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Obispo José R. Hernández

Predicando a Cristo

La semana pasada estudiamos un acontecimiento histórico; si se acuerdan estuvimos estudiando el capitulo 38 del libro de Jeremías, y encontramos la necesidad de mantenernos fiel a Dios.  

También encontramos que no es fácil predicar la Palabra de Dios, no es fácil declarar la verdad, ya que la verdad es en ocasiones dura de aceptar, especialmente cuando no concuerda con nuestra manera de pensar.  Una cosa muy evidente en el mensaje del domingo pasado fue las consecuencias o repercusiones que predicar la verdad puede, y en muchas ocasiones trae a la vida de un creyente.  Vimos como Jeremías fue lanzado en el poso y sentenciado de muerte por los príncipes con al autorización del rey.  En otras palabras, vimos como a Jeremías le toco pasar por una persecución por el simple hecho de predicar la verdad de Dios.  Hoy deseo hablarles exactamente de este tema, deseo hablarles acerca de la persecución que existe en contra de un creyente fiel, y deseo que aprendamos a como podemos sobrevivir este tipo de ataque.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios. 

1 Pedro 3:13-17 - ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? 14 Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, 15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16 teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17 Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. 

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros, tendremos que hacer un pequeño repaso de la historia.  Primero que todo sepamos quien es el autor de esta carta.  El autor es Simón Pedro, uno de los apóstoles de Jesús (1 Pedro1:1.) Como podemos ver él escribió esta carta a un grupo de creyentes que estaban regados por las cinco diferentes provincias Romanas; es decir no esta dirigida a una iglesia o grupo en un lugar particular.  En otras palabras esta carta esta dirigida a todo creyente en el pasado, presente y futuro, ya que la Palabra de Dios es viva (Hebreos 4:12.)  Pedro le escribe esta carta a este grupo de personas porque en ese momento ellos estaban sufriendo una gran persecución; el Cristiano era ridiculizado, maltratado, y en ocasiones matado, solamente por proclamar la verdad de Cristo.  Con esto en mente preguntémonos, ¿existen las mismas condiciones en el mundo actualmente?  La respuesta a esta pregunta es sí; estas condiciones existen en nuestros días, y han existido por mucho tiempo.  Quizás hoy en día no escuchemos mucho acerca de los que mueren por proclamar el evangelio y no negar a Cristo, pero les puedo asegurar que aunque no escuchemos mucho de ellos, esta consecuencia todavía toma lugar, y continuara tomando lugar (Mateo 5:11; Apocalipsis 6:9.)  

La verdad es que un verdadero creyente sufre muchos tipos de persecución; un verdadero creyente es ridiculizado, maltratado, burlado, ignorado, y en ocasiones extremas, abusado y matado.  Quiero que presten mucha atención a lo que les acabo de decir; fíjense bien que no estoy hablando acerca de un creyente, fíjense bien que dije un VERDADERO CREYENTE.  No se enfade nadie conmigo en el día de hoy, pero tengo que declarar la verdad de Dios (Gálatas 1:10; Romanos 8:8.) ¿Por qué digo estas cosas? Digo esto porque existe una gran diferencia entre el creyente, y el VERDADERO CREYENTE.  Cuando buscamos esta palabrita en el diccionario de la Real Academia Española encontramos que es un adjetivo de la palabra creer, y es definida como: “Que cree, especialmente el que profesa determinada fe religiosa.”  Basándonos en esta definición podemos observar que toda persona que vive en este planeta es un creyente.  Digo esto porque todos en este mundo creen en algo; solo tenemos que mirar a nuestro alrededor y veremos que existen numerosas religiones, y muchos creen en dioses falsos.  También existen todos aquellos que profesan no creer en una deidad alguna, y a ellos les conocemos como los ateos y agnósticos, pero aun ellos creen en algo; ellos creen en que no existe Dios y creen en la mentira de la evolución y demás.  Así que toda persona en este mundo cree en algo y todos pueden ser catalogados como creyentes.  Pero un verdadero creyente es muy diferente a esto; un verdadero creyente tiene temor de Dios.  Un verdadero creyente no solamente cree que existe un Dios (Santiago 2:19), un verdadero creyente busca hacer la voluntad de Dios en todo momento, y es a todos esos que Pedro les habla en el día de hoy.   Recordemos siempre que no es lo mismo creer en Dios que estar convertido a Dios.  Estudiemos bien lo que esta aconteciendo aquí y veamos si lo que les digo es la verdad.

Prestemos atención a las palabras de Pedro, aquí él nos dice: “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?” Es importante que prestemos mucha atención a estas palabras con las que Pedro termina esta pregunta, aquí él habla de los que siguen el bien, aquí él habla de los verdaderos creyentes.  La lección que debemos aprender es que ser un verdadero creyente, el servirle correctamente, es mucho más que asistir a una iglesia una ves por semana; ser un verdadero creyente es mucho más de ocupar un banco de una iglesia diciendo “amen” y “aleluya” de ves en cuando. El servirle adecuadamente, el servirle correctamente es mucho más de eso (Santiago 1:22.) El servirle correctamente es haciendo y sirviendo el bien tal como nos dice aquí la Palabra; ser un verdadero creyente significa que un cambio ha tomado lugar en todo lo que somos (Romanos 6:3-5), quiere decir que las cosas de Dios toman prioridad sobre todo.  Este mismo es el caso aquí, Pedro le escribió a este grupo de personas que no negaron a Cristo, a este grupo de personas que le dieron la prioridad a Dios en sus vidas.  Les pregunto hoy, ¿qué prioridad le has dado tú a Dios en tu vida?  Esta no es una pregunta para que nadie me la conteste, esta es una pregunta para que examinemos donde estamos en nuestra relación con Dios.  Pero no quiero detenerme en este tema por más tiempo, esto es otro tema para otro día.  Sé que todos aquí somos verdaderos creyentes, así que continuemos examinando como sobrevenir la persecución por la cual nos toca pasar.  En estos versículos que estamos utilizando hoy encontramos tres puntos esenciales que nos ayudaran a vencer en tiempos difíciles, que nos ayudaran a  vencer a través de la persecución.  ¿Cómo es eso pastor?   

Numero uno.  Aquí leemos: “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? 14 Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis.”  El primer punto que se nos hace aquí es que para vencer a través de la persecución, tenemos que hacer lo que es bueno y correcto.  Esto es algo que suena fácil de hacer, pero el problema esta en que no todos lo hacen.  Existen diferentes actitudes referente a esto, permítanme ilustrarles algunas.  Muchos tienen una actitud descuidada acerca del bien; en otras palabras, hacer lo bueno y correcto es de poca importancia.  Debemos reflexionar en esto, debemos examinar nuestra vida y preguntarnos ¿hacemos lo bueno y correcto siempre? También tenemos a muchos que tienen una actitud egoísta; estos son todos aquellos que si el hacer el bien les conviene o beneficia en alguna manera, entonces lo hacen; pero si el hacer el bien le cuesta, demanda disciplina y control, y les quita algún tipo de placer, entonces rechazan el bien y rechazan hacer lo correcto.   Permítanme ponerles un simple ejemplo para que me entiendan mejor; cuándo pagas por un servicio o mercancía y un error es cometido, y el vuelto es más de lo que debe ser ¿haces lo bueno y correcto y lo devuelves?  Muchos no dirían una palabra y seguirán su camino, pero si nos falta un centavo, entonces como decimos los Cubanos, ponemos el grito en el cielo; ¿me están entendiendo?  También tenemos a todos aquellos que tienen una actitud superficial, en otras palabras, estos son todos aquellos que profesan hacer el bien y lo correcto en todo momento, estos son todos aquellos que quieren ser reconocidos como moral y recto, pero que detrás de la fachada existe algo muy diferente.  Si existen verdaderos creyentes que hacen lo bueno y correcto en todo tiempo, y estos son los que probablemente sufrirán menos persecución.  ¿Por qué? Porque todos apreciaran el bien que hacemos, esto incluye a nuestras amistades, familiares, empleadotes, y autoridades.  El hacer lo bueno y correcto detiene nuestra lengua; previene que caigamos en problemas, previene que ofendamos a una persona, a un familiar, a un vecino y demás (Hebreos 13:5-6.) Quiero que se fijen bien que dije que el verdadero creyente probablemente sufrirá menos persecución, y que NO dije que NO sufrirían persecución alguna.  Lo que distingue al verdadero creyente en tiempos de persecución es que el verdadero creyente no fija su mirada en las cosas temporarias; el verdadero creyente fija su mirada en Cristo Jesús.  El verdadero creyente confía en que Dios esta en control y que Él solucionara la situación (Romanos 8:28.)  El verdadero creyente confía en que Dios le suplirá lo que necesita (Mateo 6:33.)  El verdadero creyente permitirá que Cristo sea reflejado en su vida en todo momento (2 Corintios 4:11.)  El verdadero creyente será fortalecido por Dios para que pueda soportar la persecución (Éxodos 14:14; Deuteronomio 31:6; Isaías 41:10.)   

Numero dos.  Aquí leemos:”sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”  El segundo punto que Pedro nos hace aquí es que tenemos que afirmar nuestros corazones en Cristo, y la gran esperanza que Él nos ha entregado (Juan 3:16.)  Cristo es el único que debe llenar nuestro corazón, ¿por qué? Porque solamente Cristo nos puede salvar, Cristo nos prometió que todo aquel que le recibe en su corazón será salvo (Apocalipsis 3:20), así que si queremos ser salvos, Él tiene que ocupar todo espacio en nuestro corazón.   

Hermanos cuando Cristo ocupa todo espacio en nuestro corazón, entonces tenemos la esperanza más grande que ha existido en el universo, obtenemos la promesa de tener vida eterna (Santiago 1:12.)  Esta esperanza es la que fortalece al creyente a través de la persecución; Cristo es quien nos ayuda a superar y a vencer aun en esos momentos cuando nosotros no le vemos la solución (2 Pedro 2:9.) Cristo que ahora mora en nosotros es quien nos consuela en momentos difíciles (1 Juan 3:24.) Tenemos que disponer nuestros corazones, pero también tenemos que preparar nuestras mentes.  Tenemos que estar preparados para que en momentos de persecución podamos como dice la palabra “presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”  Tenemos que testificar en todo momento, tenemos que llevar el evangelio a todo aquel que nos escuche (Marcos 16:15,) no podemos perder ni una oportunidad para hablarle a alguien de Cristo (2 Timoteo 2:2.)  No podemos desechar esa responsabilidad tenemos que estar listos para testificar de Su gloria y poder en todo momento.  Lo triste del caso es que muchos que profesan ser creyentes, en realidad, no saben en lo que creen.  No han tomado el tiempo de conocer a Dios; son pocos los que toman el tiempo para conocerle íntimamente, para conocer Su palabra y de esa manera poder testificar y atraer a otros.  Recordemos por quien vino Cristo a este mundo (Lucas 5:32;19:10.)   

Numero tres.  Aquí leemos: “teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 17 Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal”.  El tercer punto que Pedro nos hace aquí es que para poder vencer la persecución debemos tener nuestra conciencia limpia.  Esto es algo que esta entrelazado con los dos puntos anteriores; digo esto porque de la única manera que una persona puede tener una buena conciencia es haciendo el bien, y llevando una vida de rectitud algo que solamente se logra cuando Cristo reina en nuestro corazón.  El comportamiento de un verdadero creyente tiene que servir de ejemplo a otros; he dicho esto en numerosas ocasiones y no me canso de repetirlo, nuestro testimonio es más importante y habla más que todos los versículos de la Biblia que nos podamos memorizar (Mateo 5:16.)  El verdadero creyente tiene que caminar en santidad en todo momento, tiene que ser moral, decente, recto, y sin reproche; un creyente verdadero tiene que servir de ejemplo en este mundo de maldad (1 Timoteo 4:12.)  Cuando llevamos este tipo de vida entonces nuestra conciencia estará limpia, y aquellos que nos persiguen serán avergonzados a causa de nuestro comportamiento (Santiago 2:18.)   

Para concluir.  Como les dije la semana pasada, el proclamar la verdad de Dios no es nada fácil.  El proclamar la verdad de Dios traerá adversidad a nuestro diario vivir; pero tenemos que permanecer firmes en la Palabra.  El verdadero creyente le tocara pasar por persecución; seremos aborrecidos por causa del nombre de Jesús.  El verdadero creyente tendrá que tragar buches amargos de nuestras amistades, familias, y compañeros, pero recuerda que mucho más sufrió Cristo por ti.  Quizás tengamos sed, no de agua, sino de ser aceptados por aquellos que nos rodean en este mundo de maldad, pero recordemos que cuando Cristo tuvo sed, el también tuvo que tragar un buche amargo por nosotros (Salmos 69:20-21; Juan 19:28-29.)  Si tienes sed de ser aceptado, no busques lo que este mundo te puede dar para saciar esa sed, busca del agua que solo Él te puede dar (Juan 4:13-14.)  Prediquemos a Cristo en todo momento, recordemos siempre que existirá algún tipo de persecución por la que tendremos que pasar, pero recordemos lo que Pedro aquí nos enseña.  Para sufrir menos persecución, y para sobrevenir la persecución con éxito, tenemos que hacer lo que es bueno y correcto.  Para sufrir menos persecución y sobrevenir la persecución con éxito tenemos que permitir que Cristo ocupe el primer lugar en nuestros corazones, y predicar a Cristo en todo momento.  Tenemos que declarar la verdad de Dios sin temor confiando que Dios nos guía y protege; tenemos que estar dispuestos a defender el evangelio en todo momento; tenemos que prepararnos en la Palabra de Dios y conocerle a Él íntimamente.  Para sufrir menos persecución y sobrevenir la persecución con éxito, debemos tener nuestra conciencia limpia; no podemos declarar que somos creyentes si continuamos en pecado.  ¿Estas pasando por persecución en este momento? Pues ¡Gloria a Dios por ello!  Aplica estos puntos a tu vida, y vencerás la persecución; sigue estos puntos en tu vida y avergonzaras a aquellos que te persiguen.

© Copyright José R. Hernández

  

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Predicado:  9 de Noviembre del 2003

email: José R. Hernández
 

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