Caminando con Dios
Como todos
sabemos, el cristianismo no es una religión, sino es un
estilo de vida. El cristianismo es un caminar constante.
Pero porque es un estilo de vida, y un caminar constante,
esto puede ser afectado por numerosas influencias externas.
Aunque esto no es algo que debía ser, ya que el cristiano
solo debe dejarse influenciar por la Palabra de Dios, con
frecuencia encontramos como muchos son afectados por
influencias y presiones externas. Lo que quiero decir con
esto es que con frecuencia muchos son afectados por la
corriente de maldad y negatividad que esta arrastrando a
este mundo. La razón principal es porque muchos no están
caminando con Dios, sino que quieren que Dios camine con
ellos. Esto por supuesto es el error más grande que se puede
cometer. Digo esto porque Dios ama al pecador, pero aborrece
el pecado. Dios nos ama y quiere que tengamos una relación
genuina con Él, pero Dios no comprometerá su Palabra y
carácter por ninguno de nosotros. Dios no caminara con
nosotros, sino que nosotros tenemos que caminar con Dios.
Cuando caminamos con Dios, y nos mantenemos en su camino,
entonces recibiremos su bendición. Pero para poder caminar
con Dios, primero tenemos que necesitar de Dios, tenemos que
querer de Dios. Ahora les pregunto, ¿cuánto quieres de
Dios? Hago esta pregunta porque una gran realidad es que
todo ser humano recibe de Dios lo que quiere. Pasemos ahora
a los versículos que estaremos estudiando hoy para que vean
de lo que les hablo.
Lucas 11:9-10
- Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que
pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le
abrirá.
Una gran
verdad de nuestro caminar es que nuestra relación con Dios,
y nuestra salvación, son cosas muy individual y personal.
Como les dije hace unas semanas atrás, se puede llevar el
caballo al agua, pero no lo puedes hacer beber. Así que por
mucho que nosotros queramos, nosotros no podemos obligar a
nadie a que sea salvo. Por mucho que nosotros queramos,
ninguno de nosotros puede obligar a una persona caminar con
Dios. ¿Qué les quiero decir con esto? Lo que les quiero
decir con esto, y el tema principal de esta predica es que
el que no tiene de Dios, es porque no quiere de Dios. ¿Cómo
puedo decir esto con tanta certeza? Lo puedo decir porque
Jesús nos dijo “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá.” Repito, el que no tiene de
Dios, es porque no busca de Dios, y es por esta misma razón
que nosotros no podemos echarnos encima cruces ajenas. Me
explico un poco. En Mateo 16:24
encontramos que Jesús nos dice “...Si alguno quiere venir
en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame."
Como podemos ver aquí, Jesús nos deja saber que seguirle es
algo muy personal e individual, fíjense bien que Él dijo “tome
su cruz.” Esto quiere decir que cada uno de nosotros
tenemos nuestros propios problemas, y/o obstáculos que
tendremos que superar. Por esta razón no podemos echarnos
encima cruces ajenas, es decir problemas ajenos, porque
cuando nos echamos al hombro cargas que no nos pertenecen,
cuando nos afanamos en una persona o personas, entonces sin
darnos cuenta le estamos facilitando al enemigo la
oportunidad para tentarnos. Sin darnos cuenta le damos la
facilidad para tentarnos a comprometer nuestra fe y
obediencia a Dios. Permítanme exponerles un ejemplo para que
entiendan bien lo que les digo. En toda iglesia o
congregación siempre existe un número de creyentes que
sufren a causa de problemas ajenos, esto es especialmente
verdad para muchos ministros y obreros en el cuerpo de
Cristo, pero definitivamente no se detiene ahí. En casi
toda ocasión esto conduce que estos creyentes, por tratar de
agradar a aquellos que no buscan de Dios, o que buscan muy
poco de Dios, entren en desobediencia y comprometan sus
principios y fe. Pero estas son cosas que nunca deberían
suceder porque la realidad del caso es que como les dije,
cada uno tiene de Dios lo que quiere.
Ahora, deseo
detenerme aquí y hacer una aclaración, porque no quiero que
me mal interpreten. Quiero que quede bien claro que no
estoy diciendo que dejemos de preocuparnos o encargarnos de
nuestros hermanos. Nosotros estamos llamados a ayudar a
nuestros hermanos, y esto es algo que debemos hacer siempre
como se nos dice en Romanos 15:1-3
cuando leemos “Así que, los que somos fuertes debemos
soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a
nosotros mismos. 2 Cada uno de nosotros agrade a
su prójimo en lo que es bueno, para edificación. 3
Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como
está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban,
cayeron sobre mí." Así que no estoy diciendo que
dejemos de ayudar o que no nos ocupemos de nuestros
hermanos. Lo que sí estoy diciendo es que tenemos que estar
muy atentos para que lo que hagamos primero que todo sea la
voluntad de Dios, y segundo que sea por verdaderos
creyentes.
¿Por qué digo
por verdaderos creyentes? Digo esto porque nuestro enemigo
es muy astuto en sus tácticas, y él enviara personas a
nuestra vida con el propósito de robarnos la paz y el gozo
que el Señor nos da. Esto es algo que se nos advierte bien
claro en Hechos 20:29 cuando
leemos “Porque yo sé que después de mi partida entrarán
en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al
rebaño.” Nuestro enemigo enviara demonios mentirosos
para mantenernos preocupados y atormentados, de esta manera
tapando nuestros ojos para que dejemos de ver la gloria de
Dios. Pero, ¿cómo podemos diferenciar entre los que
verdaderamente buscan de Dios y los charlatanes
aprovechados? La respuesta es fácil y la encontramos
1 Juan 2:3-4 cuando leemos “Y
en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus
mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no
guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no
está en él." Y Jesús lo dijo aun más claro que esto en
Mateo 7:20 cuando dijo “Así
que, por sus frutos los conoceréis.” ¿Qué les quiero
decir con todo esto? Lo que les quiero decir es que
nosotros somos responsables de predicar el evangelio,
nosotros somos responsables de ayudar a nuestros hermanos,
pero si después de ministrar y ministrar, si después de
explicar y explicar, no vemos un cambio en esa persona,
entonces es hora de entregarle esa carga a Dios. No podemos
continuar en un sufrimiento constante por aquellos que han
escuchado la verdad, que han recibido la Palabra de Dios,
pero que rehúsan cambiar y dejar atrás las cosas de este
mundo. No podemos continuar atormentados y agobiados a
causa de aquellos que le han dado la espalda a Dios, y que
no desean buscar de Él. Escúchenme bien, no podemos
echarnos al hombro una cruz que no nos pertenece; es más que
llegara el momento que por mucho que oremos por ellos Dios
no nos escuchara. Fíjense bien como le dijo Jehová a
Jeremías cuando el pueblo de Israel volvió su espalda a
Dios, y nuevamente cayo en rebeldía e idolatría en
Jeremías 7:16:18 "Tú,
pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor
ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré. 17
¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las
calles de Jerusalén? 18 Los hijos recogen la
leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la
masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer
ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira." Esto
es algo que Jesús también nos advierte en
Mateo 7:6 cuando nos dice “No
deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas
delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan
y os despedacen.” Así que con todo esto podemos razonar
que llega el momento cuando tenemos que soltar de la mano a
nuestros hermanos, y entregarle la carga a Dios. ¿Por qué?
Porque como les dije, cada uno tiene de Dios lo que quiere.
Fíjense bien
como nos dice Jesús en estos versículos que estamos usando
en el día de hoy. Él nos dice “Y yo os digo: Pedid, y se
os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca,
halla; y al que llama, se le abrirá.” Esto aquí es una
de las promesas más bellas del Señor. Aquí tenemos una
garantía de que recibiremos de Dios lo que queramos, pero lo
que recibirás depende completamente de ti. Ahora bien,
estos versículos aquí con frecuencia son usados por
predicadores que están de una manera u otra envueltos en el
movimiento de fe y prosperidad. En otras palabras ellos
usan estos versículos porque desean probar que si le oras a
Dios para que te envíe riquezas, Él te las dará. Pero la
realidad del caso es que estos versículos aquí no tienen
nada que ver con la riqueza. La realidad del caso es que
estos versículos aquí no tienen nada que ver con la
prosperidad. La verdad del caso es que estos versículos
aquí no tienen nada que ver con lo material o con nuestras
necesidades, o posesiones. Dios conoce muy bien de lo que
tenemos necesidad y Jesús nos dice claramente que no hagamos
tales oraciones, como encontramos en
Mateo 6:7-8 cuando dijo “Y orando, no uséis vanas
repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su
palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues,
semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas
tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Así
que estos versículos no tienen nada que ver con esas cosas,
estos versículos tienen que ver con nuestra relación con
Dios. Estos versículos tratan directamente con nuestro
caminar con Dios. Repito, cada uno tiene de Dios lo que
quiere. La palabra aquí nos dice “Porque todo aquel que
pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le
abrirá.” Pero, permítanme unas preguntas que nos harán
reflexionar. ¿Qué estamos buscado? ¿Estamos buscando la
solución a nuestros problemas en lo material de este mundo?
¿Qué estamos pidiendo? ¿Estamos pidiendo cosas para
satisfacer nuestros deseos? Hago estas preguntas porque en
la mayoría de los casos el creyente no recibe lo que pide de
Dios porque pide mal. Fíjense bien como nos dice
Santiago 4:3 "Pedís, y no
recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
¿Qué debemos estar pidiendo antes de nada? La Palabra es
bien clara en esto en Mateo 6:33
cuando leemos “Mas buscad primeramente el reino de Dios y
su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Lo
primero que debemos estar buscando es la presencia de Dios
en nuestra vida. Lo primero que debemos estar buscando es
la voluntad de Dios en nuestra vida. Lo primero que debemos
estar buscando es el camino recto y prefecto de Dios.
Hermanos, cuando le oramos al Padre tenemos que tener mucho
cuidado con lo que pedimos. Tenemos que tener mucho cuidado
de no postrarnos ante su presencia pidiendo cosas que no
necesitamos, pero que pensamos que merecemos. Digo esto
porque tales oraciones son oraciones codiciosas, y estas
oraciones Dios no escucha.
“Porque
todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que
llama, se le abrirá.” El sustento de un cristiano solo
puede ser encontrado en un lugar. El sustento de un
cristiano es Dios. Es por esta razón que todo creyente
tiene que buscar caminar con Dios. No podemos caer en la
trampa del enemigo que busca alejarnos de la presencia de
Dios. No podemos caer en la trampa del enemigo que busca
que pensemos que Dios se ha olvidado de nosotros.
Recordemos lo que nos dice su santa Palabra en
Hebreos 6:10 cuando leemos "Porque
Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de
amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a
los santos y sirviéndoles aún." Tenemos que buscar
caminar con Dios, y no pedir que Dios camine con nosotros.
¿Por qué digo esto? Digo esto porque nuestros pensamientos,
y el camino por donde andamos no es perfecto. Nuestros
pensamientos, y el camino por el que podemos andar en este
momento puede ser que no sea necesariamente lo que Dios
desea entregarnos. Fíjense bien como nos dice la Palabra en
Isaías 55:8-9 cuando leemos "Porque
mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros
caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más
altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más
altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que
vuestros pensamientos." Nuestro camino esta lleno de
obstáculos y barreras. Nuestro camino esta lleno de huecos
y baches. Nuestro camino esta lleno de cosas como el
orgullo, la arrogancia, la vanagloria, la envidia, los
celos. Nuestro camino esta lleno de cosas como la ira,
la
contienda, la lascivia, y la lujuria. Nuestro camino esta
lleno de cosas que buscan alejarnos de la voluntad de Dios,
pero en el camino de Dios no existe nada de esto. Es por
esto que tenemos que buscar caminar con Dios en Su camino.
Dile al hermano que tienes a tu lado: camina con Dios.
Para concluir.
Dios desea que caminemos con Él, pero no te obligara a
hacerlo. La palabra de Dios nos dice en
Isaías 55:7 nos dice "Deje
el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y
vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al
Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar." La
palabra de Dios nos dice en 1 Reyes
3:14 "Y si anduvieres en mis caminos, guardando
mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu
padre, yo alargaré tus días." La palabra de Dios nos
dice en 1 Reyes 11:38 "Y
si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y
anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de
mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como
hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa
firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel."
La palabra de Dios nos dice en
Salmos 81:13 "!!Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
Si en mis caminos hubiera andado Israel! 14 En un
momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano
contra sus adversarios." La palabra de Dios nos dice en
Hechos 3:19 "Así que,
arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros
pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos
de refrigerio." El Señor nos dice en
Marcos 1:15 "...El tiempo
se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos, y creed en el evangelio."¿Se están dando
cuenta del denominador en común? El denominador en común es
dejar nuestro camino, y caminar con Dios. Examinémonos, y
revisemos bien donde estamos en el día de hoy en nuestro
compromiso con Dios, y preguntémonos, ¿estamos buscando Su
voluntad en nuestra vida, o simplemente estamos buscando?
Preguntémonos, ¿cuánto tenemos de Dios? Recordemos que si
tenemos poco es porque le hemos buscado poco. ¿Por qué
puedo decir esto con tanta certeza? Lo puedo decir “Porque
todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que
llama, se le abrirá.” Recordemos que cuando buscamos
caminar con Dios, cuando buscamos Su perfecta voluntad para
nuestra vida, entonces todo aquello que pidiéramos, todo
aquello que buscásemos nos será dado como nos dice la
Palabra en 1 Juan 5:13-15
cuando leemos “Estas cosas os he escrito a vosotros que
creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que
tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo
de Dios. 14 Y esta es la confianza que tenemos en
él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él
nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en
cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las
peticiones que le hayamos hecho.” Reflexiona y
pregúntate hoy, ¿busco caminar con Dios, o busco que Dios
camine conmigo?
© Copyright José R. Hernández