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Obispo José R. Hernández

Agita las aguas

Un estudio que leí hace un tiempo atrás declaro que el 76 por ciento de la población en los Estados Unidos clama ser cristiano, pero desdichadamente ésta no es la realidad.  No es la realidad porque éste por ciento también incluye el gran número de sectas e instituciones religiosas que claman ser cristianos, pero cuando se analiza su doctrina pronto descubrimos que lo único que tienen de cristianos es el nombre.  Cómo les dije la semana pasada, la verdadera iglesia cristiana está en decaimiento mientras que las sectas y otras religiones continúan aumentando en número.  Evidencia de esto que les acabo de decir es otro estudio que encontré que concluyo que la mitad de las iglesias cristianas en los Estados Unidos tienen menos de 100 miembros.  El problema está en que de esos 100 miembros una gran por ciento consiste de personas que llegan, pero que no se quedan.  ¿Por qué no se quedan?  ¿Por qué la mayoría de las congregaciones no crecen?  En realidad existen numerosas razones, pero existen dos razones muy comunes que causan que esto suceda.  La primera y más común razón es que la mayoría de los supuestos líderes han hecho un negocio de las iglesias.  Lo más que una persona nueva escucha en la iglesia hoy en día es acerca del diezmo, y de sembrar semillas de fe con sus ofrendas.  Esto por supuesto conduce a que el plato de las ofrendas sea pasado una, dos, y hasta tres o más veces durante el servicio.  Claro está en que una iglesia no se puede sostener sin la contribución financiera de sus miembros, pero lo que se está viendo hoy en día es simplemente un abuso; demás está decir que éste abuso conduce a muchos a no regresar.  La segunda razón es que la mayoría del verdadero pueblo cristiano se ha acomodado en su congregación de tal manera que han perdido la visión.  Digo esto porque existen muchos que han encontrado congregaciones donde se predica con autoridad, y no un evangelio aguado.  Existen muchos que han encontrado ese lugar especial donde se siente la presencia de Dios, pero no testifican, no evangelizan; no se han apoderados de la visión de Dios.  ¿Cuál es la visión de Dios?  Jesucristo lo dejo muy bien declarado en Marcos 16:15 cuando leemos “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”  Dile al que tienes a tu lado, es necesario predicar el evangelio.  Ante todas estas cosas, ¿qué debe hacer un creyente fiel?  Éste es el tema que estaremos explorando hoy.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios.  

Juan 5:1-9 - Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 4Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.  

En estos versículos existe una palabra clave la cual nos revelará la respuesta a nuestra pregunta de hoy.  Esta palabra es “ángel.”  Dile al que tienes a tu lado, un ángel agitaba las aguas.  Ahora bien, cuando se habla de los ángeles la mayoría de las personas inmediatamente piensan en los querubines, serafines, arcángeles, y todos los otros ángeles que habitan en el cielo con Dios.  Cuando leemos estos versículos aquí, podemos ver que fue exactamente uno de estos ángeles quien fue enviado a la tierra por Dios para que diese señales de Su gloria; para que agitase las aguas y toda persona que se sumergiera en ellas quedara sana. ¿Amen?  Pero cuando profundizamos en el significado de ésta palabra, pronto descubrimos que no es un titulo exclusivo de los seres celestiales creados por Dios.  Digo esto porque “ángel” viene de la palabra Griega "angeloi" y su definición es “mensajero.”  Así que podemos decir confiadamente que un ángel también es un mensajero de Dios.  Para que esto que les acabo de decir quede bien claro en la mente de todos lo único que tenemos que hacer es examinar las cartas que el Señor le escribió a las siete iglesias en el libro de Apocalipsis. 

No estaremos explorando estas cartas en el día de hoy, pero si les pido que en su tiempo de devoción y estudio de la Palabra las lean, ya que en ellas encontramos poderosos mensajes acerca de la iglesia de hoy.  Pero lo que si quiero que todos noten y confirmen es que todas las cartas comienzan de la misma manera.  Todas comienzan con: "Escribe al ángel de la iglesia," y todas concluyen con: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”   Ahora bien, pensemos en esto por un breve momento; ¿había puesto el Señor ángeles del cielo en cada iglesia?  La Palabra de Dios no indica o implica tal cosa, así que podemos confiadamente concluir que estas cartas no estaban dirigidas a los ángeles que habitan en el cielo con Dios; podemos confiadamente concluir que estas cartas fueron escritas para los pastores, ministros, diáconos, y para todo aquel que lleva la Palabra de Dios, en otras palabras para los mensajeros de Dios.  Dile al que tienes a tu lado, hay ángeles en éste lugar.  Con esto establecido continuemos ahora con nuestro estudio. 

Continuando leemos “Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.”  Aquí nos dice que había un estanque, pero ¿qué quiere decir esto?  Permítanme pintarles una imagen mental para que entiendan bien.  El estanque era una especie de piscina, la cual estaba rodeada de paredes y es por eso que encontramos que se nos dice que tenia cinco pórticos, en otras palabras cinco puertas o entradas.  El estanque era un lugar donde se colectaba el agua que seria utilizada para lavar las ovejas antes de ser sacrificadas en el templo.  Éste uso le dio como un halo de santidad, y es por eso que encontramos que llegaban muchos con la esperanza de ser sanados.  Pero no obstante todo esto, no dejaba de ser solo un estanque.  ¿Por qué les he llamado la atención a ésta palabra aquí?  Les he llamado la atención a ésta palabra aquí porque existen muchos en el mundo que se encuentran tal como la multitud de enfermos, ciegos, y paralíticos parados ante el estanque de las aguas amargas de éste mundo, anhelando encontrar las respuestas a sus situaciones, pero que desdichadamente nunca la encontraran porque se encuentran atrapados en religiones, sectas, y creencias que nunca les conducirán a la presencia de Dios.  Desafortunadamente esto no es algo que solo se aplica al mundo.  Digo esto porque también existe un gran número de creyentes paralizados ante un estanque, es decir en iglesias o congregaciones, donde suceden cosas que van en contra de la Palabra de Dios. Lugares donde los supuestos lideres han permitido que su ego, arrogancia, vanidad, avaricia, y apetito por las cosas de éste mundo les separe y aísle de la presencia de Dios.  Existen muchos que se encuentran en estos lugares esperando que algo suceda, e ignoran por completo la convicción que el Espíritu Santo les ha dado en su corazón.  Ignoran por completo cuando Dios les habla como encontramos en 2 Timoteo 3:2-5 cuando leemos “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”   Volvamos ahora a la pregunta inicial, ¿qué debe hacer un creyente fiel?   Continuemos ahora con nuestro estudio. 

Aquí leemos “Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.”  Aquí tenemos a éste hombre que sufría de una enfermedad; éste hombre que estaba deshabilitado, y no podía llegar a tiempo a causa de la multitud.  Éste hombre no podía llegar a esas aguas cuando más lo necesitaba; aunque existían numerosas personas que venían en busca de ésta bendición, nadie se ocupo o preocupo de ayudar a éste hombre que estaba incapacitado.  Hermanos, lo más triste de todo esto es que ésta actitud es una que puede ser encontrada dentro del pueblo de Dios de hoy. 

No es difícil encontrar personas en éste mundo, es decir a los no creyentes y a los que están atrapados en sectas y religiones, tanto como a creyentes que están atrapados en lugares donde la presencia de Dios no puede ser encontrada.  En otras palabras a personas que han quedado incapacitadas y deshabilitadas a causa de los malhechores que existen en éste mundo como encontramos reflejado en las palabras del apóstol en 2 Pedro 2:17-18 cuando leemos “Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. 18Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.”  Personas que han quedado estancadas o han sido conducidas a lugares donde solo encontraran el agua amarga de éste mundo; agua que nunca podrá saciar su sed.  Es como nos dice el Señor en Juan 4:13-14 cuando leemos “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”  Jesús es la fuente de agua viva; Él es el único que podrá consolar nuestras aflicciones, y suplir nuestras necesidades.  Fíjense bien como esto es algo que queda bien declarado en Apocalipsis 7:15-17 cuando leemos “Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”  Y es por eso que les digo en el día de hoy que tenemos que comenzar a agitar las aguas.  Dile a la persona que tienes a tu lado, agita las aguas. ¿Qué quiero decir con esto? Continuemos ahora con el estudio de hoy para que me puedan entender mejor.  

Continuando leemos “Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. 10Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.”  Éste es el mensaje que todo creyente fiel tiene que llevar a todos aquellos que han quedado atrapados y estancados lejos de la presencia de Dios.  Tienes que testificar que Dios desea sanarles, tienes que testificar que Dios desea restaurarles, tienes que testificar que Dios desea salvarles.  Es como nos dice el Señor en Mateo 18:14 cuando leemos “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”  Es por eso que te digo en el día de hoy que si has encontrado un lugar donde se predica un evangelio con autoridad, si has encontrado un lugar con sana doctrina, en otras palabras un lugar completamente Cristo céntrico, entonces es tu responsabilidad de testificar, y de anunciar lo que has encontrado.  Es tu responsabilidad como mensajero de Dios de agitar las aguas.  Dile a la persona que tienes a tu lado, agita las aguas.  Existen muchos que piden que sus miembros siembren semillas de fe con su dinero, pero aquí no pedimos tal siembra.  Aquí no se siembra el dinero, ya que esto es algo que solo puede traer disensión.  Fíjense como esto es algo que queda muy bien declarado en las palabras de apóstol en 1 Timoteo 6:9-10 cuando leemos “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”  Es por eso que aquí no se le pide a los miembros que siembren con dinero; aquí solo se pide que siembren la Palabra de Dios; aquí no sembramos la avaricia o el apetito por las cosas de éste mundo; aquí sembramos la única esperanza que existe para calmar las ansiedades, llenar el vacío que existe en muchos, y conducirles a la vida eterna.  Aquí sembramos la Palabra de Dios porque esto es lo único que llama al pecador al arrepentimiento, y nos conduce a Su presencia.  Aquí sembramos la Palabra de Dios porque esto es lo que agrada a Dios; fíjense bien como los dijo el Señor en Lucas 15:7 cuando leemos “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.”  

Para concluir.  El ángel del Señor agitaba las aguas en ese estanque para glorificar la misericordia de Dios con Su pueblo, y como los mensajeros de Dios aquí en la tierra nosotros tenemos que hacer igual.  Nuestro Señor nos dejo una misión a nosotros, sus mensajeros, que debemos tener siempre en mente.  Nuestro enemigo tratara de desalentarnos para que no cumplamos con nuestra misión.  Nuestro enemigo tratara de descorazonarnos para que no perseveremos.  El enemigo tratara de convencernos que no existe nada que podamos hacer por aquellos que están estancados, y que nosotros no tenemos oportunidad alguna de ganar la batalla. Estoy seguro que en estos mismos momentos el enemigo está tratando de interrumpir que algunos escuchen éste mensaje.  Estoy seguro que a la mente de muchos ha llegado el pensamiento de que un ángel del cielo tiene mucho más poder que todos nosotros puestos juntos.  Pero esto lo reprendemos en el nombre de Jesús.  Nuestro enemigo quiere hacernos pensar que no podemos con él, que nunca podremos con él, pero Jesús nuestro rey y salvador nos ha dicho algo muy diferente.  En Lucas 10:19 encontramos que Él nos dice “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” El Señor nos ha dado la potestad de tener la victoria sobre todas las cosas, nos ha entregado la victoria sobre toda situación, nos ha entregado la victoria sobre toda batalla o ataque que el enemigo pueda montar en contra nuestra.  El enemigo quiere que pensemos que no podemos hacer nada, que no tenemos poder, pero el Señor nos dice algo muy diferente.  Escucha hoy lo que Cristo te dice como encontramos en Juan 14:12-13 cuando leemos “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”  Cuando nuestra fe no flaquea, y cuando nos paramos firmes en las promesas de nuestro Dios, no existe nada que no podamos hacer en el nombre de nuestro Rey y Salvador.  Nosotros somos los mensajeros de Dios aquí en la tierra, y nosotros tenemos el poder que Cristo nos dejo.  Tenemos que ser igual que el ángel que Dios envió a Besteda; es hora de agitar las aguas.  Es hora de dejarle saber al mundo que Cristo y solo Cristo les puede salvar y sanar.  El Señor nos dice en Juan 7:38El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”  Agita hoy las aguas, y permite que de ti corra ese río de agua viva a los estanques de éste mundo.

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