Mirad cómo andéis
Yo diría que una de las cosas que
impide que muchos dentro del pueblo de Dios puedan vivir
en paz, disfrutando de las ricas y abundantes
bendiciones que Dios nos da, son los malos recuerdos.
En otras palabras muchos viven prisioneros del pasado y
esto es algo que detiene su crecimiento, y prohíbe que
puedan avanzar hacia la victoria que Dios nos ha
entregado. Es por eso que no es fuera de lo común
escuchar como muchos al hablar solo pueden articular
palabras de derrota y maldición en vez de victoria y
bendición. Pero, ¿es así como debemos comportarnos? Una
gran realidad es que nuestro futuro será determinado
según las acciones y determinaciones que tomamos hoy.
Es por eso que hoy deseo que estudiemos acerca de cómo
debemos comportarnos y lo que debemos estar buscando en
todo momento. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Efesios 5:15-20
- Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como
necios sino como sabios, 16aprovechando bien
el tiempo, porque los días son malos. 17Por
tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea
la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis
con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed
llenos del Espíritu, 19hablando entre
vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales,
cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20dando siempre gracias por todo al Dios y Padre,
en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Ahora, cómo acostumbro a decir,
para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios
tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario
hacer un breve repaso de historia. Pablo escribió esta
carta durante su primer encarcelamiento romanos
alrededor del 60-62 d.C. Su encarcelamiento es algo que
queda bien declarado en Efesios
3:1 cuando leemos “Por esta causa yo Pablo,
prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles.”
Demás esta decir que cuando él escribió todo esto, él
estaba pasando por unos momentos muy difíciles en su
vida, ya que las prisiones de ese entonces no eran nada
como hoy en día. Recordemos que en es entonces no
existían los grupos y movimientos de derechos humanos, y
que la crueldad y maltrato en las prisiones era algo
común. Pero a pesar de toda mala situación, Pablo no
permitió que nada detuviera el propósito de Dios en su
vida. Él no se desanimo ni se descorazono, sino que
continuo su ministerio y escribió esta carta a este
grupo de creyentes que siendo extremadamente ricos en
Cristo, vivían derrotados y como mendigos porque no
tenían el crecimiento para reconocer las riquezas
espirituales que Dios les había entregado. Fíjense bien
como se los dijo el apóstol en
Efesios 2:4-7 cuando leemos “Pero Dios, que es
rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5aun estando nosotros muertos en pecados, nos
dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
6y juntamente con él nos resucitó, y asimismo
nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jesús, 7para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para
con nosotros en Cristo Jesús.”
Ahora bien, cuando tomamos el
tiempo de leer detalladamente y estudiar la epístola a
la iglesia en Efeso, pronto nos damos cuenta de que ésta
epístola no fue escrita con el propósito de corregir un
problema específico en la iglesia. La epístola fue
escrita con el propósito de prevenir que surgieran
problemas, y para alentar a los creyentes a madurar en
Cristo. En otras palabras, la espitota fue escrita con
el propósito de guiar a los creyentes a cómo conducir su
vida de forma agradable a Dios. Pablo escribió esta
carta con el propósito de motivar a los creyentes a
conectarse al poder de su fuente espiritual, para
recibir la fortaleza que les ayudaría en el
comportamiento de su vida diaria. Esto es algo que queda
muy bien reflejado en las palabras del apóstol como
encontramos en Efesios 4:1-2
cuando leemos “Yo pues, preso en el Señor, os ruego
que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis
llamados, 2con toda humildad y mansedumbre,
soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.”
Las palabras claves en este pequeño versículo son “como
es digno de la vocación con que fuisteis llamados.”
Digo que estas son las palabras claves porque si
tuviéramos que describir todos los problemas que
enfrenta la iglesia hoy en día en solo uno, yo diría que
la falta de caminar dignos de la vocación con la que
fuimos llamados seria la mejor descripción. Y es por
eso que no es fuera de lo común escuchar como muchos, al
igual que este pueblo, siendo ricos viven como mendigos,
teniendo la victoria viven derrotados. Manteniendo
estas cosas en mente regresemos ahora a la pregunta de
hoy, ¿es así como debemos comportarnos? Continuemos con
nuestro estudio de hoy para descubrir la respuesta.
Continuando con nuestro estudio
leemos “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no
como necios sino como sabios, 16aprovechando
bien el tiempo, porque los días son malos.” Las
palabras claves aquí son “aprovechando bien el tiempo.”
Digo que estas son las palabras claves porque nuestra
estancia en éste mundo es limitada. Fíjense bien como
lo dijo el salmista en Salmos
90:10 cuando leemos “Los días de nuestra edad
son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta
años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.” Y es algo que
también encontramos muy bien declarado en
Santiago 4:13-14 al leer
“!!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a
tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y
ganaremos; 14cuando no sabéis lo que será
mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es
neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se
desvanece.” La vida es algo frágil y no existe una
persona que tenga garantizado el día de mañana, y es por
eso mismo que somos llamados a aprovechar bien el
tiempo. Sin embargo, existen muchos que continúan
desaprovechando o menospreciando su tiempo aquí en la
tierra. Existen muchos que permiten que los malos
recuerdos o experiencias les detengan de vivir una vida
fructuosa y en victoria. Existen muchos que permiten
que un mal entendido u opiniones les separen de la paz
que Cristo les ha entregado. Existen muchos que siendo
ricos en bendiciones, viven encerrados en las
maldiciones de su pasado. En otras palabras, viven como
necios. ¿Quiénes son los necios? Los necios son todos
aquellos que teniendo ricas bendiciones las
menosprecian, y se piensan pobres y desafortunados. Los
necios son todos aquellos que rodeado de personas que le
aman, se sienten solos y desolados. Los necios son
todos aquellos que pudiendo ser feliz viven agobiados y
agrios. Los necios son todos aquellos que escogen vivir
en contiendas, alimentando la ira de su pasado la cual
no les permite perdonar. Los necios son todos aquellos
que escogen perseverar en su terquedad e ignorar Palabra
de Dios la que nos declara como encontramos en
Romanos 12:17-18 cuando
leemos “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo
bueno delante de todos los hombres. 18Si es
posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con
todos los hombres.” Y lo que el Señor nos dice en
Mateo 6:14-15 cuando
leemos “Porque si perdonáis a los hombres sus
ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre
celestial; 15mas si no perdonáis a los
hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará
vuestras ofensas.” Dile a la persona que tienes a
su lado, “mirad, pues, con diligencia cómo andéis.”
Continuando con nuestro estudio
leemos “Por tanto, no seáis insensatos, sino
entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18No
os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu.” En estos dos
versículos encontramos la respuesta a nuestra pregunta
de hoy, ¿cómo debemos actuar y comportarnos? Debemos
actuar y comportarnos de manera que siempre busquemos la
voluntad del Señor para con nosotros. Debemos actuar y
buscar la voluntad de nuestro Dios en todo momento.
Existen muchos que declaran que no conocen la voluntad
de Dios para con ellos, pero esto es porque la mayoría
de ellos confunden la voluntad de Dios con el llamado a
un ministerio. Pero para aquellos que puedan estar un
poco confusos acerca de esto, hoy todo quedara bien
claro. Escúchenme bien, todos somos llamados a propagar
el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, pero no todos
somos llamados a un ministerio en la iglesia. Que
alguien sirva en un ministerio en la iglesia cae dentro
de la voluntad de Dios, pero esto no es toda la voluntad
de Dios solamente. ¿Qué es la voluntad de Dios para
nuestra vida? La pregunta aparenta ser algo difícil de
contestar, pero en realidad no lo es. Con solo tomar el
tiempo de estudiar la Palabra descubriremos exactamente
la voluntad de Dios para con nosotros. Permítanme
exponerles algunos ejemplos. ¿Qué es la voluntad de
Dios para nuestra vida?
-
En
Colosenses 3:12-14 encontramos que se nos
dice “Vestíos, pues, como escogidos de Dios,
santos y amados, de entrañable misericordia, de
benignidad, de humildad, de mansedumbre, de
paciencia; 13soportándoos unos a otros, y
perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja
contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así
también hacedlo vosotros. 14Y sobre todas
estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo
perfecto.”
-
En 1
Pedro 4:11 encontramos que se nos dice “Si
alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios;
si alguno ministra, ministre conforme al poder que
Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por
Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el
imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
-
En
Romanos 12:14-17 encontramos que se nos dice
“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no
maldigáis. 15Gozaos con los que se gozan;
llorad con los que lloran. 16Unánimes
entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los
humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
17No paguéis a nadie mal por mal;
procurad lo bueno delante de todos los hombres.”
-
En
Juan 13:34 encontramos que el Señor nos dice
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a
otros; como yo os he amado, que también os améis
unos a otros. “
-
En
Efesios 4:22-24 encontramos que se nos dice “En
cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del
viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos
engañosos, 23y renovaos en el espíritu
de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo
hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad.”
Pudiéramos continuar haciendo una
gran lista, pero creo que todos ya tienen un buen
entendimiento acerca de la voluntad de Dios para con
nosotros. La voluntad de Dios para cada uno de
nosotros es que seamos completamente diferentes a lo que
una vez erramos; la voluntad de Dios para con nosotros
es que conduzcamos una vida perseverando en la santidad;
la voluntad de Dios para con nosotros es que imitemos a
nuestro Señor Jesucristo en todo momento, y que Su amor,
misericordia, y poder sea reflejado en todo lo que
somos. Pero, ¿qué detiene que esto suceda en la vida de
muchos? La Palabra nos dice “No os embriaguéis con
vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos
del Espíritu.” Quizás algunos ya estén pensando que
esto no puede contener la respuesta a nuestra pregunta,
ya que ninguno de nosotros nos embriagamos con vino,
pero si piensas así te invito a que pienses de nuevo.
Para que me entiendan bien,
detengámonos aquí por un breve momento y examinemos lo
que es el vino. El vino es el licor alcohólico que se
hace del zumo de las uvas exprimido, y cocido
naturalmente por la fermentación. Al igual que toda
bebida alcohólica el vino es algo que interrumpe el
razonamiento racional, y es algo causa que actuemos y
reaccionemos de una forma muy diferente. Es por eso que
no es fuera de lo común ver como una persona embriagada
dice y hace cosas que con frecuencia hieren o causan un
mal en otros. ¿A dónde voy con todo esto? Hermanos,
existe una gran variedad de cosas que al igual que el
vino interrumpen el racionamiento racional. Por
ejemplo, la ira, la contienda, y la soberbia, para
nombrar solo algunas. Estas son cosas que cuando las
alimentamos nos conducen a actuar y a reaccionar de una
forma muy diferente a lo que Dios espera y demanda de
nosotros. Estas son cosas que nos entorpecen de tal
forma que somos cegados a las bendiciones de Dios que
nos rodean. Desdichadamente existen muchos dentro del
pueblo de Dios que se encuentran en esta misma
situación, se encuentran embriagados por la ira, la
contienda, las malas experiencias, y los remordimientos
de esta vida, de esta forma ignorando lo que encontramos
en Isaías 43:18-19
cuando leemos “No os acordéis de las cosas pasadas,
ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19He
aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la
conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y
ríos en la soledad.” Y también en
2 Corintios 5:17 cuando
leemos “De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas.” Tenemos que dejar de vivir en el
pasado, y movernos hacia el presente de Dios. ¿Cómo
podemos lograr esto? La respuesta la encontramos en la
última sección de los versículos que estamos estudiando
en el día de hoy.
La Palabra de Dios nos dice “hablando
entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos
espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones; 20dando siempre gracias por todo
al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo.” En estos pequeños versículos
encontramos de las dos maneras que nosotros debemos
comportarnos. Número uno; debemos bendecir a todos
aquellos que nos rodean. En otras palabras, nosotros
les podemos servir de bendición a otros en la manera que
hablamos. Y es por eso que en
Efesios 4:29 encontramos que se nos dice “Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que
sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar
gracia a los oyentes.” Recordemos que de nuestra
boca pueden salir palabras de bendición o de maldición.
Generalmente cuando se habla de maldecir, la mayoría de
las personas piensan en cosas como los insultos, la
gritería, las groserías y demás. Pero el maldecir es
mucho más que esto; el maldecir es todo aquello que
podemos decir que puede herir o dañar a aquellos que nos
rodean. Tengamos siempre en mente que si nuestra
manera de expresarnos no refleja todo lo que hemos
aprendido a través de la Palabra de Dios, entonces
nuestras palabras maldicen. Número dos; tenemos que
darle gracias a Dios por todo y en todo. Existen tantas
cosas por la que debemos darle gracias a Dios que no
existe suficiente tiempo para enumerarlas todas. Como he
dicho en más de una ocasión, existe una bendición de
Dios en todo.
Para concluir.
Cómo les dije al inicio, una de las cosas que impide que
muchos dentro del pueblo de Dios puedan vivir en paz,
disfrutando de las ricas y abundantes bendiciones que
Dios nos da, son los malos recuerdos. Muchos viven
prisioneros del pasado lo que detiene su crecimiento, y
prohíbe que puedan avanzar hacia la victoria que Dios le
ha entregado. Existen muchos que al hablar solo pueden
articular palabras de derrota y maldición en vez de
victoria y bendición. Recordemos siempre que nuestro
futuro será determinado según las acciones y
determinaciones que tomamos hoy. Recordemos siempre lo
que nos dice la Palabra de Dios en
Isaías 65:17-18 cuando
leemos “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y
nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más
vendrá al pensamiento. 18Mas os gozaréis y os
alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado;
porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su
pueblo gozo.” Cuando llegamos a los caminos del
Señor, Dios creo todo nuevo. Determinemos hoy conducir
una vida bendecida, dejando entonces de revolver
memorias del pasado, eliminando la ira, la contienda, la
soberbia, y concentrándonos en la voluntad de Dios para
con nosotros. Vivamos en el gozo y la paz que Dios nos
ha dado, y no le permitamos al enemigo que nos aleje de
la voluntad de Dios. No le permitamos al enemigo que
destruya lo que Dios nos ha entregado. Por eso te digo
hoy, “Mirad cómo andéis”.
© Copyright José R. Hernández