Preparemos el equipaje
Deseo iniciar el servicio de hoy haciendo una pregunta.
¿Cuántos aquí han salido de viaje alguna vez? Pensemos
en esto por un momento, pensemos en cuando hemos salido
de viaje o de vacaciones. ¿Qué es lo primero que
hacemos antes de viajar? Lo primero que hacemos es
escoger el sitio a donde viajaremos, ¿verdad? Después
de esto entonces comenzamos a planear lo que queremos
hacer, lo que queremos ver, lugares que deseamos
visitar. Acto seguido hacemos las reservaciones en el
hotel, y hacemos la compra de los pasajes y demás. Todo
esto es lo que se hace con bastante anticipación antes
del viaje, y lo hacemos porque deseamos que nuestra
estancia en ese lugar que hemos escogido sea algo
agradable y cómodo. Pero, ¿qué otra cosa tenemos que
hacer antes de salir de viaje que nos asegurara nuestra
comodidad? Lo que nos queda por hacer es empacar el
equipaje. Dependiendo de cuanto tiempo estaremos fuera
de nuestro hogar, el equipaje que empacamos puede
aumentar considerablemente. Esto es, al no ser que sean
como mi familia, que por solo una semana casi tenemos
que rentar un camión de mudanzas solo para el equipaje.
Nos llevamos hasta las casuelas de la cocina. Nosotros
empacamos todo lo que pensamos que necesitaríamos, esto
es, todo lo esencial, y algunas otras cositas extra
también. Y es de esto mismo que estaremos hablando en
el día de hoy, hoy vamos a examinar que bien preparado
está nuestro equipaje para el viaje. ¿De qué viaje les
hablo? Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Lucas 17:26-36
- Como fue en los días de Noé, así también será en
los días del Hijo del Hombre. 27Comían,
bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el
día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los
destruyó a todos. 28Asimismo como sucedió en
los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían,
plantaban, edificaban; 29mas el día en que
Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y
los destruyó a todos. 30Así será el día en
que el Hijo del Hombre se manifieste. 31En
aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en
casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo,
asimismo no vuelva atrás. 32Acordaos de la
mujer de Lot. 33Todo el que procure salvar su
vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
34Os digo que en aquella noche estarán dos en
una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
35Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una
será tomada, y la otra dejada. 36Dos estarán
en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
¿Por qué estos versículos? No se cuantos de ustedes
aquí han estado prestando atención a las cosas que están
pasando en el medio oriente, y alrededor del mundo en
general, pero si les puedo decir que en estas ultimas
dos o tres semanas, yo he recibido bastante
correspondencia de personas que se encuentran
preocupadas y o alarmadas con lo que esta sucediendo en
Israel. Aunque la correspondencia fue generada por
personas que no se conocen, y que viven en diferentes
parte de este mundo, el denominador en común que todas
tienen es que las personas desean saber si lo que esta
sucediendo es una señal del fin. Muchos están
preocupados por este tema porque a diario pueden ver
como surgen más y más enemigos de Israel, que solo
desean su destrucción total. En realidad la mayoría de
los países árabes sino todos desean que la nación de
Israel deje de existir, mientras que la mayoría de los
países en Europa no brindan ayuda alguna y lo único que
hacen es criticar y condenar las acciones de una nación
que lo único que esta haciendo es defendiendo a sus
ciudadanos. Parte de esta gran preocupación también
viene del hecho que existen ya algunas personas, que
están declarando que todo esto es el principio de la
tercera guerra mundial. Pero también existen muchos que
declaran que debido al número de naciones que están
peleando una guerra, ya estamos en medio de la tercera
guerra mundial. Ahora, antes de proceder con nuestro
estudio deseo detenerme por un breve momento y hacer una
aclaración. Hoy vamos a tratar un tema bien serio que
con frecuencia alarma a las personas; digo que es un
tema bien serio porque hoy estaremos tratando con el
tema de la profecía. Por esta razón, quiero que quede
bien claro que lo que estaremos explorando en el día de
hoy es un breve estudio de las profecías acerca del fin
del tiempo. Una gran realidad es que yo no soy un
profeta, ni tampoco un gran teólogo, pero como he dicho
en otras ocasiones, sé leer.
También quiero que quede bien claro que el propósito de
nuestro estudio de hoy no es el de acertar la fecha de
la segunda venida de Jesús, o la del fin del tiempo.
Quiero que esto quede bien claro porque todo aquel que
proclame poder hacer esto, francamente es un farsante
mentiroso. Puedo hacer esta declaración tan fuerte
porque en la Palabra encontramos bien claro que esta
fecha no es conocida por nadie como nos dice el Señor en
Mateo 24:36 cuando leemos
“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los
ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” Es
necesario que haga estas aclaraciones porque los
acontecimientos recientes alrededor del mundo son
realmente alarmantes, y existen muchos que explotaran y
que están explotando estos eventos para su propio
beneficio o con fines de lucro, amedrentando a las
personas o alarmándolas aun más. Así que el propósito
de esta predica no será el de explorar a profundidad las
profecías. El propósito de esta predica será de
hacernos reflexionar, y llamar al arrepentimiento a
todos aquellos que se puedan encontrar atrapados en una
vida que no agrada a Dios.
Una gran realidad es que la Biblia es el único libro en
la historia humana que ha pasado toda prueba a través de
los tiempos. Aunque existen numerosos libros religiosos
en el mundo, la Biblia es el único libro que contiene
profecías que se han cumplido, y que continuaran
cumpliéndose. La Biblia nunca se ha equivocado, y por
mucho que los seres humanos traten de hacer para que se
piense que es simplemente un libro de antigüedad sin
mucha importancia, la Biblia nunca se equivocara. ¿Por
qué no? La razón por la que podemos confiar
absolutamente en ella la encontramos en
2 Timoteo 3:16 cuando
leemos “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y
útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia.” Dile a la persona que tienes
a tu lado, toda la escritura es inspirada por Dios. En
Deuteronomio 18:22
también encontramos que se nos dice “si el profeta
hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que
dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha
hablado; con presunción la habló el tal profeta; no
tengas temor de él.” La Biblia es la palabra de
Dios, y el gran número de profecías cumplidas son la
prueba absoluta de esto. Hace un tiempo leí un artículo
acerca de las probabilidades matemáticas acerca de las
profecías. El estudio científico concluyó que las
probabilidades matemáticas de que una persona cumpliera
ocho profecías era uno en diez al decimoséptimo poder (1
- 1017). Esta cifra es algo que la mayoría
de las personas no entienden, yo les puedo decir que yo
no me la pude ni imaginar hasta que leí la ilustración
del significado. Así que permítanme exponerles la
ilustración para que puedan entender el significado de
la cifra, uno en diez al decimoséptimo poder; esto seria
igual que tomar monedas de plata de un dólar, y cubrir
el estado de Texas completo a una profundidad de dos
pies. Entonces tomar una de las monedas, marcarla con
una equis roja, y esconderla en algún lugar en el
estado. Después tomar a una persona, vendarle los ojos,
y pedirle que escoja la moneda marcada en su primer
intento. ¿Se pueden imagina esto? Pues aquí tenemos el
significado de uno en diez al decimoséptimo poder. El
estudio solo trato con ocho profecías, así que
imagínense cual hubiera sido el resultado si hubieran
calculado las más de 60 profecías que cumplió Jesús con
su nacimiento y ministerio. ¿Por qué les he dicho todo
esto? Les he dicho todo esto porque quiero que no quede
duda alguna que las cosas que estamos viendo no están
sucediendo por coincidencia, el estudio de las
probabilidades matemáticas confirma esto. Todo lo que
estamos viendo son profecías cumplidas, y todo lo que
veremos en un futuro será el cumplimiento de la Palabra
de Dios. Fíjense bien como esto esta claramente
reflejado en Números 23:19
cuando leemos “Dios no es hombre, para que mienta, Ni
hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no
hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Al inicio comencé ilustrándoles las preparaciones que
toda persona hace cuando piensa salir de viaje. Y una
gran realidad es que tarde o temprano, todos aquí,
estaremos viajando a la destinación que hemos escogido
cuando decidimos seguir a Jesús. Todos aquí hemos
planeado nuestro viaje, y hemos hecho nuestra
reservación al aceptar la promesa de Jesús como
encontramos en Juan 14:2
cuando leemos “En la casa de mi Padre muchas moradas
hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues,
a preparar lugar para vosotros.” Pero aunque todos
hemos hechos planes, y aunque todos tenemos nuestra
reservación, el problema que existe es que un gran
número aun no ha ni pensado en preparar su equipaje, y
otros solo tienen el equipaje preparado a la mitad.
En los versículos que estamos estudiando en el día de
hoy encontramos que el Señor nos dice “Como fue en
los días de Noé, así también será en los días del Hijo
del Hombre. 27Comían, bebían, se casaban y se
daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el
arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28Asimismo
como sucedió en los días de Lot; comían, bebían,
compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29mas
el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo
fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30Así
será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”
Si reflexionamos por un momento en estas palabras de
Jesús, creo que todos pronto llegaremos a la conclusión
que estas palabras describen muy bien la actitud del
mundo, pero que desdichadamente también describen la
actitud de muchos dentro del pueblo de Dios. Digo que
describen muy bien la actitud del mundo porque aunque
muchos puedan estar preocupados debido a los recientes
eventos, continúan haciendo las cosas desagradables a
Dios, sin la más mínima intención de cambiar. Estos
entonces son todos aquellos que viven en este mundo pero
que no han hecho plan alguno para el viaje inevitable
que todo humano tendrá que hacer. En
Santiago 4:14
encontramos este pensamiento expresado de esta manera “…Porque
¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se
aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”
Pero como les dije, estos versículos también reflejan la
actitud de muchos dentro del pueblo de Dios, es decir,
de todos aquellos que han planeado su viaje, pero que
han pospuesto o continúan posponiendo empacar su
equipaje.
Como les dije anteriormente, nadie, pero nadie sabe el
día ni la hora cuando nos tocara viajar. Nadie, pero
nadie puede decir cuando será el fin del tiempo. Esto
todo es más o menos cómo cuando volamos en lista de
espera. Tenemos la destinación, tenemos las
reservaciones, tenemos el pasaje en mano, pero no
sabemos en qué vuelo viajaremos ni a qué hora saldrá.
En otras palabras estamos hablando de algo que aunque
sabemos que ocurrirá, vendrá sobre nosotros
repentinamente sin aviso previo. En los versículos que
estamos estudiando hoy encontramos que el Señor nos dice
“En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes
en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo,
asimismo no vuelva atrás. 32Acordaos de la
mujer de Lot. 33Todo el que procure salvar su
vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
34Os digo que en aquella noche estarán dos en
una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
35Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una
será tomada, y la otra dejada. 36Dos estarán
en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.”
Como podemos apreciar aquí, cuando llegue este momento,
ya sea que llegue el Señor por su iglesia como
encontramos en 1 Tesalonicenses
4:16-17 “Porque el Señor mismo con voz de
mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios,
descenderá del cielo; y los muertos en Cristo
resucitarán primero. 17Luego nosotros los que
vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor
en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
O cuando llegue el final de nuestra vida, será muy tarde
para comenzar a empacar. Desde el inicio de la predica
les vengo hablando acerca de empacar el equipaje, pero
estoy seguro que muchos deben estar pensando ¿qué quiere
decir esto? Pero antes de explicarles esto, deseo que
notemos algo en estos versículos aquí de suma
importancia. Quiero que notemos que lo que el Señor nos
dice que sucederá, sucederá individualmente. Será como
nos dice el Señor “el uno será tomado, y el otro
dejado.” ¿Por qué es necesario que notemos esto? Es
necesario porque el Señor deseo revelarnos que la
salvación es algo personal. En otras palabras no
esperes por nadie para empacar tus valijas. Ahora bien,
¿qué quiero decir con empacar nuestro equipaje o las
valijas? Simplemente puesto, nuestro equipaje o nuestra
valija es nuestra vida espiritual. Y es por eso que hoy
debemos revisar cautelosamente el contenido de ella.
Debemos asegurarnos de tener empacado la convicción que
de Dios hemos recibido, manteniendo siempre en mente las
palabras de nuestro Rey y Salvador como encontramos en
Mateo 10:32-33 cuando
leemos “A cualquiera, pues, que me confiese delante
de los hombres, yo también le confesaré delante de mi
Padre que está en los cielos. 33Y a
cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo
también le negaré delante de mi Padre que está en los
cielos.” Debemos asegurarnos de tener empacada una
fe genuina, porque como leemos en
Hebreos 11:6 “Pero sin
fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que
el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan.” Debemos
asegurarnos de tener empacado el arrepentimiento;
fíjense como nos dice la Palabra en
Mateo 3:8 cuando leemos “Haced,
pues, frutos dignos de arrepentimiento.” Debemos
asegurarnos de tener empacado el amor; fíjense como dice
Juan 17:25-26 cuando
leemos “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero
yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me
enviaste. 26Y les he dado a conocer tu
nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con
que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”
Debemos asegurarnos de tener empacado el perdón;
fíjense bien como nos dice
Marcos 11:25-26 cuando leemos “Y cuando estéis
orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que
también vuestro Padre que está en los cielos os perdone
a vosotros vuestras ofensas. 26Porque si
vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en
los cielos os perdonará vuestras ofensas.” Debemos
asegurarnos de tener empacado la humildad; tengamos
siempre en mente lo que nos dijo el Señor en
Mateo 11:29 cuando leemos
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que
soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso
para vuestras almas.” Y lo que encontramos en
Santiago 4:6 cuando
leemos “…Dios resiste a los soberbios, y da gracia a
los humildes.” Debemos asegurarnos de tener
empacado la santidad; fíjense como nos dice la Palabra
en 1 Pedro 1:15-16 cuando
leemos “sino, como aquel que os llamó es santo, sed
también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
16porque escrito está: Sed santos, porque yo
soy santo.”
Para concluir.
Como les dije al inicio, según he podido apreciar en las
ultimas dos o tres semanas, existen muchos completamente
preocupados por los eventos que están desenvolviéndose
en el medio oriente, y en el mundo en general. Existen
muchas personas que están viviendo en temor de lo que
pueda suceder o de las consecuencias que todos estos
eventos pueden producir. La razón por esto es porque
existen muchos que se han dado cuenta que las profecías
se están cumpliendo. Hermanos y no hay nada ni nadie
que pueda detener la Palabra de Dios. Jesús lo dijo de
esta manera en Mateo 24:35
cuando leemos “El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán.” Todos aquí hemos planeado
nuestro viaje hacia la presencia de Dios. Todos aquí
hemos hecho la reservación al aceptar a Jesús como
nuestro Rey y Salvador, pero la pregunta que queda es
¿hemos empacado todo lo que necesitamos para el viaje?
Asegurémonos de empacar todo lo que necesitamos para
llegar y permanecer ante la presencia de nuestro Dios.
Recordemos las palabras de nuestro señor Jesucristo en
Mateo 7:21 cuando leemos
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el
reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos.” Por esto mismo les
digo hoy, no andemos tan preocupados por los eventos que
no podemos controlar, sino estemos preparados en todo
momento para viajar. Revisa hoy tu equipaje, ¿se te ha
olvidado algo?
© Copyright José R. Hernández