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Obispo José R. Hernández

Nunca más me acordaré

Hoy deseo hablarles acerca de un tema crucial en nuestra vida como cristianos.  Hoy deseo que estudiemos acerca del perdón.  Esta es una pequeña palabrita, pero contiene un gran poder.  Para que puedan entender bien el poder que contiene esta pequeña palabrita, examinemos su significado.  La palabra perdón viene de la palabra griega “afesis” que significa, liberado de la esclavitud o prisión; olvidarse de pecados (como si nunca hubiesen ocurrido); remisión de penalidad.  Como pueden ver esta pequeña palabrita contiene un fuerte significado, pero esta acción es algo que muchos rehúsan hacer.  La razón principal por esto es porque en realidad no entienden el significado y las condiciones referentes a este tema.  Ahora, todos aquí sabemos que una vez que llegamos a Cristo, todos nuestros pecados fueron perdonados, ¿verdad?  Pero debemos preguntarnos, ¿cómo perdona Dios?  ¿Existen condiciones acerca del perdón? ¿Cuanto debemos perdonar? ¿A quien debemos perdonar?  Y finalmente, ¿qué significado tiene todo esto?  Estas son las preguntas que vamos a explorar en el día de hoy.  Pasemos ahora a la palabra de Dios. 

Hebreos 10:16-17 - Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, 17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.  

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  En realidad el autor de esta carta es desconocido, y existe una pequeña controversia acerca de todo esto.  Los eruditos de la palabra no alcanzan llegar a un acuerdo porque algunos declaran que el autor fue Pablo, pero otros lo atribuyen a Bernabé, o a Lucas, o a Clemente.  Pero la realidad es que no existe un manuscrito que pruebe la identidad del autor.  De lo que si se puede estar seguro es que el autor no fue alguien desconocido a la iglesia.  Esto es algo que queda bien reflejado en Hebreos 13:18 cuando leemos “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.”  Así que podemos decir con certeza que esta carta fue dirigida a un grupo de creyentes, y definitivamente ellos conocían a esta persona.  Algo que también queda bien reflejado en Hebreos 3:1 cuando leemos “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.”  Existe también una pequeña polémica acerca de este grupo, ya que tampoco se puede decir con certeza el lugar donde ellos recibieron esta carta.  Pero la mayoría de los estudiantes de la Biblia se sienten cómodos diciendo que la carta fue dirigida a los creyentes en Roma.  Esta opinión popular esta basada en Hebreos 13:24 que declara “Saludad a todos vuestros pastores, y a todos los santos. Los de Italia os saludan.”  Y el tema principal de esta carta fue de demostrarles a ellos la superioridad de Jesucristo por encima del sistema judío que existía.  En otras palabras demostrar que Jesucristo era superior a los ángeles, ya que los ángeles le adoraban, algo que queda bien declarado en Hebreos 1:6 cuando leemos " Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.”  Demostrar que Él era superior a Moisés, ya que Él le había creado, algo que queda bien reflejado en Hebreos 1:10 cuando leemos “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,  Y los cielos son obra de tus manos.”  Demostrar que Él era superior al sacerdocio de Aarón, ya que Su sacrificio fue una vez y para siempre; algo que queda bien reflejado en Hebreos 10:10-12 cuando leemos “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. 11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; 12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.”  Demostrar que Él era superior a la ley mosaica, ya que Él había establecido un nuevo pacto; algo que queda bien declarado en Hebreos 12:23-24 cuando leemos "a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 24 a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel."   

Ahora, sé que seguramente algunos ya deben estar haciéndose esa pregunta ¿por qué es necesario que sepamos esto?  Es necesario que mantengamos esto en mente porque al igual que la iglesia de hoy, la iglesia en Roma estaba compuesta de una gran diversidad de personas.  Es decir estaba compuesta de romanos, judíos, griegos, y demás.  Esto significa que al igual que hoy, existía una gran diversidad de costumbres, tradiciones, y maneras de pensar.  Todo esto tendrá más sentido según continuemos nuestro estudio.   

Lo primero que podemos encontrar en estos versículos que estamos usando en el día de hoy, es que existe una gran diferencia entre el perdón de Dios y el perdón humano.  El perdón de Dios es muy diferente al perdón humano porque el perdón de Dios es incondicional.  ¿Cuántos han escuchado esa expresión, perdonar y olvidar?  Creo firmemente que esa expresión nació de cuando leemos aquí “Y nunca más me acordaré de sus pecados é iniquidades.”  Pero este concepto de perdonar y olvidar es algo que se le hace muy difícil a la mayoría de las personas.   Una gran realidad es que las palabras “te perdono” en muchas ocasiones fluyen con facilidad de nuestra boca, pero olvidar lo que ha acontecido raramente ocurre.  ¿A cuantos le ha pasado algo similar?  Es extremadamente fácil decir “te perdono” pero es bien difícil poder hacerlo de la misma manera que lo hace Dios. Digo esto porque nosotros todos podemos decir que hemos perdonado una ofensa, pero en la mayoría de los casos cuando a nuestra memoria llega el incidente ocurrido, la primera reacción es sentir el mismo dolor, o rencor e ira.  Es por esa misma razón que no es fuera de lo común como muchos cristianos suelen decir lo que encontramos en Éxodo 21:24 cuando leemos "ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie."   Yo diría que este es el versículo mejor memorizado por toda persona, y definitivamente es el mejor reconocido por el mundo.  Pero debemos preguntarnos, ¿provienen estos pensamientos y sentimientos de Dios?  La respuesta por supuesto es no.   

Esa era la actitud de todo el que vivía bajo el pacto de la ley, pero como se enfatiza en esta epístola, Jesucristo estableció un nuevo pacto y ahora vivimos bajo el pacto de la gracia.  Es por esa razón que nunca podemos menospreciar o ignorar lo que el Señor nos enseña acerca del perdón cuando leemos Mateo 6:14-15Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”  Y aun más claro en Mateo 5:38-39 cuando leemos "Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra."  En realidad aquí no existe ni una palabra que pueda ser mal interpretada o mal entendida.  Dile al hermanos que tienes a tu lado, pare ser perdonado hay que perdonar.  Esta es la condición del perdón, si no puedes perdonar, no serás perdonado.  Hermanos una gran realidad es que el perdón es el elemento crucial de nuestra salvación.  Así que como les dije, estos pensamientos no provienen de Dios,  sino del demonio que desea separarnos de la presencia de Dios.  Pero el perdón no se detiene en solo perdonar a aquellos que nos han ofendido, también tenemos que perdonarnos a nosotros mismos.  Yo no se cuantas veces he escuchado a personas decir “lo que yo he hecho no tiene perdón de Dios.”  Esto es algo que el demonio mentiroso pone en tu mente; fíjense bien como queda esto bien reflejado en Apocalipsis 12:10 cuando leemos "Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche."   

El demonio mentiroso pone pensamientos de ira, remordimiento, y de rencor en la mente de las personas porque desea que conduzcan una vida angustiada, triste, y llenas de sufrimiento.   Pero si a tu mente han llegado estos pensamientos o cosas similares, te voy a decir algo.  Si has llegado a ante la presencia de Dios arrepentido genuinamente, presta mucha atención porque Dios no solo te ha perdonado, sino que también se ha olvidado de tu trasgresión.  Escucha hoy Su palabra que te dice “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.”  Es por esa razón que cuando a nosotros lleguen esos pensamientos de ira, rencor, y remordimiento, tenemos que reconocerlo por lo que son.  Son un ataque del enemigo para separarnos de la presencia de Dios. 

Te digo hoy, tú tienes autoridad para negarle al enemigo esta avenida de ataque.  Cuando lleguen estos pensamientos átalos, repréndelos, y échalos fuera de tu vida en el nombre de Jesús.  Recuerda que Jesús no vino para acusarte, Él vino a salvarte.  Fíjense bien como lo dijo en Lucas 18:11 cuando leemos "Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido."   

Hasta ahora hemos cubierto cómo perdona Dios, la condición del perdón, y a quien debemos perdonar, pero ¿cuanto debemos perdonar?, y ¿qué significado tiene todo esto?  La respuesta a la primera pregunta es fácil de encontrar en lo que nos enseña el Señor como encontramos en Mateo 18:21-22 cuando leemos “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.”   ¿Qué nos deja saber esto?  Esto nos deja saber claramente que no podemos limitar nuestro perdón.  Pero esto es algo que solo se puede lograr cuando existe el amor de Cristo en nuestro corazón.  Yo vi un documental hace un tiempo atrás acerca de un hombre que había asesinado brutalmente al hijo único de una pareja de ancianos. Este hombre había sido juzgado y encontrado culpable del crimen. Pero esto en si no fue lo que me impacto.  Lo que me impacto fue que esta pareja había perdonado a este hombre.  Hermanos, esta pareja acudió al juez el día de la sentencia, y le rogaron que no lo condenaran al asesino a muerte.  A causa de las suplicas de esta pareja, el juez no condeno a este asesino a muerte, sino le impuso una larga sentencia.  Pero esperen un momento porque esto se pone aun mejor.  Después que todo fue terminado y demás, esta pareja visito el asesino en la prisión y le llevaron el mensaje de salvación. Les cuento que este hombre malvado no solo acepto a Jesucristo como su Rey y Salvador, sino ahora tiene un ministerio en la prisión.  ¿Cuántos dicen gloria a Dios? Hermanos esto es algo que solo pudo suceder porque ellos tenían el amor de Cristo en sus corazones.  Solo cuando tenemos un amor genuino de Cristo en nuestro corazón podemos perdonar genuinamente. 

Para concluir.  Nos queda la ultima pregunta, ¿qué quiere decir todo esto?  Reflexionemos en algo para contestar esta última pregunta.  ¿Dónde estaríamos hoy si Dios no nos hubiese perdonado?  No creo que tengamos que pensar mucho en el asunto para poder decir que estuviéramos completamente perdidos y sin esperanza alguna de salvación, ya que la ley no nos puede salvar.  La ley tiene un lugar en nuestra vida, porque solo a través de la ley conocimos lo que es pecado, pero la ley no nos puede salvar ni justificarnos.  Esto es algo que queda bien reflejado en Romanos 3:20 cuando leemos "ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado." Dios mando a su hijo unigénito para que muriera por nuestros pecados como encontramos en Juan 3:16 cuando leemos “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” Él nos ha perdonando todas nuestras ofensas y nos ha dado la salvación que no nos merecemos. Fue solo a través de Su gracia y amor que ahora podemos ser considerados justos ante Dios.  Quiero que ahora tomemos un momento y reflexionemos en esta palabrita tan poderosa, reflexionemos en el perdón.  Pensemos en esos incidentes donde hemos encontrado difícil el perdonar.  Esos incidentes que no hemos podido olvidar.  Repasemos estos incidentes en nuestra mente y oremos por esas personas a las que quizás les guardamos rencor, para que Dios les envíe Su palabra y ellos también lleguen a obtener convicción de sus acciones.  La palabra nos declara en Efesios 4:31Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.   Recordemos que la santidad de Dios es tan grande que no acepta ningún pecado y a la hora de perdonarte no mide el tamaño de ellos, Dios perdona y olvida el pecado de toda persona arrepentida, y bendice a todo siervo fiel.  No permitas que el demonio te aparte de recibir esto.  No permitas que el demonio te parte de las bendición de Dios, sino en el día de hoy vamos a perdonar y olvidar.

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