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Obispo José R. Hernández

¿Cómo será?

Hermanos, gloria a Dios que hoy nos podemos reunir con la paz que Él nos da, después de haber pasado por días de preocupación y preparación, para protegernos del huracán charly y de otras tormentas tropicales que nos amenazan.  Mirando las noticias veía como todos, de una forma u otra fuimos puestos en alerta, para no ser sorprendidos ante la amenaza de un huracán clasificado como devastador.  Los medios de comunicación estaban de día y de noche transmitiendo el mismo mensaje.  Tanto las autoridades como los periodistas a través de la radio y televisión enfatizaban en que lo más importante era salvar la vida, evacuando a miles de personas para protegerlas de los vientos o inundaciones.  Unos se preocupaban por lo que les cubriría el seguro. Otros que no tenían seguro se preocupaban porque no sabían que seria de ellos si perdían su vivienda y pertenencias.  Otros se negaban a ser evacuados, prefiriendo morir en su propiedad por temor a perderla.  Y no olvidemos a todos aquellos que pensaron esperar hasta el ultimo momento para ver si en realidad llegaría el huracán, para entonces tomar acción.  Ante toda esta vorágine a través de los medios de difusión vino a mi una pregunta, ¿habrá tiempo de poner en alerta al mundo de la llegada de nuestro Señor?  Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

Mateo 24:36-44 - Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. 37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. 40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. 

Con todo esto del huracán y de las tormentas tropicales que se avecinan, todos aquí hemos tomados ciertas precauciones, y ciertamente hemos desarrollado un plan de lo que haremos en caso de una emergencia, ¿verdad?  Estas son cosas que podemos hacer, ya que gracias a los avances científicos, las tormentas y ocurrencias similares pueden ser detectadas mucho antes de que lleguen a una zona.  Siempre y cuando exista un aviso, la perdida de vidas será minimizada.  Cuando estudiamos las escrituras del antiguo testamento encontramos varias profecías referente a la llegada de Cristo, su ministerio, y hasta su muerte. Pero, ¿qué seria de nosotros si pudiéramos encontrar en la Biblia la fecha exacta de Su regreso? ¿Que haríamos? El problema esta en que aunque supiéramos la fecha exacta de su regreso, muchos de nosotros no tendríamos el tiempo adecuado para prepararnos. No me miren así, sé que muchos están pensando que lo que les digo no tiene sentido. Sé que muchos están pensando que si supieran la fecha exacta no existirían problemas. Pero, ¿qué si supiéramos que Jesús vendrá por Su iglesia el 19 de Septiembre del 2005? Si hacemos la matemática, esta fecha significa que tenemos un año para prepararnos, ¿verdad? Pero les digo que existiría un gran peligro en el conocer esto.  

¿Por qué digo que existiría un gran peligro? Pensemos en el asunto por un momento y verán que lo que les digo tiene sentido.  El grave problema esta en que aunque hipotéticamente pudiéramos tener un año más, nadie nos puede garantizar que ninguno de nosotros estaremos vivos al fin de ese año (Santiago 4:13-14.) En el mundo abra personas que morirán de vejez, otros morirán de una enfermedad, otros morirán debido a un accidente, en si existen muchas otras razones que pueden causar nuestra muerte física. El punto que deseo que comprendan bien es que aunque supiéramos con seguridad la fecha de la segunda venida de Cristo, algunos de nosotros no tendríamos un año para prepararnos. ¿Por qué digo esto?  Lo digo porque por naturaleza, el hombre pospone las cosas que tiene que hacer hasta el ultimo momento. Así que si estuviésemos seguros que Cristo no vendría por un año más, probablemente seriamos menos serios acerca de nuestra relación con Dios.

Seriamos de esta manera porque diríamos y pensáramos que tenemos el tiempo para arrepentirnos; diríamos y pensáramos que tenemos más que suficiente tiempo de prepararnos. Pero, ¿qué si morimos mañana de manera repentina? ¿Estaríamos preparados para encontrarnos cara a cara con Dios? ¿Que si contestamos "el año que viene", cuando se nos llama al arrepentimiento? Este es el caso para un gran grupo de personas que viven en el mundo, pero también se puede aplicar a numerosas personas en el pueblo de Dios. Desdichadamente existe un gran grupo en el pueblo de Dios que sabe que esta pecando. Existe un gran grupo de personas en el pueblo de Dios que sabe que lo que están haciendo no es agradable a Dios, pero lo continúan haciendo. Continúan pensando que tienen el tiempo de arrepentirse, que siempre tienen el mañana. Pero encontrarse cara a cara con Dios, o la segunda venida de Cristo puede ser en cualquier momento, y no necesariamente como nosotros nos la imaginamos.  

Cuando Cristo vino por primera vez a este mundo, el pueblo le estaba esperando.  El pueblo conocía las profecías que el Mesías vendría, pero ellos no le esperaban de la manera que Él vino. Ellos más bien estaban esperando que llegara un gran rey, que llegara un gran general que les libraría del yugo del imperio Romano, pero este no fue el caso. Si les llego un rey, pero su reino no era de este mundo (Juan 18:36.) Si les llego un gran general, pero la guerra que combatió y gano no fue en un campo de batalla, fue en los firmamentos de las tinieblas (Juan 16:33.) Si vino a liberarles, pero no del imperio de Roma, no de algo terrenal y pasajero, Él vino a liberar sus almas, pero muchos no alcanzaron ver la liberación que Él les ofrecía. Ese pueblo pensaba estar listo para la llegada del Mesías, pero en realidad no lo estaba (Juan 1:11.)  Nosotros también tenemos una idea de como será la segunda venida de Cristo, todos hemos leído la descripción que Él nos dejo, pero el encontrarse cara a cara con Dios para algunos de nosotros no será como la imaginamos (Mateo 7:21.)  Es por esto mismo que la pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos listos?   

¿Cómo podemos estar listos para su llegada? La verdad más grande acerca de nuestro Dios es que Él llevara a Su lado a todo aquel que verdaderamente le ama. Permítanme detenerme aquí por un breve momento. Permítanme detenerme en esta pequeña palabrita “amor.”   Como todos sabemos existen diferentes tipos de amor.  Existe el amor de un esposo por su esposa, el amor de los padres por los hijos, el amor de los hijos hacia los padres, el amor de un amigo, pero nada de esto describe el amor que debemos sentir por Cristo. Estoy hablando acerca de verdaderamente amarlo a Él (Marcos 12:30.) Hace muchos años atrás vi una película de cine titulada ”Historia de amor”, y una cosa que se me quedo grabado en la mente fue algo que la esposa le dijo al esposo, ella le dijo “amor es nunca tener que pedir perdón,” ¿qué lindo verdad?  El amor que debemos sentir por Cristo tiene que ser uno tan profundo que nos conduzca en todo momento a hacer lo que Él nos manda.  Cuando realmente amamos a Dios, esto significa que estamos dispuestos a cambiar; significa que estamos dispuestos a seguir sus mandamientos (Juan 14:21.)  Si no estamos dispuestos a cambiar, si no estamos dispuestos a abrir nuestros corazones, si en nosotros todavía se encuentran raíces de amargura, rencor, venganza, actitudes malas, actitudes que no son dignas de Dios y demás, entonces no podemos decir que estamos listos para recibirle. Nunca debemos olvidarnos que fue una mala actitud en el corazón de Lucifer que empezó el problema en el Cielo. El orgullo, egoísmo, rencor, resentimiento, lujuria, y otros sentimientos similares dieron inicio al pecado. Estas son armas que el enemigo todavía utiliza hoy para tratar de dividir y destruir la obra de Dios aquí en la tierra. Es por eso que tenemos que estar alertas y preparados. Vigilando y cuidando en todo momento (1 Pedro 5:8.)    

Cuando un huracán se avecina todos entramos en acción, cubrimos las ventanas con planchas de madera o paneles de aluminio; compramos alimentos y agua; compramos linternas y baterías; compramos medicinas y demás.  En si nos preparamos porque se nos ha avisado que algo grande tiene el potencial de suceder.  Te pregunto ahora, ¿estas preparado para ver a Dios?  Esto es algo que debemos preguntarnos a diario, porque existen muchos que no están preparados para este evento tan grande que tarde o temprano todos tendremos que pasar (Apocalipsis 20:11-13.)   

La realidad del caso es que ninguno de nosotros podemos prepararnos hasta que aprendamos a reconocer los síntomas, y empezar a comprender verdaderamente la causa de nuestros problemas espirituales. ¿Que les quiero decir con esto?  

Tal como una enfermedad física puede ser diagnosticada y sanada por los doctores según los síntomas, el creyente tiene que aprender a reconocer los síntomas que nos indican que nuestro espíritu se puede estar enfermando.  Un síntoma de que nuestro espíritu esta enfermo es comenzar a no congregarnos (Hebreos 10:25.)   Existen muchas personas que piensan que están listas para encontrarse con Dios, que piensan que están preparados, pero desdichadamente la realidad del caso es que no lo están. Ahora, no quiero que mal interpreten lo que acabo de decir. El estar preparados y prepararse no es legalismo, salvación por obras, o cosas de esa índole. Nosotros somos salvo solo por obra y gracia de Dios (Efesios 2:8.)  Pero la verdad es que cuando Jesús venga, habrá solamente dos grupos de personas en este mundo, los que están listos para encontrarse con Él y los que no lo están. Esos que se prepararon para Su venida, y esos que no lo hicieron. Nosotros vivimos en una cultura que a diario trata de contaminar nuestra alma y debemos estar muy alerta de esto. De no estar alertas y vigilantes tal como el Señor nos indica, podremos ser contaminados malamente. Si no nos mantenemos alerta a Sus advertencias y vigilando, si pensamos que como vivimos en un mundo lleno de malicia pues entonces tenemos que ser malos, entonces tenemos que reconocer que estamos muy equivocados. Tenemos que reconocer que este es un síntoma muy evidente de que nuestro espíritu ha sido infectado por ese virus mortal. Hermanos, aunque vivimos en un ambiente pecaminoso, las promesas de Dios son que el pecado no dominara nuestra vida (1 Corintios 10:13.) Cristo venció por nosotros, ahora nosotros debemos prepararnos para su venida. 

Para concluir. Si nuestra vida es una donde decimos o nos reímos de un comentario de mal gusto; si pasamos horas tras horas todas las noches mirando programas de televisión que glorifican el robo, asesinatos, adulterio, y todas las demás abominaciones; si somos dominados por nuestro genio, egoísmo, lujuria, y orgullo, entonces debemos reconocer que no estamos listos para Su llegada. Si estamos mas preocupados con los placeres y gusto que ofrecen este mundo envés que en nuestra relación con Dios, entonces debemos reconocer que no estamos listos para Su llegada.  Porque ¿de qué nos servirán los edificios lujosos, las mansiones, las grandes iluminadas avenidas, las joyas y nuestra cuenta bancaria si llega nuestro Señor por su iglesia y por no escuchar sus advertencias perdemos el alma? Al igual que hoy los periodistas nos avisan del peligro de un ciclón, así nos esta avisando Dios a través de Su palabra para que no seamos sorprendidos porque nos ama.  La palabra aquí nos dice: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.”  Comienza a prepararte hoy, no esperes porque mañana puede ser muy tarde, en una hora puede ser muy tarde, en un minuto puede ser muy tarde.  El tiempo de preparase es ahora, y eso lo lograras a través del arrepentimiento de tus pecados, y de aceptar a Cristo como tu Rey y Salvador.  ¿Cómo será la venida de Cristo? (Mateo 24:27.)  ¿Tendrás tiempo de prepararte?  El tiempo es ahora.

© Copyright José R. Hernández

  

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Predicado:  19 de Septiembre del 2004

email: José R. Hernández
 

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