Para ganar a Cristo
La semana pasada estudiamos acerca de cómo el enemigo esta
tratando de adoctrinar a las personas, haciendo lo malo
lucir como bueno, y lo bueno lucir como malo. Use como
ejemplo esa película que esta de moda, y que muchos la ven
como una simple fantasía o cosas de niño, pero que en
realidad no lo es. No lo es porque como pudimos aprender la
semana pasada, todo lo que promueve, o de alguna manera
apoye los poderes de las tinieblas es una abominación a
Dios. En esencia, lo que aprendimos la semana pasada fue
que no se puede ser cristiano parte del tiempo. No se puede
ser cristiano una o dos veces por semana, sino tenemos que
mantenernos firmes en nuestra fe en todo tiempo sin
importarnos lo que diga el mundo. Esto por supuesto no es
algo fácil de hacer, ya que a todos aquí nos gusta ser
aceptado y apreciados por aquellos que nos rodean. Pero,
esto se nos hace difícil solo si lo miramos de la manera que
lo ve el mundo. Esto es algo que se nos hace difícil solo
si usamos el sistema de valor que usa el mundo. Entonces la
pregunta de hoy seria ¿como lo debemos ver? Para esto
pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Filipenses 3:7-9
- Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he
estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y
ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por
amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él, no
teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que
es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la
fe.
Como siempre digo, para poder tener un mejor entendimiento
del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy,
nos será necesario hacer un breve repaso de historia.
Primero de todo debemos saber que Pablo escribió esta carta
desde una prisión en Roma. Esto es algo que queda bien
aclarado en Filipenses 1:13
cuando leemos “de tal manera que mis prisiones se han
hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los
demás.” ¿Por qué debemos notar este detalle? Es
importante notar esto porque ese pequeño pedazo de
información nos revela el estado de mente de Pablo al
escribir esta carta. Esto nos deja saber que Pablo
seguramente estaba sufriendo de cierto nivel de ansiedad, y
se encontraba preocupado por su futuro, ya que él estaba
esperando ser juzgado y luego ser ejecutado. Pero no
obstante su situación personal, no obstante la ansiedad que
él seguramente estaba experimentando, su mayor preocupación
fue por la iglesia. ¿Cuál fue su preocupación? Su
preocupación fue que el demonio había comenzado a tratar de
destruir la obra de Dios a través de las falsas doctrinas.
En esos momentos la iglesia de Filipos estaba confrontando
falsos maestros que se habían unido, y dichos maestros
atacaban la cruz de Cristo. Esto es algo que queda muy bien
reflejado en su advertencia a ellos como encontramos en
Filipenses 3:2-3 cuando
leemos “Guardaos de los perros, guardaos de los malos
obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. 3
Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu
servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo
confianza en la carne.” Creo que ahora ya todos tienen
una mejor imagen de las circunstancias en ese entonces, así
que manteniendo estas cosas en mente, continuemos ahora con
el estudio de hoy.
Lo primero que vemos aquí es que Pablo dice “Pero cuantas
cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida
por amor de Cristo.” Pero, ¿qué quiere decir esto?
Para saber el significado de esto solo tenemos que recordar
quien Pablo fue. Digo esto porque Pablo fue un hombre de
muy buena descendencia, él era fariseo. Pablo había
obtenido la mejor educación disponible en ese entonces, él
había estudiado en la escuela en Tarso de Cilicia, y según
los historiadores, esta escuela era superior a las de Atenas
y Alejandría. Después fue educado en Jerusalén por
Gamaliell, quien fue uno de los maestros de la ley más
respetado de ese entonces. Fíjense bien como se habla de
este hombre cuando leemos Hechos
5:34 "Entonces levantándose en el concilio un
fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo
el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los
apóstoles." ¿Por qué es importante que sepamos todo
esto? Es importante que sepamos esas cosas porque esto nos
revela que Pablo gozaba de muy buen prestigio. Pablo era
estimado por los líderes religiosos, él era apreciado por
sus amistades, familiares, y vecinos. Pablo era respetado,
y ejercía cierto poder como fariseo. Es importante que
sepamos estas cosas porque esto nos revela que todo esto
para Pablo era ganancia. Debido a su posición y educación,
Pablo no pasaría necesidades, él conduciría una vida
cómoda. Pero no obstante todo eso, él dice “Y
ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por
amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo.” ¿Por qué pudo Pablo decir esto?
Pablo lo pudo decir porque él no veía las cosas como las ve
el mundo. Pablo lo pudo decir porque él no usaba el sistema
de valor que usa el mundo. ¿Por qué no usaba Pablo este
sistema? Hermanos, Pablo no valorizaba las cosas como lo
hace el mundo porque Pablo había tenido un verdadero
encuentro con Cristo, y es aquí donde comienza nuestra
lección.
Digo que nuestra lección comienza aquí porque cuando se
tiene un verdadero encuentro con Cristo, entonces nada en
nuestra vida será igual. Fíjense bien como nos dice la
Palabra en 2 Corintios 5:17
cuando leemos "De modo que si alguno está en Cristo,
nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas
son hechas nuevas." Una vez que se tiene un verdadero
encuentro con Cristo, todo queda renovado, es decir, nuestra
manera de pensar, y nuestra manera de actuar. Todo lo que
somos queda en el pasado porque Su sangre nos remide de los
pecados, y nos limpia de toda impureza. Fíjense bien como
lo dijo el Señor en Mateo 26:28
cuando leemos "porque esto es mi sangre del nuevo
pacto, que por muchos es derramada para remisión de los
pecados." Todo esto esta disponible a toda persona
dispuesta a aceptar a Jesús como su rey y salvador
personal. Todo esto esta en nuestras manos en este mismo
instante, pero sepamos que esto significa que existirán
muchas cosas que quizás valoremos, o que hemos aprendido a
valorar que perderemos. Por amar y seguir a Cristo, Pablo
perdió todo. Por amar y seguir a Cristo, Pablo perdió
amistades y familiares. Por amar y seguir a Cristo todos
aquellos que una vez le estimaron, todos aquellos que una
vez le respetaron, todos aquellos que una vez le llamaron
amigo, ahora buscaban su muerte. Esto es algo que queda
bien reflejado en Hechos 23:12
cuando leemos "Venido el día, algunos de los judíos
tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición,
diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado
muerte a Pablo." El problema que se ve con más
frecuencia dentro del pueblo de Dios es que existe un gran
número de creyentes, que no soportan pensar que tendrán que
dejar o que perderán ciertas cosas a las que estaban
acostumbrados, o quizás que les servían de algún tipo de
comodidad. Pero si cuando reflexionas en tu vida encuentras
que este es el caso, entonces debes saber que estas muy
mal. Estas muy mal porque todas esas cosas que vas a
perder, todas esas cosas que tu valoras, en la mayoría de
los casos solo son piedras de tropiezo en tu relación con
Dios. Esto es algo que queda muy bien reflejado en las
palabras del Señor en Marcos 8:36
cuando leemos "Porque ¿qué aprovechará al hombre si
ganare todo el mundo, y perdiere su alma?"
Como les dije, el problema que confronta la iglesia es que
existe un gran numero de creyentes que no están dispuestos a
perder lo que consideran de valor. Pero la realidad del
caso es que si somos verdaderos seguidores de Cristo, si
verdaderamente amamos y seguimos a Cristo, entonces tenemos
mucho que eliminar de nuestra vida. Si verdaderamente
amamos y seguimos a Cristo, entonces tenemos que seguir sus
enseñanzas, y guardar su palabra. Fíjense bien como lo dice
el Señor en Juan 14:21 cuando
leemos "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése
es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre,
y yo le amaré, y me manifestaré a él." Hermanos porque
la simple realidad del caso es que si proclamamos que somos
creyentes, entonces tenemos que saber que Cristo vino aquí a
la tierra para romper con todo eso que no le agrada a Dios.
Dile al hermano que tienes a tu lado, Cristo vino a
separarnos del mundo. Fíjense bien como nos dice el Señor
en Mateo 10:34 cuando leemos
"No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no
he venido para traer paz, sino espada." ¿Qué es la
espada? La espada es la Palabra de Dios, y la Palabra de
Dios es lo que separa al verdadero creyente de las cosas de
este mundo. Fíjense bien lo que encontramos en
Hebreos 4:12 cuando leemos "Porque
la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda
espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón." La Palabra
de Dios es lo que guía, fortalece, y nutre al verdadero
creyente. Pero tal como Pablo aprendió, seguir la Palabra
de Dios en ocasiones causara dolor. Seguir la Palabra de
Dios en ocasiones nos causara que perdamos esas cosas que
valoramos, o estimamos.
La triste realidad de todo es que existen numerosas personas
que afirman ser creyentes, que afirman seguir a Cristo, pero
que en realidad no lo hacen. No lo hacen porque no han
querido dejar atrás las cosas que valoran. Claro esta en
que no estoy hablando de lo material, aunque esto también
puede ser incluido. Por ejemplo, digamos que compramos un
auto nuevo de paquete, digamos que compramos el auto de
nuestros sueños con cero millas, y que lo hemos financiado.
Pero ahora digamos que todos los fines de mes, o cada
quincena, el pago del préstamo se convierte en un tema de
discusión con su pareja. ¿Es esto lo que quiere Dios para
nosotros? Claro que no, la Palabra nos dice en
Gálatas 5:22-23 “Mas el
fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley.” Así que
claramente vemos que Dios nos llama a estar en paz, ¿pero
saben algo?, esto es algo que en muchas ocasiones no
sucede. Leí un artículo en una revista una vez que decía
que según una encuesta hecha, la mayor causa de los
divorcios eran los problemas financieros. Hermanos y aunque
esto es algo que sucede con frecuencia en los hogares
seculares, déjenme decirles que también sucede con la misma
frecuencia en los hogares de los creyentes. Use el ejemplo
de un auto porque es algo común, pero creo que todos aquí
pueden imaginarse muy bien el incontable número de
dificultades financieras que pueden existir y existen en los
hogares. Y todas estas cosas casi siempre son influenciadas
por el orgullo y la vanagloria. Estas cosas casi siempre
son influenciadas por la avaricia y la lujuria. Pero si
decimos que somos cristianos, entonces tenemos que ser como
Pablo y estar dispuestos a caminar lejos de todo eso.
Tenemos que caminar lejos de una vida de orgullo y
vanagloria, porque esto no proviene de Dios. Fíjense bien
como nos dice la Palabra en 1 Juan
2:15-16 cuando leemos "No améis al mundo, ni las
cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor
del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que
hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los
ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre,
sino del mundo." Si decimos que somos cristianos,
entonces tenemos que ser como Pablo y estar dispuestos a
caminar lejos de todo eso. Tenemos que caminar lejos de una
vida de lujuria y avaricia, porque esto no proviene de
Dios. Fíjense bien como nos dice la Palabra en
Colosenses 3:5 cuando leemos
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación,
impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia,
que es idolatría.”
Hasta ahora hemos visto el lado material, pero, ¿qué otras
cosas valoramos? Todos aquí tenemos diferentes niveles de
valor para las cosas, es decir, le damos cierta prioridad a
las cosas. El problema esta en que debido a esto, en muchas
ocasiones el creyente, por agradar a aquellos que le
rodean. El creyente por complacer a aquellos con los que
comparte, compromete su fe y su creencia. Compromete su fe y
su creencia por temor, o porque simplemente no está
dispuesto a perder cosas como amistades, familiares, y
tradiciones. Pero para todo aquel que continua
comprometiendo su fe, para todo aquel que le da más valor a
las cosas de este mundo que a una vida en santidad, entonces
escucha lo que el Señor nos dijo acerca de este tema en
Marcos 8:36 cuando leemos "Porque
¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y
perdiere su alma?" Una realidad de ser un verdadero
cristiano es que nuestra fe hará que muchos se alejen de
nosotros. Cuando una persona decide aceptar a Cristo como
su Rey y Salvador personal, automáticamente esa persona se
hace enemiga del mundo. ¿Por qué sucede esto? Esto sucede
porque un verdadero cristiano conoce que no puede participar
de muchas cosas. Esto sucede porque una persona que ha
hecho un verdadero compromiso con Cristo, una persona que
genuinamente ama y sigue a Cristo, no puede compartir o
hacerse cómplice de la corriente de maldad que arrastra al
mundo. Fíjense bien como nos dice la Palabra en
Santiago 4:4 cuando leemos
"!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo
es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios." Pero
no obstante esta impactante advertencia, muchos continúan
comprometiendo su fe solo por agradar a aquellos que le
rodean. Muchos comprometen su fe asistiendo reuniones donde
bien saben que no deberían estar. Muchos comprometen su fe
participando de eventos, que bien saben no son agradables a
Dios. Muchos continúan participando de tradiciones y
rituales, que bien saben no honran a Dios, sin darle la
importancia que merecen tales eventos. Pero recordemos lo
que nos dice la Palabra en 1
Corintios 10:21 cuando leemos "No podéis beber la
copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis
participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los
demonios." Ahora, deseo detenerme aquí por un breve
momento y hacer una aclaración. No quiero que nadie me mal
interprete, no les he dicho que toda tradición es mala,
existen tradiciones muy lindas y divertidas. Por ejemplo,
el cumpleaños de un niño o una persona. Tradicionalmente
todos aquí hacemos una pequeña celebración o fiesta.
Tradicionalmente invitamos a nuestras amistades y familiares
para disfrutar de un momento feliz. Pero, si esta
celebración o fiesta se convierte en un evento de
embriaguez, o en un evento de conversaciones obscenas y
chistes derogatorios, entonces debemos tener muy en mente la
advertencia que encontramos en Santiago. Debemos tener muy
en mente esta advertencia porque esta celebración entonces
se ha convertido en algo completamente fuera de la santidad
a la que todos aquí estamos llamados a vivir. Recordemos
como nos dice la Palabra en 1 Pedro
1:16 cuando leemos "porque escrito está: Sed
santos, porque yo soy santo."
Para concluir.
Pablo dijo "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas
como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo
tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser
hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la
ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es
de Dios por la fe." En otras palabras Pablo no vio todo
lo que había perdido de la manera que lo ve el mundo. Pablo
vio toda esa perdida como ganancia, y esta es la manera que
todos aquí debemos ver las cosas. Pablo pasó de ser una
persona respetada, de ser una persona de distinción, a ser
una persona repudiada por la mayoría del pueblo, y de su
familia. Pero nada de esto le importo porque cuando todo
este hecho y dicho, nada de eso servirá para nada. No
podemos ignorar la verdad que ahora conocemos por el simple
hecho de agradar a alguien o satisfacer un placer de la
carne; recordemos siempre que nosotros ya no pertenecemos a
este mundo y ahora vivimos en la verdad de Dios. Recordemos
la palabras de Señor como encontramos en
Juan 17:14-17 cuando leemos "Yo
les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no
son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15
No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del
mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del
mundo. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra
es verdad." Recordemos siempre que no importa lo
valioso que algo pueda aparentar, porque si permitimos que
una de estas cosas este por encima de la Palabra de Dios, no
estaremos agradando a Dios, y nuestro objetivo siempre tiene
que ser agradar a Dios por encima de todo. Tengamos mucho
cuidado de no ignorar lo que Dios desea de nosotros,
tengamos mucho cuidado de no ignorar como Dios desea que
vivamos. Existirán cosas que perderemos, claro que si.
Existirán momentos de dolor porque se nos repudia, claro que
si. Pero recordemos que nuestra estancia en este mundo es
algo temporal, pero nuestra vida después de aquí es para
siempre. Así que, si estas a punto de perder algo que
consideras valioso, o si por amar y seguir a Cristo has
perdido algo valioso, no lo veas como perdida. No uses el
sistema de valor del mundo para evaluar estas situaciones.
No pienses en lo que puedes perder, o quizás en lo que has
perdido, sino piensa en lo mucho que has ganado.
© Copyright José R. Hernández