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Obispo José R. Hernández

Prédica a Cristo

Como he venido diciendo hace ya varia semanas, estamos viendo la maldad multiplicarse en casi todo aspecto de nuestra sociedad.  Estamos viendo como la verdad de Dios es rechazada, y la mentira del diablo es aceptada como verdad.  Por ejemplo, ¿cuántos han escuchado de la polémica que existe con enseñar en las escuelas acerca del diseño inteligente? Para los que no tienen conocimiento de lo que les hablo, esta nueva teoría declara que el universo, el mundo, y toda la creación no pudo haber sucedido por coincidencia.  Los que apoyan esta teoría declaran que la probabilidad matemática de que estas cosas sucedieran por coincidencia o accidentalmente es astronómica, y atribuyen sus conclusiones a la complejidad del ADN y demás.  Así que en otras palabras, esta teoría esta combatiendo la teoría de la evolución introducida al mundo por Darwin, cual es enseñada como la absoluta verdad en cuanto a la existencia de la humanidad.  Ahora bien, no me vayan a mal entender, yo no estoy de acuerdo con esta nueva enseñanza.  No estoy de acuerdo porque esta nueva teoría de “diseño inteligente” no declara la verdad, ya que no le da crédito a Dios por la creación del mundo, y el hombre.  Pero como les dije, si declara que la teoría de la evolución no tiene merito, y que la humanidad fue diseñada por algo o alguien de inteligencia superior, por eso el termino “diseño inteligente.”  Lo interesante de todo es que la teoría de la evolución es algo que fue comprobada errónea hace ya mucho tiempo.  Es decir la teoría de la evolución fue comprobada por medios científicos que no es cierta, pero no obstante esto, el mundo continúa aceptando y enseñando esta teoría como la absoluta verdad. Esto por supuesto se debe a que la humanidad esta siendo conducida a todo lo que es opuesto a Dios.  Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿qué podemos hacer?   Encontremos nuestra respuesta ahora en la Palabra de Dios. 

Hechos 17:16-23 - Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. 18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección. 19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; 23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. 

Ahora, como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para su pueblo en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Cuando estudiamos la historia antigua, encontramos que Atenas fue una de las ciudades más gloriosa en el mundo.  La literatura, la arquitectura, el arte, la filosofía, y la prosperidad abundaban en esta ciudad.  Entonces aquí tenemos a Pablo, que había huido de Tesalónica y Berea debido a la persecución por el pueblo judío, como podemos encontrar en Hechos 17:13-15 cuando leemos "Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. 14 Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. 15 Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron." Y ahora en Atenas, él esperaría a Silas y a Timoteo.  Como les dije, esta ciudad de antigüedad era magnifica, y contenía todas las conveniencias moderna de ese entonces.  Esta ciudad impresionaba a todo el que la visitara, pero de todas las cosas que podían ser encontrada en esta ciudad, solo una cosa impacto a Pablo.  Lo que más impacto a Pablo de esta ciudad no fue arquitectura, no fue el arte, no fueron las universidades, no fue el esplendor de los edificios, y no fue la prosperidad del pueblo o los avances en la ciudad.  Lo que más impacto a Pablo fue la sobre abundancia de idolatría que existía; fijémonos bien que la Palabra nos dice: “su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.”  Esto es algo que si se lee rápidamente quizás no se le de la importancia que merita.  Digo esto porque según los historiadores, durante este tiempo en esta ciudad existían miles de miles de ídolos; existía más de un ídolo por persona.  Así que se puede decir con certeza que la ciudad estaba completamente cubierta por imágenes en todos los sitios.  No se podía caminar sin tropezar con uno o más, y es por eso que vemos que el espíritu de Pablo se enardeció.  El espíritu de Pablo se enardeció al ver la ceguera espiritual del hombre, al ver la esclavitud al demonio.  Con este pequeño recuento en mente continuemos ahora con el estudio de hoy. 

Cuando hacemos una comparación entre ese entonces y el mundo de hoy, pronto encontramos que no existe mucha diferencia.  Digo esto porque las cosas que abundaban en esa ciudad en ese entonces abundan en este país, abundan en esta ciudad, y abundan en este mundo.  Pensemos en lo que les acabo de decir y veamos si tiene sentido.  En este país abunda la ciencia, el arte, la arquitectura, y la prosperidad. Pero algo que también abunda aquí es la idolatría y los ídolos.  Si quieren evidencia de esto, solo salgan a caminar por las calles y les aseguro que no estarán caminando mucho tiempo antes de tropezarse con casas que tienen una estatua de un supuesto santo en el jardín, o un establecimiento donde se vendan estatuas, y otros artículos religiosos. Me atrevo a decir que el pueblo latino es el pueblo más idolatra que existe en este país.  Digo esto porque aunque estas cosas también pueden ser localizadas en otras comunidades, donde se ve con más frecuencia son en las comunidades latinas. Quizás algunos ya estén pensando, bueno pastor, hasta cierto punto usted tiene la razón, pero ¿qué tiene que ver eso con nosotros?  Pero si piensas así, si piensas que nada de esto tiene que ver contigo, te voy a invitar a que pienses otra vez.  Te voy a invitar a que pienses otra vez porque la idolatría abarca un amplio territorio.  Yo estoy completamente seguro de que ninguna persona aquí servirá a un ídolo.  Yo estoy seguro de que ninguno aquí jamás se postrara ante una estatua para adorarle, pero de algo que también estoy seguro es que la idolatría abarca mucho más territorio que eso.  Fíjense bien como lo dijo Pablo en Colosenses 3:5 cuando leemos “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.”  ¿Por qué dijo Pablo esto?  La razón por la que Pablo dijo esto es porque el verdadero creyente en el evangelio de Cristo no es atraído por dioses de piedra o yeso, pero si es atraído y desdichadamente en numerosas ocasiones seducido por ídolos materiales, religiosos, emocionales e intelectuales.  Quizás algunos piensen que estos no son ídolos, pero si piensas así te equivocas.  Estas cosas si son ídolos, y desdichadamente muchos son los que les sirven.  Examinemos este tema más de cerca para aclarar cualquier duda que exista. 

Para aclarar cualquier duda, lo primero que debemos preguntarnos es, ¿qué es un ídolo?  Cuando buscamos esta palabra en el diccionario encontramos que la palabra ídolo es definida como “figura de un dios al que se adora; persona o cosa excesivamente amada o admirada.”  En esta definición podemos ver claramente que un ídolo abarca la estatua de cemento o yeso, pero también podemos ver que abarca una innumerable cantidad de cosas.  Examinemos ahora brevemente algunos de los ídolos que muchos sirven sin darse cuenta de ellos. 

  • El ídolo materialista.  El materialismo es un problema que prevalece en un país como el nuestro, porque en lugar de poner nuestra confianza en el Señor, confiamos en nuestra cuenta bancaria o en nuestros ahorros, en nuestra educación, y en nuestras posesiones.  Esto nos conduce a pasar la vida entera persiguiendo lo material, y nos parece que nunca tenemos lo suficiente. 
  • El ídolo del apetito. Permítanme una pregunta, no me la contesten, contéstesela a usted mismo, ¿cuántos compramos cosas sin necesidad?  Es decir ¿cuántos compramos cosas porque esta de moda o porque es algo popular?  Ahora bien, no existe nada malo en querer lo más nuevo, no existe nada malo en querer superarse, pero si al obtener estas cosas  nos sobrepasamos en nuestros gastos, entonces comenzamos a servir a nuestro apetito.  Escúchenme bien, cuando disminuimos lo que contribuimos para la obra del Señor para gastar en nuestros pasatiempos, entonces estamos sirviendo al ídolo de nuestro apetito. 
  • El ídolo de la ambición.  La realidad es que muchos permiten que sus carreras y sus ambiciones se conviertan en un ídolo. Sepamos que si nuestro deseo supremo es tener éxito en nuestra carrera, somos culpables de idolatría. Muchos proclaman no ser culpables de esto, pero sus sueños despiertos, sus ilusiones, fantasías, y sus temas de conversación sólo tienen que ver con son su carrera, con el dinero o con sus posesiones materiales. Se preocupan muy poco o nada por la obra del Señor y dedican la mayor parte de sus esfuerzos buscando la prosperidad económica y la satisfacción de sus ambiciones y de esto también encontramos un buen consejo de Pablo en Colosenses 3:2 cuando leemos “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”    

La lista de ídolos pudiera continuar para nunca acabar, pero creo que ya todos tienen una buena idea de que el ídolo no es solamente una estatua de piedra o yeso; como podemos ver, la idolatría abarca mucho más territorio que esto así que continuemos.  Como pudimos ver, Pablo encontró que en Atenas existía más de un ídolo por persona, y hoy encontramos que en este mundo también existe más de un ídolo por persona.  Como pudimos ver en los tres breves ejemplos que les puse, estos ídolos son muy comunes, y son unos que podemos encontrar fácilmente en el mundo, pero desdichadamente, también son encontrados dentro del pueblo de Dios.  Quizás no hagamos esto intencionalmente, quizás algunos han caído es un estado de idolatría sin darse cuenta o saber que están en ese lugar.  Y es por esta razón que siempre nos llamo a la reflexión, siempre digo que debemos reflexionar en lo que hacemos; debemos reflexionar en como nos comportamos; debemos reflexionar en nuestra fe.  Y si cuando reflexionamos en estas cosas descubrimos que estamos sirviendo a uno o más de estos ídolos, reprendámoslo en el nombre de Jesús, y sirvamos y adoremos al Dios verdadero.  Como el pueblo de Dios que somos, nosotros no podemos permitir que la manera de pensar del mundo, y que las mentiras del diablo influencien nuestra vida. 

La pregunta que les hice al inicio fue ¿qué podemos hacer?   Hermanos, lo que podemos hacer y lo que tenemos que hacer es ser valientes como Pablo.  Fíjense bien como sucedieron las cosas en ese entonces.  En estos versículos que estamos estudiando en el día de hoy leemos: “Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. 18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.”  Sin duda alguna lo primero que podemos captar de estos versículos es la valentía de Pablo.  Digo esto porque aquí podemos observar como Pablo tuvo una confrontación directa con cuatro grupos de personas de ese entonces.  ¿De que cuatro grupos les hablo?  Los cuatro grupos de personas que Pablo confronto en ese entonces, y que continúan en existencia hoy, son los religiosos, los devotos, los no creyentes, y los intelectuales.  Aquí Pablo le ministro a los religiosos, representados por los judíos; ellos atendían los servicios con regularidad, conocían de Dios, tenían un buen entendimiento de las escrituras y las enseñanzas, pero confiaban en los ritos y ceremonias.  Segundo vemos que le ministró a los devotos, representados por los piadosos; este era un grupo de personas con temor de Dios pero no eran judíos.  Existía un gran grupo de personas de este tipo en el mundo antiguo, existía un gran número de personas que estaban artos de la inmoralidad e injusticia de la sociedad y las religiones politeistitas, ellos entonces buscaban el judaísmo.  Tercero vemos que le ministro a los no creyentes, representado por los que cada día concurrían a la plaza; estos eran todos aquellos que no pensaban ni le daban mucha importancia a la verdad; ellos solo querían ser aceptados por aquellos que le rodeaban, fueran morales o inmorales, fueran justos o injustos, a ellos no le importaba.  Ellos solo le daban importancia al diario vivir y nada más.  Cuarto vemos que le ministro a los intelectuales, representado por los filósofos epicúreos y estoicos. Los epicúreos vivían bajo la filosofía del placer de la carne; ellos no creían que existía el cielo o el infierno, así que tenían que tomar todos los placeres de este mundo antes de morir.  Los estoicos vivían bajo la filosofía del racionalismo,  y eran bien disciplinados; ellos pensaban que todo lo que sucedía era porque así estaba destinado y no hacían nada para influenciar su futuro o mejor dicho mejorar su futuro.   Quizás no estemos en Atenas, pero estos grupos todavía pueden ser encontrados a nuestro alrededor.  ¿Qué podemos hacer ante tanta maldad? Tenemos que ser valientes como Pablo, tenemos que perseverar en la fe. 

Continuando leemos: “Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; 23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.”  Aquí vemos que Pablo fue llevado a Areópago.  Para los que desconocen el significado de este lugar, les daré una breve descripción.  Este lugar era una colina rocosa en la ciudad de Atenas opuesta a la sección occidental de Acrópolis.  Este era el lugar donde se reunían los jueces que tenían jurisdicción sobre las ofensas capitales tal como el asesinato y demás.  Y aquí nuevamente vemos un acto de valentía.  Digo esto porque Pablo no se dejo intimidar.  Pablo no permitió que la multitud y la oposición de detuviera.  Pablo les ministro el evangelio.   

Hermanos, las personas hoy en día se encuentran tal como el pueblo de ese entonces.  Con solo fijarnos en los acontecimientos que están ocurriendo a nuestro alrededor, pronto nos damos cuenta de que todos están en busca de respuestas. Y creo que con los que les conté acerca de la polémica que existe entre la teoría de la evolución, y ahora esta nueva enseñanza que desean introducir en las escuelas acerca de el “diseño inteligente” prueba muy bien este punto.  El mundo esta buscando la solución, el mundo esta ansioso de que alguien les guié, aquí vemos que la Palabra nos dice “Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.”  Creo que si reflexionamos en la condición del mundo de hoy pronto encontraremos que muchos son los que buscan algo nuevo, buscan la solución en cosas nuevas, y por eso vemos como muchos caen atrapados en la trampa del demonio.  Muchos caen en las sectas y las religiones, cosas diseñadas por el diablo para solo conducir a las personas al infierno.  Es por esta misma razón que como el pueblo de Dios que somos, nosotros tenemos que ejercer el ministerio que Dios nos ha llamado a cumplir.  Tenemos que ser valientes como Pablo, y hacer como nos dijo el Señor en Mateo 28:19 cuando leemos "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."   

Para concluir.  En ese entonces existían muchos perdidos en las cosas de este mundo, y a estos Pablo les ministro.  Hoy en día existen muchos en este mundo perdidos en las religiones y sectas.  Hoy en día existen muchos en este mundo que aun no conocen la verdad y la verdad es solo una como encontramos en Juan 14:6 cuando leemos "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."  Hoy en día existen muchos en este mundo que se han desviado de los caminos de Dios.   Hoy en día existen muchos en este mundo que piensan que tienen todas las respuestas y racionalizan las acciones y condiciones de su alrededor, pero la realidad de todo es como nos dice la Palabra en Romanos 1:22 cuando leemos “Profesando ser sabios, se hicieron necios.”  Hermanos, existen muchos en este mundo idolatra que solo sirven al dios de este mundo y no al Rey de Reyes y Señor de Señores.  Las cosas en esta ciudad, las cosas en este país, y las cosas en este mundo no están muy diferentes a lo que Pablo vio en ese entonces.  Una triste realidad es que el hombre siempre le da más importancia a las cosas del mundo que a las cosas de Dios. Y es por eso que el pueblo de Dios tiene que ponerse en pie, y predicar el evangelio de Jesucristo. El pueblo de Dios tiene que ponerse en pie, y declarar la verdad, aun cuando esto no sea lo más popular.  El pueblo de Dios tiene que ponerse en pie y declarar la verdad aun cuando se nos ridiculiza o se nos persiga y aborrezca.  Levantémonos hoy valientemente y no permitamos que las influencias de este mundo detengan nuestro servir a Dios.  Como vimos, Pablo tuvo que huir de dos ciudades, Pablo llego a esta ciudad y podía haber permanecido en silencio, podía haberse tomado unas pequeñas vacaciones, pero no sucedió así.  Pablo fue valiente y se paro firmemente en oposición a lo que veía.  Aprendamos de Pablo.  Te digo hoy  se valiente, no temas pararte y hablar la verdad.  El mundo esta en busca de respuestas, preséntale pues a ese Dios que aun no conocen.  Predícales del  “DIOS NO CONOCIDO.”

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