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Obispo José R. Hernández

Aseguradlo como sabéis

Hoy es un día muy especial para todos nosotros; hoy es un día muy especial para todos aquellos que forman parte de la iglesia de Cristo.  Es un día muy especial porque hoy celebramos la resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Hoy celebramos la victoria que Él vino a entregarnos, hoy celebramos Su victoria en la cruz sobre la muerte. Éste acontecimiento es la base de nuestra creencia, y es el que garantiza que todo creyente fiel alcanzara algún día permanecer en la presencia de Dios.  Éste acontecimiento es uno que todos en el mundo conocen, desde el más anciano hasta el más joven.  La resurrección de Jesucristo es el acontecimiento que supera toda religión o secta; es el acontecimiento que supera toda duda o escepticismo como en el caso de los ateos y agnósticos.  La realidad es que no toda persona en el mundo celebra éste día cómo nosotros, pero la gran realidad es que ninguno puede ignorar ésta fecha, ya que ésta fecha no solo sirvió para entregarnos la promesa de la vida eterna, sino que ésta fecha también sirvió para dividir permanentemente la historia de éste mundo.  Esto es algo que podemos declarar con confianza porque todos en el mundo miden el tiempo de la misma manera, antes de Cristo (a.C.) y después de Cristo (d.C.) Ahora bien, yo estoy seguro que todos aquí hemos leído acerca de estos acontecimientos en nuestra Biblia, todos conocemos acerca de la crucifixión y resurrección de Cristo ya que toda nuestra fe está fundada en la vida y sacrificio de nuestro Señor.  Pero hoy vamos a concentrarnos en el mensaje tan poderoso que encontramos en el evento que sucedió después de Él ser sepultado.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios.   

Mateo 27:62-65Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 63diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. 64Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 65Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis

Nuestro adversario el diablo tratara por todos los medios habidos y por haber de desacreditar la obra de nuestro Señor Jesucristo.  En el tiempo que Jesús estuvo físicamente aquí en la tierra, el enemigo trato de destruir la obra por mediación de los supuestos hombres de Dios; en otras palabras, los escribas, los saduceos, los fariseos, y los maestros de la ley.  Esto es algo que nunca se ha detenido, Satanás continúa su ataque tratando de destruir la obra de Cristo, tratando de derrotar al pueblo de Dios.  ¿Cómo trata de lograr su objetivo?  En realidad existen numerosas tácticas que emplea, pero la más común es el uso de las tradiciones, filosofías y enseñanzas falsas.  Claro está en que nada de esto nos puede sorprender, ya que todo esto se nos fue advertido con anticipación como encontramos en 2 Timoteo 4:3-4 cuando leemos, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” No quiero extenderme mucho en el tema de las tradiciones y fabulas, pero si es necesario que mencione una tradición muy popular en éste país que solo sirve para socavar el verdadero significado de ésta fecha.   La tradición tan popular de la que las hablo es algo que aparece ser inocente, y sin significado malicioso, y es por eso que algunos dentro del pueblo de Dios también participan de ella.  Pero la gran realidad es que ésta tradición que aparenta ser tan inocente si es extremadamente maliciosa.  ¿De que tradición les hablo?  Les estoy hablando de la tradición de los niños buscar los huevos escondidos.  Según la tradición estos huevos fueron dejados por el conejito de las pascuas.  Pero, permítanme hacer dos preguntas, ¿qué tiene que ver un conejo con la resurrección de Cristo? Y segundo, ¿qué tiene que ver un huevo con la resurrección de Cristo?  Les puedo decir con toda certeza que no tienen nada que ver.  No existe nada en la Palabra de Dios que identifique o una de alguna forma haga un enlace entre la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo con un conejo y huevos de colores; sin embargo,  existen muchos que fácilmente aceptan estas dos cosas como símbolos de las Pascuas y participan de ésta practica libremente.   

Tal parece que a muchos se les ha olvidado o simplemente han escogido ignorar lo que Dios nos dice en Deuteronomio 18:9 cuando leemos, “Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.”  Sé que muchos seguramente dirán y pensaran que esto fue un mandato para el pueblo de ese entonces, ya que ellos estaban tomando posesión de una nueva tierra, pero les digo que éste mandato continua vigente para nosotros hoy en día.  Digo esto por dos razones.  La primera razón es porque la muerte y resurrección de Jesucristo nos dio entrada a una nueva tierra; nosotros pasamos de vivir bajo el dominio de las tinieblas a vivir en el Reino de Dios.  Esto es algo claramente expuesto en Colosenses 1:11-13 cuando leemos, “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; 13el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”  La segunda razón por la que digo que éste mandato continua vigente para nosotros hoy en día es porque la práctica de ésta tradición es una abominación a Dios.  Como les dije, no existe nada en la Palabra de Dios que establezca un enlace entre la muerte y resurrección de Jesucristo y estos dos símbolos; sin embargo, muchos continúan viendo ésta tradición y practica como una simple inocente fantasía para los niños; muchos continúan viendo ésta tradición y practica como una simple diversión, pero la verdad es que ésta practica es mucho más que una simple fantasía o diversión, ésta practica es abominación a Dios.  Es abominación a Dios porque ésta tradición es de origen pagano, de fiestas paganas, de rituales de fertilidad paganos a dioses paganos.  Conociendo esto, la pregunta que entonces debemos hacernos es, ¿puede un creyente formar parte de ésta actividad?  La respuesta es ¡NO!  En Juan 8:32 encontramos que se nos dice, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, y la verdad es que la aceptación y práctica de ésta tradición solo sirve para alejar al hombre de Dios.  La verdad es que ésta tradición solo sirve para socavar el verdadero significado de ésta fecha, y para robarle la gloria al merecedor de toda gloria. Ésta tradición solo sirve para tratar de desacreditar la obra de Cristo.  Hoy no es el día del conejo, hoy no es el día de la búsqueda de huevos escondidos, hoy es el día que nuestro Rey y Salvador resucito.  Hoy es el día que celebramos la victoria de nuestro Rey y Salvador en la cruz del calvario, y no podemos permitir que nada nos distancie del verdadero significado.   

Continuando con nuestro estudio de hoy leemos, “Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 63diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.”  Como podemos apreciar aquí, ellos estaban muy preocupados y temerosos de que los discípulos fueran al sepulcro y se llevaran el cadáver para luego mentir.  Pero en realidad lo que ellos estaban haciendo era luchar en contra de la Palabra de Dios; ellos estaban tratando de detener la profecía como la que encontramos en Isaías 53:4-6 cuando leemos, “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” Ellos trataron de luchar en contra de Dios, y por eso vemos que ellos dijeron, “Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.” Ellos estaban tratando de socavar la obra de nuestro Salvador en la cruz, y peleaban en contra de Dios, y peleaban en contra de lo que encontramos en Salmo 16:10 cuando leemos, "Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción."  Los principales sacerdotes y fariseos querían detener la Palabra de Dios, pero la Palabra de Dios no puede ser detenida.  Esto es algo que queda sumamente claro en Números 23:19 cuando leemos, “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”  Pero porque la Palabra de Dios siempre se cumplirá, todo lo que ellos pudieron hacer fue en vano.  Dile a la persona que tienes a tu lado, ¡Cristo resucito!  El plan que ellos desarrollaron para socavar la obra de nuestro Señor lo único que logro fue producir testigos.  Esto es algo que queda claramente expresado en Mateo 28:11-13 cuando leemos, “Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 12Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.”  Ellos sobornaron a los soldados para que mintiesen de lo que habían presenciado.  Ellos sobornaron a los soldados para que ellos no confirmaran que la Palabra de Dios se había cumplido.  Esto nos conduce al mensaje principal de hoy. 

En el último versículo que estamos explorando hoy encontramos el mensaje principal de hoy.  Aquí vemos que se nos dice, “Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.”  Aquí Pilato dio la orden para que asegurasen la tumba; él dio la orden para que los soldados cuidasen el cadáver, y dijo “aseguradlo como sabéis”. Pero yo les digo hoy que nosotros tenemos que hacer igual.  Tenemos que asegurarle al mundo que Cristo no está muerto, sino que está vivo y al alcance de toda persona que le busque.  Jesús mismo en  Mateo 7:7-8 nos dice, “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”   Tenemos que asegurarle al mundo que solo en Cristo encontraran la paz que tanto anhelan; Tenemos que asegurarle al mundo lo que encontramos en Filipenses 4:7 cuando leemos, “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”  Tenemos que asegurarle al mundo que y al religioso que la religión no salva.  Solo Cristo salva como encontramos en Hechos 4:11-12 cuando leemos “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”  

Tenemos que asegurarle al mundo lo que sabemos; sabemos que Jesucristo resucito de los muertos.  La resurrección de Jesucristo no es un mito o una leyenda como muchos dicen.  Prueba del cumplimiento de la Palabra de Dios fue presenciada por muchos.  Fíjense bien como esto queda claramente expuesto en 1 Corintios 15:3-6 cuando leemos, “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.”  Tenemos que asegurarle al mundo que Él da fuerza a los cansados. Es como encontramos en Isaías 40:29-31 cuando leemos, “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Tenemos que asegurarle al mundo que la resurrección de nuestro Señor y Salvador es lo único que nos garantiza una vida mucho superior a ésta.  Tenemos que asegurarle al mundo lo que sabemos como encontramos en Juan 14:2-4 cuando leemos, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.”  Tenemos que asegurarle al mundo que existe esperaza en éste mundo lleno de maldad, y su nombre es Jesucristo.   

Para concluir; nuestro enemigo trato de  detener la Palabra de Dios, pero la Palabra de Dios no puede ser detenida.  Pilato dijo, “id, aseguradlo como sabéis”, palabras que fueron dichas con significado negativo, pero yo te digo en el día de hoy, ¡id y aseguradlo como sabéis! No luches en contra de la Palabra de Dios, sino lucha con la Palabra de Dios. El pueblo de Dios tiene que ponerse en pie, y declarar la verdad, aun cuando esto no sea lo más popular.  El pueblo de Dios tiene que ponerse en pie y asegurarle al mundo lo que sabemos. Levantémonos hoy valientemente y no permitamos que las influencias de éste mundo detengan nuestro servir a Dios.  El mundo está en busca de respuestas, las cosas todos los días están peor, y es por eso que te digo hoy, aseguradle como sabéis, preséntale al mundo  a ese Dios que aun no conocen.  Asegurémonos de siempre declarar que ¡El mismo Jesús que ascendió al cielo regresara por Su iglesia!  La religión no salva ni te acerca a Dios; la tradición no salva ni te acerca a Dios; solo por la muerte de nuestro Señor Jesucristo podemos llegar a Dios.  Él ha abierto las puertas del Reino de Dios. Él es el único que las pudo abrir y es el único que las puede cerrar.

Hermanos la resurrección de Jesús es la parte fundamental de la fe Cristiana. El que Jesús haya resucitado nos da la seguridad absoluta de que Él cumplirá Sus promesas. La muerte corporal de Jesús demuestra que el Cristo viviente es soberano en el Reino de Dios. El poder que hizo posible la resurrección de nuestro Señor está a nuestro alcance para hacer resucitar nuestro espíritu, y para liberar a todos aquellos que aun se encuentran atrapados por el demonio mentiroso. Pero como cristianos no celebremos su resurrección solo en el día de hoy, sino celebrémosla diariamente, porque nosotros servimos a un Dios vivo.  Dile al hermano que tienes a tu lado ¡Cristo vive!  Compartamos su mensaje de victoria y esperanza con todos los que nos podamos encontrar.

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