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Obispo José R. Hernández

Alábalo que Él vive

Algo interesante en la iglesia es que existe un gran número de personas que no abren sus bocas para y bendecir al único merecedor de toda alabanza.  Esto sucede porque el demonio mentiroso tiene a muchos convencidos que para alabara a Dios hay que saber cantar; el demonio mentiroso tiene a muchos convencidos de que son muy penosos para abrir su boca.  Lo que sucede es que al adoptar esa manera de pensar y actuar, entonces no logramos ver el poder de Dios en nuestra vida.  Digo esto porque para alabar a Dios lo único que hace falta es un corazón sincero y dispuesto, y cuando lo hacemos de esta forma entonces veremos el poder de Dios en todo lo que nos rodea.  Es por esta razón que deseo que en el día de hoy examinemos el poder de Dios en la alabanza. Todos aquí nos gozamos mucho en las alabanzas ¿verdad? A todos aquí nos gusta mucho poder reunirnos y alabar a Dios; es bien fácil hacer esto los domingos durante el servicio. Pero la pregunta es: ¿con qué frecuencia lo hacemos fuera de la iglesia? Busquemos ahora en la Palabra de Dios para que puedan ver de lo que les hablo.

Hechos 16:25-33 - Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. 27Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. 28Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

Para tener un mejor entendimiento del mensaje de hoy y de lo que esta sucediendo aquí en este punto de la historia, es necesario leer este capitulo desde el principio. Pero como el tiempo que compartimos es corto no lo haremos, sino que les expondré una pequeña síntesis de lo que estaba sucediendo.  En este punto de la historia Pablo y Silas estaban en camino a Macedonia y en su caminar llegaron a la ciudad de Felipe; dicha ciudad era una colonia romana y era una de las ciudades principales de Macedonia. Cuando analizamos estos eventos en la historia encontramos que Pablo y Silas estaban junto al río predicando el evangelio a unas mujeres; esto es algo que queda bien declarado en Hechos 16:13 cuando leemos “Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.”  Lo que sucedió a continuación es que una mujer que estaba poseída por un demonio de adivinación les seguía dando voces diciendo como encontramos en Hechos 16:17 cuando leemos "Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación".  Esto sucedió durante el transcurso de varios días; esto sucedió con tanta frecuencia que Pablo finalmente se enfado y reprendió el espíritu que la poseía cual huyo de ella inmediatamente.  Fíjense como esto queda bien reflejado en Hechos 16:18 cuando leemos “Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.”  Éste acto causo que Pablo y Silas tuvieran un gran problema con las autoridades.  Ellos tuvieron un gran problema porque los amos de ésta muchacha obtenían una buena ganancia de los poderes de adivinación que ella empleaba. Entonces como él había reprendido a ese demonio y ahora ella ya no podía adivinar, los dueños denunciaron a Pablo y a Silas a las autoridades y ellos cayeron presos. Pero no solo cayeron presos sino que también encontramos que ellos fueron azotados antes de ser encerrados.  Esto es algo que queda bien declarado en Hechos 16:22-23 cuando leemos “Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. 23Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.”   ¿Por qué es necesario saber todo esto?  Es necesario saber todo esto por dos razones.  La primera razón es porque nos deja saber el estado de mente y las condiciones que rodeaban a estos dos siervos, y segundo porque ilustra muy bien uno de los puntos del mensaje del día de hoy. Este punto es que en ocasiones hacer lo correcto atraerá las dificultades a nuestra vida, pero que cuando nos mantenemos fiel a Dios, no importa lo grande o difícil que las cosas puedan aparentar, todo es siempre vencido por el poder de Dios.  Continuemos ahora nuestro estudio de hoy para que entiendan bien lo que les digo. 

Ellos estaban encerrados en una prisión después de ser azotados, y ahora no-solo estaban encerrados, pero también estaban encadenados.  Fíjense bien como todo esto queda bien declarado en Hechos 16:24 cuando leemos “El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.”   Si tomamos el tiempo de meditar en lo que estaba sucediendo en ese entonces, y hacemos un contraste entre la vida de estos siervos y el pueblo de Dios de hoy, creo que no será difícil llegar a la conclusión que en realidad no existe mucha diferencia entre las situaciones o dificultades en la que ellos se encontraban, y las situaciones o dificultades que podemos encontrar en la vida de muchos dentro del pueblo de Dios.  Si nos pusiéramos a examinar nuestra vida creo que todos encontraremos una gran semejanza entre lo que ellos pasaron, y por lo que muchos de nosotros pasamos o estamos pasando. Digo esto porque aquí vemos que ellos fueron castigados y tirado dentro de una prisión romana debido a su fe, y esto es algo que nos ha sucedido a muchos si no todos de nosotros en un punto de nuestro caminar Cristiano.  Permítanme explicarlo de otra manera para que entiendan bien lo que les quiero decir. 

Cuando llegamos a Cristo, cuando hacemos un compromiso con Él y nuestra vida comienza a cambiar, en casi toda ocasión el nuevo creyente llega a sentirse un poco aislado.  Digo esto porque una vez que hacemos un compromiso genuino con Dios nuestra vida cambia por completo, y dejamos de ser las personas que una vez fuimos.  Esto por supuesto es lo correcto de hacer, y es algo que se nos dice claramente que hagamos según encontramos en 1 Pedro 1:14-15 cuando leemos “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.”  Pero aunque esto es lo correcto de hacer, la mayoría de las veces, nuestros amigos, nuestra familia, y casi todos los que nos rodean se alejan de nosotros. Se alejan de nosotros lo que causa que en muchas ocasiones lleguemos a sentirnos como se deben haber sentido Pablo y Silas. Podemos llegar a sentirnos adoloridos, heridos, y generalmente mal.  Pero aunque sus cuerpos sufrían dolor y necesidad, aunque ellos estaban pasando por una situación difícil, ellos hicieron algo que causo que el poder de Dios se manifestara en sus vidas.  ¿Qué hicieron ellos?  La Palabra de Dios nos dice “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.”   Dile a la persona que tienes a tu lado, alaba a Dios.

Fíjense bien que cosa más grande, aunque ellos estaban pasando por una situación difícil, aunque sus cuerpos estaban adoloridos, aunque estaban encadenados e incómodos en esta prisión, ellos oraron y cantaron himnos a Dios. ¿Por qué pudieron ellos hacer esto?  Ellos lo pudieron hacer porque ellos no se concentraron en su situación; ellos no estaban pensando de cómo podrían salir de la cárcel, o cómo se podían defender. Ellos oraron y cantaron himnos a Dios.  Ellos comenzaron a alabar a Dios sin importarles las situaciones o circunstancias.  Dile a la persona que tienes a tu lado, alaba a Dios.  Esto es de suma importancia porque lo que sucede muy a menudo en el pueblo de Dios es que cuando llegan a nosotros las situaciones difíciles, cuando empezamos a sufrir a causa de un problema, en vez de orar y alabar a Dios, tendemos caer en un estado de depresión lo que en la mayoría de las veces sella nuestra boca para que no le rindamos a Dios todo el honor, y alabanza que Él merece.  Dile a la persona que tienes a tu lado, Dios merece toda alabanza.  Caemos en un estado de depresión lo que causa que fijemos nuestra vista en lo inmediato, y dejemos de ver lo divino.  Pero gloria a Dios que este no fue el caso de ellos aquí, ellos oraron y alabaron a Dios. ¿Qué sucedió entonces? 

Continuando con nuestro estudio leemos “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”  Fíjense bien que interesante esta lo que aconteció aquí. Digo que esto es algo interesante porque generalmente cuando se habla de un terremoto, se esta hablando de un evento que causa gran destrucción.  A través de la historia podemos encontrar escritos de numerosos terremotos y siempre encontramos que hubo muertos, heridos, perdidas de propiedades y demás. Pero en este terremoto no sucedió cosa similar. Aquí no encontramos que hubo un terremoto y la ciudad fue destruida, no encontramos que se habla de nada semejante. Lo que sí vemos aquí es que este terremoto sacudió las paredes de la prisión. Esto hecho en si solo no es nada, ya que todos sabemos que un terremoto es más que suficiente para sacudir y derribar una pared o muralla. Pero el hecho de que las puertas que les encerraban fueran abiertas, y que las cadenas que les ataban se soltaron en ese instante, es lo que nos indica que lo que sucedió aquí no fue un terremoto sino que fue el poder de Dios que se manifestó en sus vidas.  Lo que sucedió aquí fue un milagro.  ¿Deseas un milagro en tu vida hoy?Entonces ora, y alaba a Dios.  ¿Tienes un familiar todavía atrapado en la prisión de este mundo?  Entonces ora y alaba a Dios.  ¿Tienes a una amistad todavía atrapada y encadenada en el calabozo de Satanás?  Entonces ora y alaba a Dios.  ¿Encuentras que todavía tu estas atado a las cosas de este mundo?  Entonces ora y alaba a Dios.  ¡Dios te ara libre!  El poder de Dios te liberara a ti y a todos los que te rodean.  Dile a la persona que tienes a tu lado, alaba a Dios.

Hermanos cuando analizamos nuestra vida y reflexionamos en como llegamos a los caminos del Señor, creo que todos encontraremos que algo muy semejante nos ha sucedido a todos nosotros.  Cuando finalmente aceptamos al Señor y permitimos ser usados por Dios, esto es un evento que nos sacude de pies a cabeza. Es como un terremoto porque cuando Dios llega a nuestra vida todo lo que una vez fuimos deja de existir.  Él llega a nuestra vida derrumbando esas paredes que nos encerraban en la prisión del demonio.  Él llega a nuestra vida y las cadenas que nos mantenían prisioneros al pecado son removidas de nuestros brazos. Él nos hace libre y dejamos de ser como éramos.  Dile a la persona que tienes a tu lado, Cristo te hizo libre.  Esto es algo que queda bien declarado en Romanos 6:17-18 cuando leemos “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” Cuando vivíamos en el mundo estábamos presos, estábamos encadenados, estábamos encerrados en nuestras propias prisiones sin esperanza de nunca poder salir. Pero Cristo nos ha hecho libre, Cristo ha roto las cadenas, Cristo ha derrumbado las paredes que nos rodeaban. Pero quiero que noten algo muy importante que sucedió después del terremoto.

Continuando leemos “Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. 28Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.”  ¿Por qué es tan importante notar esto?  Es importante notar esto porque aquí encontramos el gran modelo de cómo debemos comportarnos.  Digo esto porque cuando el carcelero vio que las paredes se habían derrumbado, y cuando vio que las cadenas se habían abierto pensó que los presos habían escapado. Pensó que debido a que ellos seguramente habían escapado, él seria condenado por el gobierno y  castigado. Así que debido a esto él estaba al punto de tomar su propia vida porque no quería sufrir las consecuencias.  Pero aquí vemos que Pablo le contesto y le dijo que ellos todavía estaban allí. Esto es de suma importancia porque en estos pasajes encontramos una gran verdad acerca de toda persona que profesa ser creyente. Como les dije, aquí encontramos el ejemplo de como nos debemos comportar. Ellos podían haber huido, pero ellos sabían que si huían el carcelero tendría que pagar con su propia vida. Así es que ellos no huyeron, sino que permanecieron como un ejemplo de lo que significa el amor de una persona por otra. Un ejemplo del amor de Cristo. Esto que ellos hicieron aquí fue poderoso y glorioso.  Lo que ellos hicieron, debido al testimonio que ellos mantuvieron, el carcelero y toda su familia se convirtieron a Cristo. Hermanos esto es algo que todos nosotros debemos mantener siempre en mente.  Nuestro testimonio en situaciones difíciles, nuestra manera de comportarnos durante las pruebas o tribulaciones, es vista por las personas del mundo. Es vista y si nos mantenemos en Cristo, si nos mantenemos en oración, si le alabamos aunque nuestra carne no quiera, Dios se glorificara, Dios estará presente y los corazones de las personas serán convertidos.

Para concluir. No podemos permitir que el mundo y nuestras preocupaciones nos pongan en un lugar donde Dios no se encuentre. ¿Te encuentras en lugar de desesperación? Alábalo que Él esta en ese lugar contigo, y más importante de todo desea liberarte de ahí.  ¿Crees que tus problemas o situaciones no tienen solución? Alábalo y ora que Él esta ahí contigo, y más importante de todo desea liberarte de ahí. A causa de Su nombre y tu fe, ¿te encuentras rechazado y te sientes aislado? Alábalo que Él vive, alábalo en todo momento y veras Su gloria y poder infinito. Todos tenemos que darle gloria y alabanza a Dios en toda situación o circunstancia. No importa lo cansado podamos estar, no importa que tiempo llevemos luchando, no importa lo grande que pueda aparentar el problema o situación, tenemos que alabarle y bendecir Su santo nombre. Tenemos que dejar que nuestros corazones estén tan llenos del amor de Cristo que al abrir nuestras bocas no sea para maldecir o quejarnos, sino para alabar Su santo nombre. No abramos nuestras bocas para criticar, ofender, o maldecir, sino que de nuestras bocas siempre salgan alabanzas a Dios. Porque cuando de nuestras bocas salen alabanzas a Dios, al igual que en este pequeño pedazo de historia que acabamos de leer aquí, podremos ver el poder y majestad de nuestro Señor y Salvador. ¡ALÁBALO QUE ÉL VIVE!

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