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Obispo José R. Hernández

Con la Palabra

En el día de hoy quiero hablarles acerca de un tema que sé que muchos sino todos de nosotros hemos tenido preguntas sobre el. Les estoy hablando acerca del tema de la tentación.  Sé que este es un tema que hemos explorado en numerosas ocasiones, así que también sé que todos aquí sabemos que la tentación no es algo que origina de Dios ya que Dios no puede ser tentado, ni tienta a nadie, tal como nos dice la Palabra en Santiago 1:13 cuando leemos “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.”  Pero una gran realidad es que todos aquí nos enfrentamos a tentaciones diariamente, y desafortunadamente con frecuencia muchos de nosotros nos entregamos a ellas.  Es por esta razón que en el día de hoy vamos a examinar tres tentaciones responsables de hacer caer a muchos creyentes.  Pero, más importante que todo, en el día de hoy descubriremos el secreto de cómo podemos derrotar las tentaciones cuando surjan en nuestra vida. Pasemos ahora a la Palabra de Dios y estudiemos el ejemplo primordial de lo que les he dicho.  Estudiemos ahora las tentaciones de Jesús en el desierto.   

Mateo 4:1-11 - Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,  9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. 

Seguramente que algunos ya estén pensando que esto no puede ser el ejemplo primordial, ya que Jesús es quien venció al diablo en esta situación, pero les digo que si lo es.  La razón por la que les digo esto es porque en esta ocasión Jesús no venció al diablo usando Su poder como Dios.  Es necesario que entendamos esto bien, porque en esta revelación esta la clave para poder triunfar sobre la tentación.  Una de las excusas más utilizada para tratar de justificar una mala acción, o el ceder a la tentación, es que fue algo tan poderoso que no se pudo resistir.  Esto por supuesto no es verdad, ya que Dios nunca permitirá que seamos tentado de tal manera como podemos ver en 1 Corintios 10:13 cuando leemos "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."  Pero no solo esto, sino que Dios también nos equipa con lo que necesitamos para triunfar en esas ocasiones como encontramos en Efesios 6:13 cuando leemos "Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes."  Pero no obstante todo esto, muchos ceden a la tentación diciendo que la tentación fue tan fuerte que no tenían defensa alguna. Es por esta misma razón que quizás algunos piensen que Jesús no puede ser el ejemplo primordial ya que Jesús es Dios.  Pero algo que se les escapa a muchos al leer esto versículos es que como les dije hace un breve momento, aquí Jesús no venció al diablo usando Su poder como Dios.  En esta ocasión Jesús venció al diablo en forma de hombre.  Escuchen bien lo que les digo, y veamos si tiene sentido.  Jesús siendo Dios todopoderoso, podía haber hecho que el diablo desapareciera de delante de Él con solo un pensamiento. ¿Cuántos dicen amen?  Jesús siendo Dios todopoderoso, podía haber hecho que el diablo quedara mudo con solo pensarlo.  ¿Cuántos dicen amen?  Jesús siendo Dios todopoderoso, pudo haber llamado a legiones de ángeles que vinieran, y ataran al diablo.  ¿Cuántos dicen amen?  Pero Jesús no hizo nada de esto.  ¿Saben por qué?   

La razón por la que no uso Su poder como Dios es porque Jesús quería demostrarnos que no tenemos que ser Dios para triunfar sobre la tentación.  Lo único que necesitamos es a Dios y Su santa y divina palabra.  Examinemos ahora más de cerca estos versículos para que entiendan bien lo que les digo. 

En los versículos que estamos estudiando hoy leemos “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”  Aquí encontramos la primera tentación de Jesús, ¿cual fue la primera tentación de Jesús?  La primera tentación de Jesús fue los deseos de la carne. Pero para aquellos que aun no están convencidos de que en esta ocasión Jesús venció al diablo como hombre y no como Dios, aquí también encontramos la prueba de ello.  En la respuesta de Jesús esta la prueba sin reproche, y digo esto porque Jesús lo dijo bien claro cuando hablo diciendo “No sólo de pan vivirá el hombre.”  Fíjense bien que Jesús no dijo el Hijo de Dios, Jesús dijo “el hombre.”  El diablo le reconoció por quien Él era, el diablo le reconoció como el “Hijo de Dios” pero Jesús le venció como hombre y no como Dios.  Con este hecho aquí Jesús nos demuestra que si podemos triunfar sobre las tentaciones.  Con este hecho aquí Jesús nos demuestra que no tenemos que ser Dios para vencer, sino que solo necesitamos a Dios para vencer.  Aquí Jesús no uso su gran poder de Dios para vencer, pero si dependió del poder de Dios para vencer.  Quizás algunos digan, pastor ahora si que no entiendo nada, lo que usted dice se contradice y no tiene sentido.  Pero si no entiendes escucha.  Jesús no uso su poder de Dios para vencer, pero Jesús uso el poder de Dios para vencer.  ¿Por qué digo esto?   

Digo esto porque Jesús aquí uso la única arma que nosotros tenemos para defendernos de los ataques del enemigo.  Jesús aquí uso la espada del espíritu, Jesús aquí uso la Palabra de Dios como la encontramos en Deuteronomio 8:3 cuando leemos "Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre."  ¿Se están dando cuenta?  Jesús le dijo “no sólo de pan vivirá el hombre.”  Jesús uso la Palabra de Dios.  Aquí esta el secreto, aquí esta la formula para poder vencer sobre la tentación.  En su santa y divina Palabra encontramos Su poder.  A través de la Palabra de Dios alcanzamos Su fortaleza.  En la Palabra de Dios esta nuestra victoria.  Dile al hermano que tienes a tu lado: la Palabra de Dios es nuestra fortaleza.  Pero antes de que podamos obtener el triunfo, primero tenemos que reconocer que la tentación origina de muy profundo en nosotros, esto es algo que queda bien claro cuando leemos “Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.”  Fíjense bien, Jesús tuvo hambre.  Cuarenta días y cuarenta noches Jesús estuvo sin comer, Jesús tenia una gran necesidad, y quiero que notemos que fue después de todo este tiempo que el diablo vino a tentarle.  No fue después de tres días, no fue después de cuatro días.  Fue después de cuarenta días y cuarenta noches.  Fue cuando Jesús estaba debilitado y cansado, y será en esos mismos momentos cuando vendrá el enemigo a tratar de alejarnos de la voluntad de Dios.  Vendrá a tentarnos cuando más débiles estamos, vendrá a tentarnos cuando más cansados estamos. Jesús tenía hambre, como hombre en su mente seguramente había pensamientos de comida, estoy seguro que como hombre el deseaba comer, su carne, su cuerpo humano le estaba pidiendo comida, esto quiere decir que la tentación ya había nacido.  Hermanos, la tentación tiene su origen en nosotros, la tentación tiene su origen en los deseos de la carne, y esto es algo que queda más claro en Santiago 1:14 cuando leemos “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.”  Así que tenemos que reconocer que las tentaciones originan en nosotros, pero también tenemos que saber que las tentaciones son influenciadas por el diablo.   Pero aunque la tentación en ocasiones puede ser algo poderoso debido a la influencia del maligno, existe algo que las puede derrotar en toda ocasión.  Este algo es nuestra arma, este algo es nuestra espada, que es la Palabra de Dios como encontramos en Efesios 6:17 a leer “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.”  Pero la Palabra de Dios no es solo una simple arma, la Palabra de Dios es un arma extremadamente poderosa.  ¿Cuan poderosa es? 

Fíjense bien como nos dice Hebreos 4:12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” La palabra de Dios es penetrante, la palabra de Dios corta, la Palabra de Dios aclara nuestros pensamientos, y la Palabra de Dios limpia todo nuestro ser.  Pero para poder usar esta arma tan poderosa, tenemos que conocerla, y más que nada vivirla, porque es algo que también puede ser usado en nuestra contra.   

Continuando con nuestro estudio llegamos a la segunda tentación de Jesús cuando leemos “Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.”  ¿Qué fue la segunda tentación de Jesús?  La segunda tentación de Jesús fue el orgullo de la vida.  Pero en estos versículos no solo encontramos la segunda tentación, sino que aquí también encontramos como el maligno usara la Palabra para tratar de tentarnos y alejarnos de la santa y divina voluntad de Dios.  Fíjense bien lo que estaba sucediendo aquí.  Satanás tentó a Jesús a que se glorificara en ese momento.  El diablo quería que Jesús no hiciera la voluntad del Padre.  El diablo quería que no cumpliera con su misión.  El diablo quería que no predicara el arrepentimiento, y el reino de Dios.  El diablo trato de detener el ministerio de Jesús antes de que comenzara.  El diablo trato de usar el orgullo del hombre para impedir que la voluntad de Dios fuera cumplida, y lo hizo utilizando la Palabra.  Digo esto porque en este instante, el diablo uso Salmos 91:11-12 para tentar a Jesús, pero omitió una parte, de esta manera distorsionando el significado completo.  Fijémonos bien en este detalle.  Aquí él le dijo “A sus ángeles mandará acerca de ti, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.”  Pero cuando leemos el salmo completo vemos que se nos dice “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.”  ¿Se están dando cuenta?  El diablo omitió “Que te guarden en todos tus caminos.”   Es de esta misma manera que el demonio tratara de confundirnos, y usara la Palabra para seducirnos a pecar. Hermanos, el diablo conoce la Palabra de Dios y la distorsionará.  

Es por esta misma razón que hoy en día podemos encontrar como numerosas personas andan completamente perdidas en las religiones, y las sectas.  Las podemos encontrar porque el demonio ha usado la Palabra de Dios quitándole o añadiéndole, de esta manera cumpliendo su propósito de alejar al hombre de Dios.  Es por esta misma razón que es tan importante que el creyente tenga un amplio conocimiento de la Palabra.  Es por esta misma razón que con frecuencia les digo que tenemos que desarrollar una relación más intima con Dios, y de la única manera que lograremos obtener este tipo de relación es estudiando y meditando en Su palabra.  Es por esta misma razón que todos aquí tenemos que no solo escuchar los mensajes, sino tenemos que comprobar los mensajes usando la Palabra de Dios.  El diablo trato de tentar a Jesús diciéndole “escrito está”, el diablo trato de tentar a Jesús apelando al orgullo del hombre respaldado por la Palabra de Dios, y Jesús no cayo en su trampa.  Pero Jesús no cayo en su trampa porque uso su poder como Dios, Jesús uso la única arma que como hombre tenia disponible, Jesús uso la Palabra de Dios.  Jesús le contesto también diciendo “escrito está” usando Deuteronomio 6:16-17 que nos dice “No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah. 17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.”  Jesús uso esta porción de la Palabra de Dios para combatir este ataque porque Él estaba aquí para guardar los mandamientos del Padre.  Jesús no había venido a este mundo por venir a visitar, Él no era un simple turista curioso, Jesús venia a cumplir la voluntad del Padre.  Jesús vino con una misión, Jesús fue enviado como nos dice Juan 3:16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”  Pero si Jesús se hubiese dejado guiar por su orgullo, si Jesús hubiese cedido a la tentación, entonces ninguno de nosotros hoy estuviéramos aquí.  Dile al hermano que tienes a tu lado: la Palabra de Dios es nuestra fortaleza.   

Continuando con nuestro estudio llegamos a la tercera tentación de Jesús cuando leemos “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,  9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”  ¿Qué fue la tercera tentación de Jesús?  La tercera tentación de Jesús fue la vanagloria, y el apetito por las cosas de este mundo.  Fíjense bien que aquí el diablo apelo al apetito del hombre por las cosas de este mundo.  Aquí le enseño los reinos, las riquezas, y la fama.  Aquí le dijo que lo podía tener todo, y lo único que tenia que hacer era postrarse y adorarle.  Pero Jesús nuevamente le combatió con la única arma que como hombre tenia, Jesús le combatió con la Palabra de Dios como encontramos en Deuteronomio 6:13-15A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás. 14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; 15 porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.”  Ahora examinémonos, y preguntémonos, ¿qué es un reino para mí?  Preguntémonos, ¿estamos siendo seducidos a pecar por el apetito de las cosas de este mundo?  Preguntémonos, ¿hemos permitido que la vanagloria domine nuestra vida?   

Hoy yo nos llamo a todos a reflexionar en estas preguntas porque no es fuera de lo común encontrar como muchos le dan más importancia a las cosas de este mundo que a Dios.  No es fuera de lo común encontrar como muchos de una menara conciente o inconciente se han postrado y adorado a dioses ajenos.  El diablo le ofreció a Jesús fama, riquezas, y poder.  Pregúntate, ¿qué te ha ofrecido a ti?  Reflexiona, ¿dejas de hablar de Dios y su reino para que no piensen que eres un religioso fanático?  Reflexiona, ¿comprometes tu fe por agradar a aquellos que te rodean?  Reflexiona, ¿buscas la felicidad en el dinero o las riquezas?  Pudiera seguir haciendo preguntas, pero la realidad es que cada uno de nosotros debemos reflexionar y preguntarnos, ¿ocupa Dios el primer lugar en mi vida?   

Para concluir.  Las tres tentaciones que el diablo uso para tratar de impedir que la voluntad del Padre se cumpliera se pueden encontrar fácilmente en la vida de toda persona hoy en día.  Los deseos de la carne, el orgullo de la vida, y la vanagloria o apetito por las cosas de este mundo son tentaciones que en todo instante separa a la persona de la presencia de Dios, porque nada de esto proviene de Dios.  Fíjense bien como dice 1 Juan 2:16 "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo." Pero desdichadamente muchos son los que se entregan a estas cosas, muchos son los que caen derrotados, pero esto no debería ser.  Todos tenemos algo con que derrotar estos ataques, todos poseemos el arma para defendernos, pero recordemos que un arma es solo tan eficaz como el que la usa.  En otras palabras, para ser eficaz con un arma tienes que practicar.  Jesús venció las tentaciones no como Dios, sino como hombre.  Jesús venció las tentaciones con la Palabra de Dios.  ¿Deseas vencer las tentaciones en tu vida?  Entonces ármate con la Palabra de Dios.  Tenemos que armarnos con la palabra de Dios si vamos a ser cristianos victoriosos. Recordemos que la Palabra no nos hace de ningún bien si la tenemos tirada colectando polvo y la leemos solamente de vez en cuando.  La Palabra es algo que tenemos que leer todos los días, y más que nada vivirla en todo momento.  Recordemos que la Palabra es un arma muy poderosa, pero si no la sabemos usar de nada nos sirve.  Te digo hoy que puedes vencer.  Te digo hoy, saca la espada de su funda y úsala con la autoridad que Jesús nos ha dado.  Usa la Palabra con la autoridad que Jesús te ha dado, y veras como puedes vencer toda tentación.

© Copyright José R. Hernández

  

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