Agita las aguas
Un estudio que leí hace un tiempo atrás declaro que el
76 por ciento de la población en los Estados Unidos
clama ser cristiano, pero desdichadamente ésta no es la
realidad. No es la realidad porque éste por ciento
también incluye el gran número de sectas e instituciones
religiosas que claman ser cristianos, pero cuando se
analiza su doctrina pronto descubrimos que lo único que
tienen de cristianos es el nombre. Cómo les dije la
semana pasada, la verdadera iglesia cristiana está en
decaimiento mientras que las sectas y otras religiones
continúan aumentando en número. Evidencia de esto que
les acabo de decir es otro estudio que encontré que
concluyo que la mitad de las iglesias cristianas en los
Estados Unidos tienen menos de 100 miembros. El
problema está en que de esos 100 miembros una gran por
ciento consiste de personas que llegan, pero que no se
quedan. ¿Por qué no se quedan? ¿Por qué la mayoría de
las congregaciones no crecen? En realidad existen
numerosas razones, pero existen dos razones muy comunes
que causan que esto suceda. La primera y más común
razón es que la mayoría de los supuestos líderes han
hecho un negocio de las iglesias. Lo más que una
persona nueva escucha en la iglesia hoy en día es acerca
del diezmo, y de sembrar semillas de fe con sus
ofrendas. Esto por supuesto conduce a que el plato de
las ofrendas sea pasado una, dos, y hasta tres o más
veces durante el servicio. Claro está en que una
iglesia no se puede sostener sin la contribución
financiera de sus miembros, pero lo que se está viendo
hoy en día es simplemente un abuso; demás está decir que
éste abuso conduce a muchos a no regresar. La segunda
razón es que la mayoría del verdadero pueblo cristiano
se ha acomodado en su congregación de tal manera que han
perdido la visión. Digo esto porque existen muchos que
han encontrado congregaciones donde se predica con
autoridad, y no un evangelio aguado. Existen muchos que
han encontrado ese lugar especial donde se siente la
presencia de Dios, pero no testifican, no evangelizan;
no se han apoderados de la visión de Dios. ¿Cuál es la
visión de Dios? Jesucristo lo dejo muy bien declarado
en Marcos 16:15 cuando
leemos “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad
el evangelio a toda criatura.” Dile al que tienes a
tu lado, es necesario predicar el evangelio. Ante todas
estas cosas, ¿qué debe hacer un creyente fiel? Éste es
el tema que estaremos explorando hoy. Pasemos ahora a
la Palabra de Dios.
Juan 5:1-9
- Después de estas cosas había una fiesta de los
judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2Y hay en
Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un
estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco
pórticos. 3En éstos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el
movimiento del agua. 4Porque un ángel
descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el
agua; y el que primero descendía al estanque después del
movimiento del agua, quedaba sano de cualquier
enfermedad que tuviese. 5Y había allí un
hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que
llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
7Señor, le respondió el enfermo, no tengo
quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y
entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.
8Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y
anda. 9Y al instante aquel hombre fue sanado,
y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel
día.
En estos versículos existe una palabra clave la cual nos
revelará la respuesta a nuestra pregunta de hoy. Esta
palabra es “ángel.” Dile al que tienes a tu
lado, un ángel agitaba las aguas. Ahora bien, cuando se
habla de los ángeles la mayoría de las personas
inmediatamente piensan en los querubines, serafines,
arcángeles, y todos los otros ángeles que habitan en el
cielo con Dios. Cuando leemos estos versículos aquí,
podemos ver que fue exactamente uno de estos ángeles
quien fue enviado a la tierra por Dios para que diese
señales de Su gloria; para que agitase las aguas y toda
persona que se sumergiera en ellas quedara sana. ¿Amen?
Pero cuando profundizamos en el significado de ésta
palabra, pronto descubrimos que no es un titulo
exclusivo de los seres celestiales creados por Dios.
Digo esto porque “ángel” viene de la palabra Griega "angeloi"
y su definición es “mensajero.” Así que podemos decir
confiadamente que un ángel también es un mensajero de
Dios. Para que esto que les acabo de decir quede bien
claro en la mente de todos lo único que tenemos que
hacer es examinar las cartas que el Señor le escribió a
las siete iglesias en el libro de Apocalipsis.
No estaremos explorando estas cartas en el día de hoy,
pero si les pido que en su tiempo de devoción y estudio
de la Palabra las lean, ya que en ellas encontramos
poderosos mensajes acerca de la iglesia de hoy. Pero lo
que si quiero que todos noten y confirmen es que todas
las cartas comienzan de la misma manera. Todas
comienzan con: "Escribe al ángel de la iglesia,"
y todas concluyen con: “El que tiene oído, oiga lo
que el Espíritu dice a las iglesias.” Ahora bien,
pensemos en esto por un breve momento; ¿había puesto el
Señor ángeles del cielo en cada iglesia? La Palabra de
Dios no indica o implica tal cosa, así que podemos
confiadamente concluir que estas cartas no estaban
dirigidas a los ángeles que habitan en el cielo con
Dios; podemos confiadamente concluir que estas cartas
fueron escritas para los pastores, ministros, diáconos,
y para todo aquel que lleva la Palabra de Dios, en otras
palabras para los mensajeros de Dios. Dile al que
tienes a tu lado, hay ángeles en éste lugar. Con esto
establecido continuemos ahora con nuestro estudio.
Continuando leemos “Después de estas cosas había una
fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2Y
hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un
estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco
pórticos. 3En éstos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el
movimiento del agua.” Aquí nos dice que había un
estanque, pero ¿qué quiere decir esto? Permítanme
pintarles una imagen mental para que entiendan bien. El
estanque era una especie de piscina, la cual estaba
rodeada de paredes y es por eso que encontramos que se
nos dice que tenia cinco pórticos, en otras palabras
cinco puertas o entradas. El estanque era un lugar
donde se colectaba el agua que seria utilizada para
lavar las ovejas antes de ser sacrificadas en el
templo. Éste uso le dio como un halo de santidad, y es
por eso que encontramos que llegaban muchos con la
esperanza de ser sanados. Pero no obstante todo esto,
no dejaba de ser solo un estanque. ¿Por qué les he
llamado la atención a ésta palabra aquí? Les he llamado
la atención a ésta palabra aquí porque existen muchos en
el mundo que se encuentran tal como la multitud de
enfermos, ciegos, y paralíticos parados ante el estanque
de las aguas amargas de éste mundo, anhelando encontrar
las respuestas a sus situaciones, pero que
desdichadamente nunca la encontraran porque se
encuentran atrapados en religiones, sectas, y creencias
que nunca les conducirán a la presencia de Dios.
Desafortunadamente esto no es algo que solo se aplica al
mundo. Digo esto porque también existe un gran número
de creyentes paralizados ante un estanque, es decir en
iglesias o congregaciones, donde suceden cosas que van
en contra de la Palabra de Dios. Lugares donde los
supuestos lideres han permitido que su ego, arrogancia,
vanidad, avaricia, y apetito por las cosas de éste mundo
les separe y aísle de la presencia de Dios. Existen
muchos que se encuentran en estos lugares esperando que
algo suceda, e ignoran por completo la convicción que el
Espíritu Santo les ha dado en su corazón. Ignoran por
completo cuando Dios les habla como encontramos en
2 Timoteo 3:2-5 cuando
leemos “Porque habrá hombres amadores de sí mismos,
avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos,
desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin
afecto natural, implacables, calumniadores,
intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de
los deleites más que de Dios, 5que tendrán
apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella;
a éstos evita.” Volvamos ahora a la pregunta
inicial, ¿qué debe hacer un creyente fiel? Continuemos
ahora con nuestro estudio.
Aquí leemos “Porque un ángel descendía de tiempo en
tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero
descendía al estanque después del movimiento del agua,
quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5Y
había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que
estaba enfermo. 6Cuando Jesús lo vio
acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le
dijo: ¿Quieres ser sano? 7Señor, le respondió
el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando
se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo.” Aquí tenemos a éste hombre
que sufría de una enfermedad; éste hombre que estaba
deshabilitado, y no podía llegar a tiempo a causa de la
multitud. Éste hombre no podía llegar a esas aguas
cuando más lo necesitaba; aunque existían numerosas
personas que venían en busca de ésta bendición, nadie se
ocupo o preocupo de ayudar a éste hombre que estaba
incapacitado. Hermanos, lo más triste de todo esto es
que ésta actitud es una que puede ser encontrada dentro
del pueblo de Dios de hoy.
No es difícil encontrar personas en éste mundo, es decir
a los no creyentes y a los que están atrapados en sectas
y religiones, tanto como a creyentes que están atrapados
en lugares donde la presencia de Dios no puede ser
encontrada. En otras palabras a personas que han
quedado incapacitadas y deshabilitadas a causa de los
malhechores que existen en éste mundo como encontramos
reflejado en las palabras del apóstol en
2 Pedro 2:17-18 cuando
leemos “Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas
por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad
está reservada para siempre. 18Pues hablando
palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias
de la carne y disoluciones a los que verdaderamente
habían huido de los que viven en error.” Personas
que han quedado estancadas o han sido conducidas a
lugares donde solo encontraran el agua amarga de éste
mundo; agua que nunca podrá saciar su sed. Es como nos
dice el Señor en Juan 4:13-14
cuando leemos “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera
que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas
el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed
jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una
fuente de agua que salte para vida eterna.” Jesús
es la fuente de agua viva; Él es el único que podrá
consolar nuestras aflicciones, y suplir nuestras
necesidades. Fíjense bien como esto es algo que queda
bien declarado en Apocalipsis
7:15-17 cuando leemos “Por esto están delante
del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo;
y el que está sentado sobre el trono extenderá su
tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán
hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni
calor alguno; 17porque el Cordero que está en
medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes
de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los
ojos de ellos.” Y es por eso que les digo en el día
de hoy que tenemos que comenzar a agitar las aguas.
Dile a la persona que tienes a tu lado, agita las aguas.
¿Qué quiero decir con esto? Continuemos ahora con el
estudio de hoy para que me puedan entender mejor.
Continuando leemos “Jesús le dijo: Levántate, toma tu
lecho, y anda. 9Y al instante aquel hombre
fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de
reposo aquel día. 10Entonces los judíos
dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo;
no te es lícito llevar tu lecho.” Éste es el
mensaje que todo creyente fiel tiene que llevar a todos
aquellos que han quedado atrapados y estancados lejos de
la presencia de Dios. Tienes que testificar que Dios
desea sanarles, tienes que testificar que Dios desea
restaurarles, tienes que testificar que Dios desea
salvarles. Es como nos dice el Señor en
Mateo 18:14 cuando
leemos “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que
está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”
Es por eso que te digo en el día de hoy que si has
encontrado un lugar donde se predica un evangelio con
autoridad, si has encontrado un lugar con sana doctrina,
en otras palabras un lugar completamente Cristo
céntrico, entonces es tu responsabilidad de testificar,
y de anunciar lo que has encontrado. Es tu
responsabilidad como mensajero de Dios de agitar las
aguas. Dile a la persona que tienes a tu lado, agita
las aguas. Existen muchos que piden que sus miembros
siembren semillas de fe con su dinero, pero aquí no
pedimos tal siembra. Aquí no se siembra el dinero, ya
que esto es algo que solo puede traer disensión.
Fíjense como esto es algo que queda muy bien declarado
en las palabras de apóstol en 1
Timoteo 6:9-10 cuando leemos “Porque los que
quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en
muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los
hombres en destrucción y perdición; 10porque
raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual
codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron
traspasados de muchos dolores.” Es por eso que aquí
no se le pide a los miembros que siembren con dinero;
aquí solo se pide que siembren la Palabra de Dios; aquí
no sembramos la avaricia o el apetito por las cosas de
éste mundo; aquí sembramos la única esperanza que existe
para calmar las ansiedades, llenar el vacío que existe
en muchos, y conducirles a la vida eterna. Aquí
sembramos la Palabra de Dios porque esto es lo único que
llama al pecador al arrepentimiento, y nos conduce a Su
presencia. Aquí sembramos la Palabra de Dios porque
esto es lo que agrada a Dios; fíjense bien como los dijo
el Señor en Lucas 15:7
cuando leemos “Os digo que así habrá más gozo en el
cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa
y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.”
Para concluir.
El ángel del Señor agitaba las aguas en ese estanque
para glorificar la misericordia de Dios con Su pueblo, y
como los mensajeros de Dios aquí en la tierra nosotros
tenemos que hacer igual. Nuestro Señor nos dejo una
misión a nosotros, sus mensajeros, que debemos tener
siempre en mente. Nuestro enemigo tratara de
desalentarnos para que no cumplamos con nuestra misión.
Nuestro enemigo tratara de descorazonarnos para que no
perseveremos. El enemigo tratara de convencernos que no
existe nada que podamos hacer por aquellos que están
estancados, y que nosotros no tenemos oportunidad alguna
de ganar la batalla. Estoy seguro que en estos mismos
momentos el enemigo está tratando de interrumpir que
algunos escuchen éste mensaje. Estoy seguro que a la
mente de muchos ha llegado el pensamiento de que un
ángel del cielo tiene mucho más poder que todos nosotros
puestos juntos. Pero esto lo reprendemos en el nombre
de Jesús. Nuestro enemigo quiere hacernos pensar que no
podemos con él, que nunca podremos con él, pero Jesús
nuestro rey y salvador nos ha dicho algo muy diferente.
En Lucas 10:19
encontramos que Él nos dice “He aquí os doy potestad
de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza
del enemigo, y nada os dañará.” El Señor nos ha dado
la potestad de tener la victoria sobre todas las cosas,
nos ha entregado la victoria sobre toda situación, nos
ha entregado la victoria sobre toda batalla o ataque que
el enemigo pueda montar en contra nuestra. El enemigo
quiere que pensemos que no podemos hacer nada, que no
tenemos poder, pero el Señor nos dice algo muy
diferente. Escucha hoy lo que Cristo te dice como
encontramos en Juan 14:12-13
cuando leemos “De cierto, de cierto os digo: El que
en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también;
y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13Y
todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré,
para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”
Cuando nuestra fe no flaquea, y cuando nos paramos
firmes en las promesas de nuestro Dios, no existe nada
que no podamos hacer en el nombre de nuestro Rey y
Salvador. Nosotros somos los mensajeros de Dios aquí en
la tierra, y nosotros tenemos el poder que Cristo nos
dejo. Tenemos que ser igual que el ángel que Dios envió
a Besteda; es hora de agitar las aguas. Es hora de
dejarle saber al mundo que Cristo y solo Cristo les
puede salvar y sanar. El Señor nos dice en
Juan 7:38 “El que
cree en mí, como dice la Escritura, de su interior
correrán ríos de agua viva.” Agita hoy las aguas, y
permite que de ti corra ese río de agua viva a los
estanques de éste mundo.
© Copyright José R. Hernández