Pensando bien las cosas
Como
todos bien saben, todo creyente fiel se encuentra en un
estado de guerra. Todos aquellos que confiamos en Dios,
y Su santa Palabra seremos atacados por los poderes de
las tinieblas. Y yo diría que mientras más fiel seamos,
mayores ataques recibiremos, y es por eso que nunca
podemos dejar caer nuestra guardia. No podemos relajar
nuestra postura, no podemos comprometer nuestra fe, ya
que si hacemos esto, pues entonces seremos un blanco
bien fácil de atacar. ¿De qué blanco les hablo? Les
hablo de nuestra mente. Como les he dicho en otras
ocasiones, nuestra mente es el campo principal de
batalla de esta guerra en la que nos encontramos. El
enemigo tratara de utilizar nuestra mente implantando
ideas o pensamientos malos que eventualmente nos
alejaran de la presencia de Dios. Pensamientos que si no
controlamos, reprendemos y remplazamos con pensamientos
puros, tarde o temprano caeremos heridos o muertos en el
campo de batalla. Es por eso que hoy deseo que
examinemos el resultado de dos maneras de pensar. Hoy
examinaremos el resultado que trae la influencia del
diablo en la vida de un creyente, y el resultado que
trae la influencia de Dios. Pasemos ahora a la Palabra
de Dios.
Romanos 8:5-6 - Porque
los que son de la carne piensan en las cosas de la
carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del
Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es
muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Una gran realidad acerca de nuestro enemigo es que nada
le daría mayor placer que el poder controlar nuestra
mente. ¿Por qué? Porque cuando se controla de la manera
que una persona piensa, entonces se puede controlar de
la manera que una persona actúa. Estoy seguro que muchos
han escuchado esos refranes como, “dime con quien andas
y te diré quien eres,” o quizás, “tu eres lo que comes”,
¿verdad? Pero en el día de hoy te digo uno que quizás no
hayas escuchado, hoy te digo, “tú eres lo que piensas.”
En Proverbios 23:7
encontramos que se nos dice: “Porque cual es su
pensamiento en su corazón, tal es él….” Satanás
tratara de emplear nuestra mente como un arma eficaz en
esta guerra. El tratara de emplear nuestra mente para
controlarnos, y para derrotar la obra de Dios en nuestra
vida. El tratara de usar nuestros pensamientos igual que
un buen cirujano usa un bisturí, y quiero que pensemos
en esto por un momento para ver si lo que les digo tiene
sentido. Cuando un cirujano planea una operación, él
planea exactamente el tamaño y el lugar de la incisión.
Un cirujano no hace una incisión en el pecho para operar
una pierna; igualmente no hace una incisión en una
pierna para operar el pecho. ¿Por qué no lo hace? No lo
hace porque entonces la cirugía no estuviera resolviendo
ningún problema, sino estuviera agravando una condición
física. El diablo es igual, el diablo tratara de usar
ciertos pensamientos para separarnos de la presencia de
Dios; el diablo usara ciertos pensamientos para usurpar
las bendiciones que Dios le ha entregado a Su pueblo.
Hermanos, la manera que pensamos es la que influencia y
en muchas ocasiones determina como actuamos.
Si nuestra mente esta llena de pensamientos negativos,
entonces actuaremos negativamente. Si tenemos malos
pensamientos, entonces haremos malas acciones (Mateo
15:19.) Si pensamos que estamos enfermos,
entonces nos sentiremos enfermos. Permítanme una pequeña
anécdota para ilustrar mejor este punto. Mi mama tenía
una tía que se llamaba Constanta, ella era una mujer
fuerte y saludable, pero comenzó a quejarse de problemas
con el esófago, y a decir que todo lo que comía y bebía
le caía mal. Fue a no se que cantidad de médicos, y a no
se que cantidad de especialistas. Le hicieron todo tipo
de prueba, y todo tipo de investigación, y la conclusión
fue la misma. La conclusión de todos los médicos y
especialistas fue que ella no tenía nada. Pero no
obstante todos los resultados médicos, ella seguía
insistiendo que tenía el mismo problema. Para hacer una
historia larga corta, alguien le dijo que de la manera
que se remediaría su enfermedad era tomándose una taza
de sulfato después de toda comida. Ella comenzó esta
práctica, y religiosamente se tomaba una taza de tamaño
de café llena de sulfato disuelto en agua. El resultado
final fue que finalmente murió; la autopsia revelo que
el sulfato le destruyo la flora intestinal.
Esto que la pasó a la tía de mi madre no es nada fuera
de lo común; es algo que sucede a diario. Un ejemplo
primordial de esto es la enfermedad llamada anorexia.
¿Cuántos la han oído mencionar previamente? Esta no es
una enfermedad física, es una enfermedad psicológica. Es
una enfermedad que conduce a la persona a la muerte a
través de la malnutrición. Hermanos, es una enfermedad
donde la persona esta completamente obsesionada con su
peso, y deja de comer para adelgazar, aun cuando lucen
como esqueletos con pellejo. Pero en sus mentes, estas
personas se consideran gordas. En sus mentes estas
personas piensan que tienen que reducir su peso aun más;
el resultado final es que si no reciben la atención
médica adecuada finalmente mueren de malnutrición. Les
repito, de la manera que pensamos influencia lo que
hacemos, y si hemos permitido que el diablo mentiroso
influencie de la manera que pensamos, si Dios no ocupa
el lugar numero uno en nuestra vida, entonces nos
comportaremos de manera inapropiada (Romanos
1:28.)
El diablo usara pensamientos de enfermedad, usara
pensamientos de orgullo, usara pensamientos de vanidad,
usara pensamientos de celos, usara pensamientos de
lascivia, usara pensamientos negativos. El diablo usara
todo lo que este a su alcance para tratar de invadir
nuestra mente, y todo con el propósito de separarnos de
la voluntad de Dios. Esto es algo que no podemos
permitir; no podemos permitir que lo que pensamos nos
aleje de Dios (1 Pedro 1:14-16.)
No podemos permitir que pensamientos negativos nos
detengan de hacer la voluntad de Dios. A nuestra mente
llegaran pensamientos como, tu no sirves, y ¿sabes qué?
si entretienes este pensamiento, entonces no servirás. A
nuestra mente llegaran pensamientos como, tu no puedes,
y ¿sabes qué? si entretienes este pensamiento, entonces
no podrás desarrollar el potencial máximo que Dios desea
que desarrolles. A nuestra mente llegaran pensamientos
como, de nada vale, y ¿sabes qué? si entretienes este
pensamiento, entonces te desanimaras y no perseveraras
en tu caminar con Cristo. ¿Entienden bien lo que les
digo? Una mente concentrada en las cosas de este mundo,
una mente concentrada en las cosas de la carne es una
mente influenciada por el diablo, y una mente
influenciada por el diablo resulta en una persona cegada
por el diablo (2 Corintios 4:4.)
Una persona cegada por el diablo es una persona que
dejara de ver las virtudes en aquellos que le rodean y
aman, y solamente vera los defectos. Una persona cegada
por el diablo es una persona que dejara de ver las
bendiciones de Dios en su vida, y como les he dicho en
numerosas ocasiones, cuando una persona no puede ver las
bendiciones de Dios en su vida, entonces esa persona
tarde o temprano caerá nuevamente en una vida de pecado.
Continuando con nuestro estudio también leemos: “pero
el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Aquí
encontramos el resultado de una mente influenciada por
Dios. Hermanos, Dios como padre que ama a sus hijos,
quiere lo mejor para nosotros (Jeremías
29:11.) Dios desea entregarnos la paz, Dios desea
entregarnos la armonía, pero para que esto suceda
nuestra mente tiene que ser guiada por Él (Filipenses
4:7.) Para llegar a este punto de victoria
tenemos que perseverar en la Palabra, y tenemos que
confiar en Él (Isaías 26:3.)
Una gran realidad del ser humano es que todos tenemos
diferentes opiniones, todos pensamos de manera muy
diferente. Todos tenemos nuestra propia opinión de lo
que es bueno, y lo que es malo. Todos tenemos nuestra
propia opinión de lo que es correcto, y de lo que es
incorrecto. Todos tenemos nuestra propia opinión de cómo
debemos actuar, y que no debemos hacer. Todos tenemos
diferentes opiniones, ¿verdad? Pero si estas opiniones
están formadas y basadas en las cosas de este mundo y no
en Dios, entonces de nada nos valen (Proverbios
3:7.) No nos valen porque no estaremos cumpliendo
con el propósito de Dios. Tenemos que tomar el tiempo de
escuchar, y prestarle atención a la voz del Espíritu
Santo que ahora mora en nosotros (1
Timoteo 1:13-14.) Pero para poder hacer esto,
primero tenemos que deshacernos de nuestra propia
opinión, tenemos que deshacernos del hombre viejo (Efesios
4:22.) Tenemos que detener esa voz interna de la
carne, detener ese ataque demoníaco que desea destruir
la obra de Dios en nuestra vida. Tenemos que mantenernos
en una comunicación constante, mantenernos en paso con
nuestro Padre celestial (Gálatas
5:25.) Si queremos que la paz reine en nuestra
vida, si deseamos la paz en nuestro hogar, entonces
tenemos que deshacernos de esa manera de pensar cual
sabemos no agrada a Dios (Proverbios
3:3-5.) Tenemos que permitir que Dios se
glorifique en todo momento, tenemos que permitir que el
Espíritu Santo guié cada uno de nuestros pasos.
Hermanos, cuando nos dejamos guiar por el Espíritu
Santo, entonces aprenderemos a confiar más en Dios que
en nuestras habilidades. Como les dije al inicio, el
diablo tratara de detener la obra y el propósito de Dios
en nuestra vida haciendo llegar pensamientos negativos a
nuestra mente. Como les dije, hará llegar pensamientos
que nos harán dudar de nuestra habilidad y capacidad.
Los ejemplos que use fueron, tu no sirves, tu no puedes,
tu no vales, etc. Pero cuando confiamos en Dios, cuando
nos ocupamos del Espíritu Santo, entonces estos
pensamientos negativos desaparecen. Esos pensamientos
que nos detienen, Esos pensamientos que nos roban la
paz, esos pensamientos que nos separan de la presencia
de Dios se desvanecen ante Su santa y divina presencia (Salmos
138:7.)
El diablo no descansa en su ataque, el diablo usara todo
medio a su disposición para desacreditar a Cristo. Es
por eso que como cristianos, no podemos dejarnos llevar
por los impulsos de la carne; es por eso que tenemos que
mantenernos en comunicación contaste con nuestro Dios (Efesios
6:18.) Como los hijos de Dios, el mundo espera
mucho más de nosotros de lo que pueda esperar de otra
persona. Recordemos que cuando decimos que somos
cristianos, entonces el mundo espera que nos amemos los
unos a los otros, y no que nos critiquemos los unos a
los otros. Recordemos que cuando decimos que somos
cristianos, el mundo espera que nos ayudemos los unos a
los otros, no que envidiemos o codiciemos los unos a los
otros. Recordemos que cuando decimos que somos
cristianos el mundo espera vivamos según la Palabra de
Dios, y no que hagamos todo lo opuesto a ella.
Recordemos que cuando decimos que somos cristianos el
mundo espera que vivamos en santidad y no en pecado.
Recordemos que el mundo espera todas estas cosas, pero
Dios las demanda de cada uno de nosotros (1
Pedro 1:16.)
Para concluir. Pensando bien las cosas, debemos
examinarnos para encontrar que es lo que esta
influenciado nuestra vida. No podemos permitir que los
impulsos de la carne dominen o influencien nuestra vida
(Romanos 12:2.) Si no
renovamos nuestra mente, y nos concentramos más en las
cosas de Dios que en las cosas de este mundo, entonces
nos estamos engañando a nosotros mismos (Proverbios
16:2.) Nos estamos engañando a nosotros mismos
porque continuaremos haciendo lo incorrecto. Nos estamos
engañando a nosotros mismos porque continuaremos
actuando indebidamente. Nos estamos engañando a nosotros
mismos porque continuaremos perseverando no en la fe en
Cristo, sino en el pecado que solo podrá traer muerte (Romanos
6:23.) Tenemos que ocuparnos más de nuestra
condición espiritual. Tenemos que aprender a ser más
espirituales, tenemos que aprender a caminar en el
Espíritu Santo que ahora mora en nosotros. Piensa bien
las cosas hoy, y pregúntate ¿qué esta influenciando mi
manera de pensar?
© Copyright José R. Hernández