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Obispo José R. Hernández

Para ganar a Cristo

La semana pasada estudiamos acerca de cómo el enemigo esta tratando de adoctrinar a las personas, haciendo lo malo lucir como bueno, y lo bueno lucir como malo.  Use como ejemplo esa película que esta de moda, y que muchos la ven como una simple fantasía o cosas de niño, pero que en realidad no lo es.  No lo es porque como pudimos aprender la semana pasada, todo lo que promueve, o de alguna manera apoye los poderes de las tinieblas es una abominación a Dios.  En esencia, lo que aprendimos la semana pasada fue que no se puede ser cristiano parte del tiempo.  No se puede ser cristiano una o dos veces por semana, sino tenemos que mantenernos firmes en nuestra fe en todo tiempo sin importarnos lo que diga el mundo.   Esto por supuesto no es algo fácil de hacer, ya que a todos aquí nos gusta ser aceptado y apreciados por aquellos que nos rodean.  Pero, esto se nos hace difícil solo si lo miramos de la manera que lo ve el mundo.  Esto es algo que se nos hace difícil solo si usamos el sistema de valor que usa el mundo.  Entonces la pregunta de hoy seria ¿como lo debemos ver?  Para esto pasemos ahora a la Palabra de Dios.   

Filipenses 3:7-9 - Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.

Como siempre digo, para poder tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Primero de todo debemos saber que Pablo escribió esta carta desde una prisión en Roma.  Esto es algo que queda bien aclarado en Filipenses 1:13 cuando leemos “de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.”  ¿Por qué debemos notar este detalle?  Es importante notar esto porque ese pequeño pedazo de información nos revela el estado de mente de Pablo al escribir esta carta.  Esto nos deja saber que Pablo seguramente estaba sufriendo de cierto nivel de ansiedad, y se encontraba preocupado por su futuro, ya que él estaba esperando ser juzgado y luego ser ejecutado.  Pero no obstante su situación personal, no obstante la ansiedad que él seguramente estaba experimentando, su mayor preocupación fue por la iglesia.  ¿Cuál fue su preocupación?  Su preocupación fue que el demonio había comenzado a tratar de destruir la obra de Dios a través de las falsas doctrinas.  En esos momentos la iglesia de Filipos estaba confrontando falsos maestros que se habían unido, y dichos maestros atacaban la cruz de Cristo.  Esto es algo que queda muy bien reflejado en su advertencia a ellos como encontramos en Filipenses 3:2-3 cuando leemos “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.  3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”  Creo que ahora ya todos tienen una mejor imagen de las circunstancias en ese entonces, así que manteniendo estas cosas en mente, continuemos ahora con el estudio de hoy.

Lo primero que vemos aquí es que Pablo dice “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.”  Pero, ¿qué quiere decir esto?  Para saber el significado de esto solo tenemos que recordar quien Pablo fue.  Digo esto porque Pablo fue un hombre de muy buena descendencia, él era fariseo.  Pablo había obtenido la mejor educación disponible en ese entonces, él había estudiado en la escuela en Tarso de Cilicia, y según los historiadores, esta escuela era superior a las de Atenas y Alejandría.  Después fue educado en Jerusalén por Gamaliell, quien fue uno de los maestros de la ley más respetado de ese entonces.  Fíjense bien como se habla de este hombre cuando leemos Hechos 5:34 "Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles."  ¿Por qué es importante que sepamos todo esto?  Es importante que sepamos esas cosas porque esto nos revela que Pablo gozaba de muy buen prestigio.  Pablo era estimado por los líderes religiosos, él era apreciado por sus amistades, familiares, y vecinos.  Pablo era respetado, y ejercía cierto poder como fariseo.  Es importante que sepamos estas cosas porque esto nos revela que todo esto para Pablo era ganancia.  Debido a su posición y educación, Pablo no pasaría necesidades, él conduciría una vida cómoda.  Pero no obstante todo eso, él dice “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.”  ¿Por qué pudo Pablo decir esto?  Pablo lo pudo decir porque él no veía las cosas como las ve el mundo.  Pablo lo pudo decir porque él no usaba el sistema de valor que usa el mundo.   ¿Por qué no usaba Pablo este sistema?  Hermanos, Pablo no valorizaba las cosas como lo hace el mundo porque Pablo había tenido un verdadero encuentro con Cristo, y es aquí donde comienza nuestra lección.

Digo que nuestra lección comienza aquí porque cuando se tiene un verdadero encuentro con Cristo, entonces nada en nuestra vida será igual.  Fíjense bien como nos dice la Palabra en 2 Corintios 5:17 cuando leemos "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."  Una vez que se tiene un verdadero encuentro con Cristo, todo queda renovado, es decir, nuestra manera de pensar, y nuestra manera de actuar.  Todo lo que somos queda en el pasado porque Su sangre nos remide de los pecados, y nos limpia de toda impureza.  Fíjense bien como lo dijo el Señor en Mateo 26:28 cuando leemos "porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados."  Todo esto esta disponible a toda persona dispuesta a aceptar a Jesús como su rey y salvador personal.  Todo esto esta en nuestras manos en este mismo instante, pero sepamos que esto significa que existirán muchas cosas que quizás valoremos, o que hemos aprendido a valorar que perderemos.  Por amar y seguir a Cristo, Pablo perdió todo.  Por amar y seguir a Cristo, Pablo perdió amistades y familiares.  Por amar y seguir a Cristo todos aquellos que una vez le estimaron, todos aquellos que una vez le respetaron, todos aquellos que una vez le llamaron amigo, ahora buscaban su muerte.  Esto es algo que queda bien reflejado en Hechos 23:12 cuando leemos "Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo."  El problema que se ve con más frecuencia dentro del pueblo de Dios es que existe un gran número de creyentes, que no soportan pensar que tendrán que dejar o que perderán ciertas cosas a las que estaban acostumbrados, o quizás que les servían de algún tipo de comodidad.  Pero si cuando reflexionas en tu vida encuentras que este es el caso, entonces debes saber que estas muy mal.  Estas muy mal porque todas esas cosas que vas a perder, todas esas cosas que tu valoras, en la mayoría de los casos solo son piedras de tropiezo en tu relación con Dios.  Esto es algo que queda muy bien reflejado en las palabras del Señor en Marcos 8:36 cuando leemos "Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?"

Como les dije, el problema que confronta la iglesia es que existe un gran numero de creyentes que no están dispuestos a perder lo que consideran de valor.  Pero la realidad del caso es que si somos verdaderos seguidores de Cristo, si verdaderamente amamos y seguimos a Cristo, entonces tenemos mucho que eliminar de nuestra vida.  Si verdaderamente amamos y seguimos a Cristo, entonces tenemos que seguir sus enseñanzas, y guardar su palabra.  Fíjense bien como lo dice el Señor en Juan 14:21 cuando leemos "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él."  Hermanos porque la simple realidad del caso es que si proclamamos que somos creyentes, entonces tenemos que saber que Cristo vino aquí a la tierra para romper con todo eso que no le agrada a Dios.  Dile al hermano que tienes a tu lado, Cristo vino a separarnos del mundo.  Fíjense bien como nos dice el Señor en Mateo 10:34 cuando leemos "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada."  ¿Qué es la espada?  La espada es la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios es lo que separa al verdadero creyente de las cosas de este mundo.  Fíjense bien lo que encontramos en Hebreos 4:12 cuando leemos "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."  La Palabra de Dios es lo que guía, fortalece, y nutre al verdadero creyente.  Pero tal como Pablo aprendió, seguir la Palabra de Dios en ocasiones causara dolor.  Seguir la Palabra de Dios en ocasiones nos causara que perdamos esas cosas que valoramos, o estimamos.

La triste realidad de todo es que existen numerosas personas que afirman ser creyentes, que afirman seguir a Cristo, pero que en realidad no lo hacen.  No lo hacen porque no han querido dejar atrás las cosas que valoran.  Claro esta en que no estoy hablando de lo material, aunque esto también puede ser incluido. Por ejemplo, digamos que compramos un auto nuevo de paquete, digamos que compramos el auto de nuestros sueños con cero millas, y que lo hemos financiado.  Pero ahora digamos que todos los fines de mes, o cada quincena, el pago del préstamo se convierte en un tema de discusión con su pareja.  ¿Es esto lo que quiere Dios para nosotros?  Claro que no, la Palabra nos dice en Gálatas 5:22-23Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”  Así que claramente vemos que Dios nos llama a estar en paz, ¿pero saben algo?, esto es algo que en muchas ocasiones no sucede.  Leí un artículo en una revista una vez que decía que según una encuesta hecha, la mayor causa de los divorcios eran los problemas financieros.  Hermanos y aunque esto es algo que sucede con frecuencia en los hogares seculares, déjenme decirles que también sucede con la misma frecuencia en los hogares de los creyentes.  Use el ejemplo de un auto porque es algo común, pero creo que todos aquí pueden imaginarse muy bien el incontable número de dificultades financieras que pueden existir y existen en los hogares.  Y todas estas cosas casi siempre son influenciadas por el orgullo y la vanagloria.   Estas cosas casi siempre son influenciadas por la avaricia y la lujuria.  Pero si decimos que somos cristianos, entonces tenemos que ser como Pablo y estar dispuestos a caminar lejos de todo eso.  Tenemos que caminar lejos de una vida de orgullo y vanagloria, porque esto no proviene de Dios.  Fíjense bien como nos dice la Palabra en 1 Juan 2:15-16 cuando leemos "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo."  Si decimos que somos cristianos, entonces tenemos que ser como Pablo y estar dispuestos a caminar lejos de todo eso.  Tenemos que caminar lejos de una vida de lujuria y avaricia, porque esto no proviene de Dios.  Fíjense bien como nos dice la Palabra en Colosenses 3:5 cuando leemos “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.” 

Hasta ahora hemos visto el lado material, pero, ¿qué otras cosas valoramos?  Todos aquí tenemos diferentes niveles de valor para las cosas, es decir, le damos cierta prioridad a las cosas.  El problema esta en que debido a esto, en muchas ocasiones el creyente, por agradar a aquellos que le rodean.  El creyente por complacer a aquellos con los que comparte, compromete su fe y su creencia. Compromete su fe y su creencia por temor, o porque simplemente no está dispuesto a perder cosas como amistades, familiares, y tradiciones.  Pero para todo aquel que continua comprometiendo su fe, para todo aquel que le da más valor a las cosas de este mundo que a una vida en santidad, entonces escucha lo que el Señor  nos dijo acerca de este tema en Marcos 8:36 cuando leemos "Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?"   Una realidad de ser un verdadero cristiano es que nuestra fe hará que muchos se alejen de nosotros.  Cuando una persona decide aceptar a Cristo como su Rey y Salvador personal, automáticamente esa persona se hace enemiga del mundo.   ¿Por qué sucede esto?  Esto sucede porque un verdadero cristiano conoce que no puede participar de muchas cosas.  Esto sucede porque una persona que ha hecho un verdadero compromiso con Cristo, una persona que genuinamente ama y sigue a Cristo, no puede compartir o hacerse cómplice de la corriente de maldad que arrastra al mundo.  Fíjense bien como nos dice la Palabra en Santiago 4:4 cuando leemos "!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios."  Pero no obstante esta impactante advertencia, muchos continúan comprometiendo su fe solo por agradar a aquellos que le rodean.  Muchos comprometen su fe asistiendo reuniones donde bien saben que no deberían estar.  Muchos comprometen su fe participando de eventos, que bien saben no son agradables a Dios.  Muchos continúan participando de tradiciones y rituales, que bien saben no honran a Dios, sin darle la importancia que merecen tales eventos.  Pero recordemos lo que nos dice la Palabra en 1 Corintios 10:21 cuando leemos "No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios." Ahora, deseo detenerme aquí por un breve momento y hacer una aclaración.  No quiero que nadie me mal interprete, no les he dicho que toda tradición es mala, existen tradiciones muy lindas y divertidas.  Por ejemplo, el cumpleaños de un niño o una persona.  Tradicionalmente todos aquí hacemos una pequeña celebración o fiesta.  Tradicionalmente invitamos a nuestras amistades y familiares para disfrutar de un momento feliz.  Pero, si esta celebración o fiesta se convierte en un evento de embriaguez, o en un evento de conversaciones obscenas y chistes derogatorios, entonces debemos tener muy en mente la advertencia que encontramos en Santiago.  Debemos tener muy en mente esta advertencia porque esta celebración entonces se ha convertido en algo completamente fuera de la santidad a la que todos aquí estamos llamados a vivir.  Recordemos como nos dice la Palabra en 1 Pedro 1:16 cuando leemos "porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo."

Para concluir.  Pablo dijo "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe."  En otras palabras Pablo no vio todo lo que había perdido de la manera que lo ve el mundo.  Pablo vio toda esa perdida como ganancia, y esta es la manera que todos aquí debemos ver las cosas.  Pablo pasó de ser una persona respetada, de ser una persona de distinción, a ser una persona repudiada por la mayoría del pueblo, y de su familia.  Pero nada de esto le importo porque cuando todo este hecho y dicho, nada de eso servirá para nada. No podemos ignorar la verdad que ahora conocemos por el simple hecho de agradar a alguien o satisfacer un placer de la carne; recordemos siempre que nosotros ya no pertenecemos a este mundo y ahora vivimos en la verdad de Dios.  Recordemos la palabras de Señor como encontramos en Juan 17:14-17 cuando leemos "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad."  Recordemos siempre que no importa lo valioso que algo pueda aparentar, porque si permitimos que una de estas cosas este por encima de la Palabra de Dios, no estaremos agradando a Dios, y nuestro objetivo siempre tiene que ser agradar a Dios por encima de todo.   Tengamos mucho cuidado de no ignorar lo que Dios desea de nosotros, tengamos mucho cuidado de no ignorar como Dios desea que vivamos.  Existirán cosas que perderemos, claro que si.  Existirán momentos de dolor porque se nos repudia, claro que si.  Pero recordemos que nuestra estancia en este mundo es algo temporal, pero nuestra vida después de aquí es para siempre.  Así que, si estas a punto de perder algo que consideras valioso, o si por amar y seguir a Cristo has perdido algo valioso, no lo veas como perdida.  No uses el sistema de valor del mundo para evaluar estas situaciones.  No pienses en lo que puedes perder, o quizás en lo que has perdido, sino piensa en lo mucho que has ganado.

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