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Obispo José R. Hernández

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Cuando estudiamos la Biblia, uno de los reyes más importantes que encontramos en el antiguo testamento es Salomón.  Llego a ser un hombre importante en la historia del pueblo judío por una razón,  la razón fue porque Salomón era un hombre humilde y poseía gran fe.  Esto es algo que se hace muy evidente cuando Salomón asumió el poder, y pudiendo pedir muchas cosas, lo único que pido de Dios fue que le diera sabiduría para poder gobernar.  Hoy deseo que nosotros hagamos lo mismo; deseo que nos humillemos ante Dios y le pidamos que derrame una bendición especial.  Quiero que todos aquí le pidamos que derrame sabiduría de lo alto.  Deseo que hagamos ésta petición en especial de nuestro Padre porque el tema que les expondré hoy es un tema de suma importancia, y extremadamente delicado.  Digo esto porque no todos estaremos de acuerdo en ciertas cosas, y algunos llegaran a pensar que yo no soy nadie para decirles como conducir su vida.  Hoy estaremos utilizando dos pequeños versículos, pero son dos versículos que contienen un muy poderoso mensaje que trata con un tema que nos afecta a todos. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.  

1 Corintios 10:23-24 - Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.  

Como todos sabemos, estamos en la estación del año más bella que existe.  Es la estación del año más bella que existe porque estamos a punto de celebrar el nacimiento de nuestro Rey y Salvador.  Y tradicionalmente como parte de ésta celebración se acostumbra a hacer regalos, especialmente a los niños.  Ahora bien, no sé cuantos de ustedes están atentos a lo que los niños y jóvenes dicen y hacen, pero de algo que si estoy seguro es que después de hoy muchos estarán más atentos a las cosas.  Como les dije, hoy estaremos tratando un tema bien delicado porque todos nosotros tenemos un concepto de cómo criar a nuestros hijos.  Pero lo que sucede es que con frecuencia no todos nosotros estamos pendientes de cómo exactamente se está desarrollando la mente de nuestros pequeños y jóvenes.  En Lucas 18:17 encontramos que el Señor nos dejó una gran enseñanza acerca de los niños cuando leemos, “De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”.  ¿Por qué dijo el Señor esto?  Lo dijo porque los niños poseen tres características muy especiales, y mientras más jóvenes son, más sobresalen estás características. Estás características son que un niño confía implícitamente; un niño siempre está dispuesto ha aprender; y un niño ama incondicionalmente. Yo creo que no existe nadie aquí que no este de acuerdo con esto, ¿amen?  Así que con esto en mente deseo que hoy nos concentremos en la segunda característica; concentrémonos en la aptitud de aprender de un niño o joven.  Deseo que nos concentremos en esto porque una gran realidad acerca de los niños es que su mente es como una esponja; es decir ellos absorben todo.  Es por esa razón que todos debemos preguntarnos ahora, ¿qué están aprendiendo nuestros hijos?  Y más importante de todo ¿dónde lo están aprendiendo?  Como les dije al inicio, estamos tratando un tema profundo y delicado, y es algo que lograremos comprender correctamente solo con la sabiduría que Dios derrame sobre nosotros.     

Como les dije, estamos en una época del año cuando tradicionalmente hacemos regalos como parte de nuestra celebración, especialmente a los niños.  ¿Por qué he repetido esto?  Lo he repetido porque yo no sé cuantas personas están al tanto de las modas y juegos nuevos que son comercializados a nuestros hijos.  Digo esto porque durante ésta estación del año la mayor parte de los anuncios de televisor, revista, y periódicos son dirigidos a nuestros pequeños y jóvenes, para convencerles que pidan o compren determinados juegos, artículos, y muchas otras cosas más que están de moda.  Estoy seguro que muchos piensan que la mayoría de estas cosas son inofensivas y benignas; que solo son modas pasajeras y nada más, pero si piensas así, te invito a que reconsideres.  ¿Por qué debemos reconsiderar nuestra manera de pensar?  La respuesta es fácil, la razón es porque existen numerosos juegos y modas populares que solo sirven un propósito; que solo sirven para corromper la mente de nuestros hijos.  Por ejemplo, ¿cuántos han escuchado de un juego llamado “Yugioh” (yuyio).  Éste es un juego de barajas muy popular con los niños y los jóvenes.  De ver como ellos se entretienen jugando muchos pensarían que es algo divertido y benigno, pero la realidad es que éste no es el caso. 

Digo esto porque cuando prestamos atención y tomamos el tiempo de leer el contenido de las barajas, pronto descubrimos que a través de ellas, el demonio abre la puerta y se cuela en la vida de nuestros hijos.  Digo esto porque cuando tomamos el tiempo de examinar las barajas de éste juego encontraremos que contienen hechizos, muertos, monstruos  y cementerios; así que con solo examinar las barajitas, no es difícil discernir que el juego no es algo inocente y divertido.   El juego es macabro y siniestro.  ¿Por qué digo esto?  Lo digo porque como en todo juego, el objetivo es ganarle a la otra persona, pero en este juego las batallas son peleadas por monstruos; y si tu monstruo es perdido, no hay problema, lo pasas al cementerio y después puedes hacer un hechizo y lo puedes hacer vivir nuevamente.  ¿Se están dando cuenta del peligro?  Otra cosa que también está muy de moda son los juegos electrónicos, es decir, juegos para las computadoras y para los numerosos sistemas de juegos electrónicos que existen.  Lo que sucede es que la mayoría de estos juegos solo sirven para promover la violencia, el derramamiento de sangre, la destrucción de sitios, y el uso de hechicería y de los poderes de las tinieblas.  Por ejemplo, la otra noche vi un anuncio de televisor que refleja muy bien el punto que deseo hacerles.  El anuncio comienza enfocado en la cara de una anciana que tenia una cara que solo puede ser descrita como la cara de una persona bastante frustrada.   Pasaron unos segundos y ésta anciana continuaba con la misma cara, entonces de repente se le acerco un niño, que yo diría no tiene más de cinco o seis años y le dijo “abuela, para ganar, la próxima vez usa el encanto” y de repente vino una sonrisa a la cara de la anciana, seguido por el producto que es uno de esos juegos que se juegan en los sistemas de televisor.  ¿Comprenden bien lo que les digo?  A través de estos jueguitos descritos como juegos de fantasía, la mente de nuestros hijos están siendo corrompidas, se les está enseñando a acudir a los poderes de la tinieblas para las soluciones, y se está promoviendo la hechicería, brujería, adivinación, los encantos, y la violencia.   

Una gran realidad es que ser un padre no es nada fácil; ser un padre es un trabajo bastante difícil y que toma todo nuestro tiempo y atención si lo queremos hacer bien.  Algo que siempre digo es que como creyentes fieles, nosotros no podemos permitir que el enemigo se robe nuestras bendiciones.  Pero el problema que existe es que muchos permiten que esto suceda porque no se han dado cuenta de que nuestros hijos son exactamente esto, nuestros hijos son bendiciones de Dios.  Fíjense como esto queda bien reflejado en Salmos 127:3-5 cuando leemos “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta”.  Y también en Proverbios 17:6 cuando leemos “Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres”.  Tal como toda bendición, el enemigo tratara de destruirla.  Es por eso que les digo en el día de hoy que tenemos que prestar mucha atención a lo que nuestros hijos hacen.  Como creyentes fieles y padres responsables tenemos que estar vigilantes en todo momento, manteniendo siempre en mente la advertencia del apóstol encontrada en 1 Pedro 5:8 cuando leemos “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.  Los niños y los jóvenes no ven el peligro en las cosas, piensan con una mente infantil, una mente inocente, pero nosotros que tenemos experiencia de la vida, nosotros que conocemos la verdad, que conocemos la Palabra de Dios, somos responsables por ellos.  Somos responsables de cómo nos dice la palabra, instruirles en sus caminos, y enseñarles donde existe el peligro y el por qué de las cosas.  Pero sé que esto no es nada fácil.   

Como les dije, el trabajo de un padre responsable no es nada fácil, y la razón principal es porque con frecuencia tenemos que imponer disciplina.  Lo que sucede entonces es que cuando ponemos disciplina, es decir al nosotros no permitirles cosas, con frecuencia comienzan a rebelarse en contra nuestra.  Se ponen bravos, les da ataques de pataleta, dejan de hablarnos, en si muchas cosas que estoy seguro que todo padre ha visto.  Éstas cosas han causado  que muchos permitan o toleren cosas que bien saben van en contra de la voluntad de Dios.  En otras palabras, por evitar momentos desagradables muchos se han hecho de la vista gorda en determinadas ocasiones.  Pero recordemos que cuando actuamos de esta manera, no estamos beneficiándoles, y no estamos demostrándole nuestro amor.  Esto es algo que queda bien declarado en Proverbios 13:24 cuando leemos “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”.   

En los versículos que estamos empleando en el día de hoy leemos “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”.  Hermanos, existen muchas cosas que son licitas en éste mundo, en otras palabras cosas que son rápidamente aceptada y promovidas por el mundo, pero que no edifican, en otras palabras van en contra del camino que Dios desea que sigamos.  Como padres cristianos que somos, tenemos que tomar el tiempo de prestar mucha atención a las actividades de nuestros hijos, y más que todo, tenemos que enseñarle dónde está el peligro.  Una de las principales razones por la que hoy en día estamos viendo cosas horribles suceder en éste mundo está directamente relacionado con la falta de Dios en la vida de muchos.  En Deuteronomio 6:5-7  leemos “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.  Pero desdichadamente esto es algo que no está sucediendo constantemente.  Pensemos en esto por un momento para determinar si lo que les digo tiene sentido.  Ésta generación, es decir nuestra generación, creció sin aprender de Dios.  La triste realidad es que no todos tuvimos el privilegio de tener un padre y madre que se ocuparan y preocuparan por todo lo que hacíamos y pensábamos.  En la mayoría de los casos esto sucedió porque ambos padres tuvieron que trabajar para sostener el hogar; esto significa que en la mayoría de los casos las personas llegaron a su hogar cansadas y agotadas, y lo último que deseaban hacer es tener discusión o una confrontación.  Esto por supuesto le abrió la puerta al enemigo, y por esa razón la mayoría de ésta generación creció haciendo lo que desagrada a Dios.  Es por eso que nunca debemos olvidar que de la manera que nosotros criemos a nuestros hijos influenciara no solo a ellos, sino a todos los que le rodean, inclusive a los hijos de nuestros hijos, a futuras generaciones.  Dependiendo en nuestras acciones nuestros hijos serán de bendición o serán de maldición en este mundo.  Esto es algo que queda bien reflejado en Deuteronomio 11:26-28 cuando leemos “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido”.   En ocasiones es difícil decir que no a ciertas cosas, es difícil porque vemos como nuestros niños sufren al nosotros no permitirles que hagan algo que todos sus amiguitos hacen, o que está de moda.  Pero sepamos que si permitimos que ellos hagan lo que quieran; si no tomamos el tiempo de instruirles y enseñarles; tarde o temprano pagaremos la consecuencia de nuestras faltas.  Esto es algo que queda bien reflejado en Proverbios 29:15 cuando leemos “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre”.  

Para concluir.  Estamos en una época del año cuando nuestros hijos harán una lista de regalos que desean recibir, y cuando haremos regalos a aquellos que amamos.   Claro está en que a todos nos gustaría satisfacer todos los deseos de nuestros hijos y seres amados, pero recordemos que esto no siempre puede suceder.  Recordemos como nos dice la Palabra: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”.  En ocasiones nosotros no nos damos cuenta del peligro en las cosas; pensamos que lo que nuestros niños hacen es exactamente eso, cosas de niños.  Pensamos que son simple fantasías inofensivas y benignas, pero sepamos que lo que pensamos no es necesariamente correcto.  Fíjense bien como esto queda bien declarado en Proverbios 14:12 cuando leemos “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.”  Al hacer nuestros regalos de navidad recordemos que como padres responsables, y como creyentes fieles, nuestra responsabilidad es de amoldar el corazón y la mente de nuestros hijos según Dios y no según las cosas de este mundo.  ¿Cómo podremos lograr esto?  Lo podremos lograr enseñándoles Su santa y divina Palabra.  Enseñemos a nuestros hijos que un monstruo no es quien pelea por nosotros, sino Dios pelea por nosotros  Es como nos dice Deuteronomio 20:4 cuando leemos “porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.”  Enseñemos a nuestros hijos que no existe poder ni potestad más poderosa que nuestro Rey y Salvador.  Esto es algo que queda bien declarado en Filipenses 2:9-11 cuando leemos “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.   Recordemos hoy y siempre al hacer nuestros regalos lo que nos dice la Palabra de Dios: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”.

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