Prepara tu vida
En
estos días he recibido bastante correspondencia de personas
que se encuentran preocupadas debido a los acontecimientos que
están ocurriendo en el mundo. Muchos están
temerosos porque piensan que esta guerra es una señal de que
el tiempo del fin, o mejor dicho, de que el tiempo del regreso
de nuestro Señor Jesucristo ya esta bien cerca. No es
posible saber el tiempo exacto de Su regreso, esto es algo que
solo el Padre sabe, pero tampoco debemos estar temerosos de ese
tiempo. Como el pueblo de Dios no podemos temer Su
regreso, lo que sí debemos hacer es prepararnos para el.
Es por eso que quiero enfocar este tema en el día de hoy.
Hoy vamos analizar una parábola de nuestro Señor que nos enseñara
la importancia del estar preparados, y lo que debemos hacer
para prepararnos.
Mateo
25 1:1-13 - Entonces el reino de los cielos será
semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron
a recibir al esposo. 2 Cinco de ellas eran prudentes
y cinco insensatas. 3 Las insensatas, tomando sus lámparas,
no tomaron consigo aceite; 4 mas las prudentes
tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5
Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6
Y a la medianoche se oyó un clamor: !Aquí viene el esposo;
salid a recibirle! 7 Entonces todas aquellas vírgenes
se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8 Y las
insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite;
porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las
prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a
nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad
para vosotras mismas. 10 Pero mientras ellas iban a
comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron
con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11 Después
vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !Señor, señor,
ábrenos! 12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto
os digo, que no os conozco. 13 Velad, pues, porque
no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de
venir.
Lo
primero que leemos aquí es: “Entonces el reino de los
cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas,
salieron a recibir al esposo.” Es bien interesante
como el Señor compara al reino de los cielos con una boda.
Pero, ¿por qué esta comparación? Para que podamos
tener un mejor entendimiento de lo que el Señor nos dice en el
día de hoy, nos será necesario que examinemos las tradiciones
y costumbres del pueblo de Dios en ese entonces. La
costumbre en ese entonces era que el día de la boda el novio
iba a la casa de la novia donde se celebraba la ceremonia de
matrimonio. Después de la concluir la ceremonia,
entonces el novio y la novia, acompañados por todos los
invitados regresaban a la casa del novio en un desfile donde se
celebraría una gran cena o fiesta que podría durar hasta una
semana. Con esto en mente continuemos examinando
esta parábola y aprendamos una gran lección. El aceite
en esta parábola es una representación de nuestra vida
espiritual, nuestro carácter Cristiano, y de la relación que
existe entre nosotros y el Espíritu Santo que ahora mora en
nosotros. La lámpara en esta parábola es una
representación de nuestra vida individual.
Aquí
el Señor nos deja una gran lección; esta lección es que el
creyente tiene que estar preparado para su regreso en todo
momento. Tenemos que estar vigilando y ser prudentes, en
otras palabras estar listos. Aquí vemos que eran diez vírgenes,
pero que solamente cinco eran prudentes. Si nos ponemos
ha analizar en la manera que se encuentra la iglesia hoy
en día veremos que esto mismo es lo que esta sucediendo.
Existen muchos en la iglesia que tal como las cinco vírgenes
insensatas han descansado en su pensamiento de que ellos están
bien con Dios. Pero si pensamos de esa manera,
sepamos que estamos equivocados (Romanos
3:10). La realidad del caso es que ninguno de
nosotros podemos pensar que estamos bien con Dios, siempre
existirá algo que debemos superar, siempre existirá algo por
lo que debemos pedir perdón, y no existe excepción de
persona. Esto que les acabo de decir es confirmado por
las mismas palabras de Cristo. Fíjense bien en este
detalle, Él nos dice: “Y tardándose el esposo,
cabecearon todas y se durmieron.” ¿Se están dando
cuenta de lo que les digo? Aquí podemos ver que aun las
cinco prudentes también durmieron. La razón por la que
todas durmieron es porque el novio se demoraba en llegar.
Esto
también es un problema grave en la iglesia, desde el inicio de
la iglesia muchos creyentes han tenido su lámpara encendida
esperando recibir al novio, esperando recibir a Cristo, pero
porque su llegada se ha tardado, muchos se han quedado
dormidos. En los ojos de muchos el regreso de nuestro Señor
se ha tardado tanto que esta demora es utilizada para
desalentar y destruir al pueblo de Dios con pensamientos y
sentimientos malignos (2 Pedro 3:3-4).
Pero sepamos que la demora del regreso del Señor no es porque
Él desea retardar Su promesa, la demora del regreso de Cristo
es porque Él nos esta dando aun mas oportunidad para que
podamos reconocer nuestros errores, nos esta dando aun mas
tiempo para que podamos arrepentirnos de nuestros pecados, pero
también sepamos que si regresara y puede regresar en cualquier
momento (2 Pedro 3:9-10).
Dile al hermano que tienes a tu lado, “vamos a prepararnos”
(Romanos 13:11).
Continuando
leemos: “Y a la medianoche se oyó un clamor: !Aquí viene
el esposo; salid a recibirle! 7 Entonces todas
aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.”
Este clamor aquí era parte de la costumbre de ese entonces,
antes de que llegara el novio siempre salía uno a pregonar su
llegada. Este clamor es escuchado a diario a través del
mundo en incontable lugares. Este mismo clamor es hecho
por todos aquellos que predican a Cristo, por todos aquellos
siervos fieles que están dedicados a la obra de Dios. El
reino de Dios es anunciado, Su presencia es anunciada para que
muchos que duermen despierten. Fíjense bien que aquí se
nos dice que todas se levantaron, que todas despertaron y
comenzaron hacer los preparativos para recibir al novio.
Pero al despertar algo serio sucedió, aquí leemos “Y las
insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite;
porque nuestras lámparas se apagan.” En ese
momento cinco de ellas, en otras palabras, la mitad de ese
grupo se dio cuenta que en realidad no estaban preparadas para
recibirle. Hermanos esta es la triste realidad del cuerpo
de Cristo hoy en día. Muchos confiesan estar listos,
muchos están convencidos de estar listos, pero si en nosotros
no ha sucedido un cambio completo, si nuestra vida continua tal
como éramos, entonces esa confesión no significa nada (Marcos
7:6). La realidad del caso es que en la lámpara de
nuestra vida, todos necesitamos el aceite cual es la justicia
de Cristo (2 Corintios 5:21).
La justicia de Cristo es el único aceite que Dios reconoce.
Una persona que dependa solamente en el aceite de su vida, y no
busque del aceite que solo Cristo le puede dar, es una persona
tal como las cinco vírgenes insensatas. No podemos ser
de esa manera, no podemos estar convencidos en nuestras propias
mentes de que estamos listos, tenemos que buscar mas de Dios en
todo momento. Tenemos que pedirle a Cristo aceite
adicional, aceite de reserva, tenemos que pedirle que llene
nuestras vidas con su rectitud y justicia. Pensemos en la
función de una lámpara por unos segundos. Cuando se
prende una lámpara y se mantiene encendida por largo tiempo,
llega el momento cuando el aceite o combustible se termina,
eventualmente la lámpara se apaga. Si no estamos pidiéndole
a Cristo que llene nuestras vidas con Su presencia, entonces
llegara el momento cuando nuestra lámpara también se apagara.
Muchos no están cumpliendo con el propósito de Dios en su
vida, muchos no están cumpliendo con la misión que se nos ha
encomendado, y una de las razones es porque el aceite de su lámpara
se ha agotado o esta a punto de agotarse. No es porque no
aman a Dios, porque sin duda alguna se que todos aquí amamos a
Dios, pero el problema esta en que muchos han perdido el primer
amor (Apocalipsis 2:2-4).
Continuando
leemos: “Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que
no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que
venden, y comprad para vosotras mismas.” Al leer
esto aquí rapidito podemos pensar que estas cinco vírgenes
eran un poco egoístas, ¿verdad? Porque después de todo
ellas le pudieron haber dado un poco de su aceite para que
ellas también tuvieran suficiente, pero recordemos que
aquí no se esta hablando de una simple boda, se esta hablando
de la boda del Cordero con su iglesia (Apocalipsis
19:7), aquí se nos esta hablando acerca de la segunda
venida de Cristo. Jesús aquí nos esta advirtiendo que
cuando Él regrese muchos no estarán listos. Lo que Él nos
esta advirtiendo es que es que la salvación es algo individual
y personal. Por mucho que nosotros queramos, nosotros no
podemos obligar a nadie a que sea salvo, no podemos obligar a
nadie a creer, lo único que podemos hacer es llevar la Palabra
de Dios, predicar la verdad (Marcos
16:15-16). Estas mujeres sabían que el novio
vendría por ellas, en otras palabras conocían la verdad.
Ellas
estaban más o menos preparadas, pero más o menos no cuenta.
Hay que estar preparados completamente y más que nada, hay que
estar preparados en todo momento. Las cinco vírgenes
prudentes no compartieron su aceite con las insensatas, pero
esto no fue un acto de egoísmo, esto fue un acto de necesidad.
Les digo que fue un acto de necesidad porque ellas necesitarían
asta la ultima gota del aceite para asegurar su desfile con el
novio. Nosotros al igual necesitamos toda nuestra fe para
poder caminar con Cristo. No es que nosotros podamos
prestarle fe a nadie, esto es imposible de hacer. Pero si
podemos perder nuestra fe debido a aquellos que nos rodean.
Hermanos, lo he dicho en muchas ocasiones y lo repito una ves más,
nuestra fe no puede decaer, nuestra fe es lo único que nos
separa a nosotros del mundo. Pero si permitimos ser
influenciados por aquellos que nos rodean, nuestra fe puede
decaer, y más peligroso aun, la podemos perder. Muchos
de nosotros sufrimos al ver como numerosas personas se apartan
a diario de los caminos de Dios, sufrimos al ver como otros
conociendo la verdad la tergiversan para cumplir con deseos
pecaminosos, pero les digo que tenemos que aprender a ser como
las cinco vírgenes prudentes. No podemos continuar en un
sufrimiento constante por aquellos que han escuchado la verdad,
que han recibido la Palabra de Dios, pero que rehúsan cambiar
y dejar atrás las cosas de este mundo. No quiero que me
mal interpreten con lo que les acabo de decir, no estoy
diciendo que no nos preocupemos por las personas que buscan de
Dios, no estoy diciendo que no nos encarguemos de aquellos que
se puedan haber apartado de los caminos, el preocuparse y
el ayudar, restaurar, y orar por todos esos no es algo que
debemos hacer de ves en cuando, es algo que tenemos hacer
siempre (Romanos 15:1-3).
Lo que sí estoy diciendo es que tenemos que estar muy atentos
para que lo que hagamos primero que todo sea la voluntad de
Dios, y segundo que sea por verdaderos creyentes, es decir por
personas que legítimamente buscan de Dios y no los muchos
aprovechados que existen en este mundo (Mateo
7:15; Hechos 20:29).
Esas cinco mujeres conocían la verdad, conocían que el novio
vendría, pero no hicieron los suficiente para prepararse.
Dile al hermano que tienes a tu lado: “hay que prepararse”.
Para
concluir. Esta parábola es una que no le agrada a
muchas personas. No les agrada porque esta parábola
contiene palabras fuertes; “Pero mientras ellas iban a
comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron
con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11 Después
vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !Señor, señor,
ábrenos! 12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto
os digo, que no os conozco”. El esposo llego, tres
palabras fuertes. Pero existen dos palabras más fuertes,
¡Cristo llegara! (Mateo 25:31;
1 Tesalonicenses 4:16). Jesús
nos dejo saber que Él regresaría y nos recibirá (Juan
14:2-3). ¡El mismo Jesús que ascendió al cielo
regresara por Su iglesia! (Hechos 1:11).
Porque no hemos negado su nombre, porque le aceptamos, Él ha
abierto las puertas del Reino de Dios. Él es el único que las
pudo abrir y es el único que las puede cerrar. Las novias que
estaban preparadas pudieron entrar en las bodas, ellas
obtuvieron la recompensa. Las insensatas pidieron que se
les dejase entrar, pero ellas llegaron ya tarde. Ellas
llegaron tarde para formar parte del desfile como se
acostumbraba, y llegaron tarde para poder entrar por la puerta
cual era cerrada para mantener a personas que no habían sido
invitados afuera. Igual sucederá con muchos creyentes,
en ese día cuando llegue el Señor muchos todavía no estarán
preparados, muchos estarán todavía dormidos pensando que Él
se demorara aun más, pero recordemos que Él nos dice hoy: “Velad,
pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del
Hombre ha de venir.” No seamos como las cinco que
conociendo que el esposo llegaría se descuidaron y no se
prepararon debidamente. Busquemos de Dios, analicemos
nuestra vida con cuidado, velemos por ella, no seamos tomados
por sorpresa, sino esperemos Su llegada con anticipación y
listos para acompañarle al lugar que Él tiene escogido para
nosotros.
© Copyright José R. Hernández