También
encontramos que no es fácil predicar la Palabra de Dios, no
es fácil declarar la verdad, ya que la verdad es en ocasiones
dura de aceptar, especialmente cuando no concuerda con nuestra
manera de pensar. Una cosa muy evidente en el mensaje
del domingo pasado fue las consecuencias o repercusiones que
predicar la verdad puede, y en muchas ocasiones trae a la vida
de un creyente. Vimos como Jeremías fue lanzado en el
poso y sentenciado de muerte por los príncipes con al
autorización del rey. En otras palabras, vimos como a
Jeremías le toco pasar por una persecución por el simple
hecho de predicar la verdad de Dios. Hoy deseo hablarles
exactamente de este tema, deseo hablarles acerca de la
persecución que existe en contra de un creyente fiel, y deseo
que aprendamos a como podemos sobrevivir este tipo de ataque.
Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
1
Pedro 3:13-17 - ¿Y quién es aquel que os podrá
hacer daño, si vosotros seguís el bien? 14 Mas
también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia,
bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor
de ellos, ni os conturbéis, 15 sino santificad a
Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre
preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia
ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en
vosotros; 16 teniendo buena conciencia, para que en
lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean
avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en
Cristo. 17 Porque mejor es que padezcáis haciendo
el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo
el mal.
Como
siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje
que Dios tiene para nosotros, tendremos que hacer un pequeño
repaso de la historia. Primero que todo sepamos quien es
el autor de esta carta. El autor es Simón Pedro, uno de
los apóstoles de Jesús (1 Pedro1:1.)
Como podemos ver él escribió esta carta a un grupo de
creyentes que estaban regados por las cinco diferentes
provincias Romanas; es decir no esta dirigida a una iglesia o
grupo en un lugar particular. En otras palabras esta
carta esta dirigida a todo creyente en el pasado, presente y
futuro, ya que la Palabra de Dios es viva (Hebreos
4:12.) Pedro le escribe esta carta a este grupo
de personas porque en ese momento ellos estaban sufriendo una
gran persecución; el Cristiano era ridiculizado, maltratado,
y en ocasiones matado, solamente por proclamar la verdad de
Cristo. Con esto en mente preguntémonos, ¿existen las
mismas condiciones en el mundo actualmente? La respuesta
a esta pregunta es sí; estas condiciones existen en nuestros
días, y han existido por mucho tiempo. Quizás hoy en día
no escuchemos mucho acerca de los que mueren por proclamar el
evangelio y no negar a Cristo, pero les puedo asegurar que
aunque no escuchemos mucho de ellos, esta consecuencia todavía
toma lugar, y continuara tomando lugar (Mateo
5:11; Apocalipsis 6:9.)
La
verdad es que un verdadero creyente sufre muchos tipos de
persecución; un verdadero creyente es ridiculizado,
maltratado, burlado, ignorado, y en ocasiones extremas,
abusado y matado. Quiero que presten mucha atención a
lo que les acabo de decir; fíjense bien que no estoy hablando
acerca de un creyente, fíjense bien que dije un VERDADERO
CREYENTE. No se enfade nadie conmigo en el día de hoy,
pero tengo que declarar la verdad de Dios (Gálatas
1:10; Romanos 8:8.) ¿Por
qué digo estas cosas? Digo esto porque existe una gran
diferencia entre el creyente, y el VERDADERO CREYENTE.
Cuando buscamos esta palabrita en el diccionario de la Real
Academia Española encontramos que es un adjetivo de la
palabra creer, y es definida como: “Que cree, especialmente
el que profesa determinada fe religiosa.” Basándonos
en esta definición podemos observar que toda persona que vive
en este planeta es un creyente. Digo esto porque todos
en este mundo creen en algo; solo tenemos que mirar a nuestro
alrededor y veremos que existen numerosas religiones, y muchos
creen en dioses falsos. También existen todos aquellos
que profesan no creer en una deidad alguna, y a ellos les
conocemos como los ateos y agnósticos, pero aun ellos creen
en algo; ellos creen en que no existe Dios y creen en la
mentira de la evolución y demás. Así que toda persona
en este mundo cree en algo y todos pueden ser catalogados como
creyentes. Pero un verdadero creyente es muy diferente a
esto; un verdadero creyente tiene temor de Dios. Un
verdadero creyente no solamente cree que existe un Dios (Santiago
2:19), un verdadero creyente busca hacer la voluntad de
Dios en todo momento, y es a todos esos que Pedro les habla en
el día de hoy. Recordemos siempre que no es lo
mismo creer en Dios que estar convertido a Dios.
Estudiemos bien lo que esta aconteciendo aquí y veamos si lo
que les digo es la verdad.
Prestemos
atención a las palabras de Pedro, aquí él nos dice: “¿Y
quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís
el bien?” Es importante que prestemos mucha atención a
estas palabras con las que Pedro termina esta pregunta, aquí
él habla de los que siguen el bien, aquí él habla de los
verdaderos creyentes. La lección que debemos aprender
es que ser un verdadero creyente, el servirle correctamente,
es mucho más que asistir a una iglesia una ves por semana;
ser un verdadero creyente es mucho más de ocupar un banco de
una iglesia diciendo “amen” y “aleluya” de ves en
cuando. El servirle adecuadamente, el servirle correctamente
es mucho más de eso (Santiago 1:22.)
El servirle correctamente es haciendo y sirviendo el bien tal
como nos dice aquí la Palabra; ser un verdadero creyente
significa que un cambio ha tomado lugar en todo lo que somos (Romanos
6:3-5), quiere decir que las cosas de Dios toman
prioridad sobre todo. Este mismo es el caso aquí, Pedro
le escribió a este grupo de personas que no negaron a Cristo,
a este grupo de personas que le dieron la prioridad a Dios en
sus vidas. Les pregunto hoy, ¿qué prioridad le has
dado tú a Dios en tu vida? Esta no es una pregunta para
que nadie me la conteste, esta es una pregunta para que
examinemos donde estamos en nuestra relación con Dios.
Pero no quiero detenerme en este tema por más tiempo, esto es
otro tema para otro día. Sé que todos aquí somos
verdaderos creyentes, así que continuemos examinando como
sobrevenir la persecución por la cual nos toca pasar.
En estos versículos que estamos utilizando hoy encontramos
tres puntos esenciales que nos ayudaran a vencer en tiempos
difíciles, que nos ayudaran a vencer a través de la
persecución. ¿Cómo es eso pastor?
Numero
uno. Aquí leemos: “¿Y quién es aquel que os
podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? 14
Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la
justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis
por temor de ellos, ni os conturbéis.” El primer
punto que se nos hace aquí es que para vencer a través de la
persecución, tenemos que hacer lo que es bueno y correcto.
Esto es algo que suena fácil de hacer, pero el problema esta
en que no todos lo hacen. Existen diferentes actitudes
referente a esto, permítanme ilustrarles algunas.
Muchos tienen una actitud descuidada acerca del bien; en otras
palabras, hacer lo bueno y correcto es de poca importancia.
Debemos reflexionar en esto, debemos examinar nuestra vida y
preguntarnos ¿hacemos lo bueno y correcto siempre? También
tenemos a muchos que tienen una actitud egoísta; estos son
todos aquellos que si el hacer el bien les conviene o
beneficia en alguna manera, entonces lo hacen; pero si el
hacer el bien le cuesta, demanda disciplina y control, y les
quita algún tipo de placer, entonces rechazan el bien y
rechazan hacer lo correcto. Permítanme ponerles
un simple ejemplo para que me entiendan mejor; cuándo pagas
por un servicio o mercancía y un error es cometido, y el
vuelto es más de lo que debe ser ¿haces lo bueno y correcto
y lo devuelves? Muchos no dirían una palabra y seguirán
su camino, pero si nos falta un centavo, entonces como decimos
los Cubanos, ponemos el grito en el cielo; ¿me están
entendiendo? También tenemos a todos aquellos que
tienen una actitud superficial, en otras palabras, estos son
todos aquellos que profesan hacer el bien y lo correcto en
todo momento, estos son todos aquellos que quieren ser
reconocidos como moral y recto, pero que detrás de la fachada
existe algo muy diferente. Si existen verdaderos
creyentes que hacen lo bueno y correcto en todo tiempo, y
estos son los que probablemente sufrirán menos persecución.
¿Por qué? Porque todos apreciaran el bien que hacemos, esto
incluye a nuestras amistades, familiares, empleadotes, y
autoridades. El hacer lo bueno y correcto detiene
nuestra lengua; previene que caigamos en problemas, previene
que ofendamos a una persona, a un familiar, a un vecino y demás
(Hebreos 13:5-6.) Quiero que
se fijen bien que dije que el verdadero creyente probablemente
sufrirá menos persecución, y que NO dije que NO sufrirían
persecución alguna. Lo que distingue al verdadero
creyente en tiempos de persecución es que el verdadero
creyente no fija su mirada en las cosas temporarias; el
verdadero creyente fija su mirada en Cristo Jesús. El
verdadero creyente confía en que Dios esta en control y que
Él solucionara la situación (Romanos
8:28.) El verdadero creyente confía en que Dios
le suplirá lo que necesita (Mateo
6:33.) El verdadero creyente permitirá que
Cristo sea reflejado en su vida en todo momento (2
Corintios 4:11.) El verdadero creyente será
fortalecido por Dios para que pueda soportar la persecución (Éxodos
14:14; Deuteronomio 31:6;
Isaías 41:10.)
Numero
dos. Aquí leemos:”sino santificad a Dios el Señor
en vuestros corazones, y estad siempre preparados para
presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el
que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”
El segundo punto que Pedro nos hace aquí es que tenemos que
afirmar nuestros corazones en Cristo, y la gran esperanza que
Él nos ha entregado (Juan 3:16.)
Cristo es el único que debe llenar nuestro corazón, ¿por qué?
Porque solamente Cristo nos puede salvar, Cristo nos prometió
que todo aquel que le recibe en su corazón será salvo (Apocalipsis
3:20), así que si queremos ser salvos, Él tiene que
ocupar todo espacio en nuestro corazón.
Hermanos
cuando Cristo ocupa todo espacio en nuestro corazón, entonces
tenemos la esperanza más grande que ha existido en el
universo, obtenemos la promesa de tener vida eterna (Santiago
1:12.) Esta esperanza es la que fortalece al
creyente a través de la persecución; Cristo es quien nos
ayuda a superar y a vencer aun en esos momentos cuando
nosotros no le vemos la solución (2
Pedro 2:9.) Cristo que ahora mora en nosotros es quien
nos consuela en momentos difíciles (1
Juan 3:24.) Tenemos que disponer nuestros corazones,
pero también tenemos que preparar nuestras mentes.
Tenemos que estar preparados para que en momentos de persecución
podamos como dice la palabra “presentar defensa con
mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de
la esperanza que hay en vosotros.” Tenemos que
testificar en todo momento, tenemos que llevar el evangelio a
todo aquel que nos escuche (Marcos
16:15,) no podemos perder ni una oportunidad para
hablarle a alguien de Cristo (2
Timoteo 2:2.) No podemos desechar esa
responsabilidad tenemos que estar listos para testificar de Su
gloria y poder en todo momento. Lo triste del caso es
que muchos que profesan ser creyentes, en realidad, no saben
en lo que creen. No han tomado el tiempo de conocer a
Dios; son pocos los que toman el tiempo para conocerle íntimamente,
para conocer Su palabra y de esa manera poder testificar y
atraer a otros. Recordemos por quien vino Cristo a este
mundo (Lucas 5:32;19:10.)
Numero
tres. Aquí leemos: “teniendo buena conciencia,
para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores,
sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en
Cristo. 17 Porque mejor es que padezcáis haciendo
el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo
el mal”. El tercer punto que Pedro nos hace aquí
es que para poder vencer la persecución debemos tener nuestra
conciencia limpia. Esto es algo que esta entrelazado con
los dos puntos anteriores; digo esto porque de la única
manera que una persona puede tener una buena conciencia es
haciendo el bien, y llevando una vida de rectitud algo que
solamente se logra cuando Cristo reina en nuestro corazón.
El comportamiento de un verdadero creyente tiene que servir de
ejemplo a otros; he dicho esto en numerosas ocasiones y no me
canso de repetirlo, nuestro testimonio es más importante y
habla más que todos los versículos de la Biblia que nos
podamos memorizar (Mateo 5:16.)
El verdadero creyente tiene que caminar en santidad en todo
momento, tiene que ser moral, decente, recto, y sin reproche;
un creyente verdadero tiene que servir de ejemplo en este
mundo de maldad (1 Timoteo 4:12.)
Cuando llevamos este tipo de vida entonces nuestra conciencia
estará limpia, y aquellos que nos persiguen serán
avergonzados a causa de nuestro comportamiento (Santiago
2:18.)
Para
concluir. Como les dije la semana pasada, el
proclamar la verdad de Dios no es nada fácil. El
proclamar la verdad de Dios traerá adversidad a nuestro
diario vivir; pero tenemos que permanecer firmes en la
Palabra. El verdadero creyente le tocara pasar por
persecución; seremos aborrecidos por causa del nombre de Jesús.
El verdadero creyente tendrá que tragar buches amargos de
nuestras amistades, familias, y compañeros, pero recuerda que
mucho más sufrió Cristo por ti. Quizás tengamos sed,
no de agua, sino de ser aceptados por aquellos que nos rodean
en este mundo de maldad, pero recordemos que cuando Cristo
tuvo sed, el también tuvo que tragar un buche amargo por
nosotros (Salmos 69:20-21; Juan
19:28-29.) Si tienes sed de ser aceptado, no
busques lo que este mundo te puede dar para saciar esa sed,
busca del agua que solo Él te puede dar (Juan
4:13-14.) Prediquemos a Cristo en todo momento,
recordemos siempre que existirá algún tipo de persecución
por la que tendremos que pasar, pero recordemos lo que Pedro
aquí nos enseña. Para sufrir menos persecución, y
para sobrevenir la persecución con éxito, tenemos que hacer
lo que es bueno y correcto. Para sufrir menos persecución
y sobrevenir la persecución con éxito tenemos que permitir
que Cristo ocupe el primer lugar en nuestros corazones, y
predicar a Cristo en todo momento. Tenemos que declarar
la verdad de Dios sin temor confiando que Dios nos guía y
protege; tenemos que estar dispuestos a defender el evangelio
en todo momento; tenemos que prepararnos en la Palabra de Dios
y conocerle a Él íntimamente. Para sufrir menos
persecución y sobrevenir la persecución con éxito, debemos
tener nuestra conciencia limpia; no podemos declarar que somos
creyentes si continuamos en pecado. ¿Estas pasando por
persecución en este momento? Pues ¡Gloria a Dios por ello!
Aplica estos puntos a tu vida, y vencerás la persecución;
sigue estos puntos en tu vida y avergonzaras a aquellos que te
persiguen.