¿Cómo será?
Hermanos, gloria a Dios que hoy nos
podemos reunir con la paz que Él nos da, después de haber
pasado por días de preocupación y preparación, para protegernos
del huracán charly y de otras tormentas tropicales que nos
amenazan. Mirando las noticias veía como todos, de una forma u
otra fuimos puestos en alerta, para no ser sorprendidos ante la
amenaza de un huracán clasificado como devastador. Los medios
de comunicación estaban de día y de noche transmitiendo el
mismo mensaje. Tanto las autoridades como los periodistas a
través de la radio y televisión enfatizaban en que lo más
importante era salvar la vida, evacuando a miles de personas
para protegerlas de los vientos o inundaciones. Unos se
preocupaban por lo que les cubriría el seguro. Otros que no
tenían seguro se preocupaban porque no sabían que seria de
ellos si perdían su vivienda y pertenencias. Otros se negaban
a ser evacuados, prefiriendo morir en su propiedad por temor a
perderla. Y no olvidemos a todos aquellos que pensaron esperar
hasta el ultimo momento para ver si en realidad llegaría el
huracán, para entonces tomar acción. Ante toda esta vorágine a
través de los medios de difusión vino a mi una pregunta, ¿habrá
tiempo de poner en alerta al mundo de la llegada de nuestro
Señor? Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Mateo 24:36-44
- Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de
los cielos, sino sólo mi Padre. 37 Mas como en los
días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38
Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y
bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que
Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que
vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la
venida del Hijo del Hombre. 40 Entonces estarán dos
en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41
Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada,
y la otra será dejada. 42 Velad, pues, porque no
sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero
sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el
ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
44 Por tanto, también vosotros estad preparados;
porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
Con todo esto del
huracán y de las tormentas tropicales que se avecinan, todos
aquí hemos tomados ciertas precauciones, y ciertamente hemos
desarrollado un plan de lo que haremos en caso de una
emergencia, ¿verdad? Estas son cosas que podemos hacer, ya que
gracias a los avances científicos, las tormentas y ocurrencias
similares pueden ser detectadas mucho antes de que lleguen a
una zona. Siempre y cuando exista un aviso, la perdida de
vidas será minimizada. Cuando estudiamos las escrituras del
antiguo testamento encontramos varias profecías referente a la
llegada de Cristo, su ministerio, y hasta su muerte. Pero, ¿qué
seria de nosotros si pudiéramos encontrar en la Biblia la fecha
exacta de Su regreso? ¿Que haríamos? El problema esta en que
aunque supiéramos la fecha exacta de su regreso, muchos de
nosotros no tendríamos el tiempo adecuado para prepararnos. No
me miren así, sé que muchos están pensando que lo que les digo
no tiene sentido. Sé que muchos están pensando que si supieran
la fecha exacta no existirían problemas. Pero, ¿qué si
supiéramos que Jesús vendrá por Su iglesia el 19 de Septiembre
del 2005? Si hacemos la matemática, esta fecha significa que
tenemos un año para prepararnos, ¿verdad? Pero les digo que
existiría un gran peligro en el conocer esto.
¿Por qué digo que
existiría un gran peligro? Pensemos en el asunto por un momento
y verán que lo que les digo tiene sentido. El grave problema
esta en que aunque hipotéticamente pudiéramos tener un año más,
nadie nos puede garantizar que ninguno de nosotros estaremos
vivos al fin de ese año (Santiago
4:13-14.) En el mundo abra personas que morirán de
vejez, otros morirán de una enfermedad, otros morirán debido a
un accidente, en si existen muchas otras razones que pueden
causar nuestra muerte física. El punto que deseo que comprendan
bien es que aunque supiéramos con seguridad la fecha de la
segunda venida de Cristo, algunos de nosotros no tendríamos un
año para prepararnos. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque por
naturaleza, el hombre pospone las cosas que tiene que hacer
hasta el ultimo momento. Así que si estuviésemos seguros que
Cristo no vendría por un año más, probablemente seriamos menos
serios acerca de nuestra relación con Dios.
Seriamos de esta manera porque diríamos y pensáramos que
tenemos el tiempo para arrepentirnos; diríamos y pensáramos que
tenemos más que suficiente tiempo de prepararnos. Pero, ¿qué si
morimos mañana de manera repentina? ¿Estaríamos preparados para
encontrarnos cara a cara con Dios? ¿Que si contestamos "el año
que viene", cuando se nos llama al arrepentimiento? Este es el
caso para un gran grupo de personas que viven en el mundo, pero
también se puede aplicar a numerosas personas en el pueblo de
Dios. Desdichadamente existe un gran grupo en el pueblo de Dios
que sabe que esta pecando. Existe un gran grupo de personas en
el pueblo de Dios que sabe que lo que están haciendo no es
agradable a Dios, pero lo continúan haciendo. Continúan
pensando que tienen el tiempo de arrepentirse, que siempre
tienen el mañana. Pero encontrarse cara a cara con Dios, o la
segunda venida de Cristo puede ser en cualquier momento, y no
necesariamente como nosotros nos la imaginamos.
Cuando Cristo vino por primera vez a este mundo, el pueblo le
estaba esperando. El pueblo conocía las profecías que el
Mesías vendría, pero ellos no le esperaban de la manera que Él
vino. Ellos más bien estaban esperando que llegara un gran rey,
que llegara un gran general que les libraría del yugo del
imperio Romano, pero este no fue el caso. Si les llego un rey,
pero su reino no era de este mundo (Juan
18:36.) Si les llego un gran general, pero la guerra que
combatió y gano no fue en un campo de batalla, fue en los
firmamentos de las tinieblas (Juan
16:33.) Si vino a liberarles, pero no del imperio de
Roma, no de algo terrenal y pasajero, Él vino a liberar sus
almas, pero muchos no alcanzaron ver la liberación que Él les
ofrecía. Ese pueblo pensaba estar listo para la llegada del
Mesías, pero en realidad no lo estaba (Juan
1:11.) Nosotros también tenemos una idea de como será
la segunda venida de Cristo, todos hemos leído la descripción
que Él nos dejo, pero el encontrarse cara a cara con Dios para
algunos de nosotros no será como la imaginamos (Mateo
7:21.) Es por esto mismo que la pregunta que debemos
hacernos es: ¿estamos listos?
¿Cómo podemos estar listos para su llegada? La verdad más
grande acerca de nuestro Dios es que Él llevara a Su lado a
todo aquel que verdaderamente le ama. Permítanme detenerme aquí
por un breve momento. Permítanme detenerme en esta pequeña
palabrita “amor.” Como todos sabemos existen diferentes tipos
de amor. Existe el amor de un esposo por su esposa, el amor de
los padres por los hijos, el amor de los hijos hacia los
padres, el amor de un amigo, pero nada de esto describe el amor
que debemos sentir por Cristo. Estoy hablando acerca de
verdaderamente amarlo a Él (Marcos
12:30.) Hace muchos años atrás vi una película de cine
titulada ”Historia de amor”, y una cosa que se me quedo grabado
en la mente fue algo que la esposa le dijo al esposo, ella le
dijo “amor es nunca tener que pedir perdón,” ¿qué lindo
verdad? El amor que debemos sentir por Cristo tiene que ser
uno tan profundo que nos conduzca en todo momento a hacer lo
que Él nos manda. Cuando realmente amamos a Dios, esto
significa que estamos dispuestos a cambiar; significa que
estamos dispuestos a seguir sus mandamientos (Juan
14:21.) Si no estamos dispuestos a cambiar, si no
estamos dispuestos a abrir nuestros corazones, si en nosotros
todavía se encuentran raíces de amargura, rencor, venganza,
actitudes malas, actitudes que no son dignas de Dios y demás,
entonces no podemos decir que estamos listos para recibirle.
Nunca debemos olvidarnos que fue una mala actitud en el corazón
de Lucifer que empezó el problema en el Cielo. El orgullo,
egoísmo, rencor, resentimiento, lujuria, y otros sentimientos
similares dieron inicio al pecado. Estas son armas que el
enemigo todavía utiliza hoy para tratar de dividir y destruir
la obra de Dios aquí en la tierra. Es por eso que tenemos que
estar alertas y preparados. Vigilando y cuidando en todo
momento (1 Pedro 5:8.)
Cuando un huracán
se avecina todos entramos en acción, cubrimos las ventanas con
planchas de madera o paneles de aluminio; compramos alimentos y
agua; compramos linternas y baterías; compramos medicinas y
demás. En si nos preparamos porque se nos ha avisado que algo
grande tiene el potencial de suceder. Te pregunto ahora,
¿estas preparado para ver a Dios? Esto es algo que debemos
preguntarnos a diario, porque existen muchos que no están
preparados para este evento tan grande que tarde o temprano
todos tendremos que pasar (Apocalipsis
20:11-13.)
La realidad del caso es que ninguno de nosotros podemos
prepararnos hasta que aprendamos a reconocer los síntomas, y
empezar a comprender verdaderamente la causa de nuestros
problemas espirituales. ¿Que les quiero decir con esto?
Tal como una enfermedad física puede ser diagnosticada y sanada
por los doctores según los síntomas, el creyente tiene que
aprender a reconocer los síntomas que nos indican que nuestro
espíritu se puede estar enfermando. Un síntoma de que nuestro
espíritu esta enfermo es comenzar a no congregarnos (Hebreos
10:25.) Existen muchas personas que piensan que están
listas para encontrarse con Dios, que piensan que están
preparados, pero desdichadamente la realidad del caso es que no
lo están. Ahora, no quiero que mal interpreten lo que acabo de
decir. El estar preparados y prepararse no es legalismo,
salvación por obras, o cosas de esa índole. Nosotros somos
salvo solo por obra y gracia de Dios (Efesios
2:8.) Pero la verdad es que cuando Jesús venga, habrá
solamente dos grupos de personas en este mundo, los que están
listos para encontrarse con Él y los que no lo están. Esos que
se prepararon para Su venida, y esos que no lo hicieron.
Nosotros vivimos en una cultura que a diario trata de
contaminar nuestra alma y debemos estar muy alerta de esto. De
no estar alertas y vigilantes tal como el Señor nos indica,
podremos ser contaminados malamente. Si no nos mantenemos
alerta a Sus advertencias y vigilando, si pensamos que como
vivimos en un mundo lleno de malicia pues entonces tenemos que
ser malos, entonces tenemos que reconocer que estamos muy
equivocados. Tenemos que reconocer que este es un síntoma muy
evidente de que nuestro espíritu ha sido infectado por ese
virus mortal. Hermanos, aunque vivimos en un ambiente
pecaminoso, las promesas de Dios son que el pecado no dominara
nuestra vida (1 Corintios 10:13.)
Cristo venció por nosotros, ahora nosotros debemos prepararnos
para su venida.
Para concluir.
Si nuestra vida es una donde decimos o nos reímos de un
comentario de mal gusto; si pasamos horas tras horas todas las
noches mirando programas de televisión que glorifican el robo,
asesinatos, adulterio, y todas las demás abominaciones; si
somos dominados por nuestro genio, egoísmo, lujuria, y orgullo,
entonces debemos reconocer que no estamos listos para Su
llegada. Si estamos mas preocupados con los placeres y gusto
que ofrecen este mundo envés que en nuestra
relación con Dios,
entonces debemos reconocer que no estamos listos para Su
llegada. Porque ¿de qué nos servirán los edificios lujosos,
las mansiones, las grandes iluminadas avenidas, las joyas y
nuestra cuenta bancaria si llega nuestro Señor por su iglesia y
por no escuchar sus advertencias perdemos el alma? Al igual que
hoy los periodistas nos avisan del peligro de un ciclón, así
nos esta avisando Dios a través de Su palabra para que no
seamos sorprendidos porque nos ama. La palabra aquí nos dice:
“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de
los cielos, sino sólo mi Padre.” Comienza a prepararte
hoy, no esperes porque mañana puede ser muy tarde, en una hora
puede ser muy tarde, en un minuto puede ser muy tarde. El
tiempo de preparase es ahora, y eso lo lograras a través del
arrepentimiento de tus pecados, y de aceptar a Cristo como tu
Rey y Salvador. ¿Cómo será la venida de Cristo? (Mateo
24:27.) ¿Tendrás tiempo de prepararte? El tiempo es
ahora.
© Copyright José R. Hernández