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Obispo José R. Hernández

Por fe

Ésta ultimas tres o cuatro semanas hemos tratado temas bastante fuertes; hemos escuchado palabras fuertes del Señor que nos alertan a los peligros y nos advierten acerca de los caminos por donde debemos andar.  Hemos escuchado mensajes del Señor que nos hacen reflexionar en nuestra vida, actitudes y manera de comportarnos.  Hemos escuchado mensajes que nos conducen a la manera de ser que Dios desea y espera de sus hijos.  Hemos explorado diversos temas con el propósito de descubrir y corregir nuestras faltas y errores, pero existe un ingrediente crucial que no he mencionado.  Existe un ingrediente crucial que es el que sostiene todo en lugar, y es el que estaremos explorando en el día de hoy.  El ingrediente principal es la fe.  Digo que el ingrediente principal es la fe porque escuchar Palabra del Señor no es suficiente, por mucho que escuchemos si no tenemos fe, entonces nunca lograremos dar el próximo paso.  En otras palabras nunca podremos cambiar, y ciertamente se nos hará muy difícil confiar en lo que Dios le promete a Su pueblo.  Pero ahora debemos preguntarnos, ¿qué es la fe?, y ¿por qué es el ingrediente principal que sujeta todo en lugar?  Pasemos ahora a la Palabra de Dios y exploremos éste tema con detalle. 

Hebreos 11:1-6 - Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.4Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. 5Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

Como podemos ver, el primer versículo contesta nuestra primera pregunta; ¿qué es la fe? “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”  Ésta definición es muy diferente a la definición que usa el mundo, ya que el mundo usualmente define ésta palabra como un conjunto de creencias de una religión.  Pero como podemos ver aquí, la fe es mucho más de un conjunto de creencias.  La fe es el estar seguros y completamente confiados de esas cosas que no podemos ver.  Si pensamos un poco en el asunto, creo que todos acordaremos que en la mayoría de los casos el hombre actúa por fe.  Todo lo que la mayoría de las personas hacen está fundado en la definición bíblica, pero por supuesto omiten a Dios.  Permítanme detenerme aquí por un breve momento  y exponerles un ejemplo para determinar si lo que les digo tiene sentido.  Supongamos que hemos decidido comprar un articulo de un catalogo de una de las tiendas que vende al por mayor.  Estamos hablando de una tienda que fue establecida hace muchos años y que goza de una excelente reputación.  Todos los que hemos ordenado por catalogo sabemos que en la mayoría de los casos, la mercancía hay que pagarla por adelantado. Así que cuando decidimos comprar el artículo, entonces tenemos que proveer nuestro número de tarjeta de crédito, o enviar un cheque o giro para pagarlo; después de esto entonces tendremos que esperar. Pero la pregunta que debemos hacernos es, ¿por qué confiamos en que la mercancía eventualmente nos llegara? En realidad existen muchas razones por la que podemos esperar pacientemente, pero en la mayoría de los casos la principal razón es porque confiamos en la reputación del establecimiento.  Esto es solo un ejemplo, y estoy seguro que algunos de ustedes ya han pensado de una gran variedad de situaciones en las que el hombre actúa por fe en algo.  Pero lo que nos separa a nosotros del mundo es que nosotros no depositamos nuestra confianza en algo, nosotros depositamos nuestra confianza en Dios.  Lo que nos separa a nosotros del mundo es que nosotros no tenemos una fe en algo, sino tenemos una fe en alguien, y su nombre es Jesús. 

La fe en Dios es la que nos ayuda y facilita rechazar las mentiras del hombre.  Es como nos dice aquí la Palabra cuando leemos, “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”  Permítanme extenderme en éste punto por un momento para que entiendan bien lo que les quiero decir. 

No se cuantos de ustedes han estado atentos a las noticias recientes, pero el otro día ocurrió otro acto de violencia alarmante e inexplicable.  El lunes, un hombre armado entro en un restaurante Wendy (restaurante de comidas rápidas), durante la hora del almuerzo y comenzó a dispararles a las personas que estaban almorzando en el establecimiento.  Según reporto FOX News, el resultado final fue que hirió a cinco, mato a uno, y después se suicido.  Hasta hoy en día las autoridades no tienen ni la menor idea de qué fue lo que motivo a éste hombre cometer éste inexplicable acto de violencia.  Pero yo si tengo muy buena idea de porque estamos viendo estos tipos de cosas suceder; la razón por la que estamos viendo estos tipos de cosas suceder es porque el hombre ha escogido rechazar a Dios y Su santa y divina Palabra.  La verdad es que las mentiras y teorías del hombre son mejor aceptadas por el mundo que la Palabra de Dios.  Por ejemplo, las oraciones en las escuelas fueron eliminadas por la Corte Suprema en el año 1962; en otras palabras, la Corte Suprema decidió eliminar a Dios del sistema de educación pública.  Seguramente algunos ya deben estarse preguntado, ¿qué tiene que ver todo esto con el tema de hoy?  Pero te digo que tiene mucho que ver.  Tiene mucho que ver porque el echar fuera a Dios de las escuelas, (lugar donde nuestros hijos pasan una gran mayoría de su tiempo), en esencia le dio entrada o permitió que aumentara la popularidad y aceptación de la “Teoría de Evolución” de Charles Darwin.  ¿Cuántos se han dado cuenta de la conexión de todo esto con el tema de hoy?  La conexión es fácil, y la encontramos cuando leemos, “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”  Ésta es la verdad de Dios, el creador del cielo y la tierra, el creador del universo.  Por nuestra fe nosotros aceptamos esto, pero el mundo ha escogido propagar la especulación de un hombre en vez de aceptar la verdad de Dios.  El mundo encuentra difícil confiar en el único que existió mucho antes de que existiera nada. El mundo encuentra difícil confiar en el creador de todo lo que existe, pero el creyente fiel no encuentra nada de esto difícil de hacer, ¿saben por qué?  La razón es porque nuestra fe es lo que nos separa a nosotros del mundo.  Dile a la persona que tienes a tu lado, nuestra fe nos separa del mundo. 

Continuando leemos, “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.”  Claro está en que aquí se está haciendo una referencia a lo que encontramos en Génesis 4:3-5 cuando leemos, “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.”  ¿Qué les quiero decir con todo esto?  Lo que les estoy diciendo es que el nivel de nuestra fe, en otras palabras nuestra absoluta confianza en Dios, nos facilitara tener una mejor comunión con Dios.  Hace un tiempo atrás recibí una ilustración por email que quizás ayude a algunos a entender mejor el punto que deseo hacer.   

Hubo una competencia de alpinistas, y había éste hombre que quería ganar la competencia de todas, todas. Todos empezaron en la mañana a la misma vez, y comenzaron a escalar la faz de ésta grande y helada montaña. Según fue pasando el tiempo y anocheciendo, los concursantes se detuvieron y acamparon. Pero a pesar que estaba cayendo la noche, éste hombre no se detuvo y continúo escalando la faz de la montaña.  Su determinación era de acabar de subir esa montaña antes de cualquier otro concursante; él había se había propuesto ganar la competencia. Era una noche tan oscura que no se veía la luna ni las estrellas, pero éste hombre continuaba ascendiendo. Cuando de pronto, debido a la nieve y el hielo, resbalo y comenzó a caer. Su esfuerzo y determinación le habían conducido hasta casi el pico de la montaña, pero ahora estaba cayendo incontrolablemente. De repente sintió que su descenso se detuvo de inmediato, y sintió un gran dolor alrededor de su cintura y dio con gran fuerza contra unos de los lados de la montaña. El golpe fue tan fuerte que fracturo algunos de sus huesos. Después de algunos minutos se pudo recuperar, y fue entonces que se dio cuenta de lo que había sucedido. Lo que había sucedido es que lo que había detenido su caída había sido la soga que tenia amarrada a su cintura. Pero aunque no había llegado a caer por completo, éste hombre ahora se encontraba en una situación grave. No solamente estaba herido, sino que ahora también estaba completamente expuesto a los elementos; en otras palabras al frío, la nieve, y el hielo que lo rodeaba. Él reconoció que aunque la caída no lo había matado no podría sobre vivir la noche. Fue en ese entonces que éste hombre clamo a Dios; clamo diciendo: "Jesús ayúdame para que no muera, sé que solo tú puedes ayudarme." Unos segundos después se escucho una voz del cielo, “¿de veras crees que te puedo salvar?” y el hombre contesto, "si Señor, sé que solo tú me puedes salvar de que no muera." “¿Confías en mí?” Dijo el Señor.  Nuevamente el alpinista dijo: “si Señor, confío en ti absolutamente.”  Entonces el Señor le contesto, "entonces, corta esa soga que te sostiene." Aconteció que en la mañana el cadáver congelado del alpinista fue encontrado colgando de la soga amarrada desde casi el pico de la montaña a solo un pie de altura del piso. 

Creo que ésta ilustración sirve muy bien para demostrar que el nivel de nuestra fe determinara nuestra comunión con Dios.  Ciertamente éste fue el caso con Caín y Abel; digo esto porque como pudimos ver, “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová”, pero “Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.”  En otras palabras, Abel dio lo mejor que tenia a Dios, mientras que Caín solo trajo una ofrenda, y es por eso que en los versículos que estamos estudiando hoy encontramos que se nos dice “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín.” Lo que sucede con frecuencia es que la mayoría de nosotros no tenemos mucha dificultad en confiar en las cosas de éste mundo, pero cuando llega el momento de confiar en el único merecedor de nuestra confianza, cuando llega el momento de demostrar nuestra fe, en muchas ocasiones fracasamos.  Esto por supuesto es el error más grande que un creyente puede cometer.  No busquemos la solución a nuestras dificultades en las cosas de éste mundo, sino busquemos fortalecer nuestra fe ofreciéndole a Dios lo mejor de nosotros.  Dile a la persona que tienes a tu lado, fortalece tu fe.  Es hora que nosotros le demos a Dios lo que se merece. Es hora de fortalecer nuestra fe, demostrándolo al depositar en Él toda nuestra confianza.   

Continuando leemos, “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.”  Esto aquí se refiere a lo que encontramos en Génesis 5:24 cuando leemos, “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.”  Pero les digo que también se aplica a todos nosotros.  Enoc camino con Dios, en otras palabras él hizo lo recto y deposito toda su fe en Dios, y su recompensa fue ser llevado a la presencia de Dios.  De igual manera tenemos que hacer nosotros, tenemos que depositar nuestra fe en Él confiando en Su promesa que nos dice, “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. 25De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.  26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.”  Juan 5:24-26.  La fe de Enoc produjo que él fuera trasladado de la tierra al cielo, y nuestra fe en Dios produce que seamos trasladados a vivir en el Reino de Dios.  Una fe perseverante causara que al igual que Enoc todo creyente fiel caminara con Dios por la eternidad.  Recordemos siempre lo que encontramos en Juan 3:16 cuando leemos, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”   

Para concluir.  Como les dije al inicio, la fe es el ingrediente crucial que sostiene todo en lugar.  ¿Por qué es el ingrediente crucial que sostiene todo en lugar?  Es el ingrediente crucial porque como nos dice la Palabra, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." Hermanos, cuando nuestra fe nos falla, entonces le faltamos a Dios. La fe siempre ha sido la marca que distingue al pueblo de Dios del mundo.  Pero en muchas ocasiones permitimos que nuestra fe sea afectada por las circunstancias que nos rodean.  Recordemos siempre que no podremos acercarnos a Dios si no creemos o dudamos de Él.  Todos nosotros que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Rey y Salvador debemos buscar fortalecer nuestra fe en todo momento.  La fe, es el ingrediente crucial en la vida de todo creyente que sujeta todo en lugar; la fe le da consuelo a los adoloridos; la fe restaura una vida pérdida; la fe sana a los enfermos; la fe nos entrega la victoria en toda situación; nuestra fe es la diferencia entra la vida y la muerte.  La fe, es el ingrediente crucial, ahora pregunto, ¿falta o careces de éste ingrediente en tu vida?

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