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Obispo José R. Hernández

Pensando bien las cosas

Como todos bien saben, todo creyente fiel se encuentra en un estado de guerra. Todos aquellos que confiamos en Dios, y Su santa Palabra seremos atacados por los poderes de las tinieblas. Y yo diría que mientras más fiel seamos, mayores ataques recibiremos, y es por eso que nunca podemos dejar caer nuestra guardia. No podemos relajar nuestra postura, no podemos comprometer nuestra fe, ya que si hacemos esto, pues entonces seremos un blanco bien fácil de atacar. ¿De qué blanco les hablo? Les hablo de nuestra mente. Como les he dicho en otras ocasiones, nuestra mente es el campo principal de batalla de esta guerra en la que nos encontramos. El enemigo tratara de utilizar nuestra mente implantando ideas o pensamientos malos que eventualmente nos alejaran de la presencia de Dios. Pensamientos que si no controlamos, reprendemos y remplazamos con pensamientos puros, tarde o temprano caeremos heridos o muertos en el campo de batalla. Es por eso que hoy deseo que examinemos el resultado de dos maneras de pensar. Hoy examinaremos el resultado que trae la influencia del diablo en la vida de un creyente, y el resultado que trae la influencia de Dios. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Romanos 8:5-6 - Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Una gran realidad acerca de nuestro enemigo es que nada le daría mayor placer que el poder controlar nuestra mente. ¿Por qué? Porque cuando se controla de la manera que una persona piensa, entonces se puede controlar de la manera que una persona actúa. Estoy seguro que muchos han escuchado esos refranes como, “dime con quien andas y te diré quien eres,” o quizás, “tu eres lo que comes”, ¿verdad? Pero en el día de hoy te digo uno que quizás no hayas escuchado, hoy te digo, “tú eres lo que piensas.” En Proverbios 23:7 encontramos que se nos dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él….” Satanás tratara de emplear nuestra mente como un arma eficaz en esta guerra. El tratara de emplear nuestra mente para controlarnos, y para derrotar la obra de Dios en nuestra vida. El tratara de usar nuestros pensamientos igual que un buen cirujano usa un bisturí, y quiero que pensemos en esto por un momento para ver si lo que les digo tiene sentido. Cuando un cirujano planea una operación, él planea exactamente el tamaño y el lugar de la incisión. Un cirujano no hace una incisión en el pecho para operar una pierna; igualmente no hace una incisión en una pierna para operar el pecho. ¿Por qué no lo hace? No lo hace porque entonces la cirugía no estuviera resolviendo ningún problema, sino estuviera agravando una condición física. El diablo es igual, el diablo tratara de usar ciertos pensamientos para separarnos de la presencia de Dios; el diablo usara ciertos pensamientos para usurpar las bendiciones que Dios le ha entregado a Su pueblo. Hermanos, la manera que pensamos es la que influencia y en muchas ocasiones determina como actuamos.

Si nuestra mente esta llena de pensamientos negativos, entonces actuaremos negativamente. Si tenemos malos pensamientos, entonces haremos malas acciones (Mateo 15:19.) Si pensamos que estamos enfermos, entonces nos sentiremos enfermos. Permítanme una pequeña anécdota para ilustrar mejor este punto. Mi mama tenía una tía que se llamaba Constanta, ella era una mujer fuerte y saludable, pero comenzó a quejarse de problemas con el esófago, y a decir que todo lo que comía y bebía le caía mal. Fue a no se que cantidad de médicos, y a no se que cantidad de especialistas. Le hicieron todo tipo de prueba, y todo tipo de investigación, y la conclusión fue la misma. La conclusión de todos los médicos y especialistas fue que ella no tenía nada. Pero no obstante todos los resultados médicos, ella seguía insistiendo que tenía el mismo problema. Para hacer una historia larga corta, alguien le dijo que de la manera que se remediaría su enfermedad era tomándose una taza de sulfato después de toda comida. Ella comenzó esta práctica, y religiosamente se tomaba una taza de tamaño de café llena de sulfato disuelto en agua. El resultado final fue que finalmente murió; la autopsia revelo que el sulfato le destruyo la flora intestinal.

Esto que la pasó a la tía de mi madre no es nada fuera de lo común; es algo que sucede a diario. Un ejemplo primordial de esto es la enfermedad llamada anorexia. ¿Cuántos la han oído mencionar previamente? Esta no es una enfermedad física, es una enfermedad psicológica. Es una enfermedad que conduce a la persona a la muerte a través de la malnutrición. Hermanos, es una enfermedad donde la persona esta completamente obsesionada con su peso, y deja de comer para adelgazar, aun cuando lucen como esqueletos con pellejo. Pero en sus mentes, estas personas se consideran gordas. En sus mentes estas personas piensan que tienen que reducir su peso aun más; el resultado final es que si no reciben la atención médica adecuada finalmente mueren de malnutrición. Les repito, de la manera que pensamos influencia lo que hacemos, y si hemos permitido que el diablo mentiroso influencie de la manera que pensamos, si Dios no ocupa el lugar numero uno en nuestra vida, entonces nos comportaremos de manera inapropiada (Romanos 1:28.)

El diablo usara pensamientos de enfermedad, usara pensamientos de orgullo, usara pensamientos de vanidad, usara pensamientos de celos, usara pensamientos de lascivia, usara pensamientos negativos. El diablo usara todo lo que este a su alcance para tratar de invadir nuestra mente, y todo con el propósito de separarnos de la voluntad de Dios. Esto es algo que no podemos permitir; no podemos permitir que lo que pensamos nos aleje de Dios (1 Pedro 1:14-16.) No podemos permitir que pensamientos negativos nos detengan de hacer la voluntad de Dios. A nuestra mente llegaran pensamientos como, tu no sirves, y ¿sabes qué? si entretienes este pensamiento, entonces no servirás. A nuestra mente llegaran pensamientos como, tu no puedes, y ¿sabes qué? si entretienes este pensamiento, entonces no podrás desarrollar el potencial máximo que Dios desea que desarrolles. A nuestra mente llegaran pensamientos como, de nada vale, y ¿sabes qué? si entretienes este pensamiento, entonces te desanimaras y no perseveraras en tu caminar con Cristo. ¿Entienden bien lo que les digo? Una mente concentrada en las cosas de este mundo, una mente concentrada en las cosas de la carne es una mente influenciada por el diablo, y una mente influenciada por el diablo resulta en una persona cegada por el diablo (2 Corintios 4:4.) Una persona cegada por el diablo es una persona que dejara de ver las virtudes en aquellos que le rodean y aman, y solamente vera los defectos. Una persona cegada por el diablo es una persona que dejara de ver las bendiciones de Dios en su vida, y como les he dicho en numerosas ocasiones, cuando una persona no puede ver las bendiciones de Dios en su vida, entonces esa persona tarde o temprano caerá nuevamente en una vida de pecado.

Continuando con nuestro estudio también leemos: “pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Aquí encontramos el resultado de una mente influenciada por Dios. Hermanos, Dios como padre que ama a sus hijos, quiere lo mejor para nosotros (Jeremías 29:11.) Dios desea entregarnos la paz, Dios desea entregarnos la armonía, pero para que esto suceda nuestra mente tiene que ser guiada por Él (Filipenses 4:7.) Para llegar a este punto de victoria tenemos que perseverar en la Palabra, y tenemos que confiar en Él (Isaías 26:3.) Una gran realidad del ser humano es que todos tenemos diferentes opiniones, todos pensamos de manera muy diferente. Todos tenemos nuestra propia opinión de lo que es bueno, y lo que es malo. Todos tenemos nuestra propia opinión de lo que es correcto, y de lo que es incorrecto. Todos tenemos nuestra propia opinión de cómo debemos actuar, y que no debemos hacer. Todos tenemos diferentes opiniones, ¿verdad? Pero si estas opiniones están formadas y basadas en las cosas de este mundo y no en Dios, entonces de nada nos valen (Proverbios 3:7.) No nos valen porque no estaremos cumpliendo con el propósito de Dios. Tenemos que tomar el tiempo de escuchar, y prestarle atención a la voz del Espíritu Santo que ahora mora en nosotros (1 Timoteo 1:13-14.) Pero para poder hacer esto, primero tenemos que deshacernos de nuestra propia opinión, tenemos que deshacernos del hombre viejo (Efesios 4:22.) Tenemos que detener esa voz interna de la carne, detener ese ataque demoníaco que desea destruir la obra de Dios en nuestra vida. Tenemos que mantenernos en una comunicación constante, mantenernos en paso con nuestro Padre celestial (Gálatas 5:25.) Si queremos que la paz reine en nuestra vida, si deseamos la paz en nuestro hogar, entonces tenemos que deshacernos de esa manera de pensar cual sabemos no agrada a Dios (Proverbios 3:3-5.) Tenemos que permitir que Dios se glorifique en todo momento, tenemos que permitir que el Espíritu Santo guié cada uno de nuestros pasos.

Hermanos, cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, entonces aprenderemos a confiar más en Dios que en nuestras habilidades. Como les dije al inicio, el diablo tratara de detener la obra y el propósito de Dios en nuestra vida haciendo llegar pensamientos negativos a nuestra mente. Como les dije, hará llegar pensamientos que nos harán dudar de nuestra habilidad y capacidad. Los ejemplos que use fueron, tu no sirves, tu no puedes, tu no vales, etc. Pero cuando confiamos en Dios, cuando nos ocupamos del Espíritu Santo, entonces estos pensamientos negativos desaparecen. Esos pensamientos que nos detienen, Esos pensamientos que nos roban la paz, esos pensamientos que nos separan de la presencia de Dios se desvanecen ante Su santa y divina presencia (Salmos 138:7.)

El diablo no descansa en su ataque, el diablo usara todo medio a su disposición para desacreditar a Cristo. Es por eso que como cristianos, no podemos dejarnos llevar por los impulsos de la carne; es por eso que tenemos que mantenernos en comunicación contaste con nuestro Dios (Efesios 6:18.) Como los hijos de Dios, el mundo espera mucho más de nosotros de lo que pueda esperar de otra persona. Recordemos que cuando decimos que somos cristianos, entonces el mundo espera que nos amemos los unos a los otros, y no que nos critiquemos los unos a los otros. Recordemos que cuando decimos que somos cristianos, el mundo espera que nos ayudemos los unos a los otros, no que envidiemos o codiciemos los unos a los otros. Recordemos que cuando decimos que somos cristianos el mundo espera vivamos según la Palabra de Dios, y no que hagamos todo lo opuesto a ella. Recordemos que cuando decimos que somos cristianos el mundo espera que vivamos en santidad y no en pecado. Recordemos que el mundo espera todas estas cosas, pero Dios las demanda de cada uno de nosotros (1 Pedro 1:16.)

Para concluir. Pensando bien las cosas, debemos examinarnos para encontrar que es lo que esta influenciado nuestra vida. No podemos permitir que los impulsos de la carne dominen o influencien nuestra vida (Romanos 12:2.) Si no renovamos nuestra mente, y nos concentramos más en las cosas de Dios que en las cosas de este mundo, entonces nos estamos engañando a nosotros mismos (Proverbios 16:2.) Nos estamos engañando a nosotros mismos porque continuaremos haciendo lo incorrecto. Nos estamos engañando a nosotros mismos porque continuaremos actuando indebidamente. Nos estamos engañando a nosotros mismos porque continuaremos perseverando no en la fe en Cristo, sino en el pecado que solo podrá traer muerte (Romanos 6:23.) Tenemos que ocuparnos más de nuestra condición espiritual. Tenemos que aprender a ser más espirituales, tenemos que aprender a caminar en el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros. Piensa bien las cosas hoy, y pregúntate ¿qué esta influenciando mi manera de pensar?

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