Alábalo que Él vive
Algo interesante en la iglesia es que existe un gran
número de personas que no abren sus bocas para y
bendecir al único merecedor de toda alabanza. Esto
sucede porque el demonio mentiroso tiene a muchos
convencidos que para alabara a Dios hay que saber
cantar; el demonio mentiroso tiene a muchos convencidos
de que son muy penosos para abrir su boca. Lo que
sucede es que al adoptar esa manera de pensar y actuar,
entonces no logramos ver el poder de Dios en nuestra
vida. Digo esto porque para alabar a Dios lo único que
hace falta es un corazón sincero y dispuesto, y cuando
lo hacemos de esta forma entonces veremos el poder
de Dios en todo lo que nos rodea. Es por esta razón que
deseo que en el día de hoy examinemos el poder de Dios
en la alabanza. Todos aquí nos gozamos mucho en las
alabanzas ¿verdad? A todos aquí nos gusta mucho poder
reunirnos y alabar a Dios; es bien fácil hacer esto los
domingos durante el servicio. Pero la pregunta es: ¿con
qué frecuencia lo hacemos fuera de la iglesia? Busquemos
ahora en la Palabra de Dios para que puedan ver de lo
que les hablo.
Hechos 16:25-33
- Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban
himnos a Dios; y los presos los oían. 26Entonces
sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera
que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al
instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de
todos se soltaron. 27Despertando el
carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel,
sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos
habían huido. 28Mas Pablo clamó a gran voz,
diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos
aquí. 29El entonces, pidiendo luz, se
precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de
Pablo y de Silas; 30y sacándolos, les dijo:
Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31Ellos
dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú
y tu casa. 32Y le hablaron la palabra del
Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33Y
él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les
lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos
los suyos.
Para tener un mejor entendimiento del mensaje de hoy y
de lo que esta sucediendo aquí en este punto de la
historia, es necesario leer este capitulo desde el
principio. Pero como el tiempo que compartimos es corto
no lo haremos, sino que les expondré una pequeña
síntesis de lo que estaba sucediendo. En este punto de
la historia Pablo y Silas estaban en camino a Macedonia
y en su caminar llegaron a la ciudad de Felipe; dicha
ciudad era una colonia romana y era una de las ciudades
principales de Macedonia. Cuando analizamos estos
eventos en la historia encontramos que Pablo y Silas
estaban junto al río predicando el evangelio a unas
mujeres; esto es algo que queda bien declarado en
Hechos 16:13 cuando
leemos “Y un día de reposo salimos fuera de la
puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y
sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían
reunido.” Lo que sucedió a continuación es que una
mujer que estaba poseída por un demonio de adivinación
les seguía dando voces diciendo como encontramos en
Hechos 16:17 cuando
leemos "Estos hombres son siervos del Dios Altísimo,
quienes os anuncian el camino de salvación". Esto
sucedió durante el transcurso de varios días; esto sucedió
con tanta frecuencia que Pablo finalmente se enfado y
reprendió el espíritu que la poseía cual huyo de ella
inmediatamente. Fíjense como esto queda bien reflejado
en Hechos 16:18 cuando
leemos “Y esto lo hacía por muchos días; mas
desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu:
Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella.
Y salió en aquella misma hora.” Éste acto causo que
Pablo y Silas tuvieran un gran problema con las
autoridades. Ellos tuvieron un gran problema porque los
amos de ésta muchacha obtenían una buena ganancia de los
poderes de adivinación que ella empleaba. Entonces como
él había reprendido a ese demonio y ahora ella ya no
podía adivinar, los dueños denunciaron a Pablo y a Silas
a las autoridades y ellos cayeron presos. Pero no solo
cayeron presos sino que también encontramos que ellos
fueron azotados antes de ser encerrados. Esto es algo
que queda bien declarado en
Hechos 16:22-23 cuando leemos “Y se agolpó el
pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las
ropas, ordenaron azotarles con varas. 23Después
de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel,
mandando al carcelero que los guardase con seguridad.”
¿Por qué es necesario saber todo esto? Es necesario
saber todo esto por dos razones. La primera razón es
porque nos deja saber el estado de mente y las
condiciones que rodeaban a estos dos siervos, y segundo
porque ilustra muy bien uno de los puntos del mensaje
del día de hoy. Este punto es que en ocasiones hacer lo
correcto atraerá las dificultades a nuestra vida, pero
que cuando nos mantenemos fiel a Dios, no importa lo
grande o difícil que las cosas puedan aparentar, todo es
siempre vencido por el poder de Dios. Continuemos ahora
nuestro estudio de hoy para que entiendan bien lo que
les digo.
Ellos estaban encerrados en una prisión después de ser
azotados, y ahora no-solo estaban encerrados, pero
también estaban encadenados. Fíjense bien como todo
esto queda bien declarado en
Hechos 16:24 cuando leemos “El cual, recibido
este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y
les aseguró los pies en el cepo.” Si tomamos el
tiempo de meditar en lo que estaba sucediendo en ese
entonces, y hacemos un contraste entre la vida de estos
siervos y el pueblo de Dios de hoy, creo que no será
difícil llegar a la conclusión que en realidad no existe
mucha diferencia entre las situaciones o dificultades en
la que ellos se encontraban, y las situaciones o
dificultades que podemos encontrar en la vida de muchos
dentro del pueblo de Dios. Si nos pusiéramos a examinar
nuestra vida creo que todos encontraremos una gran
semejanza entre lo que ellos pasaron, y por lo que
muchos de nosotros pasamos o estamos pasando. Digo esto
porque aquí vemos que ellos fueron castigados y tirado
dentro de una prisión romana debido a su fe, y esto es
algo que nos ha sucedido a muchos si no todos de
nosotros en un punto de nuestro caminar Cristiano.
Permítanme explicarlo de otra manera para que entiendan
bien lo que les quiero decir.
Cuando llegamos a Cristo, cuando hacemos un compromiso
con Él y nuestra vida comienza a cambiar, en casi toda
ocasión el nuevo creyente llega a sentirse un poco
aislado. Digo esto porque una vez que hacemos un
compromiso genuino con Dios nuestra vida cambia por
completo, y dejamos de ser las personas que una vez
fuimos. Esto por supuesto es lo correcto de hacer, y es
algo que se nos dice claramente que hagamos según
encontramos en 1 Pedro 1:14-15
cuando leemos “como hijos obedientes, no os
conforméis a los deseos que antes teníais estando en
vuestra ignorancia; 15sino, como aquel que os
llamó es santo, sed también vosotros santos en toda
vuestra manera de vivir.” Pero aunque esto es lo
correcto de hacer, la mayoría de las veces, nuestros
amigos, nuestra familia, y casi todos los que nos rodean
se alejan de nosotros. Se alejan de nosotros lo que
causa que en muchas ocasiones lleguemos a sentirnos como
se deben haber sentido Pablo y Silas. Podemos llegar a
sentirnos adoloridos, heridos, y generalmente mal. Pero
aunque sus cuerpos sufrían dolor y necesidad, aunque
ellos estaban pasando por una situación difícil, ellos
hicieron algo que causo que el poder de Dios se
manifestara en sus vidas. ¿Qué hicieron ellos? La
Palabra de Dios nos dice “Pero a medianoche, orando
Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los
oían.” Dile a la persona que tienes a tu lado,
alaba a Dios.
Fíjense bien que cosa más grande, aunque ellos estaban
pasando por una situación difícil, aunque sus cuerpos
estaban adoloridos, aunque estaban encadenados e
incómodos en esta prisión, ellos oraron y cantaron
himnos a Dios. ¿Por qué pudieron ellos hacer esto?
Ellos lo pudieron hacer porque ellos no se concentraron
en su situación; ellos no estaban pensando de cómo
podrían salir de la cárcel, o cómo se podían defender.
Ellos oraron y cantaron himnos a Dios. Ellos comenzaron
a alabar a Dios sin importarles las situaciones o
circunstancias. Dile a la persona que tienes a tu lado,
alaba a Dios. Esto es de suma importancia porque lo que
sucede muy a menudo en el pueblo de Dios es que cuando
llegan a nosotros las situaciones difíciles, cuando
empezamos a sufrir a causa de un problema, en vez de
orar y alabar a Dios, tendemos caer en un estado de
depresión lo que en la mayoría de las veces sella
nuestra boca para que no le rindamos a Dios todo el
honor, y alabanza que Él merece. Dile a la persona que
tienes a tu lado, Dios merece toda alabanza. Caemos en
un estado de depresión lo que causa que fijemos nuestra
vista en lo inmediato, y dejemos de ver lo divino. Pero
gloria a Dios que este no fue el caso de ellos aquí,
ellos oraron y alabaron a Dios. ¿Qué sucedió entonces?
Continuando con nuestro estudio leemos “Entonces
sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera
que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al
instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de
todos se soltaron.” Fíjense bien que interesante
esta lo que aconteció aquí. Digo que esto es algo
interesante porque generalmente cuando se habla de un
terremoto, se esta hablando de un evento que causa gran
destrucción. A través de la historia podemos encontrar
escritos de numerosos terremotos y siempre encontramos
que hubo muertos, heridos, perdidas de propiedades y
demás. Pero en este terremoto no sucedió cosa similar.
Aquí no encontramos que hubo un terremoto y la ciudad
fue destruida, no encontramos que se habla de nada
semejante. Lo que sí vemos aquí es que este terremoto
sacudió las paredes de la prisión. Esto hecho en si solo
no es nada, ya que todos sabemos que un terremoto es más
que suficiente para sacudir y derribar una pared o
muralla. Pero el hecho de que las puertas que les
encerraban fueran abiertas, y que las cadenas que les
ataban se soltaron en ese instante, es lo que nos indica
que lo que sucedió aquí no fue un terremoto sino que fue
el poder de Dios que se manifestó en sus vidas. Lo que
sucedió aquí fue un milagro. ¿Deseas un milagro en tu
vida hoy?Entonces ora, y alaba a Dios. ¿Tienes un
familiar todavía atrapado en la prisión de este mundo?
Entonces ora y alaba a Dios. ¿Tienes a una amistad
todavía atrapada y encadenada en el calabozo de
Satanás? Entonces ora y alaba a Dios. ¿Encuentras que
todavía tu estas atado a las cosas de este mundo?
Entonces ora y alaba a Dios. ¡Dios te ara libre! El
poder de Dios te liberara a ti y a todos los que te
rodean. Dile a la persona que tienes a tu lado, alaba a
Dios.
Hermanos cuando analizamos nuestra vida y reflexionamos
en como llegamos a los caminos del Señor, creo que todos
encontraremos que algo muy semejante nos ha sucedido a
todos nosotros. Cuando finalmente aceptamos al Señor y
permitimos ser usados por Dios, esto es un evento que
nos sacude de pies a cabeza. Es como un terremoto porque
cuando Dios llega a nuestra vida todo lo que una vez
fuimos deja de existir. Él llega a nuestra vida
derrumbando esas paredes que nos encerraban en la
prisión del demonio. Él llega a nuestra vida y las
cadenas que nos mantenían prisioneros al pecado son
removidas de nuestros brazos. Él nos hace libre y
dejamos de ser como éramos. Dile a la persona que
tienes a tu lado, Cristo te hizo libre. Esto es algo
que queda bien declarado en
Romanos 6:17-18 cuando leemos “Pero gracias a
Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis
obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la
cual fuisteis entregados; 18y libertados del
pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.”
Cuando vivíamos en el mundo estábamos presos, estábamos
encadenados, estábamos encerrados en nuestras propias
prisiones sin esperanza de nunca poder salir. Pero
Cristo nos ha hecho libre, Cristo ha roto las cadenas,
Cristo ha derrumbado las paredes que nos rodeaban. Pero
quiero que noten algo muy importante que sucedió después
del terremoto.
Continuando leemos “Despertando el carcelero, y
viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada
y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
28Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te
hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29El
entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y
temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;
30y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo
hacer para ser salvo? 31Ellos dijeron: Cree
en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
32Y le hablaron la palabra del Señor a él y a
todos los que estaban en su casa. 33Y él,
tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó
las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los
suyos.” ¿Por qué es tan importante notar esto? Es
importante notar esto porque aquí encontramos el gran
modelo de cómo debemos comportarnos. Digo esto porque
cuando el carcelero vio que las paredes se habían
derrumbado, y cuando vio que las cadenas se habían
abierto pensó que los presos habían escapado. Pensó que
debido a que ellos seguramente habían escapado, él seria
condenado por el gobierno y castigado. Así que debido a
esto él estaba al punto de tomar su propia vida porque
no quería sufrir las consecuencias. Pero aquí vemos que
Pablo le contesto y le dijo que ellos todavía estaban
allí. Esto es de suma importancia porque en estos
pasajes encontramos una gran verdad acerca de toda
persona que profesa ser creyente. Como les dije, aquí
encontramos el ejemplo de como nos debemos comportar.
Ellos podían haber huido, pero ellos sabían que si huían
el carcelero tendría que pagar con su propia vida. Así
es que ellos no huyeron, sino que permanecieron como un
ejemplo de lo que significa el amor de una persona por
otra. Un ejemplo del amor de Cristo. Esto que ellos
hicieron aquí fue poderoso y glorioso. Lo que ellos
hicieron, debido al testimonio que ellos mantuvieron, el
carcelero y toda su familia se convirtieron a Cristo.
Hermanos esto es algo que todos nosotros debemos
mantener siempre en mente. Nuestro testimonio en
situaciones difíciles, nuestra manera de comportarnos
durante las pruebas o tribulaciones, es vista por las
personas del mundo. Es vista y si nos mantenemos en
Cristo, si nos mantenemos en oración, si le alabamos
aunque nuestra carne no quiera, Dios se glorificara,
Dios estará presente y los corazones de las personas
serán convertidos.
Para concluir.
No podemos permitir que el mundo y nuestras
preocupaciones nos pongan en un lugar donde Dios no se
encuentre. ¿Te encuentras en lugar de desesperación?
Alábalo que Él esta en ese lugar contigo, y más
importante de todo desea liberarte de ahí. ¿Crees que
tus problemas o situaciones no tienen solución? Alábalo
y ora que Él esta ahí contigo, y más importante de todo
desea liberarte de ahí. A causa de Su nombre y tu fe,
¿te encuentras rechazado y te sientes aislado? Alábalo
que Él vive, alábalo en todo momento y veras Su gloria y
poder infinito. Todos tenemos que darle gloria y
alabanza a Dios en toda situación o circunstancia. No
importa lo cansado podamos estar, no importa que tiempo
llevemos luchando, no importa lo grande que pueda
aparentar el problema o situación, tenemos que alabarle
y bendecir Su santo nombre. Tenemos que dejar que
nuestros corazones estén tan llenos del amor de Cristo
que al abrir nuestras bocas no sea para maldecir o
quejarnos, sino para alabar Su santo nombre. No abramos
nuestras bocas para criticar, ofender, o maldecir, sino
que de nuestras bocas siempre salgan alabanzas a Dios.
Porque cuando de nuestras bocas salen alabanzas a Dios,
al igual que en este pequeño pedazo de historia que
acabamos de leer aquí, podremos ver el poder y majestad
de nuestro Señor y Salvador. ¡ALÁBALO QUE ÉL VIVE!
© Copyright José R. Hernández