No conformándoos
Hoy deseo
iniciar el servicio con un chiste. Resulta ser que había
este pastor de una pequeña iglesia que estaba muy irritado
con uno de los miembros ancianos de su congregación. El
problema era que este anciano se quedaba dormido
profundamente durante todas las predicas. El pastor estaba
tan molesto con esto, que un domingo después del servicio se
acerco al nieto del anciano, y le dijo que le daría un dólar
todos los domingos si mantenía a su abuelo despierto. Esto
funciono fantásticamente. Paso la primera semana, y el
abuelo no durmió. Paso la segunda semana, e igualmente el
abuelo no durmió. Pero a la tercera semana, el abuelo
nuevamente quedo dormido, cosa que nuevamente molesto al
pastor. Después del servicio el pastor se acerco al chico y
le dijo, “¿no te prometí un dólar semanal si mantenías a tu
abuelo despierto?” A lo que el chico respondió, “si pero el
abuelo me da cinco para que no lo moleste.” ¿Qué simpático,
verdad? Esto es algo cómico, pero la realidad del caso es
que también refleja la actitud de muchos creyentes hoy en
día. Digo esto porque la mayoría de las personas hoy en día
no quieren ser molestadas; la mayoría de las personas
disfrutan de cierta estabilidad en su vida, la mayoría de
las personas tienen su manera de pensar establecida y fija,
y no quieren que nada venga a interrumpirla. En otras
palabras, muchos se han conformado con ciertas creencias,
costumbres, y opiniones, de esta manera aceptando lo inmundo
como santo, y lo malo como bueno. Pero ¿es a esto que
estamos llamados? Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
1
Pedro 1:13-16
- Por lo cual, teniendo los lomos de vuestro
entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente
en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es
manifestado: 14 Como hijos obedientes, no
conformándoos con los deseos que antes teníais estando en
vuestra ignorancia; 15 Sino como aquel que os ha
llamado es santo, sed también vosotros santos en toda
conversación: 16 Porque escrito está: Sed santos,
porque yo soy santo.
Como siempre
digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios
tiene para nosotros, nos será necesario hacer un pequeño
repaso de historia. Esta carta de Pedro fue escrita
aproximadamente unos treinta años después de la resurrección
de Jesucristo, y él la dirigió a los creyentes que se
encontraban dispersados como podemos ver en su salutación en
1 Pedro 1:1 cuando leemos “Pedro,
apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en
el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.” Lo que
estaba aconteciendo durante este tiempo es que la iglesia
estaba sufriendo una terrible persecución. Los creyentes en
estos lugares habían sido forzados fuera de sus hogares,
habían tenido que abandonar sus posesiones, propiedades,
amistades, y hasta familiares para tratar de escapar. Así
que lo que encontramos en esta carta es que Pedro se estaba
dirigiendo a un grupo de personas que estaban siendo
perseguidos, mal tratados, acusados falsamente, y
ridiculizados todo por el simple hecho de ser cristianos
como podemos encontrar en 1 Pedro
1:6-7 cuando leemos “En lo cual vosotros os
alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es
necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,
7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho
más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba
con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo.” Así que podemos decir que
Pedro escribió esta carta para darles una perspectiva divina
de estas pruebas y tribulaciones por las que tendrían que
atravesar, para que ellos pudieran superarlas sin que su fe
titubeara. Pedro escribió esta carta porque él sabía que la
amargura del sufrimiento por el que ellos pasaban y les
quedaba por pasar podía fácilmente debilitar el ánimo de
este pueblo, y causar que muchos se apartaran de las
enseñanzas de Jesús. Con esto en mente continuemos nuestro
estudio de hoy.
En el primer versículo que estamos estudiando en el día de
hoy vemos que Pedro les dice “Por lo cual, teniendo los
lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza,
esperad perfectamente en la gracia que os es presentada
cuando Jesucristo os es manifestado.” Pero, ¿por qué es
que Pedro le dice esto a este pueblo? La razón principal es
porque
en ese
entonces lo que se acostumbraba hacer era como encontramos
en Levítico 24:19-20 cuando
leemos “Y el que causare lesión en su prójimo, según
hizo, así le sea hecho: 20 rotura por rotura, ojo
por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a
otro, tal se hará a él.” En otras palabras, el pueblo
de ese entonces acostumbraba a responder a la hostilidad con
venganza de igual o mayor hostilidad. Pero Cristo había
enseñado algo muy diferente acerca de esta manera de ser y
pensar como encontramos en Mateo
5:38-39 cuando leemos “Oísteis que fue dicho: Ojo
por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo:
No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te
hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.”
Pero, ¿qué significa esto para
nosotros? Hermanos, lo que Pedro le dijo a ese pueblo, y lo
que Pedro nos dice a nosotros hoy en día es que si deseamos
obtener la victoria sobre las pruebas que hemos de pasar, lo
primero que tenemos que hacer es concentrarnos en lo
importante. Lo primero que tenemos que hacer es concentrar
todos nuestros pensamientos, y enfocar toda nuestra atención
en nuestra salvación y no en nuestra opinión o deseo. Lo
que tenemos que hacer es dejar de enfocarnos en lo malo, y
enfocar nuestra mente en lo bueno. Fíjense bien como dice
Filipenses 4:8
cuando leemos “Por lo demás, hermanos, todo lo que es
verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro,
todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud
alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”
Dile al hermano que tienes a tu lado, cambia tu manera de
pensar.
Continuando
con nuestro estudio leemos “Como
hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes
teníais estando en vuestra ignorancia.”
Ahora, una gran realidad de nuestro caminar Cristiano
es que Dios nos llama a ser diferentes, y esto es algo que
queda muy evidente aquí cuando leemos “no
conformándoos con los deseos que antes teníais.”
En otras palabras Dios nos llama a superar, y a avanzar al
lugar donde recibiremos Su bendición. Dile al hermano que
tienes a tu lado, Dios desea bendecirte. Dios desea guiar y
bendecir a toda persona que confía en Él. Dios desea guiar
y bendecir a toda persona que se mantiene fiel a Él, y esto
es algo que queda bien claro cuando estudiamos Su Palabra.
Pero algo que también esta bien claro es que para recibir
estas bendiciones, y para ver la gloria de Dios reflejada en
nuestra vida, tenemos que estar dispuestos a movernos de
lugar. Tenemos que estar dispuestos a dejar nuestra
comodidad, y más que todo nuestra conformidad. Tenemos que
estar dispuestos a un cambio total. Dile al hermano que
tienes a tu lado “no
conformándoos.”
La semana
pasada estudiamos acerca de Moisés, y vimos como Dios le
guió a que dejara la comodidad que había encontrado y que
descendiera a Egipto para liberar su pueblo, algo que
encontramos en Éxodo 3:10
cuando leemos “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a
Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de
Israel.” Sin duda alguna aquí vemos que Dios llamo a
Moisés a cambiar su nuevo estilo de vida totalmente.
Haciendo un repaso de los lideres del antiguo testamento
también encontramos a Josué, a quien Dios guió a cruzar el
jordán después de la muerte de Moisés como encontramos en
Josué 1:2 cuando leemos “Mi
siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este
Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a
los hijos de Israel.” Y porque Josué se mantuvo fiel y
le obedeció, Dios le entrego la victoria sobre la ciudad
impenetrable de Jericó como encontramos en
Josué 6:20 cuando leemos “Entonces
el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y
aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la
bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El
pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia
adelante, y la tomaron.” Pudiera seguir citando
ejemplos, pero creo que ya todos tienen muy buena idea de
hacia donde me dirijo con todo esto, ¿verdad? Hermanos, el
punto que les estoy haciendo es que Dios esta buscando a
hombres y mujeres dispuestos a enfrentarse a la batalla sin
temor. Hombres y mujeres dispuestos a hacer grandes cosas
por Su reino, buscando a hombres y mujeres dispuestos a
entregar lo mejor de ellos, hombres y mujeres dispuestos a
dejar la conformidad y confiar en Su palabra. Dios esta
buscando a hombres y mujeres dispuestos a NO conformarse y
acomodarse a las cosas de este mundo. Dile al hermano que
tienes a tu lado “no
conformándoos.”
No
conformarnos a los deseos que antes teníamos significa que
no participaremos de las obras del enemigo. No conformarnos
a los deseos que antes teníamos significa no hacernos
cómplices de la corriente de maldad que arrastra a este
mundo. No podemos ver lo malo sin abrir nuestra boca en
protesta, no podemos aceptar el mal como bien, y ver el bien
como mal. Muy buen ejemplo de todo esto es la decisión de
la corte suprema el 27 de junio del 2005, acerca de los diez
mandamientos.
Este acto fue
la primera declaración principal de esta corte acerca de los
diez mandamientos desde el año 1980, cuando los jueces
prohibieron su exhibición en las escuelas públicas. ¿Qué
decreto este tribunal? Este tribunal decreto por votación
de 5 a 4 que los diez mandamientos no podían ser exhibidos
en las cortes o en edificios del gobierno. La constitución
de este país declara que tiene que existir una separación
entre el estado y la iglesia, y según estos jueces exhibir
los diez mandamientos en estos lugares es una violación de
esa ley porque infiere la religión. ¿Qué es lo que podemos
ver con esto? Lo que podemos ver es que estas personas se
han conformado tanto a la maldad, que han sido cegados a la
realidad. ¿Qué es la realidad? La realidad es que todas
las leyes que existen en este mundo están completamente
fundadas en los diez mandamientos. Lo que podemos ver es
que estas personas se han conformado de tal manera a la
maldad de este mundo, que no pueden ver que si todos en el
mundo siguieran los diez mandamientos, la guerra fuera algo
del pasado, y la armonía reinaría. Pero estas personas, y
muchos en este mundo, ven lo bueno como malo, y lo malo como
bueno. ¿Por qué es esto? Es porque se han conformado con
el mal. Dile al hermano que tienes a tu lado “No
conformándoos.”
Continuando
vemos que se nos dice: “Sino
como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros
santos en toda conversación: 16 Porque escrito
está: Sed santos, porque yo soy santo.” Pero,
¿qué quiere decir esto? Esta porción nos habla simple y
claramente acerca de dejar de satisfacer los placeres
infructuosos de la carne. Nos habla de abstenernos de todas
esas cosas que quizás causen un placer temporario, pero que
nos aleja por completo de la voluntad de Dios. Existen
numerosas cosas que nos causan placer temporario que nos
alejan de la voluntad de Dios, y en ocasiones el placer que
obtenemos es tan bueno que dejar de hacer algo puede ser
algo difícil. Es por esa razón que encontramos que Jesús
nos dice en Lucas 9:23 “Y
decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese
a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” Y quiero
que noten bien que Jesús dijo, “tome su cruz cada día.”
Es importante notar esto porque eso nos deja saber que
nuestra batalla con la carne es algo constante. Permítanme
exponerles dos ejemplos para que me entiendan mejor.
Existen
muchos que todavía buscan la paz y el regocijo en cosas como
el alcohol y las drogas, esto es algo de sumo peligro ya que
nuestro enemigo tomara ventaja de ello para hacer al
creyente caer como se nos advierte en
1 Pedro 5:8 cuando leemos “Sed
sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como
león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”
Pero no obstante esta clara advertencia, no es fuera de lo
común encontrar como muchos buscan su felicidad en una
botella, o en algo químico. Existen otros que buscan la
felicidad en la fornicación y el adulterio, y esto es algo
que también es claramente condenado por Dios como
encontramos en 1 Corintios 6:9-10
cuando leemos “No sabéis que los injustos no heredarán el
reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los
idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que
se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los
avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los
estafadores, heredarán el reino de Dios.” Pero la
Palabra aquí esta bien clara y dice “No erréis.”
Ahora, deseo detenerme aquí y hacer una aclaración.
Con esto que
les he dicho no estoy diciendo, ni implicando, que alguno
aquí hace esas cosas. Pero lo que si les puedo decir con
confianza es que desdichadamente, ambos ejemplos pueden ser
fácilmente encontrado en casi toda congregación. Pero las
preguntas que debemos hacernos es ¿por qué sucede esto?
¿Por qué pueden estas cosas suceder dentro del mismo pueblo
de Dios? La razón es porque la mayoría de los creyentes, y
la mayoría de los líderes se han conformado a la maldad del
mundo. La mayoría se han conformado al pensamiento “por una
vez que se haga no pasa nada.” La mayoría se ha conformado
al pensamiento “una aventura no es de importancia.” La
mayoría está más interesado en satisfacer sus necesidades y
realizar sus deseos que en predicar la verdad de Dios, esto
es algo que se nos advierte claramente en
2 Timoteo 4:3-4 cuando
leemos "Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana
doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amotonarán
maestros conforme á sus concupiscencias, 4 Y
apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas."
Es por esta razón que en casi todo lugar solo se escucha
mensajes de prosperidad, y muy poco el llamado al
arrepentimiento.
Pero
escúchenme bien porque la palabra de Dios nos dice “No
conformándoos.” Escúchenme bien porque la Palabra de
Dios nos dice en Romanos 3:23
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la
gloria de Dios.” Escúchenme bien porque la Palabra de
Dios nos dice en Marcos 1:14-15
"Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea
predicando el evangelio del reino de Dios, 15
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha
acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. "
Escúchenme bien pueblo, porque la Palabra de Dios nos dice
en Hechos 3:19 "Así que,
arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros
pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos
de refrigerio."
Para
concluir.
La palabra nos dice “Sed
santos, porque yo soy santo.”
Esto significa que no
podemos dejarnos dominar por la carne, no podemos dejarnos
vencer por el mal, sino tenemos que vencer con el bien que
ahora existe en cada uno de nosotros, fíjense bien como lo
dijo Pablo en Romanos 12:21
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el
mal.” Dile al hermano que tienes a tu lado “No
conformándoos.” La Palabra nos dice “No
conformándoos.” Esto significa que tenemos que ser
diferentes. Esto significa que no podemos adaptarnos a las
cosas de este mundo. Esto significa que no podemos pensar y
razonar de la manera que lo hace este mundo. Esto significa
que tenemos que vivir en santidad, conducir vidas justas,
puras, limpias, y moral para Dios. Esto significa que no
podemos contaminar nuestro cuerpo y nuestro espíritu con el
pecado y la corrupción que domina este mundo.
No podemos
contaminar nuestro espíritu con la lascivia de la carne. No
podemos contaminar nuestro espíritu no con la lujuria de los
ojos. No podemos contaminar nuestro espíritu no con el
orgullo de esta vida. Estamos llamados a ser santos, esto
significa que tendremos que abstenernos de hacer muchas
cosas. “Sed santos” significa que tenemos que
controlar los deseos infructuosos de la carne. Tenemos que
apartarnos de la inmundicia, no podemos conformarnos a las
costumbres y tradiciones de este mundo. No podemos
participar en las cosas que bien sabemos desagradan a Dios.
Recordemos lo que nos dice la Palabra en
1 Corintios 10:21 cuando
leemos “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de
los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y
de la mesa de los demonios.” Quizás en este momento
algunas de estas cosas que bien sabemos desagradan a Dios
nos luzcan como importante, quizás en este momento alguna de
estas cosas aparezcan imprescindibles para ser aceptados por
la sociedad que nos rodea. Pero si piensas de esa manera,
recuerda que todas estas cosas son temporarias, solo la
Palabra de Dios es eterna como nos dijo el Señor en
Marcos 13:31 “El cielo y
la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
Recuerda que tu estas llamado a no conformarte a la maldad,
sino a vencer la maldad. Recuerda que tu estas llamado a
conducir una vida de santidad. No te conformes, no te
adaptes, muévete hoy de lugar, y la gracia de Dios
descenderá sobre ti.
© Copyright José R. Hernández