Con la Palabra
En el día de
hoy quiero hablarles acerca de un tema que sé que muchos
sino todos de nosotros hemos tenido preguntas sobre el. Les
estoy hablando acerca del tema de la tentación. Sé que este
es un tema que hemos explorado en numerosas ocasiones, así
que también sé que todos aquí sabemos que la tentación no es
algo que origina de Dios ya que Dios no puede ser tentado,
ni tienta a nadie, tal como nos dice la Palabra en
Santiago 1:13 cuando leemos
“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de
parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal,
ni él tienta a nadie.” Pero una gran realidad es que
todos aquí nos enfrentamos a tentaciones diariamente, y
desafortunadamente con frecuencia muchos de nosotros nos
entregamos a ellas. Es por esta razón que en el día de hoy
vamos a examinar tres tentaciones responsables de hacer caer
a muchos creyentes. Pero, más importante que todo, en el
día de hoy descubriremos el secreto de cómo podemos derrotar
las tentaciones cuando surjan en nuestra vida. Pasemos ahora
a la Palabra de Dios y estudiemos el ejemplo primordial de
lo que les he dicho. Estudiemos ahora las tentaciones de
Jesús en el desierto.
Mateo 4:1-11
- Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,
para ser tentado por el diablo. 2 Y después de
haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres
Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de
pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios. 5 Entonces el diablo le llevó a la
santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6
y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque
escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, En sus
manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en
piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No
tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el
diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo
esto te daré, si postrado me adorares. 10
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está:
Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11
El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le
servían.
Seguramente
que algunos ya estén pensando que esto no puede ser el
ejemplo primordial, ya que Jesús es quien venció al diablo
en esta situación, pero les digo que si lo es. La razón por
la que les digo esto es porque en esta ocasión Jesús no
venció al diablo usando Su poder como Dios. Es necesario
que entendamos esto bien, porque en esta revelación esta la
clave para poder triunfar sobre la tentación. Una de las
excusas más utilizada para tratar de justificar una mala
acción, o el ceder a la tentación, es que fue algo tan
poderoso que no se pudo resistir. Esto por supuesto no es
verdad, ya que Dios nunca permitirá que seamos tentado de
tal manera como podemos ver en 1
Corintios 10:13 cuando leemos "No os ha
sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel
es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis
resistir, sino que dará también juntamente con la tentación
la salida, para que podáis soportar." Pero no solo
esto, sino que Dios también nos equipa con lo que
necesitamos para triunfar en esas ocasiones como encontramos
en Efesios 6:13 cuando
leemos "Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para
que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo,
estar firmes." Pero no obstante todo esto, muchos ceden
a la tentación diciendo que la tentación fue tan fuerte que
no tenían defensa alguna. Es por esta misma razón que quizás
algunos piensen que Jesús no puede ser el ejemplo primordial
ya que Jesús es Dios. Pero algo que se les escapa a muchos
al leer esto versículos es que como les dije hace un breve
momento, aquí Jesús no venció al diablo usando Su poder como
Dios. En esta ocasión Jesús venció al diablo en forma de
hombre. Escuchen bien lo que les digo, y veamos si tiene
sentido. Jesús siendo Dios todopoderoso, podía haber hecho
que el diablo desapareciera de delante de Él con solo un
pensamiento. ¿Cuántos dicen amen? Jesús siendo Dios
todopoderoso, podía haber hecho que el diablo quedara mudo
con solo pensarlo. ¿Cuántos dicen amen? Jesús siendo Dios
todopoderoso, pudo haber llamado a legiones de ángeles que
vinieran, y ataran al diablo. ¿Cuántos dicen amen? Pero
Jesús no hizo nada de esto. ¿Saben por qué?
La razón por
la que no uso Su poder como Dios es porque Jesús quería
demostrarnos que no tenemos que ser Dios para triunfar sobre
la tentación. Lo único que necesitamos es a Dios y Su santa
y divina palabra. Examinemos ahora más de cerca estos
versículos para que entiendan bien lo que les digo.
En los
versículos que estamos estudiando hoy leemos “Entonces
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser
tentado por el diablo. 2 Y después de haber
ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3
Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di
que estas piedras se conviertan en pan. 4 El
respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
Aquí encontramos la primera tentación de Jesús, ¿cual fue la
primera tentación de Jesús? La primera tentación de Jesús
fue los deseos de la carne. Pero para aquellos que aun no
están convencidos de que en esta ocasión Jesús venció al
diablo como hombre y no como Dios, aquí también encontramos
la prueba de ello. En la respuesta de Jesús esta la prueba
sin reproche, y digo esto porque Jesús lo dijo bien claro
cuando hablo diciendo “No sólo de pan vivirá el hombre.”
Fíjense bien que Jesús no dijo el Hijo de Dios, Jesús dijo
“el hombre.” El diablo le reconoció por quien Él era, el
diablo le reconoció como el “Hijo de Dios” pero Jesús le
venció como hombre y no como Dios. Con este hecho aquí
Jesús nos demuestra que si podemos triunfar sobre las
tentaciones. Con este hecho aquí Jesús nos demuestra que no
tenemos que ser Dios para vencer, sino que solo necesitamos
a Dios para vencer. Aquí Jesús no uso su gran poder de Dios
para vencer, pero si dependió del poder de Dios para
vencer. Quizás algunos digan, pastor ahora si que no
entiendo nada, lo que usted dice se contradice y no tiene
sentido. Pero si no entiendes escucha. Jesús no uso su
poder de Dios para vencer, pero Jesús uso el poder de Dios
para vencer. ¿Por qué digo esto?
Digo esto
porque Jesús aquí uso la única arma que nosotros tenemos
para defendernos de los ataques del enemigo. Jesús aquí uso
la espada del espíritu, Jesús aquí uso la Palabra de Dios
como la encontramos en Deuteronomio
8:3 cuando leemos "Y te afligió, y te hizo tener
hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú,
ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que
no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale
de la boca de Jehová vivirá el hombre." ¿Se están dando
cuenta? Jesús le dijo “no sólo de pan vivirá el hombre.”
Jesús uso la Palabra de Dios. Aquí esta el secreto, aquí
esta la formula para poder vencer sobre la tentación. En su
santa y divina Palabra encontramos Su poder. A través de la
Palabra de Dios alcanzamos Su fortaleza. En la Palabra de
Dios esta nuestra victoria. Dile al hermano que tienes a tu
lado: la Palabra de Dios es nuestra fortaleza. Pero antes
de que podamos obtener el triunfo, primero tenemos que
reconocer que la tentación origina de muy profundo en
nosotros, esto es algo que queda bien claro cuando leemos “Y
después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches,
tuvo hambre.” Fíjense bien, Jesús tuvo hambre.
Cuarenta días y cuarenta noches Jesús estuvo sin comer,
Jesús tenia una gran necesidad, y quiero que notemos que fue
después de todo este tiempo que el diablo vino a tentarle.
No fue después de tres días, no fue después de cuatro días.
Fue después de cuarenta días y cuarenta noches. Fue cuando
Jesús estaba debilitado y cansado, y será en esos mismos
momentos cuando vendrá el enemigo a tratar de alejarnos de
la voluntad de Dios. Vendrá a tentarnos cuando más débiles
estamos, vendrá a tentarnos cuando más cansados estamos.
Jesús tenía hambre, como hombre en su mente seguramente
había pensamientos de comida, estoy seguro que como hombre
el deseaba comer, su carne, su cuerpo humano le estaba
pidiendo comida, esto quiere decir que la tentación ya había
nacido. Hermanos, la tentación tiene su origen en nosotros,
la tentación tiene su origen en los deseos de la carne, y
esto es algo que queda más claro en
Santiago 1:14 cuando leemos “sino que cada uno es
tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y
seducido.” Así que tenemos que reconocer que las
tentaciones originan en nosotros, pero también tenemos que
saber que las tentaciones son influenciadas por el diablo.
Pero aunque la tentación en ocasiones puede ser algo
poderoso debido a la influencia del maligno, existe algo que
las puede derrotar en toda ocasión. Este algo es nuestra
arma, este algo es nuestra espada, que es la Palabra de Dios
como encontramos en Efesios 6:17
a leer “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del
Espíritu, que es la palabra de Dios.” Pero la Palabra
de Dios no es solo una simple arma, la Palabra de Dios es un
arma extremadamente poderosa. ¿Cuan poderosa es?
Fíjense bien
como nos dice Hebreos 4:12 “Porque
la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda
espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón.” La palabra
de Dios es penetrante, la palabra de Dios corta, la Palabra
de Dios aclara nuestros pensamientos, y la Palabra de Dios
limpia todo nuestro ser. Pero para poder usar esta arma tan
poderosa, tenemos que conocerla, y más que nada vivirla,
porque es algo que también puede ser usado en nuestra
contra.
Continuando
con nuestro estudio llegamos a la segunda tentación de Jesús
cuando leemos “Entonces el diablo le llevó a la santa
ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6
y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque
escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, En sus
manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en
piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No
tentarás al Señor tu Dios.” ¿Qué fue la segunda
tentación de Jesús? La segunda tentación de Jesús fue el
orgullo de la vida. Pero en estos versículos no solo
encontramos la segunda tentación, sino que aquí también
encontramos como el maligno usara la Palabra para tratar de
tentarnos y alejarnos de la santa y divina voluntad de
Dios. Fíjense bien lo que estaba sucediendo aquí. Satanás
tentó a Jesús a que se glorificara en ese momento. El
diablo quería que Jesús no hiciera la voluntad del Padre.
El diablo quería que no cumpliera con su misión. El diablo
quería que no predicara el arrepentimiento, y el reino de
Dios. El diablo trato de detener el ministerio de Jesús
antes de que comenzara. El diablo trato de usar el orgullo
del hombre para impedir que la voluntad de Dios fuera
cumplida, y lo hizo utilizando la Palabra. Digo esto porque
en este instante, el diablo uso
Salmos 91:11-12 para tentar a Jesús, pero omitió una
parte, de esta manera distorsionando el significado
completo. Fijémonos bien en este detalle. Aquí él le dijo
“A sus ángeles mandará acerca de ti, En sus manos te
sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.”
Pero cuando leemos el salmo completo vemos que se nos dice “Pues
a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos
tus caminos. 12 En las manos te llevarán, Para
que tu pie no tropiece en piedra.” ¿Se están dando
cuenta? El diablo omitió “Que te guarden en todos tus
caminos.” Es de esta misma manera que el demonio
tratara de confundirnos, y usara la Palabra para seducirnos
a pecar. Hermanos, el diablo conoce la Palabra de Dios y la
distorsionará.
Es por esta
misma razón que hoy en día podemos encontrar como numerosas
personas andan completamente perdidas en las religiones, y
las sectas. Las podemos encontrar porque el demonio ha
usado la Palabra de Dios quitándole o añadiéndole, de esta
manera cumpliendo su propósito de alejar al hombre de Dios.
Es por esta misma razón que es tan importante que el
creyente tenga un amplio conocimiento de la Palabra. Es por
esta misma razón que con frecuencia les digo que tenemos que
desarrollar una relación más intima con Dios, y de la única
manera que lograremos obtener este tipo de relación es
estudiando y meditando en Su palabra. Es por esta misma
razón que todos aquí tenemos que no solo escuchar los
mensajes, sino tenemos que comprobar los mensajes usando la
Palabra de Dios. El diablo trato de tentar a Jesús
diciéndole “escrito está”, el diablo trato de tentar
a Jesús apelando al orgullo del hombre respaldado por la
Palabra de Dios, y Jesús no cayo en su trampa. Pero Jesús
no cayo en su trampa porque uso su poder como Dios, Jesús
uso la única arma que como hombre tenia disponible, Jesús
uso la Palabra de Dios. Jesús le contesto también diciendo
“escrito está” usando
Deuteronomio 6:16-17 que nos dice “No tentaréis a
Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah. 17
Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro
Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.”
Jesús uso esta porción de la Palabra de Dios para combatir
este ataque porque Él estaba aquí para guardar los
mandamientos del Padre. Jesús no había venido a este mundo
por venir a visitar, Él no era un simple turista curioso,
Jesús venia a cumplir la voluntad del Padre. Jesús vino con
una misión, Jesús fue enviado como nos dice
Juan 3:16 “Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna.” Pero si Jesús se hubiese dejado guiar por
su orgullo, si Jesús hubiese cedido a la tentación, entonces
ninguno de nosotros hoy estuviéramos aquí. Dile al hermano
que tienes a tu lado: la Palabra de Dios es nuestra
fortaleza.
Continuando
con nuestro estudio llegamos a la tercera tentación de Jesús
cuando leemos “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy
alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de
ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si
postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo:
Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y a él sólo servirás.” ¿Qué fue la tercera
tentación de Jesús? La tercera tentación de Jesús fue la
vanagloria, y el apetito por las cosas de este mundo.
Fíjense bien que aquí el diablo apelo al apetito del hombre
por las cosas de este mundo. Aquí le enseño los reinos, las
riquezas, y la fama. Aquí le dijo que lo podía tener todo,
y lo único que tenia que hacer era postrarse y adorarle.
Pero Jesús nuevamente le combatió con la única arma que como
hombre tenia, Jesús le combatió con la Palabra de Dios como
encontramos en Deuteronomio 6:13-15
“A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su
nombre jurarás. 14 No andaréis en pos de dioses
ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros
contornos; 15 porque el Dios celoso, Jehová tu
Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor
de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la
tierra.” Ahora examinémonos, y preguntémonos, ¿qué es
un reino para mí? Preguntémonos, ¿estamos siendo seducidos
a pecar por el apetito de las cosas de este mundo?
Preguntémonos, ¿hemos permitido que la vanagloria domine
nuestra vida?
Hoy yo nos
llamo a todos a reflexionar en estas preguntas porque no es
fuera de lo común encontrar como muchos le dan más
importancia a las cosas de este mundo que a Dios. No es
fuera de lo común encontrar como muchos de una menara
conciente o inconciente se han postrado y adorado a dioses
ajenos. El diablo le ofreció a Jesús fama, riquezas, y
poder. Pregúntate, ¿qué te ha ofrecido a ti? Reflexiona,
¿dejas de hablar de Dios y su reino para que no piensen que
eres un religioso fanático? Reflexiona, ¿comprometes tu fe
por agradar a aquellos que te rodean? Reflexiona, ¿buscas
la felicidad en el dinero o las riquezas? Pudiera seguir
haciendo preguntas, pero la realidad es que cada uno de
nosotros debemos reflexionar y preguntarnos, ¿ocupa Dios el
primer lugar en mi vida?
Para concluir.
Las tres tentaciones que el diablo uso para tratar de
impedir que la voluntad del Padre se cumpliera se pueden
encontrar fácilmente en la vida de toda persona hoy en día.
Los deseos de la carne, el orgullo de la vida, y la
vanagloria o apetito por las cosas de este mundo son
tentaciones que en todo instante separa a la persona de la
presencia de Dios, porque nada de esto proviene de Dios.
Fíjense bien como dice 1 Juan 2:16
"Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la
carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida,
no proviene del Padre, sino del mundo." Pero
desdichadamente muchos son los que se entregan a estas
cosas, muchos son los que caen derrotados, pero esto no
debería ser. Todos tenemos algo con que derrotar estos
ataques, todos poseemos el arma para defendernos, pero
recordemos que un arma es solo tan eficaz como el que la
usa. En otras palabras, para ser eficaz con un arma tienes
que practicar. Jesús venció las tentaciones no como Dios,
sino como hombre. Jesús venció las tentaciones con la
Palabra de Dios. ¿Deseas vencer las tentaciones en tu
vida? Entonces ármate con la Palabra de Dios. Tenemos que
armarnos con la palabra de Dios si vamos a ser cristianos
victoriosos. Recordemos que la Palabra no nos hace de ningún
bien si la tenemos tirada colectando polvo y la leemos
solamente de vez en cuando. La Palabra es algo que tenemos
que leer todos los días, y más que nada vivirla en todo
momento. Recordemos que la Palabra es un arma muy poderosa,
pero si no la sabemos usar de nada nos sirve. Te digo hoy
que puedes vencer. Te digo hoy, saca la espada de su funda
y úsala con la autoridad que Jesús nos ha dado. Usa la
Palabra con la autoridad que Jesús te ha dado, y veras como
puedes vencer toda tentación.
© Copyright José R. Hernández