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Obispo José R. Hernández

Ataca confiadamente

En el día de hoy estaremos analizando algo que todos nosotros conocemos. Hoy vamos analizar a la iglesia. Con esto no estoy diciendo que estaremos hablando acerca de esta congregación, sino estaremos analizando la iglesia en su totalidad, estaremos hablando del cuerpo de Cristo. Hoy estaremos analizando la base, o la fundación,  y el poder que existe en la iglesia. Antes de pasar a las escrituras en el día de hoy quiero que hagamos algo. Quiero que toda persona aquí use su imaginación. Vamos todos a imaginarnos que el mundo, es decir los no creyentes, no es más nada que una gran ciudad de la antigüedad, y que la iglesia, es decir los creyentes, es una fuerza invasora. Como todos saben, las grandes ciudades de antigüedad generalmente estaban rodeadas por altas murallas fortificadas.  Así que imaginémonos que estamos frente a esta gran ciudad construida por el hombre, quien a través del tiempo se ha dejado influenciar por el demonio.  Como una fuerza invasora nuestro deber es penetrar esta ciudad y tomar posesión de ella, pero las puertas han sido selladas con cadenas de incredulidad y apatía.  La entrada no será nada fácil, y ahora nos encontramos frente a esta alta muralla que fue construida a través del tiempo con ladrillos de religión, e idolatría.  Estamos frente a esta muralla que cementada con el cemento de avaricia, y lujuria.  Estamos frente a esta muralla que fue fortificada con el acero de vanagloria, y orgullo. ¿Están usando sus imaginaciones? ¿Alcanzan ver la ciudad?  ¿Se pueden imaginar esas murallas?  ¿Por qué he usado esta descripción?  Lo he hecho porque el mundo es exactamente esto. El mundo es tal como una ciudad de antigüedad con una muralla fortificada; una alta muralla construida con el propósito de detener o impedir que el evangelio de Jesucristo pueda entrar. Pasemos ahora a la Palabra de Dios y examinemos el papel que desempeña la iglesia y el poder infinito que existe en ella.    

Mateo 16:13-20 - Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.  

Lo primero que vemos aquí es que Jesús le pregunto a sus discípulos lo que el pueblo estaba diciendo de Él. Él hizo esta pregunta porque en este punto de la historia, Él había hecho milagros y había obtenido el interés de muchos. Sus obras y enseñanzas habían llegado a los oídos de no solo el pueblo, sino también de los líderes religiosos de ese entonces. Según la respuesta que Él obtuvo de ellos, vemos que la opinión del pueblo estaba un poco confundida.  Muchos pensaban que Él no era más que uno de los profetas y que Dios le había enviado otra vez a la tierra. Ahora, les pregunto, ¿se puede encontrar esta misma confusión hoy en día? En realidad esta confusión la podemos encontrar hoy en día, y desafortunadamente no esta solamente limitada al mundo, o a los que el demonio tiene engañado.  Desafortunadamente esta confusión no se limita a los que el demonio tiene atrapado detrás de las paredes fortificadas de la religión.  Desdichadamente esta confusión también la podemos encontrar en el supuesto pueblo de Dios. Les digo que se puede encontrar en el pueblo de Dios porque existen muchas personas que todavía no han recibido una revelación de la verdadera identidad de Cristo.  Permítanme explicar esto un poco mejor. 

Si le preguntamos a un grupo de creyentes ¿quien es Cristo?, todos dirían que fue el sacrificio perfecto para pagar por nuestros pecados; todos dirían que Él murió el la cruz para que pudiéramos tener vida eterna; todos dirían que Él es el hijo del Dios viviente. En otras palabras todos tienen los conocimientos básicos acerca de Jesucristo, y esto por supuesto es muy bueno.  El problema esta en que la mayoría de los creyentes no han obtenido una revelación de Dios, la mayoría de los creyentes no han obtenido una revelación de Su verdadera identidad y poder.

Para que puedan entender bien lo que les digo, fijémonos bien en la respuesta de Jesús una vez que ellos le reconocieron como el Cristo. "Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos." ¿Por qué es tan importante concentrarnos en esta respuesta?  Es importante porque aquí vemos como Jesús sabia que ellos no creían en Él como el hijo de Dios por lo que habían visto. Ellos no creían en Él porque habían estado presentes cuando hizo algún milagro, sino ellos creían en Él como el hijo del Dios vivo porque Dios mismo se los había revelado. Aquí es donde se complican las cosas para un gran grupo que profesan ser creyentes. Como les dije previamente, todo el que profesa ser creyente conoce los rudimentos básicos de Jesús, pero el problema es que la mayoría de los creyentes no han tenido una revelación del Padre.  Esto ha sucedido y continúa sucediendo porque la mayoría de los creyentes no han tenido un encuentro personal con Jesús. Puedo decir esto confiadamente porque una vez que se tiene un encuentro personal con Jesús, una vez que el Padre nos revela Su poder y gloria, entonces la vida de esa persona cambia por completo tal como nos dice la Palabra en 2 Corintios 5:17 cuando leemos “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”   Pero quiero que nos fijemos bien que aquí existe una condición, la condición es estar en Cristo. Cuando el creyente se mantiene en Cristo, cuando el creyente guarda Su santa y divina Palabra, entonces esa vida será cambiada por completo.  La vida de esa persona cambiara de tal manera que quedara casi irreconocible a aquellos que una vez le conocían.  Cuando se habla de un creyente que ha tenido un encuentro con Jesús, cuando se habla de un creyente que Dios le ha revelado Su poder y gloria, se habla de una persona que como nos dice la Palabra “nueva criatura es.”    El Señor les dijo: "porque no te lo reveló carne ni sangre" como les dije previamente Jesús sabia que ellos creían no por lo que habían visto; Jesús sabia que ellos creían no por lo que habían presenciado; ellos creían porque el Padre se los había revelado. Esto es algo que como cristianos todos tenemos que hacer. Tenemos que pedirle a nuestro Padre celestial que nos revele Su poder y gloria.  Tenemos que pedirle a nuestro Padre celestial que podamos tener un encuentro personal con Él. ¿Porque digo esto? Digo esto porque cuando llegamos a tener un encuentro personal con Él cosas maravillosas ocurren. Cuando tenemos un encuentro personal con Él entonces podremos ser utilizados.   

Continuando con nuestro estudio leemos: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Aquí existen dos cosas muy importantes que todos tenemos que entender.  Primero, en este versículo encontramos la fundación de la iglesia.  Segundo, en este versículo encontramos el poder infinito que tiene la iglesia. Antes de continuar deseo detenerme por un breve instante y hacer una aclaración.  Esta respuesta de Jesús es una que muchas personas mal interpretan; esto es la verdad especialmente en la religión católica. Pero como nos dice la Palabra en Juan 8:32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”  Aquí vemos que Jesús les dijo: "sobre esta roca edificaré mi iglesia," de la manera que la religión católica y muchas personas interpretan esto aquí es que dicen que Pedro fue el fundador de la iglesia cristiana, pero esto no es verdad. Jesús aquí no dijo que Él edificaría su iglesia sobre Pedro y esto esta bien claro de ver.  Jesús aquí dijo que Él edificaría su iglesia en la creencia que ellos le manifestaron, Jesús aquí dijo que Él edificaría Su iglesia en la creencia de que Él es el hijo del Dios viviente. Dile al hermano que tienes a tu lado, Pedro no fundo la iglesia de Cristo.  Hermanos, Pedro no fundo la iglesia de Cristo; ¡la iglesia de Cristo fue fundada por Cristo!  La iglesia de Cristo fue fundada en el rudimento de reconocerle como lo que Él es, de reconocerle como el Hijo de Dios. No existe ninguna otra cosa, no existe otra verdad.  

Segundo vemos que Él dijo aquí "las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Examinemos esto un momento. Les pregunto, ¿que es una puerta?, pensemos en esto. Una puerta no es más nada que un tipo de protección. Piensen en lo que les digo, piensen en las puertas de nuestros hogares, ¿para qué sirven las puertas? Simplemente sirven para proteger nuestros hogares, sirven para detener que entren personas en nuestros hogares para hacer una fechoría, ¿verdad? La puerta no es un arma ofensiva, no es algo que podemos usar en una batalla. Creo que podemos buscar en todos los libros de historia en todo el mundo y nunca encontraremos que un ejercito marcho al campo de batalla armados con puertas, ¿verdad?

Pero si podremos encontrar como en numerosas ocasiones las puertas de una ciudad o fuerte pudieron detener o impedir que el enemigo penetrara la ciudad. ¿Pueden ver el poder de la iglesia aquí? Como les dije al inicio, imaginemos que estamos frente a una gran ciudad.  Imaginémonos que el mundo no es más nada que una gran ciudad con paredes fortificadas. Si podemos imaginarnos esto, entonces nos damos cuenta de inmediato lo que Jesús le dice a su iglesia. Hermanos, Jesús aquí nos esta diciendo claramente que nuestro enemigo esta a la defensiva. Si así es, en muchas ocasiones pensamos que el diablo esta en la ofensiva, pero les digo que esto no es el caso.  Nuestro enemigo se encuentra en la defensiva, él habita aquí en este mundo y ha edificado altas murallas fortificadas con puertas fuertes que aparentan ser impenetrable. Todo lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de lo que les digo es verdad. El demonio ha edificado murallas de violencia, murallas, de adicción, murallas de religión; él ha hecho puertas en estas murallas que aparentan ser impenetrables, puertas de incredulidad, puertas de duda, puertas de apatía. Pero Jesús aquí le esta diciendo a Su iglesia que todo esto no es más que una apariencia.  Aquí Jesús nos esta diciendo que como Su iglesia ninguna puerta que el diablo puede formar, ninguna muralla que el pueda fortificar prevalecerá contra Su poder y gloria. Aquí Jesús nos esta diciendo que como Su iglesia nosotros podemos tomar la ofensiva confidentemente.    

Podemos atacar confiadamente las murallas del infierno que rodean este mundo porque no existe nada que pueda prevalecer ante el poder de nuestro Dios. Te digo en el día de hoy que en el nombre que es sobre todo nombre; te digo en el día de hoy que en el nombre de Jesús, las puertas de religión pueden ser derribadas.  Te digo en el día de hoy que en el nombre de Jesús que la muralla de apatía, la muralla de desanimo, la muralla de incredulidad y toda muralla de maldad que rodea al mundo pueden ser derrumbadas. Hermanos, Cristo nos ha dejado el poder, Él nos ha hecho la promesa que nada prevalecerá contra Su iglesia. Ahora, con esto no les estoy diciendo que nos será fácil, no les estoy diciendo que será como un paseo en un parque. No será nada fácil puesto que Satanás y su ejército han edificado grandes murallas y poderosas puertas a través de los siglos en este mundo.  Pero si les estoy diciendo que no importa que tiempo se demoro en edificarlas, no importa que tiempo se tomo en fortificarlas, no importa que fuerte sea la puerta que haya puesto a la entrada; lo que les estoy diciendo, o mejor dicho, lo que Cristo nos esta diciendo es que ¡NO PREVALECERÁN!   

Para concluir. Aquí en los últimos dos versículos vemos que Jesús dijo: "Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo." Aquí vemos que Jesús le esta dando el poder a su iglesia de derrotar cualquiera oposición. Él aquí no le esta dando el poder a solo sus discípulos, sino le esta dando el poder a toda Su iglesia. Lo que esto nos esta diciendo es que nosotros tenemos la obligación de emprender el ataque en el nombre de Jesucristo hasta que caigan las murallas, hasta que se derriben las puertas del propio infierno. Si hermanos, podemos atacar confiadamente, tenemos el poder de reprender y de atar los ataques del enemigo. El atar es el ejercitar la autoridad del poder de Dios en la tierra.   

¿Como podemos hacer esto? Fácilmente, esto se hace a través de la oración, esto se hace a través del congregarnos, alabarle y bendecir Su nombre. Esto se hace a través de llevar la luz a las tinieblas, esto se hace cuando tenemos un encuentro personal con Él, cuando el Padre nos ha revelado su poder y gloria. Dios nos ha dado el poder de atar y desatar pero no para determinar Su voluntad, sino para acertarla e implementarla aquí en la tierra. Aquí vemos que Jesús también les dijo a los discípulos que no revelaran Su verdadera identidad, pero esto fue porque todavía no era Su tiempo. Pero en el día de hoy les digo que es nuestra obligación revelarle al mundo Su identidad, es nuestra obligación de llevar la luz a las tinieblas. Es hora que la iglesia de Cristo monte un riguroso ataque contra las murallas del enemigo. No esperemos, no podemos temer, porque les digo que no importa lo impresionante que puedan lucir, no importa lo fortificada que pueda estar; Cristo nos dijo y dice: "!NO PREVALECERÁN!"

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