Prédica a Cristo
Como he
venido diciendo hace ya varia semanas, estamos viendo la
maldad multiplicarse en casi todo aspecto de nuestra
sociedad. Estamos viendo como la verdad de Dios es
rechazada, y la mentira del diablo es aceptada como verdad.
Por ejemplo, ¿cuántos han escuchado de la polémica que
existe con enseñar en las escuelas acerca del diseño
inteligente? Para los que no tienen conocimiento de lo que
les hablo, esta nueva teoría declara que el universo, el
mundo, y toda la creación no pudo haber sucedido por
coincidencia. Los que apoyan esta teoría declaran que la
probabilidad matemática de que estas cosas sucedieran por
coincidencia o accidentalmente es astronómica, y atribuyen
sus conclusiones a la complejidad del ADN y demás. Así que
en otras palabras, esta teoría esta combatiendo la teoría de
la evolución introducida al mundo por Darwin, cual es
enseñada como la absoluta verdad en cuanto a la existencia
de la humanidad. Ahora bien, no me vayan a mal entender, yo
no estoy de acuerdo con esta nueva enseñanza. No estoy de
acuerdo porque esta nueva teoría de “diseño inteligente” no
declara la verdad, ya que no le da crédito a Dios por la
creación del mundo, y el hombre. Pero como les dije, si
declara que la teoría de la evolución no tiene merito, y que
la humanidad fue diseñada por algo o alguien de inteligencia
superior, por eso el termino “diseño inteligente.” Lo
interesante de todo es que la teoría de la evolución es algo
que fue comprobada errónea hace ya mucho tiempo. Es decir
la teoría de la evolución fue comprobada por medios
científicos que no es cierta, pero no obstante esto, el
mundo continúa aceptando y enseñando esta teoría como la
absoluta verdad. Esto por supuesto se debe a que la
humanidad esta siendo conducida a todo lo que es opuesto a
Dios. Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿qué podemos
hacer? Encontremos nuestra respuesta ahora en la Palabra
de Dios.
Hechos 17:16-23
- Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se
enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. 17
Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y
en la plaza cada día con los que concurrían. 18 Y
algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos
disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este
palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos
dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la
resurrección. 19 Y tomándole, le trajeron al
Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva
enseñanza de que hablas? 20 Pues traes a nuestros
oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir
esto. 21 (Porque todos los atenienses y los
extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se
interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) 22
Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo:
Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;
23 porque pasando y mirando vuestros santuarios,
hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción:
AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin
conocerle, es a quien yo os anuncio.
Ahora, como
acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del
mensaje que Dios tiene para su pueblo en el día de hoy, nos
será necesario hacer un breve repaso de historia. Cuando
estudiamos la historia antigua, encontramos que Atenas fue
una de las ciudades más gloriosa en el mundo. La
literatura, la arquitectura, el arte, la filosofía, y la
prosperidad abundaban en esta ciudad. Entonces aquí tenemos
a Pablo, que había huido de Tesalónica y Berea debido a la
persecución por el pueblo judío, como podemos encontrar en
Hechos 17:13-15 cuando
leemos "Cuando los judíos de Tesalónica supieron que
también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo,
fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. 14
Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese
hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. 15
Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le
llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y
Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen,
salieron." Y ahora en Atenas, él esperaría a Silas y a
Timoteo. Como les dije, esta ciudad de antigüedad era
magnifica, y contenía todas las conveniencias moderna de ese
entonces. Esta ciudad impresionaba a todo el que la
visitara, pero de todas las cosas que podían ser encontrada
en esta ciudad, solo una cosa impacto a Pablo. Lo que más
impacto a Pablo de esta ciudad no fue arquitectura, no fue
el arte, no fueron las universidades, no fue el esplendor de
los edificios, y no fue la prosperidad del pueblo o los
avances en la ciudad. Lo que más impacto a Pablo fue la
sobre abundancia de idolatría que existía; fijémonos bien
que la Palabra nos dice: “su espíritu se enardecía viendo
la ciudad entregada a la idolatría.” Esto es algo que
si se lee rápidamente quizás no se le de la importancia que
merita. Digo esto porque según los historiadores, durante
este tiempo en esta ciudad existían miles de miles de
ídolos; existía más de un ídolo por persona. Así que se
puede decir con certeza que la ciudad estaba completamente
cubierta por imágenes en todos los sitios. No se podía
caminar sin tropezar con uno o más, y es por eso que vemos
que el espíritu de Pablo se enardeció. El espíritu de Pablo
se enardeció al ver la ceguera espiritual del hombre, al ver
la esclavitud al demonio. Con este pequeño recuento en
mente continuemos ahora con el estudio de hoy.
Cuando
hacemos una comparación entre ese entonces y el mundo de
hoy, pronto encontramos que no existe mucha diferencia.
Digo esto porque las cosas que abundaban en esa ciudad en
ese entonces abundan en este país, abundan en esta ciudad, y
abundan en este mundo. Pensemos en lo que les acabo de
decir y veamos si tiene sentido. En este país abunda la
ciencia, el arte, la arquitectura, y la prosperidad. Pero
algo que también abunda aquí es la idolatría y los ídolos.
Si quieren evidencia de esto, solo salgan a caminar por las
calles y les aseguro que no estarán caminando mucho tiempo
antes de tropezarse con casas que tienen una estatua de un
supuesto santo en el jardín, o un establecimiento donde se
vendan estatuas, y otros artículos religiosos. Me atrevo a
decir que el pueblo latino es el pueblo más idolatra que
existe en este país. Digo esto porque aunque estas cosas
también pueden ser localizadas en otras comunidades, donde
se ve con más frecuencia son en las comunidades latinas.
Quizás algunos ya estén pensando, bueno pastor, hasta cierto
punto usted tiene la razón, pero ¿qué tiene que ver eso con
nosotros? Pero si piensas así, si piensas que nada de esto
tiene que ver contigo, te voy a invitar a que pienses otra
vez. Te voy a invitar a que pienses otra vez porque la
idolatría abarca un amplio territorio. Yo estoy
completamente seguro de que ninguna persona aquí servirá a
un ídolo. Yo estoy seguro de que ninguno aquí jamás se
postrara ante una estatua para adorarle, pero de algo que
también estoy seguro es que la idolatría abarca mucho más
territorio que eso. Fíjense bien como lo dijo Pablo en
Colosenses 3:5 cuando leemos
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación,
impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia,
que es idolatría.” ¿Por qué dijo Pablo esto? La razón
por la que Pablo dijo esto es porque el verdadero creyente
en el evangelio de Cristo no es atraído por dioses de piedra
o yeso, pero si es atraído y desdichadamente en numerosas
ocasiones seducido por ídolos materiales, religiosos,
emocionales e intelectuales. Quizás algunos piensen que
estos no son ídolos, pero si piensas así te equivocas.
Estas cosas si son ídolos, y desdichadamente muchos son los
que les sirven. Examinemos este tema más de cerca para
aclarar cualquier duda que exista.
Para aclarar
cualquier duda, lo primero que debemos preguntarnos es, ¿qué
es un ídolo? Cuando buscamos esta palabra en el diccionario
encontramos que la palabra ídolo es definida como “figura de
un dios al que se adora; persona o cosa excesivamente amada
o admirada.” En esta definición podemos ver claramente que
un ídolo abarca la estatua de cemento o yeso, pero también
podemos ver que abarca una innumerable cantidad de cosas.
Examinemos ahora brevemente algunos de los ídolos que muchos
sirven sin darse cuenta de ellos.
-
El ídolo
materialista. El materialismo es un problema que
prevalece en un país como el nuestro, porque en lugar de
poner nuestra confianza en el Señor, confiamos en
nuestra cuenta bancaria o en nuestros ahorros, en
nuestra educación, y en nuestras posesiones. Esto nos
conduce a pasar la vida entera persiguiendo lo material,
y nos parece que nunca tenemos lo suficiente.
-
El ídolo
del apetito. Permítanme una pregunta, no me la
contesten, contéstesela a usted mismo, ¿cuántos
compramos cosas sin necesidad? Es decir ¿cuántos
compramos cosas porque esta de moda o porque es algo
popular? Ahora bien, no existe nada malo en querer lo
más nuevo, no existe nada malo en querer superarse, pero
si al obtener estas cosas nos sobrepasamos en nuestros
gastos, entonces comenzamos a servir a nuestro apetito.
Escúchenme bien, cuando disminuimos lo que contribuimos
para la obra del Señor para gastar en nuestros
pasatiempos, entonces estamos sirviendo al ídolo de
nuestro apetito.
-
El ídolo
de la ambición. La realidad es que muchos permiten que
sus carreras y sus ambiciones se conviertan en un ídolo.
Sepamos que si nuestro deseo supremo es tener éxito en
nuestra carrera, somos culpables de idolatría. Muchos
proclaman no ser culpables de esto, pero sus sueños
despiertos, sus ilusiones, fantasías, y sus temas de
conversación sólo tienen que ver con son su carrera, con
el dinero o con sus posesiones materiales. Se preocupan
muy poco o nada por la obra del Señor y dedican la mayor
parte de sus esfuerzos buscando la prosperidad económica
y la satisfacción de sus ambiciones y de esto también
encontramos un buen consejo de Pablo en
Colosenses 3:2 cuando
leemos “Concentren su atención en las cosas de
arriba, no en las de la tierra.”
La lista de
ídolos pudiera continuar para nunca acabar, pero creo que ya
todos tienen una buena idea de que el ídolo no es solamente
una estatua de piedra o yeso; como podemos ver, la idolatría
abarca mucho más territorio que esto así que continuemos.
Como pudimos ver, Pablo encontró que en Atenas existía más
de un ídolo por persona, y hoy encontramos que en este mundo
también existe más de un ídolo por persona. Como pudimos
ver en los tres breves ejemplos que les puse, estos ídolos
son muy comunes, y son unos que podemos encontrar fácilmente
en el mundo, pero desdichadamente, también son encontrados
dentro del pueblo de Dios. Quizás no hagamos esto
intencionalmente, quizás algunos han caído es un estado de
idolatría sin darse cuenta o saber que están en ese lugar.
Y es por esta razón que siempre nos llamo a la reflexión,
siempre digo que debemos reflexionar en lo que hacemos;
debemos reflexionar en como nos comportamos; debemos
reflexionar en nuestra fe. Y si cuando reflexionamos en
estas cosas descubrimos que estamos sirviendo a uno o más de
estos ídolos, reprendámoslo en el nombre de Jesús, y
sirvamos y adoremos al Dios verdadero. Como el pueblo de
Dios que somos, nosotros no podemos permitir que la manera
de pensar del mundo, y que las mentiras del diablo
influencien nuestra vida.
La pregunta
que les hice al inicio fue ¿qué podemos hacer? Hermanos,
lo que podemos hacer y lo que tenemos que hacer es ser
valientes como Pablo. Fíjense bien como sucedieron las
cosas en ese entonces. En estos versículos que estamos
estudiando en el día de hoy leemos: “Así que discutía en
la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada
día con los que concurrían. 18 Y algunos
filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con
él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y
otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les
predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.”
Sin duda alguna lo primero que podemos captar de estos
versículos es la valentía de Pablo. Digo esto porque aquí
podemos observar como Pablo tuvo una confrontación directa
con cuatro grupos de personas de ese entonces. ¿De que
cuatro grupos les hablo? Los cuatro grupos de personas que
Pablo confronto en ese entonces, y que continúan en
existencia hoy, son los religiosos, los devotos, los no
creyentes, y los intelectuales. Aquí Pablo le ministro a
los religiosos, representados por los judíos; ellos atendían
los servicios con regularidad, conocían de Dios, tenían un
buen entendimiento de las escrituras y las enseñanzas, pero
confiaban en los ritos y ceremonias. Segundo vemos que le
ministró a los devotos, representados por los piadosos; este
era un grupo de personas con temor de Dios pero no eran
judíos. Existía un gran grupo de personas de este tipo en
el mundo antiguo, existía un gran número de personas que
estaban artos de la inmoralidad e injusticia de la sociedad
y las religiones politeistitas, ellos entonces buscaban el
judaísmo. Tercero vemos que le ministro a los no creyentes,
representado por los que cada día concurrían a la plaza;
estos eran todos aquellos que no pensaban ni le daban mucha
importancia a la verdad; ellos solo querían ser aceptados
por aquellos que le rodeaban, fueran morales o inmorales,
fueran justos o injustos, a ellos no le importaba. Ellos
solo le daban importancia al diario vivir y nada más.
Cuarto vemos que le ministro a los intelectuales,
representado por los filósofos epicúreos y estoicos. Los
epicúreos vivían bajo la filosofía del placer de la carne;
ellos no creían que existía el cielo o el infierno, así que
tenían que tomar todos los placeres de este mundo antes de
morir. Los estoicos vivían bajo la filosofía del
racionalismo, y eran bien disciplinados; ellos pensaban que
todo lo que sucedía era porque así estaba destinado y no
hacían nada para influenciar su futuro o mejor dicho mejorar
su futuro. Quizás no estemos en Atenas, pero estos grupos
todavía pueden ser encontrados a nuestro alrededor. ¿Qué
podemos hacer ante tanta maldad? Tenemos que ser valientes
como Pablo, tenemos que perseverar en la fe.
Continuando
leemos: “Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo:
¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?
20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas.
Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21
(Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes
allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en
oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo, puesto en pie
en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo
observo que sois muy religiosos; 23 porque
pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un
altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO
CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin
conocerle, es a quien yo os anuncio.” Aquí vemos que
Pablo fue llevado a Areópago. Para los que desconocen el
significado de este lugar, les daré una breve descripción.
Este lugar era una colina rocosa en la ciudad de Atenas
opuesta a la sección occidental de Acrópolis. Este era el
lugar donde se reunían los jueces que tenían jurisdicción
sobre las ofensas capitales tal como el asesinato y demás.
Y aquí nuevamente vemos un acto de valentía. Digo esto
porque Pablo no se dejo intimidar. Pablo no permitió que la
multitud y la oposición de detuviera. Pablo les ministro el
evangelio.
Hermanos, las
personas hoy en día se encuentran tal como el pueblo de ese
entonces. Con solo fijarnos en los acontecimientos que
están ocurriendo a nuestro alrededor, pronto nos damos
cuenta de que todos están en busca de respuestas. Y creo que
con los que les conté acerca de la polémica que existe entre
la teoría de la evolución, y ahora esta nueva enseñanza que
desean introducir en las escuelas acerca de el “diseño
inteligente” prueba muy bien este punto. El mundo esta
buscando la solución, el mundo esta ansioso de que alguien
les guié, aquí vemos que la Palabra nos dice “Porque
todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en
ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo
nuevo.” Creo que si reflexionamos en la condición del
mundo de hoy pronto encontraremos que muchos son los que
buscan algo nuevo, buscan la solución en cosas nuevas, y por
eso vemos como muchos caen atrapados en la trampa del
demonio. Muchos caen en las sectas y las religiones, cosas
diseñadas por el diablo para solo conducir a las personas al
infierno. Es por esta misma razón que como el pueblo de
Dios que somos, nosotros tenemos que ejercer el ministerio
que Dios nos ha llamado a cumplir. Tenemos que ser
valientes como Pablo, y hacer como nos dijo el Señor en
Mateo 28:19 cuando leemos "Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo."
Para
concluir.
En ese entonces existían muchos perdidos en las cosas de
este mundo, y a estos Pablo les ministro. Hoy en día
existen muchos en este mundo perdidos en las religiones y
sectas. Hoy en día existen muchos en este mundo que aun no
conocen la verdad y la verdad es solo una como encontramos
en Juan 14:6 cuando leemos "Jesús
le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie
viene al Padre, sino por mí." Hoy en día existen muchos
en este mundo que se han desviado de los caminos de Dios.
Hoy en día existen muchos en este mundo que piensan que
tienen todas las respuestas y racionalizan las acciones y
condiciones de su alrededor, pero la realidad de todo es
como nos dice la Palabra en Romanos
1:22 cuando leemos “Profesando ser sabios, se
hicieron necios.” Hermanos, existen muchos en este
mundo idolatra que solo sirven al dios de este mundo y no al
Rey de Reyes y Señor de Señores. Las cosas en esta ciudad,
las cosas en este país, y las cosas en este mundo no están
muy diferentes a lo que Pablo vio en ese entonces. Una
triste realidad es que el hombre siempre le da más
importancia a las cosas del mundo que a las cosas de Dios. Y
es por eso que el pueblo de Dios tiene que ponerse en pie, y
predicar el evangelio de Jesucristo. El pueblo de Dios tiene
que ponerse en pie, y declarar la verdad, aun cuando esto no
sea lo más popular. El pueblo de Dios tiene que ponerse en
pie y declarar la verdad aun cuando se nos ridiculiza o se
nos persiga y aborrezca. Levantémonos hoy valientemente y
no permitamos que las influencias de este mundo detengan
nuestro servir a Dios. Como vimos, Pablo tuvo que huir de
dos ciudades, Pablo llego a esta ciudad y podía haber
permanecido en silencio, podía haberse tomado unas pequeñas
vacaciones, pero no sucedió así. Pablo fue valiente y se
paro firmemente en oposición a lo que veía. Aprendamos de
Pablo. Te digo hoy se valiente, no temas pararte y hablar
la verdad. El mundo esta en busca de respuestas, preséntale
pues a ese Dios que aun no conocen. Predícales del “DIOS
NO CONOCIDO.”
© Copyright José R. Hernández