermano que tienes a tu
lado, Dios no puede ser burlado. Dios no será engañado por
tu perfecta asistencia a la iglesia. Dios no será engañado
por tu fidelidad al diezmar. !Dios no puede ser burlado!
Dios no puede ser burlado porque Dios no se fija en las
apariencias, Dios mira tu corazón.
¿Qué entonces debemos hacer? Jesús nos dejo la respuesta a
esta pregunta claramente cuando dijo “Cualquiera, pues,
que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25
Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y
golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba
fundada sobre la roca.” Las palabras claves aquí son “y
las hace.” Así que no podemos simplemente escuchar la
palabra de Dios, tenemos que hacer la palabra de Dios.
Tenemos que vivir la palabra de Dios. Hermanos si no
estamos viviendo la palabra de Dios, si no estamos haciendo
la palabra de Dios, entonces nos estamos engañando a
nosotros mismos. Fijémonos bien como nos dice la palabra en
Santiago 1:22 cuando leemos “Pero
sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros mismos.” ¿Qué nos deja saber
esto?
Esto nos deja saber que la fundación de nuestra vida tiene
que ser basada en la palabra de Dios, porque de otra manera,
fallaremos. Una gran realidad de vivir en este mundo es que
todos aquí lucharemos con las tentaciones. Seamos honestos,
ninguno de nosotros aquí somos exento, repito nuevamente,
ninguno de nosotros aquí somos exentos. Todos seremos
tentados a pecar como encontramos en
Santiago 1:14 cuando leemos “sino que cada uno es
tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y
seducido.” Las palabras claves aquí son “cada uno.” Todos
aquí sin excepción de uno seremos tentados, en otras
palabras, la lluvia descenderá, los ríos crecerán, y los
vientos soplaran. Tormentas severas y catastróficas
surgirán en nuestra vida, y todo debido a nuestra conducta.
Esto es algo que queda bien reflejado en lo que acabamos de
leer cuando leímos “cuando de su propia concupiscencia es
atraído y seducido.” Es por esta misma razón que
nuestra vida tiene que ser fundada en la palabra de Dios.
Es por esta misma razón que nuestros matrimonios tienen que
ser fundados en la palabra de Dios. Es por esta misma razón
que nuestras amistades tienen que ser fundadas en la palabra
de Dios. Es por esta misma razón que la fundación de todo
lo que somos, tiene que estar basada en la palabra de Dios.
Fijémonos bien en lo que encontramos en
Efesios 5:33 cuando leemos “Por
lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a
sí mismo; y la mujer respete a su marido.” Cuando
seguimos esto, cuando seguimos y vivimos la palabra de Dios
en nuestro matrimonio, entonces nunca existirá la angustia y
el dolor. Cuando seguimos y vivimos la palabra de Dios en
nuestro hogar, entones nuestro hogar se convertirá en lo que
esta diseñado a ser, se convertirá en un lugar de
bendición. Fijémonos bien en lo que encontramos en
Marcos 8:38 cuando leemos "Porque
el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta
generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se
avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su
Padre con los santos ángeles." ¿Por qué debemos fijarnos
bien en esto? Nos debemos fijar muy bien en esto porque en
la mayoría de los casos, por quedar bien con las amistades,
muchos se avergüenzan de ser cristianos, y comprometen su
fe. La fundación de nuestro comportamiento completo tiene
que estar basado en la palabra de Dios. Fíjense bien lo que
encontramos en 1 Corintios 16:13
cuando leemos “Velad, estad firmes en la fe; portaos
varonilmente, y esforzaos.” Cuando seguimos y vivimos
la palabra de Dios, cuando nos paramos firme en nuestra fe
en todo momento, entonces no existe tempestad suficiente
fuerte que nos pueda influenciar. ¿Cómo puedo decir esto
con tanta convicción? Lo puedo decir porque como
encontramos en la palabra de Dios en
Filipenses 4:13 “todo lo puedo en Cristo que me
fortalece.” Pero todo esto solo se puede lograr cuando
tenemos convicción de Su palabra.
¿Qué sucede cuando no hay convicción de Su palabra? Jesús
nos declara la respuesta a esta pregunta aquí claramente
cundo leemos “Pero cualquiera que me oye estas palabras y
no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó
su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y
vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu
contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”
Simplemente puesto, cuando no tenemos convicción de Su
palabra, cuando no basamos nuestra vida en la palabra de
Dios, entonces cuando llegue la tentación cederemos a ella.
Yo se que muchos de ustedes están recibiendo convicción de
la palabra de Dios en este mismo momento. Dile al hermano
que tienes a tu lado, Dios esta entregando convicción.
Seria imposible que yo pudiera enumerar o tan siquiera
imaginar de todas las cosas que pudiéramos, y que con
frecuencia hacemos mal. Pero si se que Dios esta entregando
convicción de Su palabra en el día de hoy. Dios te dice hoy
como encontramos en Romanos 8:7
cuando leemos “Por cuanto los designios de la carne son
enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de
Dios, ni tampoco pueden.” Dios te dice hoy como
encontramos en Santiago 4:4
cuando leemos “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera,
pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo
de Dios.” Dios te dice hoy como encontramos en
Marcos 7:21-23 cuando leemos
“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los
malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los
homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las
maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la
maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23
Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.”
Dios te dice hoy como encontramos en
Romanos 13:13 cuando leemos “Andemos como de día,
honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en
lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia.” Dile
al hermano que tienes a tu lado, Dios está entregando
convicción.
Para concluir.
Sé que en el día de hoy he dicho palabras fuertes; sé que el
mensaje de hoy ha sido fuerte, pero esto ha sido porque Dios
desea que analicemos nuestra vida, y nuestra relación con
Él. Dios te ha dado convicción en el día de hoy de tus
acciones y conducta porque Él no quiere que te pierdas.
Fíjense bien lo que encontramos en
Juan 6:39 cuando leemos “Y esta es la voluntad del
Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no
pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.”
El problema que persiste es que muchos creyentes no
reconocen o simplemente ignoran el peligro que existe en
permitir que su conducta sea motivada por aquello que es
condenado por Dios. Pero recordemos lo que nos dice Su
palabra en Mateo 5:29 cuando
leemos “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de
caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda
uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al
infierno.” ¿Qué quiere decir esto? ¿Tenemos que
realmente sacarnos un ojo? Claro que no, si este fuera el
caso, todos aquí andaríamos ciegos o tuertos. Pero cuando
analices tu vida en el día de hoy, cuando registres
profundamente tu alma, si encuentras que tu conducta y
acciones te están separando de Dios, entonces te digo sácala
de tu vida. Tu que dices Señor, Señor, tu que vienes a Su
lugar de alabanza y oración pero que no vives Su palabra, te
digo, es tiempo de construir sobre la roca. Recuerda que
las consecuencia de tu conducta puede que no sean sentidas
inmediatamente, pero de algo puedes estar seguro, y eso es
que serán sentidas. Recuerda que la conducta que exhibes no
solamente afectara tu vida, sino la vida de todos aquellos
que te rodean. Recuerda que puedes ser bien astuto y
engañar a toda persona en todo momento, pero a Dios nunca
podrás engañar. Dios esta entregando convicción esta
mañana, no para condenarte, y no para acusarte. Dios esta
entregando convicción esta mañana porque Él desea que tu
desarrolles una relación genuina con Él. Ahora solo queda
una pregunta, ¿la recibirás? Recuerda lo que nos dice la
palabra en Hebreos 3:7-8
cuando leemos “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros
corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación
en el desierto.”
© Copyright José R. Hernández