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Obispo José R. Hernández

No solo de pan

Llevamos ya varias semanas hablando acerca de la necesidad tan grande que existe que se levanten personas dispuestas a testificar de la gracia, misericordia y amor de Dios.  Como les vengo diciendo desde hace ya tiempo, el mundo se encuentra en muy malas condiciones y mientras más tiempo pasa peor se ponen las cosas.  Es por eso que a diario vemos como se levantan nuevos líderes que clamando servir a Dios sirven al diablo.  Se levantan personas y grupos que lo único que hacen es conducir a muchos lejos de la verdad de Dios, y les entrega directamente en las manos de los poderes de las tinieblas.  Esto es algo que ellos pueden lograr con facilidad porque explotan un gran defecto que toda persona en este mundo tiene, y este defecto es el apetito por las cosas de este mundo.  Ahora no estoy diciendo que no debemos querer superarnos, y no estoy diciendo que existe algo malo en querer lo mejor para nosotros y nuestra familia.  Pero lo que si estoy diciendo y he dicho en numerosas ocasiones es que este deseo no puede ser la fuerza que dirige nuestra vida.  ¿Qué debe dirigir nuestra vida en todo momento?  Esta es la pregunta que estaremos analizando en el día de hoy.

Mateo 4:1-4 - Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.  3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Como todos aquí sabemos, en estos versículos encontramos las tentaciones de Jesús en el desierto.  Y este punto de la historia marca el inicio del ministerio de nuestro Señor Jesucristo.  Y algo que debemos notar es que las tentaciones de Jesús ocurrieron directamente después que Jesús fuera bautizado.  Esto es algo que queda bien reflejado en Lucas 4:1 cuando leemos “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto.”  ¿Por qué debemos notar este detalle?  Debemos notar este detalle porque en el encontramos una gran verdad, y esta verdad es que toda persona que hace un compromiso con Dios, y toda persona que comienza una vida en obediencia a Dios será tentada a dejarlo todo a un lado.  Digo esto porque cuando analizamos detalladamente lo que ocurrió en este instante, no es difícil discernir que eso mismo fue lo que sucedió.  ¿Por qué fue Jesús tentado en este momento?  Jesús fue tentado en este momento porque como les dije, Él estaba a punto de iniciar su ministerio.  Jesús estaba a punto de iniciar el ministerio más importante que ha existido en el mundo.  Jesús estaba a punto a iniciar el ministerio que determinaría y determina la vida futura de todo ser humano, y Satanás quería destruir este ministerio antes que pudiese comenzar.  Hermanos y esta táctica es una que nuestro enemigo continua usando.  Los poderes de las tinieblas continúan destruyendo ministerios importantes, ministerios que pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte de una persona.  ¿Cómo lo hace?  Lo hace usando la misma táctica que uso con Jesús. 

Una cosa muy real es que el diablo es un ser muy astuto y sabe exactamente cuando es el mejor momento para tentarnos.  Permítanme explicarles esto de otra manera para que entiendan bien lo que les digo.  Como todos sabemos el diablo es un ser bien astuto, y es destacado en la Biblia como la serpiente.  Esto es algo que encontramos en Génesis 3:1 cuando leemos “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”  Con esto en mente deseo que pensemos ahora por un breve momento en la serpiente.  La serpiente no es un animal veloz, la serpiente no es un animal poderoso, pero si es un animal absolutamente peligroso.  Digo esto porque la serpiente es capaz de matar una presa mucho más grande y poderosa que ella.   ¿Cómo lo hace?  Debido a que no es un animal veloz y poderoso, en realidad solo puede usar dos tácticas. La primera táctica es acercarse a su presa lentamente, deteniéndose en determinados instantes para no ser detectada.  El problema con esta táctica es que no funciona siempre debido a que es detectada en la mayoría de los casos y la presa huye.  Pero la segunda táctica es una que si le resulta en casi toda ocasión. 

La segunda táctica es que se esconde, y se paraliza; se mantiene completamente inmóvil, y espera pacientemente a que la presa se le acerque.  Cuando la presa esta a la distancia que le puede alcanzar, entonces como un resorte que ha sido comprimido se tira a alta velocidad y la atrapa.  Demás esta decir que el resultado final siempre es el mismo, la presa muere envenenada o ahogada.  El resultado final es que la presa termina siendo devorada completamente por este animal.  ¿Por qué les he ilustrado esto?  Se lo he ilustrado porque quiero que nos demos cuenta que esta misma táctica fue la que uso el diablo para tentar a Jesús, y es la misma que usara para tentar a todos nosotros.  Fíjense bien como nos dice la palabra para que vean la táctica en acción.  Aquí leemos “Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.”   Fíjense bien que aquí no dice que Jesús fue tentado cuando llego al desierto.  Jesús fue tentado después que llevaba cuarenta días y cuarenta noches en comunión con Dios.  Jesús fue tentado en su momento de necesidad, y en su momento de debilidad.  La palabra nos dice que “tuvo hambre.”  En este momento Jesús tenía una gran necesidad, y estaba débil físicamente.  Y el diablo, como la serpiente, estaba pacientemente esperando el momento oportuno y se lanzo al ataque para tratar de desviarle del camino que el Padre le había trazado.  El diablo trato de destruir el ministerio que el Padre le había entregado antes de que iniciara.  Igualmente hace con nosotros.  Todos sabemos que Dios nos ha encomendado una misión.  Todos sabemos que fuimos escogidos del mundo para servir el propósito de Dios aquí en la tierra.  Fuimos escogidos, purificados y santificados.  Fíjense como esto queda bien claro en 1 Pedro 2:9 cuando leemos “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.  Fuimos escogidos, purificados y santificados, pero todo esto con un propósito, y el propósito es como nos dice aquí, es para que “anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”  Pero desdichadamente muchos han caído presa de Satanás, y no cumplen o dejan de cumplir a lo que fuimos llamados.  No es porque estén pasando un hambre de comida, aunque en ocasiones si puede ser, sino más bien es porque tienen un apetito por el pan de este mundo.  ¿De qué les hablo?  Les hablo de todas esas cosas que el mundo nos ofrece, pero que solo sirven para alejarnos de la presencia de Dios. 

Una realidad del ser humano es que todos están hambrientos de ser aceptados y amados por aquellos que nos rodean, ¿verdad?  Sin duda alguna esta es una necesidad de toda persona, y esta misma necesidad es el pan de este mundo.  Ser aceptados y amados por aquellos que nos rodean es el pan que satisface esa hambre.  Hermanos y este fue el pan que el diablo trato de que Jesús produjera en el desierto.  Un pan que supliría Su necesidad inmediata, un pan para satisfacer Su hambre física.  Y si Él hubiese cedido a esa tentación, el propósito de Dios hubiera sido detenido.  ¿Cuál fue el propósito de Dios?  La respuesta a esto es fácil y la encontramos en Juan 6:35 cuando leemos “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.”  Dile a la persona que tienes a tu lado, Jesús es el pan de vida.  Existen muchos que buscan ser aceptados y amados por todos aquellos que les rodean, ya que esto les sirve como tipo de sustento.  Pero una gran realidad es que nuestro sustento solo es uno, y su nombre es Jesús.  Es por esta misma razón que Jesús al ser tentado le contesto  “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”  ¿Por qué contesto Jesús de esta manera?  Él contesto de esta manera porque la Palabra de Dios hace cosas muy importantes en la vida de todo creyente fiel.

La Palabra de Dios nos sostiene y ayuda en momentos de dificultad.  Fíjense bien como encontramos esto bien reflejado en Isaías 41:13 cuando leemos “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.”  La Palabra de Dios nos alimenta.  Fíjense como esto queda bien reflejado en Salmos 145:13-15 cuando leemos “Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones. 14Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. 15Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo.”  La Palabra de Dios es la que sostiene a todo creyentes fiel.  Algo que encontramos bien reflejado en Salmos 37:17 cuando leemos  “Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová.”  La Palabra de Dios sacia nuestro apetito por las cosas de este mundo.  Fíjense bien como esto queda bien declarado en Mateo 6:33 cuando leemos “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  Dile al hermano que tienes a tu lado, la Palabra de Dios nos sacia.  

La Palabra de Dios nos fortalece para poder perseverar.  Es por eso que en Efesios 6:10 encontramos que se nos dice “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” Hermanos y una gran realidad es que para poder fortalecernos en el Señor tenemos que conocerle a más profundidad, y de la única manera que lograremos esto es a través de la Palabra de Dios.  La Palabra de Dios nos fortalece dejándonos saber que cuando nos mantenemos fiel nada que el enemigo pueda hacer nos afectara.  Fíjense como esto queda bien reflejado en Jeremías 1:19 cuando leemos “Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” Y también en Isaías 54:17 cuando leemos “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.” Nuestra salvación y nuestra esperanza han venido de Jehová, y es por eso que nunca podemos dejar de decir como encontramos en Filipenses 4:13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”  Dile al hermano que tienes a tu lado, Dios te fortalece.

La Palabra de Dios nos entrega la victoria.  Fíjense como esto queda bien reflejado en Deuteronomio 28:6-8 cuando leemos “Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.  7Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da”.  No importa lo difícil que la situación pueda aparentar, no importa lo poderoso que el enemigo pueda ser, promesa de Dios tenemos.  Fíjense bien como nos dice la Palabra en 1 Juan 5:4 cuando leemos “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”  Y el Señor mismo nos dice en Juan 16:33Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”  Cuando confiamos en Dios y en Su palabra, cuando ponemos Su palabra por delante de todo, entonces tenemos la victoria total sobre todo.  Tenemos la  victoria total no por nuestra fuerza y habilidad, ya que por nuestra fuerza humana nada lograremos, sino la tendremos porque como hijos de Dios la recibiremos por su gracia, misericordia, y poder. Dile al hermano que tienes a tu lado, la Palabra nos entrega la victoria.  

Para concluir.  Muchos son lo que andan hambrientos y sedientos en este mundo, pero la triste realidad es que no están buscando saciarse en el lugar debido.  Existen muchos buscando saciar esa hambre o vació que sienten en las religiones, en creencias falsas, y en todas las demás cosas que existen en este mundo.  Existen muchos que buscan saciar esa hambre con lo material, y todas esas cosas no duraderas de esta vida.  En otras palabras buscan saciar ese vacío o hambre con el pan que ofrece este mundo, pero por mucho que traten nunca lo podrán hacer.  No lo podrán hacer porque solo existe uno capaz de saciar esta hambre; permítanme leerles nuevamente Juan 6:35 cuando el Señor dijo “…Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.”  No busques más saciar tu apetito en lugares donde no lo lograras.  No permitas que el diablo te aparte de los caminos de Dios tentándote a que busques satisfacer tu apetito por las cosas de este mundo.  Recuerda que como creyente fiel tu sustento principal es la Palabra de Dios, y no los deseos infructuosos de la carne.  Fíjense bien lo que encontramos en Romanos 8:7-9 cuando leemos “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;  8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”  Recuerda que como creyente fiel tu primer deber es agradar a Dios en todo momento.  Recordemos como nos dijo el apóstol Pablo en Gálatas 1:10 cuando leemos “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.”  Deja pues de andar tras el pan de este mundo, deja pues de tratar de satisfacer ese vació, esa hambre, y esa sed en los lugares que nunca lo encontraras.  Recuerda bien lo que nos dijo el Señor, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” 

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