Por fe
Ésta ultimas tres o cuatro semanas hemos tratado temas
bastante fuertes; hemos escuchado palabras fuertes del
Señor que nos alertan a los peligros y nos advierten
acerca de los caminos por donde debemos andar. Hemos
escuchado mensajes del Señor que nos hacen reflexionar
en nuestra vida, actitudes y manera de comportarnos.
Hemos escuchado mensajes que nos conducen a la manera de
ser que Dios desea y espera de sus hijos. Hemos
explorado diversos temas con el propósito de descubrir y
corregir nuestras faltas y errores, pero existe un
ingrediente crucial que no he mencionado. Existe un
ingrediente crucial que es el que sostiene todo en
lugar, y es el que estaremos explorando en el día de
hoy. El ingrediente principal es la fe. Digo que el
ingrediente principal es la fe porque escuchar Palabra
del Señor no es suficiente, por mucho que escuchemos si
no tenemos fe, entonces nunca lograremos dar el próximo
paso. En otras palabras nunca podremos cambiar, y
ciertamente se nos hará muy difícil confiar en lo que
Dios le promete a Su pueblo. Pero ahora debemos
preguntarnos, ¿qué es la fe?, y ¿por qué es el
ingrediente principal que sujeta todo en lugar? Pasemos
ahora a la Palabra de Dios y exploremos éste tema con
detalle.
Hebreos 11:1-6
- Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve. 2Porque por
ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3Por
la fe entendemos haber sido constituido el universo por
la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho
de lo que no se veía.4Por la fe Abel ofreció
a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual
alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios
testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por
ella. 5Por la fe Enoc fue traspuesto para no
ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y
antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber
agradado a Dios. 6Pero sin fe es imposible
agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca
a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que
le buscan.
Como podemos ver, el primer versículo contesta nuestra
primera pregunta; ¿qué es la fe? “Es, pues, la fe la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no
se ve.” Ésta definición es muy diferente a la
definición que usa el mundo, ya que el mundo usualmente
define ésta palabra como un conjunto de creencias de una
religión. Pero como podemos ver aquí, la fe es mucho
más de un conjunto de creencias. La fe es el estar
seguros y completamente confiados de esas cosas que no
podemos ver. Si pensamos un poco en el asunto, creo que
todos acordaremos que en la mayoría de los casos el
hombre actúa por fe. Todo lo que la mayoría de las
personas hacen está fundado en la definición bíblica,
pero por supuesto omiten a Dios. Permítanme detenerme
aquí por un breve momento y exponerles un ejemplo para
determinar si lo que les digo tiene sentido. Supongamos
que hemos decidido comprar un articulo de un catalogo de
una de las tiendas que vende al por mayor. Estamos
hablando de una tienda que fue establecida hace muchos
años y que goza de una excelente reputación. Todos los
que hemos ordenado por catalogo sabemos que en la
mayoría de los casos, la mercancía hay que pagarla por
adelantado. Así que cuando decidimos comprar el
artículo, entonces tenemos que proveer nuestro número de
tarjeta de crédito, o enviar un cheque o giro para
pagarlo; después de esto entonces tendremos que esperar.
Pero la pregunta que debemos hacernos es, ¿por qué
confiamos en que la mercancía eventualmente nos llegara?
En realidad existen muchas razones por la que podemos
esperar pacientemente, pero en la mayoría de los casos
la principal razón es porque confiamos en la reputación
del establecimiento. Esto es solo un ejemplo, y estoy
seguro que algunos de ustedes ya han pensado de una gran
variedad de situaciones en las que el hombre actúa por
fe en algo. Pero lo que nos separa a nosotros del mundo
es que nosotros no depositamos nuestra confianza en
algo, nosotros depositamos nuestra confianza en Dios.
Lo que nos separa a nosotros del mundo es que nosotros
no tenemos una fe en algo, sino tenemos una fe en
alguien, y su nombre es Jesús.
La fe en Dios es la que nos ayuda y facilita rechazar
las mentiras del hombre. Es como nos dice aquí la
Palabra cuando leemos, “Por la fe entendemos haber
sido constituido el universo por la palabra de Dios, de
modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”
Permítanme extenderme en éste punto por un momento para
que entiendan bien lo que les quiero decir.
No se cuantos de ustedes han estado atentos a las
noticias recientes, pero el otro día ocurrió otro acto
de violencia alarmante e inexplicable. El lunes, un
hombre armado entro en un restaurante Wendy (restaurante
de comidas rápidas), durante la hora del almuerzo y
comenzó a dispararles a las personas que estaban
almorzando en el establecimiento. Según reporto FOX
News, el resultado final fue que hirió a cinco, mato a
uno, y después se suicido. Hasta hoy en día las
autoridades no tienen ni la menor idea de qué fue lo que
motivo a éste hombre cometer éste inexplicable acto de
violencia. Pero yo si tengo muy buena idea de porque
estamos viendo estos tipos de cosas suceder; la razón
por la que estamos viendo estos tipos de cosas suceder
es porque el hombre ha escogido rechazar a Dios y Su
santa y divina Palabra. La verdad es que las mentiras y
teorías del hombre son mejor aceptadas por el mundo que
la Palabra de Dios. Por ejemplo, las oraciones en las
escuelas fueron eliminadas por la Corte Suprema en el
año 1962; en otras palabras, la Corte Suprema decidió
eliminar a Dios del sistema de educación pública.
Seguramente algunos ya deben estarse preguntado, ¿qué
tiene que ver todo esto con el tema de hoy? Pero te
digo que tiene mucho que ver. Tiene mucho que ver
porque el echar fuera a Dios de las escuelas, (lugar
donde nuestros hijos pasan una gran mayoría de su
tiempo), en esencia le dio entrada o permitió que
aumentara la popularidad y aceptación de la “Teoría de
Evolución” de Charles Darwin. ¿Cuántos se han dado
cuenta de la conexión de todo esto con el tema de hoy?
La conexión es fácil, y la encontramos cuando leemos, “Por
la fe entendemos haber sido constituido el universo por
la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho
de lo que no se veía.” Ésta es la verdad de Dios,
el creador del cielo y la tierra, el creador del
universo. Por nuestra fe nosotros aceptamos esto, pero
el mundo ha escogido propagar la especulación de un
hombre en vez de aceptar la verdad de Dios. El mundo
encuentra difícil confiar en el único que existió mucho
antes de que existiera nada. El mundo encuentra difícil
confiar en el creador de todo lo que existe, pero el
creyente fiel no encuentra nada de esto difícil de
hacer, ¿saben por qué? La razón es porque nuestra fe es
lo que nos separa a nosotros del mundo. Dile a la
persona que tienes a tu lado, nuestra fe nos separa del
mundo.
Continuando leemos, “Por la fe Abel ofreció a Dios
más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó
testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de
sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” Claro
está en que aquí se está haciendo una referencia a lo
que encontramos en Génesis
4:3-5 cuando leemos, “Y aconteció andando el
tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una
ofrenda a Jehová. 4Y Abel trajo
también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más
gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su
ofrenda; 5pero no miró con agrado a Caín y a
la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y
decayó su semblante.” ¿Qué les quiero decir con
todo esto? Lo que les estoy diciendo es que el nivel de
nuestra fe, en otras palabras nuestra absoluta confianza
en Dios, nos facilitara tener una mejor comunión con
Dios. Hace un tiempo atrás recibí una ilustración por
email que quizás ayude a algunos a entender mejor el
punto que deseo hacer.
Hubo una competencia de alpinistas, y había éste hombre
que quería ganar la competencia de todas, todas. Todos
empezaron en la mañana a la misma vez, y comenzaron a
escalar la faz de ésta grande y helada montaña. Según
fue pasando el tiempo y anocheciendo, los concursantes
se detuvieron y acamparon. Pero a pesar que estaba
cayendo la noche, éste hombre no se detuvo y continúo
escalando la faz de la montaña. Su determinación era de
acabar de subir esa montaña antes de cualquier otro
concursante; él había se había propuesto ganar la
competencia. Era una noche tan oscura que no se veía la
luna ni las estrellas, pero éste hombre continuaba
ascendiendo. Cuando de pronto, debido a la nieve y el
hielo, resbalo y comenzó a caer. Su esfuerzo y
determinación le habían conducido hasta casi el pico de
la montaña, pero ahora estaba cayendo
incontrolablemente. De repente sintió que su descenso se
detuvo de inmediato, y sintió un gran dolor alrededor de
su cintura y dio con gran fuerza contra unos de los
lados de la montaña. El golpe fue tan fuerte que
fracturo algunos de sus huesos. Después de algunos
minutos se pudo recuperar, y fue entonces que se dio
cuenta de lo que había sucedido. Lo que había sucedido
es que lo que había detenido su caída había sido la soga
que tenia amarrada a su cintura. Pero aunque no había
llegado a caer por completo, éste hombre ahora se
encontraba en una situación grave. No solamente estaba
herido, sino que ahora también estaba completamente
expuesto a los elementos; en otras palabras al frío, la
nieve, y el hielo que lo rodeaba. Él reconoció que
aunque la caída no lo había matado no podría sobre vivir
la noche. Fue en ese entonces que éste hombre clamo a
Dios; clamo diciendo: "Jesús ayúdame para que no muera,
sé que solo tú puedes ayudarme." Unos segundos después
se escucho una voz del cielo, “¿de veras crees que te
puedo salvar?” y el hombre contesto, "si Señor, sé que
solo tú me puedes salvar de que no muera." “¿Confías en
mí?” Dijo el Señor. Nuevamente el alpinista dijo: “si
Señor, confío en ti absolutamente.” Entonces el Señor
le contesto, "entonces, corta esa soga que te sostiene."
Aconteció que en la mañana el cadáver congelado del
alpinista fue encontrado colgando de la soga amarrada
desde casi el pico de la montaña a solo un pie de altura
del piso.
Creo que ésta ilustración sirve muy bien para demostrar
que el nivel de nuestra fe determinara nuestra comunión
con Dios. Ciertamente éste fue el caso con Caín y Abel;
digo esto porque como pudimos ver, “Caín trajo del
fruto de la tierra una ofrenda a Jehová”, pero “Abel
trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo
más gordo de ellas.” En otras palabras, Abel dio lo
mejor que tenia a Dios, mientras que Caín solo trajo una
ofrenda, y es por eso que en los versículos que estamos
estudiando hoy encontramos que se nos dice “Por la fe
Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín.”
Lo que sucede con frecuencia es que la mayoría de
nosotros no tenemos mucha dificultad en confiar en las
cosas de éste mundo, pero cuando llega el momento de
confiar en el único merecedor de nuestra confianza,
cuando llega el momento de demostrar nuestra fe, en
muchas ocasiones fracasamos. Esto por supuesto es el
error más grande que un creyente puede cometer. No
busquemos la solución a nuestras dificultades en las
cosas de éste mundo, sino busquemos fortalecer nuestra
fe ofreciéndole a Dios lo mejor de nosotros. Dile a la
persona que tienes a tu lado, fortalece tu fe. Es hora
que nosotros le demos a Dios lo que se merece. Es hora
de fortalecer nuestra fe, demostrándolo al depositar en
Él toda nuestra confianza.
Continuando leemos, “Por la fe Enoc fue traspuesto
para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso
Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de
haber agradado a Dios.” Esto aquí se refiere a lo
que encontramos en Génesis 5:24
cuando leemos, “Caminó, pues, Enoc con Dios, y
desapareció, porque le llevó Dios.” Pero les digo
que también se aplica a todos nosotros. Enoc camino con
Dios, en otras palabras él hizo lo recto y deposito toda
su fe en Dios, y su recompensa fue ser llevado a la
presencia de Dios. De igual manera tenemos que hacer
nosotros, tenemos que depositar nuestra fe en Él
confiando en Su promesa que nos dice, “De cierto, de
cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me
envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas
ha pasado de muerte a vida. 25De cierto, de
cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la
oyeren vivirán. 26Porque como el Padre tiene
vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener
vida en sí mismo.” Juan
5:24-26. La fe de Enoc produjo que él fuera
trasladado de la tierra al cielo, y nuestra fe en Dios
produce que seamos trasladados a vivir en el Reino de
Dios. Una fe perseverante causara que al igual que Enoc
todo creyente fiel caminara con Dios por la eternidad.
Recordemos siempre lo que encontramos en
Juan 3:16 cuando leemos,
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Para concluir.
Como les dije al inicio, la fe es el ingrediente crucial
que sostiene todo en lugar. ¿Por qué es el ingrediente
crucial que sostiene todo en lugar? Es el ingrediente
crucial porque como nos dice la Palabra, “Pero sin fe
es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el
que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan." Hermanos, cuando
nuestra fe nos falla, entonces le faltamos a Dios. La fe
siempre ha sido la marca que distingue al pueblo de Dios
del mundo. Pero en muchas ocasiones permitimos que
nuestra fe sea afectada por las circunstancias que nos
rodean. Recordemos siempre que no podremos acercarnos a
Dios si no creemos o dudamos de Él. Todos nosotros que
hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Rey y Salvador
debemos buscar fortalecer nuestra fe en todo momento.
La fe, es el ingrediente crucial en la vida de todo
creyente que sujeta todo en lugar; la fe le da consuelo
a los adoloridos; la fe restaura una vida pérdida; la fe
sana a los enfermos; la fe nos entrega la victoria en
toda situación; nuestra fe es la diferencia entra la
vida y la muerte. La fe, es el ingrediente crucial,
ahora pregunto, ¿falta o careces de éste ingrediente en
tu vida?
© Copyright José R. Hernández