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Obispo José R. Hernández

Caminando en el Espíritu

En el día de hoy vamos a estudiar acerca de la batalla que todos nosotros luchamos a diario.  Hoy no estaremos estudiando acerca de la guerra espiritual, sino estaremos explorando nuestra batalla contra la carne.  Hoy estaremos explorando esa batalla que luchamos a diario con nosotros mismos.  La batalla en contra de la carne es algo que en ocasiones se nos hace bien difícil.  Digo que se nos hace difícil porque una gran realidad es que a la mayoría de nosotros nos cuesta mucho trabajo dejar atrás el hombre viejo.  Nos cuesta mucho trabajo cambiar de lo que éramos a como Dios nos quiere que seamos.  Pero en el día de hoy vamos a descubrir el secreto que nos permitirá hacer ese cambio tan drástico, y que nos conducirá a vivir según la voluntad de Dios y no la nuestra.  Así que para poder obtener ésta gran victoria hoy vamos a estudiar acerca de la manera que tenemos que ver las cosas y de la manera que tenemos que vivir.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

Romanos 8:5-14 - Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 12Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.  

Algo que sucede con frecuencia es que nosotros mismos nos encerramos en prisiones de hábitos.  Digo esto porque todos aquí tenemos diferentes maneras de actuar o reaccionar al confrontar una situación o dificultad.  Pero cuando tomamos el tiempo de reflexionar en nuestra manera de actuar en diferentes ocasiones, entonces descubrimos que la mayoría de las veces nosotros reaccionamos o actuamos según los impulsos de la carne, y no según la voluntad de Dios.  Por ejemplo;  no sé a cuantos de ustedes le ha pasado esto, pero tal parece que cuando uno más apurado está es cuando nos toca manejar detrás de la persona más lenta del mundo.  ¿Saben de quien les hablo?  Porque tiene que ser la misma persona siempre.  Ese día cuando por una razón u otra nos hemos levantado tarde, o se nos ha hecho tarde para salir de la casa al trabajo o a la iglesia; ese es el día cuando nos toca ir detrás de ésta persona que aparentemente no tiene ni una preocupación en su mente.  Por supuesto, también nos vemos encerrado entre él y el trafico a nuestro alrededor; esto por supuesto no nos permite acelerar y pasar este vehículo que en nuestros ojos y manera de pensar en ese momento, lo único que esta haciendo es bloqueando él trafico.  Me acuerdo de algo que mi abuelo decía en ocasiones similares, él decía “no hay suerte para el hombre honrado.”  ¿Entonces qué hacemos? La mayoría de las veces nos dejamos llevar por los impulsos de la carne.  En lo único que podemos pensar es que ésta persona nos hará llegar tarde o mucho más tarde de lo que pensábamos, algo que nos irrita y causa que nos enfademos.  Es por eso que no es fuera de lo común ver como algunos al encontrarse con ésta situación o cosas similares sacan su cabeza por la ventana del automóvil y le gritan algo como “¡que Dios te bendiga!”.  En otras palabras nos dejamos llevar por las emociones e impulsos de la carne.  Nos dejamos llevar por los hábitos viejos; nos dejamos llevar por ese hombre viejo que aun vive en algunos de nosotros.  Pero toda persona que acepta a Cristo como su Rey y Salvador ha sido liberada de ese hombre viejo.  Fíjense como esto es algo que queda bien declarado 2 Corintios 3:17 cuando leemos “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”  Pero no obstante esto muchos continúan luchando en contra de si mismo, y desdichadamente continúan perdiendo la batalla.  Pero entonces la pregunta es, ¿cómo podemos deshacernos por completo del hombre viejo?  La respuesta es fácil y la encontramos en los versículos que acabamos de leer.

Fíjense bien en lo que leemos aquí “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”  Estos cuatro versículos nos enseñan exactamente lo que tenemos que hacer para deshacernos del hombre viejo.  Para poder deshacernos del hombre viejo lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra manera de pensar.  Tenemos que tomar el tiempo de pensar en las cosas y preguntarnos antes de actuar ¿le agradaría lo que estoy haciendo o voy a hacer a Dios?  Tenemos que tomar el tiempo de escuchar la voz del Espíritu Santo que ahora mora en nosotros.  Tenemos que escuchar la voz de Dios.  En otras palabras, tenemos que detener esa voz de la carne y escuchar al Espíritu Santo.  Tenemos que mantenernos en una comunicación constante, mantenernos en paso con nuestro Padre celestial; es como nos dice la Palabra en Gálatas 5:25 cuando leemos “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”  Como les dije, yo sé que en ocasiones se nos dificulta mantenernos siempre en el espíritu; yo sé que la batalla contra nuestra carne es difícil, ya que yo no soy exento de ella.  A mi también me toca luchar a diario así que sé que en ocasiones puede ser algo difícil, pero fíjense bien que dije difícil y no imposible.  Sé que en ocasiones es difícil, pero también sé que si podemos ser victoriosos.  No porque tengamos más fuerza que nadie, sino porque como nos dice Filipenses 4:13todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”  Dile a la persona que tienes  tu lado, si podemos.  Si podemos, y tenemos que deshacernos de esa manera de pensar que desagrada a Dios; tenemos que deshacernos de esos pensamientos y sentimientos impuros y negativos.  Pero esto es algo que solo lograremos cuando permitimos que el Espíritu Santo guié cada uno de nuestros pasos. 

La Palabra nos dice “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 12Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”  En otras palabras, tenemos que aprender a caminar con el Espíritu Santo en todo momento, y tenemos que aprender a confiar en Su poder. Una vez que aprendemos a confiar en Su poder, una vez que aprendemos a mantenernos en contacto con Él, entonces encontraremos que Él nos enseñara como hacer las cosas, encontraremos que Él nos dirigirá en toda situación.  Nosotros todos podemos tratar de resolver las cosas por nuestra propia fuerza, pero la realidad del caso es que si no nos dejamos guiar, si no escuchamos la voz de Dios, pues simplemente fracasáremos.  El Espíritu Santo es quien nos guía a como sobrevenir los impulsos de la carne, quien nos da convicción de nuestros pecados, quien nos fortalece para derrotar las tentaciones y vencer en las tribulaciones.  En estos versículos encontramos un mensaje poderoso que nos revela de la manera tenemos que vivir y actuar.  Digo esto porque si decimos que somos cristianos, si verdaderamente hemos tenido un encuentro con Cristo, pues entonces no podemos dejarnos llevar por los impulsos de la carne.  Es como encontramos en 2 Corintios 5:17 cuando leemos “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”  Dile a la persona que tienes a tu lado, permite que el Espíritu te guíe. 

Cuando nos dejamos guiar por el espíritu Santo, entonces aprendemos a confiar más en Dios que en nuestras habilidades.  Aprenderemos que por mucho que nosotros podamos hacer, en realidad no podremos obtener una victoria total sobre las situaciones, tribulaciones o dificultades por nuestras propias fuerzas.  Pero como les dije al inicio, nosotros mismos nos encerramos en prisiones de hábitos.  Les digo esto porque todos aquí estamos acostumbrados a ser de cierta manera.  Todos aquí a través de nuestra vida nos hemos acostumbrados a ser tal como somos, y el cambio que necesitamos hacer no siempre sucede de inmediato.  Les puedo decir que yo soy muy diferente ahora de cómo era cuando primero llegue a los caminos del Señor.  Pero una vez que comprendí "deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne,"  entonces mi vida cambio por completo.  

De nuestra vida tiene que desaparecer todas esas cosas que desagradan a Dios.  Recordemos siempre lo que nos advierte aquí el apóstol cuando leemos “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis." Tenemos que dejar al hombre viejo en el lugar que se merece, dejarle sepultado.  No podemos andar y actuar de la manera que una vez fuimos; fíjense como esto es algo que queda muy bien declarado en  Romanos 12:1-2 cuando leemos “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  En otras palabras para poder obtener éxito sobre los impulsos de la carne, tenemos que aprender a caminar en el espíritu en todo momento; Pablo lo dijo mejor cuando dijo "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Permítanme ilustrarles éste punto de otra manera para que me entiendan bien.  Todos nosotros aquí hemos formado opiniones de cómo las personas deben comportarse y actuar, ¿verdad?  Por ejemplo, estoy seguro que todos nosotros nos hemos escandalizados cuando escuchamos acerca de cómo  oficiales de la ley y/o funcionarios del gobierno han cometido un delito, y han sido arrestados,  ¿verdad?  ¿Por qué nos hemos escandalizados?  Nos hemos escandalizados porque nosotros sujetamos a éstas persona a un estándar más alto.  Nuestra opinión es que estas personas más que nadie deberían actuar correctamente; que estas personas más que nadie deberían respetar las leyes.  ¿Por qué les he dicho todo esto?  Se los he dicho porque como hijos de Dios que somos, nosotros también somos sujetados a un estándar más alto.  Es por eso que de nuestra boca nunca deben salir palabras o consejos según un impulso de la carne, sino según la voluntad de Dios que ahora conocemos.  Recordemos lo que encontramos en 1 Pedro 4:11 cuando leemos “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”  Recordemos que el mundo nos está vigilando, esperando el momento oportuno para criticarnos y para juzgarnos.  Como los hijos de Dios, el mundo espera mucho más de nosotros de lo que pueda esperar de otra persona.  Si decimos que somos cristianos entonces el mundo espera que nos amemos los unos a los otros, y que de nuestra boca salgan palabras de sabiduría que alientan, y no que destruyen.  Fíjense bien lo que encontramos en Efesios 4:29 cuando leemos “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”  Y también en 1 Tesalonicenses 5:11 cuando leemos “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.”  Esto es lo que el mundo espera de nosotros, éste es el estándar al que somos sujetos pero no solo por el mundo, sino por Dios.  Dios demanda que seamos muy diferentes, y es por eso mismo que en 1 Pedro 1:16 encontramos que de nos dice “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”  

Para concluir.  No dejemos que la carne domine nuestra vida.  Si permitimos que los impulsos y deseos de la carne dirijan nuestra vida, entonces nos estamos engañando a nosotros mismos.  Recordemos lo que encontramos en Gálatas 6:7 cuando leemos “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”  Tenemos que ser más espirituales; tenemos que caminar siempre en el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros.  Tenemos que permitir ser guiados en toda situación.  Como hijos de Dios que somos, nuestro Padre espera y demanda que actuemos diferentes al mundo.  Nuestro Padre celestial espera que dependamos de Su sabiduría y guianza en todo momento.  Si encontramos que en ciertas situaciones el hombre viejo sale a la luz, si descubrimos que todavía no hemos eliminado al hombre viejo de nuestra mente, pues entonces tenemos que hacerle morir.  Tenemos que dejar atrás esos impulsos y deseos infructuosos.  Recordemos lo que encontramos en 1 Corintios 10:23 cuando leemos “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”  Confía hoy en Él, y el Espíritu Santo te guiara y enseñara a como debes actuar y comportar en toda situación.  Recuerda hoy estas palabras de sabiduría y vida “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios."

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