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Obispo José R. Hernández

No quiero

Hoy deseo hablarles acerca de un tema que ha plagado al hombre desde el principio.  Hoy estaremos estudiando acerca de la rebeldía.  Como les dije, la rebeldía es algo que ha plagado al hombre desde el principio, y es por eso que con frecuencia escuchamos como muchos dicen que no se pueden someter al hombre.  Muchos dicen que no se pueden someter al hombre porque el hombre no es, y nunca será perfecto, y les puedo decir a todos los que piensan de esa manera que si tienen la razón hasta cierto punto.  Es verdad que el hombre no es perfecto y nunca lo será, pero la obediencia y el sometimiento a la autoridad de Dios si es algo que todos tenemos que hacer.  En el día de hoy vamos a analizar tres resultados de la rebeldía.  El primero es que la rebeldía nos ciega para que no veamos las bendiciones que Dios derrama sobre nosotros; la rebeldía causa que solo veamos lo negativo. Segundo, la rebeldía nos conduce a la esclavitud de este mundo de maldad.  Tercero, la rebeldía siempre nos conducirá a caminos de dificultad y dolor.  Pasemos ahora a la palabra de Dios. 

Romanos 13:1-2 - Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Lo primero que debemos saber es que Pablo no estableció la iglesia en Roma, y que la tradición de que Pedro fue su fundador es contraria a toda la evidencia histórica.  Lo más posible es que la iglesia tuvo su inicio cuando regresaron a Roma los judíos y prosélitos al judaísmo que se convirtieron a Cristo en el día de Pentecostés como encontramos reflejado en Hechos 2:10 cuando leemos “en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos.”  Así que la iglesia en Roma estaba compuesta de judíos y gentiles que se habían convertido a Cristo.  En esta epístola Pablo no estaba enfocando un problema específico en la iglesia, él escribió esta epístola con tres cosas en mente.  Numero uno, revelarles el plan de salvación soberano de Dios, como encontramos reflejado en Romanos 1:16-17 cuando leemos "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá." Numero dos, para enseñarles como los judíos y gentiles formaban parte del plan de Dios, como encontramos reflejado en Romanos 3:29-30 cuando leemos “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. 30 Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.”  Tercero, para exhortarles a que viviesen vidas justas y en armonía como encontramos en Romanos 15:5-6 cuando leemos “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, 6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.”  ¿Por qué es necesario que sepamos esas cosas? 

Es necesario que sepamos esto porque para mantenernos dentro de la voluntad de Dios, y no caer en rebeldía, primero debemos conocer el plan soberano de Dios para nuestra salvación.  Segundo, tenemos que reconocer que todo creyente forma parte del plan de Dios, y que no importa lo insignificante que nosotros pensemos que somos.  Tercero, que tenemos que vivir en armonía, en otras palabras conducir nuestra vida guiados por el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros.  Ahora bien, estos versículos que estamos estudiando en el día de hoy tratan directamente con las autoridades gubernamentales, pero en realidad no se detienen ahí ya que Dios también ha establecido personas de autoridad en la iglesia.  Es como encontramos en la palabra en Efesios 4:11-12 cuando leemos "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo."  En otras palabras la autoridad de Dios es encontrada en todo aspecto de nuestra vida.  Así que manteniendo estas cosas en mente continuemos ahora con nuestro estudio del día de hoy, y analicemos los resultados de la rebeldía.   

Como les dije al inicio, el primero resultado de la rebeldía es que nos ciega para que no veamos las bendiciones, y nos causa que solo veamos lo negativo.  Cuando buscamos en la Biblia acerca de este tema, un buen ejemplo de ello lo encontramos en Números 11:4-6 cuando leemos "Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: !!Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; 6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos."  Digo que esto es muy buen ejemplo de cómo la rebeldía nos ciega a las bendiciones de Dios porque eso mismo fue lo que sucedió en ese momento de la historia.  El pueblo de Dios entro en un estado de rebeldía, y esto les condujo a ser cegados para que no pudieran ver lo que Dios estaba haciendo por ellos.  La rebeldía les condujo a ignorar todas las bendiciones que Dios había derramado sobre ellos.  La rebeldía les condujo a que se olvidasen del doloroso látigo del Faraón, de la labor forzada, y de todos los mal tratos que habían recibido como esclavos.  Hermanos, el primer resultado de la rebeldía es que nos conduce a desvalorizar lo que Dios ha hecho por nosotros, y lo que continua haciendo en nuestra vida.  De este breve momento en la historia tenemos mucho que aprender.  Digo que tenemos mucho que aprender porque existen muchos dentro del pueblo de Dios que actúan tal como este pueblo. 

Existen muchos dentro del pueblo de Dios que desprecian o menosprecian las bendiciones que Dios le ha entregado.  Por ejemplo, hablemos brevemente de los matrimonios.  Ustedes no se pueden imaginar la cantidad de veces que yo he escuchado tanto a hombres como a mujeres, protestar acerca de su pareja debido a que esa persona esta más entregada a la obra de Dios, o porque la persona se encuentra en un nivel espiritual más alto que la otra.  Yo diría que en las parejas cristianas este es el problema que se encuentra con más frecuencia.   ¿Por qué sucede esto?  Esto sucede porque en la mayoría de los casos uno de los dos ha entrado, o esta entrando en un estado de rebeldía y desobediencia.   El resultado final siempre es que esta condición espiritual les ha cegado para que no puedan ver la bendición tan grande que es tener un conyugue que ama a Cristo.  Digo que es una gran bendición porque una persona casada con un creyente fiel, nunca tendrá que preocuparse de la fidelidad de su pareja.  Una persona casada con un creyente fiel, nunca tendrá que preocuparse de recibir dolor y mal trato.  Una persona casada con un creyente fiel, nunca tendrá que preocuparse de que su pareja esta siendo corrompida o arrastrada por la corriente de maldad que fluye en este mundo.  Una persona casada con un creyente fiel, es una persona bendecida.  Pero la rebeldía y la desobediencia ciega a la persona para que no vea esto.  Dile al hermano que tienes a tu lado, la rebeldía te ciega.   

El segundo resultado de la rebeldía es que la rebeldía nos conduce a la esclavitud de este mundo de maldad.  Fíjense bien como nos dice la palabra en 2 Pedro 2:18-20 cuando leemos "Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. 19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. 20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero."  Es por esta misma razón que con frecuencia digo que tenemos que examinarnos para encontrar lo que esta influenciado nuestra vida.  No podemos permitir que los impulsos de la carne dominen o influencien nuestra vida, sino tenemos que hacer como nos dice la palabra en Romanos 12:2 cuando leemos “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” 

Hermanos una gran realidad es que si no renovamos nuestra mente, y nos concentramos más en las cosas de Dios que en los afanes de este mundo, y la vanagloria de esta vida, entonces no estamos agradando a Dios.  Recordemos lo que nos dice la palabra en 1 Juan 2:16 cuando leemos "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo."  Si nos dejamos influenciar y guiar por estas cosas, entonces seremos arrastrados nuevamente a la esclavitud del pecado.  Es por eso que te digo en el día de hoy que todos aquí tenemos que ocuparnos más de nuestra condición espiritual.  Cristo nos hizo libre, y no podemos permitir que el demonio mentiroso nos atrape nuevamente en la trampa del pecado.  Recordemos lo que nos dice la palabra en Gálatas 5:1 cuando leemos "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."   Dile al hermano que tienes a tu lado, Cristo te hizo libre. 

El tercer resultado de la rebeldía es que siempre nos conducirá a caminos de dificultad y dolor.  El mejor ejemplo de esto lo podemos encontrar en Números 14:33-35 cuando leemos "Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. 34 Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. 35 Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán."  Hermanos, nosotros servimos a un Dios misericordioso; nosotros servimos a un Dios lleno de gracia, pero si perseveramos en el pecado y la rebeldía, entonces llegara el momento cuando tendremos que sufrir los resultados de nuestras acciones.  Esto mismo fue lo que aconteció aquí.  En el camino hacia la tierra prometida el pueblo que Dios libero, el pueblo que Dios amo, el pueblo que debería estar agradecido con cada paso que daban, cuando llegaron las pruebas y dificultades, se rebelo en contra de Dios.  El pueblo se rebelo en contra de Dios, y menosprecio todo lo que Dios había hecho por ellos.  Ese pueblo rebelde menosprecio los milagros y señales que Dios hizo para liberarles de la esclavitud, y la consecuencia fue que ese pueblo no llego a poner pie en la tierra prometida.  Este pueblo no alcanzo recibir la bendición de habitar en la tierra prometida porque la rebeldía les detuvo.  Este pueblo estuvo rondando en el desierto por cuarenta años.  Desdichadamente existen muchos hoy en día que se encuentran rondando en el desierto.  

Para que entiendan bien lo que les digo examinemos esta palabrita más de cerca, analicemos lo que es un desierto.  Un desierto es un lugar desolado, un lugar caliente, un lugar donde el vivir es algo casi imposible. Un desierto es un lugar árido donde no existe sombra, donde no se encuentra agua para saciar la sed.  En otras palabras un lugar que causa un gran sufrimiento, y hasta puede costarle la vida a una persona, ¿verdad?  Pero ahora preguntémonos, ¿qué puede ser un desierto en nuestra vida? Un desierto puede ser él sentirnos mal, estar deprimidos y tristes, sentirnos oprimidos por situaciones con nuestros familiares, o quizás en nuestros trabajos.  En si un desierto son todas esas cosas que nos causan dificultad y dolor.  ¿Por qué se encuentran muchos en esta posición?  Se encuentran así porque tal como este pueblo, se han dejado guiar por las emociones y los deseos infructuosos de la carne.  Se encuentran así porque han caído en un estado de rebeldía y desobediencia.  Hermanos, pero la realidad de todo es que la obediencia a Dios es lo único que nos conducirá a entrar en el reposo que Dios nos quiere dar.  Recordemos siempre lo que nos dice la palabra en 1 Pedro 1:14 cuando leemos "como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia."  Dile al hermano que tienes a tu lado, hay que obedecer. 

Para concluir.  Recordemos siempre que toda persona en autoridad, ya sea en el gobierno, en la iglesia, o en la casa fue establecida por Dios y tiene que ser respetada en todo momento.  Por supuesto que no estoy diciendo ni implicando que debemos hacer algo mal, o algo que va en contra de nuestra fe solo por el simple hecho de que se nos ordeno por alguien en autoridad.  Esto es algo que queda bien claro en Gálatas 1:8-9 cuando leemos "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”

Lo que si estoy diciendo es que no podemos permitir que el demonio mentiroso siembre la rebeldía en nuestro corazón, y nos detenga de recibir las bendiciones que Dios desea entregarnos.  Lo que si estoy diciendo es que no podemos permitir que el demonio mentiroso siembre la rebeldía en nuestro corazón cual nos guiara a una vida de sufrimiento y dolor.  No menosprecies a aquellos que Dios ha puesto en tu camino con su autoridad.  No permitas que la vanagloria de este mundo, y el orgullo de esta vida  te detengan en el desierto.  Sino mas bien hagamos como nos dice la palabra en Filipenses 2:3 cuando leemos "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo."

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