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Obispo José R. Hernández

Ninguno es perfecto

Un error muy común que las personas cometen es pensar que no hacen nada mal. Si hiciéramos una encuesta ahora mismo, yo diría que la mayoría de las personas dirían que ellos no hacen nada malo.  La razón por la que la mayoría de las personas responderían de esta manera es porque cuando se piensa en hacer algo malo, las personas por la mayor parte piensan en los crímenes mayores.  Cuando se habla de hacer lo malo, enseguida se piensa en el homicidio, violación, asaltos agravados, robos, y cosas similares.   Pero la gran realidad del caso es que ninguno de nosotros somos perfectos, ninguno de nosotros estamos sin faltas.  Es fácil pensar que se hace todo lo correcto, es fácil pensar que no se tiene faltas, es fácil ver los defectos en otros, pero no es fácil reconocer nuestras propias deficiencias, ¿verdad?  Pero ahora una pregunta para reflexionar, ¿si se nos demostrara con certitud nuestras propias deficiencias, estaríamos dispuestos a cambiar?  Hoy deseo que nos examinemos y nos hagamos esa pregunta.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

Marcos 10:17-22 - Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?  18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 19 Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.    20 El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. 22 Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Quiero que comencemos fijándonos bien en un detalle, quiero que nos fijemos bien en la manera que este joven llegó a Jesús.  En estos versículos leemos “…vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él….”  En esta pequeña porción encontramos dos cosas de suma importancia, en esta pequeña porción encontramos el gran sentido de urgencia que existía en la vida de este joven, y encontramos la descripción de una persona que busca de Dios con un corazón genuinamente dispuesto a aceptar Su voluntad.  Este joven vino corriendo, así que, de lo que primero nos podemos dar cuenta aquí, es que este joven tenia una gran urgencia en lo que hacia. Fíjense bien que no se le describe como que camino a Jesús, sino que él corrió hacia donde estaba el maestro. Él no podía esperar, él estaba ansioso, él quería saber como podía obtener la bendición de la vida eterna. Segundo encontramos que hinco rodilla delante de Él, en otras palabras encontramos humildad y un corazón dispuesto a aceptar la voluntad de Dios.  Si reflexionamos un poco en el asunto, creo que todos nos daremos cuenta que la mayoría de las personas no son muy diferentes a este joven.  Digo esto porque cuando las personas llegan a los pies del Señor, las personas llegan deseosas de conocer más, y llegan ansiosas de experimentar el poder de Dios en su vida. 

Generalmente las personas llegan con un corazón dispuesto a aprender, y a aceptar la voluntad de Dios.  Generalmente las personas llegan hambrientas de la Palabra, y se mantienen así por un tiempo; esto es a los que muchos les llaman el primer amor.  Pero desdichadamente, una gran porción de las personas, después de llevar un tiempo en el evangelio, van perdiendo el interés en las cosas de Dios, y ese primer amor comienza a enfriarse.  La mayor razón por esto es porque por lo general el hombre es impaciente.  No nos gusta esperar, y también muchos cometen el error de pensar que una vez que se llega a los caminos del Señor, todas las dificultades desaparecerán de su vida.  Muchos cometen el error de pensar que Dios le dará todo lo que pidan, cuando lo pidan.  Ahora, no quiero que me mal interpreten, en la Palabra si encontramos que Jesús nos dice en Mateo 7:7-8 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”  Así que sin duda alguna tenemos la promesa de que recibiremos lo que pidamos en oración, pero no podemos detenernos solamente en esos versículos, tenemos que leer la enseñanza completa.

Esta bien claro que Dios desea bendecir a Su pueblo, pero el problema está en que en muchas ocasiones nosotros pedimos cosas que no nos convienen.  Recordemos que servimos a un Dios todo poderoso, y que Él sabe exactamente lo que nos puede causar daño.  Fíjense bien como Jesús aclara esto perfectamente en Mateo 7:9-11Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”  Como les dije, el otro problema que también existe es que las personas generalmente son impacientes; cuando pedimos algo lo queremos al momento, pero Dios no funciona de esa manera.  Si pedimos algo, y es algo que nos conviene, si es algo que no nos servirá de daño, podemos estar seguros que lo recibiremos tal como nos prometió Jesús, pero recordemos que las cosas suceden en el tiempo de Dios y no el nuestro.  Recordemos que tenemos que ser pacientes ya que Dios no mide el tiempo como nosotros, recordemos como nos dice la Palabra 2 Pedro 3:8Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” Esto no significa que tendremos que esperar mil años, pero si nos demuestra muy bien que las cosas suceden en el tiempo de Dios, y no el nuestro.  Nos demuestra muy bien que tenemos que ser pacientes.  Pero no quiero detenerme por mucho tiempo en esto, así que continuemos con nuestro estudio de hoy.  

Como les dije, este joven demostró una urgencia en obtener la vida eterna,  y ciertamente llego a Jesús de la manera correcta.  Él llego a Jesús con un corazón humilde y reconociéndole por quien Él era.   Y le hizo esa pregunta de todo corazón,  este joven quería la bendición de la vida eterna, pero Jesús no le iba a dar lo que él quería.  Jesús le iba a dar lo que él necesitaba; esto es algo que también esta muy claro en la Palabra de Dios, y vemos como nuestro Señor nos lo deja saber en Mateo 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”   Así que sin duda alguna podemos confiar en que Dios nos dará lo que necesitamos en todo momento, y sin duda alguna Jesús aquí le daría a este joven lo que él más necesitaba.  ¿Qué es lo que más necesitaba este joven en este momento?  Lo que este joven más necesitaba en ese momento era reconocer que se encontraba lejos de Dios.  Hermanos, para obtener la vida eterna, lo primero que se tiene que hacer es reconocer que somos pecadores, lo primero que se tiene que hacer es acercarse a Dios pidiendo Su misericordia.  Como pudimos ver en estos versículos, este joven aparentaba ser muy bueno.  Cuando Jesús le hablo acerca de los mandamientos él enseguida respondió que los mantenía en todo momento.  Este joven le respondió a Jesús honestamente, y Jesús vio dentro de su corazón, y es por eso que vemos que la Palabra nos dice “Jesús, mirándole, le amó.”  Jesús sintió ternura y amor al ver el corazón de este joven, pero Jesús también sabia que por muy bueno que este joven pensaba que era, él se encontraba lejos de Dios. 

Fijémonos bien en lo que sucedió con este joven.  Al igual que todos los que estamos aquí, este joven conocía la diferencia entre el bien y el mal.  Este joven había sido criado de manera que obedecía las leyes de Dios.  Pero debemos preguntarnos, ¿era en realidad tan obediente?  ¿Obedecía este joven la ley de Dios?  La respuesta a ambas preguntas es NO.  Jesús aquí le menciono seis puntos en la ley, y él enseguida respondió que los guardaba.  Pero ¿qué nos enseña la Palabra acerca de la ley?  En Gálatas 3:10 queda todo claro cuando leemos “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.” Pero más claro aun esta en Santiago 2:10 cuando leemos “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.”  Este joven se apresuro en responder y declaro que guardaba la ley de Dios, pero Jesús le iba a demostrar lo contrario.  Fíjense bien en este detalle aquí.  Jesús le dijo que para poder tener la bendición de vida eterna le faltaba algo, Jesús le dijo “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”  ¿Por qué le dijo esto Jesús a este joven?  Jesús le dijo esto porque este joven necesitaba darse cuenta de que él no estaba sirviendo a Dios, y que definitivamente no estaba cumpliendo con la ley.  ¿Cómo es eso pastor?  Fíjense bien de la manera que este joven reacciono.  La Palabra nos dice “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.”  En esta reacción, ¿pueden ver la violación de la ley de Dios?  ¿Pueden ver el dios que este joven servia?

Al tomar esta actitud este joven demostró que él no servia a Jehová; el dios que este joven servia era el dinero.  Al tomar esta actitud el violo la primera ley de Dios como la encontramos en Deuteronomio 5:7 cuando leemos No tendrás dioses ajenos delante de mí.”  Y como pudimos ver hace unos momentos atrás, según la ley, al violar una ley la persona se hace culpable de todas.  Así que aquí queda bien claro que aunque este joven se creía recto y perfecto, en realidad violaba la ley de Dios, y no servia a Dios sino al dios de este mundo.  Ahora, no quiero que nadie me mal interprete.  No quiero que piensen que estoy diciendo o insinuando que para ser salvos tenemos que salir ahora de aquí y vender todo lo que poseemos, y luego regalar el dinero a los pobres.  Lo que cada uno de nosotros poseemos es una bendición de Dios,   y debemos retenerla, administrarla, y cuidarla para de esa manera proveer a nuestras familias e hijos.  Así que no me mal interpreten, lo que si estoy diciendo y lo que aprendemos de estos versículos es que no podemos poner las cosas de este mundo por delante de Dios.  El joven en estos versículos lo tenía todo, pero no tenia a Dios.   

Jesús le demostró a este joven lo que él más necesitaba; Jesús le demostró su deficiencia, “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.”  Hermanos, este joven no supo reconocer lo que Jesús le estaba demostrando y esto es algo que continua sucediendo hoy en día.  Muchos creyentes se sientan en los bancos y las sillas de las iglesias domingo tras domingo, y escuchan pero no entienden.  Muchos son los que se sientan en los bancos y las sillas de las iglesias domingo tras domingo, pero piensan que lo que se esta hablando no es con ellos.  Muchos son lo que dicen tal como este joven “yo no hago nada mal, yo guardo los diez mandamientos.”  ¿Piensan así?  Permítanme tres simple preguntas. No quiero que nadie me conteste en voz alta, contéstense a ustedes mismos.  Pregunto, ¿has dicho alguna mentira?  Pregunto, ¿has mirado a un miembro del sexo opuesto con lujuria?  Pregunto, ¿has tomado posesión de algo que no te pertenece?  Tres simple preguntas, y si somos honestos con nosotros mismos todos aquí admitiremos que hemos hecho por lo menos una sino todas estas cosas.  ¿Qué nos dice la Palabra.  La Palabra nos dice en Deuteronomio 5:27No dirás falso testimonio contra tu prójimo.”  La Palabra nos dice en Mateo 5:28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”  La Palabra nos dice en Deuteronomio 5:19No hurtarás.”  Así que si al examinarte has encontrado que has hecho uno o estas tres cosas, entonces por tu propia admisión tu rompes los diez mandamientos que tanto piensas que guardas.  ¡Escucha hoy lo que Dios te dice!   

Para concluir.  Lo que le paso a este joven no es muy diferente a lo que les pasa a muchos hoy en día. Este joven tenía el deseo en su corazón, él reconoció que Jesús era bueno, en otras palabras que era el Salvador. Pero este joven no logro entender que Jesús le estaba dando lo que él necesitaba.  Este joven no supo entender que lo que él más necesitaba era a Dios, y por consecuencia, este joven cambio todo lo que en verdad tiene valor, el cambio el regalo de la vida eterna, por todo lo que se pierde al morir.  Existen muchos que como este joven han reconocido que Jesús es el Rey y Salvador, pero desdichadamente no están dispuestos a cambiar.  Existen muchos que como este joven escuchan los mensajes del Señor, pero no logran reconocer sus errores, no logran ver sus deficiencias, no lo logran porque piensan estar bien.  Pero la gran realidad del caso es que ninguno de nosotros estamos al cien por ciento con Dios.  A través de la Palabra Jesús nos demuestra donde se pueda encontrar nuestro corazón.  A través de la Palabra Jesús nos demuestra quienes somos en verdad.  A través de la Palabra Jesús te ha demostrado hoy que no eres perfecto.  A través de la Palabra Jesús te ha demostrado tu deficiencia.  No te apartes o te vallas afligido, entrégale ahora a Dios tu corazón.  Despójate de todo orgullo, despójate de toda vanidad, hinca ahora rodilla ante Él, y recibirás lo que más tú necesitas.  Cambia ahora, y recibirás la presencia de Dios en tu vida.  Escucha lo que lo que el Señor te dice en el día de hoy a través de su Palabra en Juan 6:37Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

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