No
Yo diría que una de las palabras más difícil de
pronunciar en cualquier idioma es la palabra “no”. Para
nosotros es una palabra bien corta ya que solo contiene
dos letras, así que quizás algunos ya estén pensando que
no es nada difícil de pronunciar. Pero cuando digo que
es una palabra difícil de pronunciar no me estoy
refiriendo necesariamente a la pronunciación de estas
dos letras. Cuando digo que es una palabra difícil de
pronunciar me refiero a la connotación y efecto que esta
pequeña palabra tiene y efectúa. Digo esto porque en
muchas ocasiones cuando de nuestra boca sale ésta
pequeña palabra, el resultado rara vez es agradable.
Pensemos en esto por un momento, ¿qué reacción obtuvimos
de una persona la ultima vez que le dijimos NO? La
realidad de todo es que no siempre podemos decir que si
a todo; existen numerosas cosas a la que debemos y
tenemos que decir que “no.” Pero cuando decimos “no” a
algo, en casi toda ocasión esto produce una actitud
negativa, esto es especialmente verdad concerniente a
nuestros hijos. Cuando le decimos a nuestros hijos “no
puedes hacer eso,” o “no puedes reunirte con esa
persona,” o “no puedes salir a ese lugar,” en casi toda
ocasión esto causa que ellos caigan en rebeldía y que
sus actitudes sean completamente negativas y en
ocasiones falta de respeto. Claro ésta en que rara vez
un padre responsable le dice que no a su hijo debido a
un capricho. En toda ocasión cuando un padre le prohíbe
algo a su hijo es porque existe una muy buena razón,
¿verdad? Ahora preguntémonos, ¿se aplica todo esto a
Dios? Claro está en que si. Dios en ocasiones dice NO,
pero ¿por qué nos dice Dios NO en ocasiones? Pasemos
ahora a la palabra de Dios y exploremos éste tema.
Hebreos 4:13
- Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su
presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y
abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta.
Ahora bien, antes de proceder con nuestro estudio nos
será necesario establecer algo; nos será necesario
establecer nuestra identidad. Preguntémonos ahora,
¿quien somos? La respuesta a esta pregunta no es
difícil de encontrar, y la podemos ver a primera vista
en 1 Pedro 2:9 cuando
leemos “Mas vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,
para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de
las tinieblas a su luz admirable.” Dile a la
persona que tienes a tu lado, yo soy especial para
Dios. Todos nosotros que estamos aquí somos muy
especiales para Dios. Él nos ha llamado, nos ha
perdonado, y nos ha redimido de todo pecado. Él nos ha
entregado el regalo prefecto; un regalo que no puede ser
comprado con todo el oro y plata en el universo; un
regalo que nadie más es capaz de poder entregárnoslo.
Él nos ha entregado el regalo de la salvación. No fue
porque lo merecíamos, no fue porque lo ganamos, sino fue
por Amor y gracia. Fíjense bien como nos dice la
Palabra en Efesios 2:8-9
cuando leemos “Porque por gracia sois salvos por
medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe.”
Así que por Su gracia y amor ahora nosotros podemos
decir que hemos obtenido la salvación, pero también
podemos decir algo aun más impactante que eso. Ahora
también podemos declarar sin que quepa duda alguna una
parte de nuestra nueva identidad al llegar a nuestro
caminar cristiano. La primera parte de nuestra nueva
identidad queda bien establecida; la Palabra nos dice
que somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios.” Somos muy
especiales para Dios, pero la pregunta que debemos
hacernos ahora es, ¿qué tan especiales somos? La
Palabra nos dice en Gálatas
3:25-27 cuando leemos “Pero venida la fe, ya
no estamos bajo ayo, 26pues todos sois hijos
de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27porque
todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de
Cristo estáis revestidos.” Y en
Gálatas 4:4-7 encontramos
“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios
envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
5para que redimiese a los que estaban bajo la
ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
6Y por cuanto sois hijos, Dios envió a
vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual
clama: !!Abba, Padre! 7Así que ya no eres
esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios
por medio de Cristo.” Fíjense también en lo que
encontramos en 1 Juan 3:1
cuando leemos "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre,
para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el
mundo no nos conoce, porque no le conoció a él."
¿Se han dado cuenta de lo impactante que es la segunda
parte de nuestra identidad? Ahora somos hijos del
creador del universo; somos hijos del Dios todo
poderoso. Dile a la persona que tienes a tu lado, somos
hijos de Dios. Con nuestra identidad ahora bien
establecida, continuemos ahora con nuestro estudio de
hoy. Ahora, deseo que sepamos y que la mayoría de los
versículos que usamos para establecer nuestra identidad
fueron escritos por el apóstol Pablo. En este mismo
momento esto que les acabo de decir no tiene mucho
sentido, pero les garantizo que si lo tendrá según
progresemos en nuestro estudio.
Como les dije hace un breve momento, como padres
responsables en ocasiones nosotros tendremos que decir
que no a nuestros hijos. Le negamos ciertas cosas
porque como padres responsables nosotros basamos
nuestras decisiones en nuestras experiencias y
conocimientos. Nuestra experiencia y conocimiento nos
permite llegar a conclusiones que estimamos le servirán
a nuestros hijos de bendición. Pero el problema está en
que en la mayoría de los casos ellos no logran entender
por qué nosotros le negamos ciertas cosas; lo que sucede
es que en casi toda ocasión ellos se enfadan con
nosotros y en ocasiones se vuelven rebeldes.
Desdichadamente esto también sucede con muchos creyentes
en cuanto a su relación con nuestro Padre celestial.
Sucede porque en la mayoría de los casos nosotros no
logramos entender por qué Dios nos niega ciertas cosas.
Sucede porque al igual que nuestros hijos no logran
entender nuestra manera de pensar y ver las cosas,
nosotros no logramos y quizás nunca lograremos entender
de la manera que Dios piensa. Esto es algo que nuestro
Padre sabe muy bien, y nos habla acerca de ello como
encontramos en Isaías 55:8-9
cuando leemos “Porque mis pensamientos no son
vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos,
dijo Jehová. 9Como son más altos los cielos
que la tierra, así son mis caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos.” Así que nosotros por mucho que
tratemos nunca lograremos entender la mente de Dios,
pero de algo que si podemos estar muy seguros es de que
al igual que todo padre que ama a su hijo solo desea lo
mejor para él. Dios solo desea lo mejor para cada uno de
nosotros. Fíjense bien como esto queda claramente
declarado en Jeremías 29:11
cuando leemos “Porque yo sé los pensamientos que
tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de
paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
En realidad existen dos razones por la que Dios nos
puede negar algo; número uno, la rebeldía y/o el pecado;
número dos, lo que pedimos o queremos no se conforma a
Su propósito. Exploremos ahora éstas dos razones para
ver si lo que les digo tiene sentido o no.
La primera razón; rebeldía y/o pecado.
Creo sin duda alguna que el mejor ejemplo que podemos
encontrar en la Biblia acerca de esto es Moisés. Como
todos sabemos, Moisés fue un gran hombre de Dios.
Moisés fue el hombre que Dios uso para liberar Su pueblo
de la esclavitud a Egipto, y a quien Dios le hablo
directamente entregándole las leyes, las cuales han
influenciado todo aspecto de la humanidad desde ese
entonces. La desobediencia y rebeldía de Moisés causo
que Dios le negara lo que él más quería, y por lo que él
había estado luchando por largo tiempo. Fíjense bien en
lo que aconteció en Números
20:7-12 cuando leemos "Y habló Jehová a
Moisés, diciendo: 8Toma la vara, y reúne la
congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña
a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás
aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a
sus bestias. 9Entonces Moisés tomó la vara de
delante de Jehová, como él le mandó. 10Y
reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la
peña, y les dijo: !!Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de
hacer salir aguas de esta peña? 11Entonces
alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos
veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación,
y sus bestias. 12Y Jehová dijo a Moisés y a
Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme
delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis
esta congregación en la tierra que les he dado."
Aunque Moisés fue una persona de extrema importancia en
el judaísmo, Dios no le permitió entrar en la tierra
prometida. Esto es algo que queda bien declarado en
Deuteronomio 32:51-52
cuando leemos "...por cuanto pecasteis contra mí en
medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de
Cades, en el desierto de Zin; porque no me
santificasteis en medio de los hijos de Israel. 52Verás,
por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás
allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel."
Quiero que también notemos algo de suma importancia,
quiero que notemos que esto no sucedió sin que Moisés
tratara de cambiar la mente de Dios. Moisés oró a Dios
pidiéndole que cambiara su mente. Fíjense bien lo que
sucedió según encontramos en
Deuteronomio 3:23-26 cuando leemos "Y oré a
Jehová en aquel tiempo, diciendo: 24Señor
Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu
grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el
cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las
tuyas? 25Pase yo, te ruego, y vea aquella
tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen
monte, y el Líbano. 26Pero Jehová se había
enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me
escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de
este asunto." Aunque Dios uso a éste siervo tan
poderosamente, y aunque Moisés fue uno de los personajes
más importante en el judaísmo, Dios no comprometió Su
palabra por él. La rebeldía de Moisés causo que Dios le
dijera NO. Hermanos y de aquí tenemos mucho que
aprender, existen muchas personas que piensan que pueden
continuar conduciendo una vida rebelde, que pueden
continuar haciendo lo que va en contra de la voluntad de
Dios, y que con asistir a los cultos o funciones de la
iglesia cumplen con Dios, pero la realidad del caso es
que las cosas no funcionan así. La rebeldía y el pecado
causara que nuestras oraciones no sean escuchadas, y
encenderá la ira de Dios sobre nosotros. Fíjense bien
como esto queda bien reflejado en
Jeremías 7:16 cuando
leemos "Tú, pues, no ores por este pueblo, ni
levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues;
porque no te oiré." Existen muchos que piensan que
pueden continuar viviendo fuera de la voluntad de Dios y
que no serán vistos, y esto es verdad en cuanto al
hombre. Nosotros podemos ocultar cualquier cosa de la
vista de los hombres, pero como vimos en el pequeño
versículo con el que abrimos hoy, “Y no hay cosa
creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien
todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de
aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Así que si
continuas una vida de rebeldía, en otras palabras una
vida de pecado, entonces de Dios escucharas la respuesta
que no deseas oír. De Dios escucharas ¡NO! Escucharas
un NO de Dios porque una gran realidad es que nosotros
fuimos llamados a algo muy diferente. Fíjense bien lo
que nos dice la Palabra en
Colosenses 3:5-7 cuando leemos “Haced morir,
pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza,
pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es
idolatría; 6cosas por las cuales la ira de
Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7en
las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo
cuando vivíais en ellas.” Pudiéramos continuar
explorando éste tema por largo rato, pero creo que ya
todos han obtenido el punto principal. Dile a la
persona que tienes a tu lado, la rebeldía te separa de
las bendiciones.
La segunda razón; lo que pedimos o queremos no se
conforma a Su propósito.
Para el creyente fiel existe un propósito en todo lo que
Dios hace. Debido a que existe un propósito en todo lo
que Él hace, en ocasiones también escucharemos un NO de
Dios. Como establecimos hace un breve momento, Dios
desea lo mejor para cada uno de nosotros. Dios nos ama y
desea bendecir nuestra vida en todo momento, desea
apartarnos del sufrimiento y/o dolor, pero en ocasiones
estas cosas no serán apartadas de nosotros porque en
ellas existe Su propósito. En ocasiones oraremos para
que Dios aparte de nosotros una situación o un
sufrimiento, pero de Él escucharemos NO, y al escuchar
esto llegaremos a pensar que Dios se ha olvidado de
nosotros, o quizás que a Él no le importa nuestra
situación. Llegaremos a pensar esto porque como
establecimos hace un breve momento también, nosotros
nunca podremos entender completamente de la manera que
Dios piensa. Pero el hecho de que no podamos entender
Su manera de pensar y actuar no quita de que existe un
propósito de Dios en todo. El mejor ejemplo que podemos
emplear para entender bien este punto es nuestro Señor
Jesucristo. Nuestro Señor sabía muy bien por lo que Él
tendría que pasar. Fíjense bien como Él les dijo a los
discípulos como encontramos en
Lucas 24:7 cuando leemos "…Es necesario que el
Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres
pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer
día." Nuestro Señor sabía muy bien que Él tendría
que sufrir la muerte más horrible que se le podía dar a
una persona. Éste tipo de ejecución era considerado tan
cruel que los ciudadanos romanos eran exentos de
sufrirla. Claro está en que como hombre de carne y
hueso Jesús no quería tener que sufrir de esa forma.
Esto es algo que queda bien declarado en
Marcos 14:34-36 cuando
leemos "Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la
muerte; quedaos aquí y velad. 35Yéndose un
poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese
posible, pasase de él aquella hora. 36Y
decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para
ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero,
sino lo que tú." Pero no obstante Su clamor, Jesús
del Padre escucho NO. ¿Por qué escucho Jesús “no”? Lo
escucho porque el propósito de Dios es que todos en el
mundo alcancen la salvación; el propósito de Dios es que
todos en el mundo tengan la oportunidad de permanecer en
su presencia, y esto es algo que solo se podía lograr
con el sacrificio del único hombre perfecto que ha
existido en éste mundo, y su nombre es Jesús.
Hermanos, si Dios le hubiera dicho que si a la oración
de Jesús en éste instante, entonces nosotros no
estaríamos aquí en el día de hoy. Como les dije existe
un propósito de Dios en todo, pero en ocasiones nosotros
no llegamos a entender por qué suceden las cosas, o por
qué se nos niega algo. Esto seguramente fue el caso con
Pablo, se acuerdan que les dije que deseaba que notaran
muy bien que la mayoría de los versículos que empleamos
para establecer nuestra identidad fueron escritos por
Pablo, ¿verdad? Pero, ¿sabían ustedes que la razón por
la que tenemos estos versículos es porque Dios le dijo
que NO a Pablo? ¿Cómo dice pastor? Permítanme
explicarles esto brevemente. En
Hechos 16:6-7 leemos "Y atravesando Frigia y
la provincia de Galacia, les fue prohibido por el
Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; 7y
cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero
el Espíritu no se lo permitió." Con esto aquí vemos
que Pablo tenia un plan de cómo haría las cosas, vemos
que él deseaba ir a otros lugares para proclamar el
evangelio de Jesucristo, pero también vemos que Dios no
se lo permitió. Dios no le permitió que no fuese a esos
lugares porque Él no quería que ellos escucharen el
mensaje de salvación; Dios no se lo permitió porque
existía un propósito mayor a cumplir. Dios no le
permitió que fuera a esos lugares, sino que lo fue
conduciendo hasta llegar a Roma, lugar donde fue
encarcelado. ¿Cuántos pueden ver el gran propósito de
Dios en esto? Dile a la persona que tienes a tu lado,
existe un propósito de Dios. Quizás algunos estén
pensando que no puede existir un propósito de Dios en
esto, pero les aseguro que si. ¿Cuál era el propósito
de Dios en esto? Hermanos desde esa cárcel romana Pablo
escribió todos los versículos que nosotros empleamos en
el día de hoy para establecer nuestra identidad, y desde
esa cárcel romana Pablo escribió casi la mitad de lo que
nosotros conocemos hoy como el Nuevo Testamento. Dios
le dijo que no al apóstol cuando quiso ir a otros
lugares para predicar el evangelio porque desde esa
cárcel romana Pablo nos dio a conocer a nosotros hoy la
Palabra de Dios.
Para concluir.
Como Padre responsable Dios no siempre nos dará lo que
pedimos. En ocasiones escucharemos esa respuesta que no
queremos escuchar. De Dios escucharemos NO. Pero al
escuchar ésta respuesta debemos examinar nuestra vida y
tratar de determinar cual pueda ser la razón.
Recordemos siempre que si continuamos conduciendo una
vida de rebeldía y/o pecado, entonces tenemos muy bien
garantizado que nuestras oraciones y suplicas no serán
escuchadas. Dios es santo y no puede habitar en la
suciedad y podredumbre que es el pecado. Recordemos
siempre lo que nos dijo el Señor en
Mateo 5:48 cuando leemos
"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que
está en los cielos es perfecto." No permitamos que un
NO de Dios nos aleje de Su presencia; no permitamos que
un No de Dios nos conduzca a la rebeldía, sino
recordemos siempre un que NO de Dios puede ser debido a
nuestra propia falta, o culpa, y esto es algo que
podemos inmediatamente rectificar. Al escuchar un No de
Dios no endurezcas tu corazón y pienses que Él se ha
olvidado de ti, o que Él no ve lo que está sucediendo.
Recuerda lo que encontramos en Su Palabra cuando leemos
“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su
presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y
abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta.” Dios esta presente en la vida de un
creyente fiel, y está muy conciente de lo que sucede en
ella.
© Copyright José R. Hernández