No quiero
Hoy deseo hablarles acerca de un tema que ha plagado al
hombre desde el principio. Hoy estaremos estudiando acerca
de la rebeldía. Como les dije, la rebeldía es algo que ha
plagado al hombre desde el principio, y es por eso que con
frecuencia escuchamos como muchos dicen que no se pueden
someter al hombre. Muchos dicen que no se pueden someter al
hombre porque el hombre no es, y nunca será perfecto, y les
puedo decir a todos los que piensan de esa manera que si
tienen la razón hasta cierto punto. Es verdad que el hombre
no es perfecto y nunca lo será, pero la obediencia y el
sometimiento a la autoridad de Dios si es algo que todos
tenemos que hacer. En el día de hoy vamos a analizar tres
resultados de la rebeldía. El primero es que la rebeldía
nos ciega para que no veamos las bendiciones que Dios
derrama sobre nosotros; la rebeldía causa que solo veamos lo
negativo. Segundo, la rebeldía nos conduce a la esclavitud
de este mundo de maldad. Tercero, la rebeldía siempre nos
conducirá a caminos de dificultad y dolor. Pasemos ahora a
la palabra de Dios.
Romanos 13:1-2
- Sométase toda persona a las autoridades superiores;
porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que
hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo
que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios
resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí
mismos.
Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del
mensaje que Dios tiene para nosotros, nos será necesario
hacer un breve repaso de historia. Lo primero que debemos
saber es que Pablo no estableció la iglesia en Roma, y que
la tradición de que Pedro fue su fundador es contraria a
toda la evidencia histórica. Lo más posible es que la
iglesia tuvo su inicio cuando regresaron a Roma los judíos y
prosélitos al judaísmo que se convirtieron a Cristo en el
día de Pentecostés como encontramos reflejado en
Hechos 2:10 cuando leemos “en
Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más
allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como
prosélitos.” Así que la iglesia en Roma estaba
compuesta de judíos y gentiles que se habían convertido a
Cristo. En esta epístola Pablo no estaba enfocando un
problema específico en la iglesia, él escribió esta epístola
con tres cosas en mente. Numero uno, revelarles el plan de
salvación soberano de Dios, como encontramos reflejado en
Romanos 1:16-17 cuando
leemos "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es
poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío
primeramente, y también al griego. 17 Porque en
el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe,
como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá."
Numero dos, para enseñarles como los judíos y gentiles
formaban parte del plan de Dios, como encontramos reflejado
en Romanos 3:29-30 cuando
leemos “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es
también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los
gentiles. 30 Porque Dios es uno, y él justificará
por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a
los de la incircuncisión.” Tercero, para exhortarles a
que viviesen vidas justas y en armonía como encontramos en
Romanos 15:5-6 cuando leemos
“Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé
entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, 6
para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo.” ¿Por qué es necesario que
sepamos esas cosas?
Es necesario que sepamos esto porque para mantenernos dentro
de la voluntad de Dios, y no caer en rebeldía, primero
debemos conocer el plan soberano de Dios para nuestra
salvación. Segundo, tenemos que reconocer que todo creyente
forma parte del plan de Dios, y que no importa lo
insignificante que nosotros pensemos que somos. Tercero,
que tenemos que vivir en armonía, en otras palabras conducir
nuestra vida guiados por el Espíritu Santo que ahora mora en
nosotros. Ahora bien, estos versículos que estamos
estudiando en el día de hoy tratan directamente con las
autoridades gubernamentales, pero en realidad no se detienen
ahí ya que Dios también ha establecido personas de autoridad
en la iglesia. Es como encontramos en la palabra en
Efesios 4:11-12 cuando
leemos "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y
maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo
de Cristo." En otras palabras la autoridad de Dios es
encontrada en todo aspecto de nuestra vida. Así que
manteniendo estas cosas en mente continuemos ahora con
nuestro estudio del día de hoy, y analicemos los resultados
de la rebeldía.
Como les dije al inicio, el primero resultado de la rebeldía
es que nos ciega para que no veamos las bendiciones, y nos
causa que solo veamos lo negativo. Cuando buscamos en la
Biblia acerca de este tema, un buen ejemplo de ello lo
encontramos en Números 11:4-6
cuando leemos "Y la gente extranjera que se mezcló con
ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también
volvieron a llorar y dijeron: !!Quién nos diera a comer
carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos
en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los
puerros, las cebollas y los ajos; 6 y ahora
nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros
ojos." Digo que esto es muy buen ejemplo de cómo la
rebeldía nos ciega a las bendiciones de Dios porque eso
mismo fue lo que sucedió en ese momento de la historia. El
pueblo de Dios entro en un estado de rebeldía, y esto les
condujo a ser cegados para que no pudieran ver lo que Dios
estaba haciendo por ellos. La rebeldía les condujo a
ignorar todas las bendiciones que Dios había derramado sobre
ellos. La rebeldía les condujo a que se olvidasen del
doloroso látigo del Faraón, de la labor forzada, y de todos
los mal tratos que habían recibido como esclavos. Hermanos,
el primer resultado de la rebeldía es que nos conduce a
desvalorizar lo que Dios ha hecho por nosotros, y lo que
continua haciendo en nuestra vida. De este breve momento en
la historia tenemos mucho que aprender. Digo que tenemos
mucho que aprender porque existen muchos dentro del pueblo
de Dios que actúan tal como este pueblo.
Existen muchos dentro del pueblo de Dios que desprecian o
menosprecian las bendiciones que Dios le ha entregado. Por
ejemplo, hablemos brevemente de los matrimonios. Ustedes no
se pueden imaginar la cantidad de veces que yo he escuchado
tanto a hombres como a mujeres, protestar acerca de su
pareja debido a que esa persona esta más entregada a la obra
de Dios, o porque la persona se encuentra en un nivel
espiritual más alto que la otra. Yo diría que en las
parejas cristianas este es el problema que se encuentra con
más frecuencia. ¿Por qué sucede esto? Esto sucede porque
en la mayoría de los casos uno de los dos ha entrado, o esta
entrando en un estado de rebeldía y desobediencia. El
resultado final siempre es que esta condición espiritual les
ha cegado para que no puedan ver la bendición tan grande que
es tener un conyugue que ama a Cristo. Digo que es una gran
bendición porque una persona casada con un creyente fiel,
nunca tendrá que preocuparse de la fidelidad de su pareja.
Una persona casada con un creyente fiel, nunca tendrá que
preocuparse de recibir dolor y mal trato. Una persona
casada con un creyente fiel, nunca tendrá que preocuparse de
que su pareja esta siendo corrompida o arrastrada por la
corriente de maldad que fluye en este mundo. Una persona
casada con un creyente fiel, es una persona bendecida. Pero
la rebeldía y la desobediencia ciega a la persona para que
no vea esto. Dile al hermano que tienes a tu lado, la
rebeldía te ciega.
El segundo resultado de la rebeldía es que la rebeldía nos
conduce a la esclavitud de este mundo de maldad. Fíjense
bien como nos dice la palabra en 2
Pedro 2:18-20 cuando leemos "Pues hablando
palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la
carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido
de los que viven en error. 19 Les prometen
libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque
el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo
venció. 20 Ciertamente, si habiéndose ellos
escapado de las contaminaciones del mundo, por el
conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose
otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a
ser peor que el primero." Es por esta misma razón que
con frecuencia digo que tenemos que examinarnos para
encontrar lo que esta influenciado nuestra vida. No podemos
permitir que los impulsos de la carne dominen o influencien
nuestra vida, sino tenemos que hacer como nos dice la
palabra en Romanos 12:2
cuando leemos “No os conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Hermanos una gran realidad es que si no renovamos nuestra
mente, y nos concentramos más en las cosas de Dios que en
los afanes de este mundo, y la vanagloria de esta vida,
entonces no estamos agradando a Dios. Recordemos lo que nos
dice la palabra en 1 Juan 2:16
cuando leemos "Porque todo lo que hay en el mundo, los
deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria
de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo." Si
nos dejamos influenciar y guiar por estas cosas, entonces
seremos arrastrados nuevamente a la esclavitud del pecado.
Es por eso que te digo en el día de hoy que todos aquí
tenemos que ocuparnos más de nuestra condición espiritual.
Cristo nos hizo libre, y no podemos permitir que el demonio
mentiroso nos atrape nuevamente en la trampa del pecado.
Recordemos lo que nos dice la palabra en
Gálatas 5:1 cuando leemos "Estad,
pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres,
y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
Dile al hermano que tienes a tu lado, Cristo te hizo
libre.
El tercer resultado de la rebeldía es que siempre nos
conducirá a caminos de dificultad y dolor. El mejor ejemplo
de esto lo podemos encontrar en
Números 14:33-35 cuando leemos "Y vuestros hijos
andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos
llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean
consumidos en el desierto. 34 Conforme al número
de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la
tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año
por cada día; y conoceréis mi castigo. 35 Yo
Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa
que se ha juntado contra mí; en este desierto serán
consumidos, y ahí morirán." Hermanos, nosotros servimos
a un Dios misericordioso; nosotros servimos a un Dios lleno
de gracia, pero si perseveramos en el pecado y la rebeldía,
entonces llegara el momento cuando tendremos que sufrir los
resultados de nuestras acciones. Esto mismo fue lo que
aconteció aquí. En el camino hacia la tierra prometida el
pueblo que Dios libero, el pueblo que Dios amo, el pueblo
que debería estar agradecido con cada paso que daban, cuando
llegaron las pruebas y dificultades, se rebelo en contra de
Dios. El pueblo se rebelo en contra de Dios, y menosprecio
todo lo que Dios había hecho por ellos. Ese pueblo rebelde
menosprecio los milagros y señales que Dios hizo para
liberarles de la esclavitud, y la consecuencia fue que ese
pueblo no llego a poner pie en la tierra prometida. Este
pueblo no alcanzo recibir la bendición de habitar en la
tierra prometida porque la rebeldía les detuvo. Este pueblo
estuvo rondando en el desierto por cuarenta años.
Desdichadamente existen muchos hoy en día que se encuentran
rondando en el desierto.
Para que entiendan bien lo que les digo examinemos esta
palabrita más de cerca, analicemos lo que es un desierto.
Un desierto es un lugar desolado, un lugar caliente, un
lugar donde el vivir es algo casi imposible. Un desierto es
un lugar árido donde no existe sombra, donde no se encuentra
agua para saciar la sed. En otras palabras un lugar que
causa un gran sufrimiento, y hasta puede costarle la vida a
una persona, ¿verdad? Pero ahora preguntémonos, ¿qué puede
ser un desierto en nuestra vida? Un desierto puede ser él
sentirnos mal, estar deprimidos y tristes, sentirnos
oprimidos por situaciones con nuestros familiares, o quizás
en nuestros trabajos. En si un desierto son todas esas
cosas que nos causan dificultad y dolor. ¿Por qué se
encuentran muchos en esta posición? Se encuentran así
porque tal como este pueblo, se han dejado guiar por las
emociones y los deseos infructuosos de la carne. Se
encuentran así porque han caído en un estado de rebeldía y
desobediencia. Hermanos, pero la realidad de todo es que la
obediencia a Dios es lo único que nos conducirá a entrar en
el reposo que Dios nos quiere dar. Recordemos siempre lo
que nos dice la palabra en 1 Pedro
1:14 cuando leemos "como hijos obedientes, no os
conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra
ignorancia." Dile al hermano que tienes a tu lado, hay
que obedecer.
Para concluir.
Recordemos siempre que toda persona en autoridad, ya sea en
el gobierno, en la iglesia, o en la casa fue establecida por
Dios y tiene que ser respetada en todo momento. Por
supuesto que no estoy diciendo ni implicando que debemos
hacer algo mal, o algo que va en contra de nuestra fe solo
por el simple hecho de que se nos ordeno por alguien en
autoridad. Esto es algo que queda bien claro en
Gálatas 1:8-9 cuando leemos
"Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare
otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea
anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora
lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que
habéis recibido, sea anatema.”
Lo que si estoy diciendo es que no podemos permitir que el
demonio mentiroso siembre la rebeldía en nuestro corazón, y
nos detenga de recibir las bendiciones que Dios desea
entregarnos. Lo que si estoy diciendo es que no podemos
permitir que el demonio mentiroso siembre la rebeldía en
nuestro corazón cual nos guiara a una vida de sufrimiento y
dolor. No menosprecies a aquellos que Dios ha puesto en tu
camino con su autoridad. No permitas que la vanagloria de
este mundo, y el orgullo de esta vida te detengan en el
desierto. Sino mas bien hagamos como nos dice la palabra en
Filipenses 2:3 cuando leemos
"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien
con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores
a él mismo."
© Copyright José R. Hernández