Presta atención
Cuando estudiamos la Biblia, uno de los reyes más
importantes que encontramos en el antiguo testamento es
Salomón. Llego a ser un hombre importante en la
historia del pueblo judío por una razón, la razón fue
porque Salomón era un hombre humilde y poseía gran fe.
Esto es algo que se hace muy evidente cuando Salomón
asumió el poder, y pudiendo pedir muchas cosas, lo único
que pido de Dios fue que le diera sabiduría para poder
gobernar. Hoy deseo que nosotros hagamos lo mismo;
deseo que nos humillemos ante Dios y le pidamos que
derrame una bendición especial. Quiero que todos aquí
le pidamos que derrame sabiduría de lo alto. Deseo que
hagamos ésta petición en especial de nuestro Padre
porque el tema que les expondré hoy es un tema de suma
importancia, y extremadamente delicado. Digo esto
porque no todos estaremos de acuerdo en ciertas cosas, y
algunos llegaran a pensar que yo no soy nadie para
decirles como conducir su vida. Hoy estaremos
utilizando dos pequeños versículos, pero son dos
versículos que contienen un muy poderoso mensaje que
trata con un tema que nos afecta a todos. Pasemos ahora
a la Palabra de Dios.
1 Corintios 10:23-24
- Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me
es lícito, pero no todo edifica. 24Ninguno
busque su propio bien, sino el del otro.
Como todos sabemos, estamos en la estación del año más
bella que existe. Es la estación del año más bella que
existe porque estamos a punto de celebrar el nacimiento
de nuestro Rey y Salvador. Y tradicionalmente como
parte de ésta celebración se acostumbra a hacer regalos,
especialmente a los niños. Ahora bien, no sé cuantos de
ustedes están atentos a lo que los niños y jóvenes dicen
y hacen, pero de algo que si estoy seguro es que después
de hoy muchos estarán más atentos a las cosas. Como les
dije, hoy estaremos tratando un tema bien delicado
porque todos nosotros tenemos un concepto de cómo criar
a nuestros hijos. Pero lo que sucede es que con
frecuencia no todos nosotros estamos pendientes de cómo
exactamente se está desarrollando la mente de nuestros
pequeños y jóvenes. En Lucas
18:17 encontramos que el Señor nos dejó una gran
enseñanza acerca de los niños cuando leemos, “De
cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios
como un niño, no entrará en él”. ¿Por qué dijo el
Señor esto? Lo dijo porque los niños poseen tres
características muy especiales, y mientras más jóvenes
son, más sobresalen estás características. Estás
características son que un niño confía implícitamente;
un niño siempre está dispuesto ha aprender; y un niño
ama incondicionalmente. Yo creo que no existe nadie aquí
que no este de acuerdo con esto, ¿amen? Así que con
esto en mente deseo que hoy nos concentremos en la
segunda característica; concentrémonos en la aptitud de
aprender de un niño o joven. Deseo que nos concentremos
en esto porque una gran realidad acerca de los niños es
que su mente es como una esponja; es decir ellos
absorben todo. Es por esa razón que todos debemos
preguntarnos ahora, ¿qué están aprendiendo nuestros
hijos? Y más importante de todo ¿dónde lo están
aprendiendo? Como les dije al inicio, estamos tratando
un tema profundo y delicado, y es algo que lograremos
comprender correctamente solo con la sabiduría que Dios
derrame sobre nosotros.
Como les dije, estamos en una época del año cuando
tradicionalmente hacemos regalos como parte de nuestra
celebración, especialmente a los niños. ¿Por qué he
repetido esto? Lo he repetido porque yo no sé cuantas
personas están al tanto de las modas y juegos nuevos que
son comercializados a nuestros hijos. Digo esto porque
durante ésta estación del año la mayor parte de los
anuncios de televisor, revista, y periódicos son
dirigidos a nuestros pequeños y jóvenes, para
convencerles que pidan o compren determinados juegos,
artículos, y muchas otras cosas más que están de moda.
Estoy seguro que muchos piensan que la mayoría de estas
cosas son inofensivas y benignas; que solo son modas
pasajeras y nada más, pero si piensas así, te invito a
que reconsideres. ¿Por qué debemos reconsiderar nuestra
manera de pensar? La respuesta es fácil, la razón es
porque existen numerosos juegos y modas populares que
solo sirven un propósito; que solo sirven para corromper
la mente de nuestros hijos. Por ejemplo, ¿cuántos han
escuchado de un juego llamado “Yugioh” (yuyio). Éste es
un juego de barajas muy popular con los niños y los
jóvenes. De ver como ellos se entretienen jugando
muchos pensarían que es algo divertido y benigno, pero
la realidad es que éste no es el caso.
Digo esto porque cuando prestamos atención y tomamos el
tiempo de leer el contenido de las barajas, pronto
descubrimos que a través de ellas, el demonio abre la
puerta y se cuela en la vida de nuestros hijos. Digo
esto porque cuando tomamos el tiempo de examinar las
barajas de éste juego encontraremos que contienen
hechizos, muertos, monstruos y cementerios; así que con
solo examinar las barajitas, no es difícil discernir que
el juego no es algo inocente y divertido. El juego es
macabro y siniestro. ¿Por qué digo esto? Lo digo
porque como en todo juego, el objetivo es ganarle a la
otra persona, pero en este juego las batallas son
peleadas por monstruos; y si tu monstruo es perdido, no
hay problema, lo pasas al cementerio y después puedes
hacer un hechizo y lo puedes hacer vivir nuevamente.
¿Se están dando cuenta del peligro? Otra cosa que
también está muy de moda son los juegos electrónicos, es
decir, juegos para las computadoras y para los numerosos
sistemas de juegos electrónicos que existen. Lo que
sucede es que la mayoría de estos juegos solo sirven
para promover la violencia, el derramamiento de sangre,
la destrucción de sitios, y el uso de hechicería y de
los poderes de las tinieblas. Por ejemplo, la otra
noche vi un anuncio de televisor que refleja muy bien el
punto que deseo hacerles. El anuncio comienza enfocado
en la cara de una anciana que tenia una cara que solo
puede ser descrita como la cara de una persona bastante
frustrada. Pasaron unos segundos y ésta anciana
continuaba con la misma cara, entonces de repente se le
acerco un niño, que yo diría no tiene más de cinco o
seis años y le dijo “abuela, para ganar, la próxima vez
usa el encanto” y de repente vino una sonrisa a la cara
de la anciana, seguido por el producto que es uno de
esos juegos que se juegan en los sistemas de televisor.
¿Comprenden bien lo que les digo? A través de estos
jueguitos descritos como juegos de fantasía, la mente de
nuestros hijos están siendo corrompidas, se les está
enseñando a acudir a los poderes de la tinieblas para
las soluciones, y se está promoviendo la hechicería,
brujería, adivinación, los encantos, y la violencia.
Una gran realidad es que ser un padre no es nada fácil;
ser un padre es un trabajo bastante difícil y que toma
todo nuestro tiempo y atención si lo queremos hacer
bien. Algo que siempre digo es que como creyentes
fieles, nosotros no podemos permitir que el enemigo se
robe nuestras bendiciones. Pero el problema que existe
es que muchos permiten que esto suceda porque no se han
dado cuenta de que nuestros hijos son exactamente esto,
nuestros hijos son bendiciones de Dios. Fíjense como
esto queda bien reflejado en
Salmos 127:3-5 cuando leemos “He aquí,
herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el
fruto del vientre. 4Como saetas en mano del
valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
5Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de
ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los
enemigos en la puerta”. Y también en
Proverbios 17:6 cuando
leemos “Corona de los viejos son los nietos, Y la
honra de los hijos, sus padres”. Tal como toda
bendición, el enemigo tratara de destruirla. Es por eso
que les digo en el día de hoy que tenemos que prestar
mucha atención a lo que nuestros hijos hacen. Como
creyentes fieles y padres responsables tenemos que estar
vigilantes en todo momento, manteniendo siempre en mente
la advertencia del apóstol encontrada en
1 Pedro 5:8 cuando
leemos “Sed sobrios, y velad; porque vuestro
adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor
buscando a quien devorar”. Los niños y los jóvenes
no ven el peligro en las cosas, piensan con una mente
infantil, una mente inocente, pero nosotros que tenemos
experiencia de la vida, nosotros que conocemos la
verdad, que conocemos la Palabra de Dios, somos
responsables por ellos. Somos responsables de cómo nos
dice la palabra, instruirles en sus caminos, y
enseñarles donde existe el peligro y el por qué de las
cosas. Pero sé que esto no es nada fácil.
Como les dije, el trabajo de un padre responsable no es
nada fácil, y la razón principal es porque con
frecuencia tenemos que imponer disciplina. Lo que
sucede entonces es que cuando ponemos disciplina, es
decir al nosotros no permitirles cosas, con frecuencia
comienzan a rebelarse en contra nuestra. Se ponen
bravos, les da ataques de pataleta, dejan de hablarnos,
en si muchas cosas que estoy seguro que todo padre ha
visto. Éstas cosas han causado que muchos permitan o
toleren cosas que bien saben van en contra de la
voluntad de Dios. En otras palabras, por evitar
momentos desagradables muchos se han hecho de la vista
gorda en determinadas ocasiones. Pero recordemos que
cuando actuamos de esta manera, no estamos
beneficiándoles, y no estamos demostrándole nuestro
amor. Esto es algo que queda bien declarado en
Proverbios 13:24 cuando
leemos “El que detiene el castigo, a su hijo
aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”.
En los versículos que estamos empleando en el día de hoy
leemos “Todo me es lícito, pero no todo conviene;
todo me es lícito, pero no todo edifica”. Hermanos,
existen muchas cosas que son licitas en éste mundo, en
otras palabras cosas que son rápidamente aceptada y
promovidas por el mundo, pero que no edifican, en otras
palabras van en contra del camino que Dios desea que
sigamos. Como padres cristianos que somos, tenemos que
tomar el tiempo de prestar mucha atención a las
actividades de nuestros hijos, y más que todo, tenemos
que enseñarle dónde está el peligro. Una de las
principales razones por la que hoy en día estamos viendo
cosas horribles suceder en éste mundo está directamente
relacionado con la falta de Dios en la vida de muchos.
En Deuteronomio 6:5-7
leemos “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón,
y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6Y
estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón; 7y las repetirás a tus hijos, y
hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el
camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. Pero
desdichadamente esto es algo que no está sucediendo
constantemente. Pensemos en esto por un momento para
determinar si lo que les digo tiene sentido. Ésta
generación, es decir nuestra generación, creció sin
aprender de Dios. La triste realidad es que no todos
tuvimos el privilegio de tener un padre y madre que se
ocuparan y preocuparan por todo lo que hacíamos y
pensábamos. En la mayoría de los casos esto sucedió
porque ambos padres tuvieron que trabajar para sostener
el hogar; esto significa que en la mayoría de los casos
las personas llegaron a su hogar cansadas y agotadas, y
lo último que deseaban hacer es tener discusión o una
confrontación. Esto por supuesto le abrió la puerta al
enemigo, y por esa razón la mayoría de ésta generación
creció haciendo lo que desagrada a Dios. Es por eso que
nunca debemos olvidar que de la manera que nosotros
criemos a nuestros hijos influenciara no solo a ellos,
sino a todos los que le rodean, inclusive a los hijos de
nuestros hijos, a futuras generaciones. Dependiendo en
nuestras acciones nuestros hijos serán de bendición o
serán de maldición en este mundo. Esto es algo que
queda bien reflejado en
Deuteronomio 11:26-28 cuando leemos “He aquí
yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la
maldición: 27la bendición, si oyereis los
mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo
hoy, 28y la maldición, si no oyereis los
mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del
camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses
ajenos que no habéis conocido”. En ocasiones es
difícil decir que no a ciertas cosas, es difícil porque
vemos como nuestros niños sufren al nosotros no
permitirles que hagan algo que todos sus amiguitos
hacen, o que está de moda. Pero sepamos que si
permitimos que ellos hagan lo que quieran; si no tomamos
el tiempo de instruirles y enseñarles; tarde o temprano
pagaremos la consecuencia de nuestras faltas. Esto es
algo que queda bien reflejado en
Proverbios 29:15 cuando
leemos “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el
muchacho consentido avergonzará a su madre”.
Para concluir.
Estamos en una época del año cuando nuestros hijos harán
una lista de regalos que desean recibir, y cuando
haremos regalos a aquellos que amamos. Claro está en
que a todos nos gustaría satisfacer todos los deseos de
nuestros hijos y seres amados, pero recordemos que esto
no siempre puede suceder. Recordemos como nos dice la
Palabra: “Todo me es lícito, pero no todo conviene;
todo me es lícito, pero no todo edifica. 24Ninguno
busque su propio bien, sino el del otro”. En
ocasiones nosotros no nos damos cuenta del peligro en
las cosas; pensamos que lo que nuestros niños hacen es
exactamente eso, cosas de niños. Pensamos que son
simple fantasías inofensivas y benignas, pero sepamos
que lo que pensamos no es necesariamente correcto.
Fíjense bien como esto queda bien declarado en
Proverbios 14:12 cuando
leemos “Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte.” Al hacer nuestros
regalos de navidad recordemos que como padres
responsables, y como creyentes fieles, nuestra
responsabilidad es de amoldar el corazón y la mente de
nuestros hijos según Dios y no según las cosas de este
mundo. ¿Cómo podremos lograr esto? Lo podremos lograr
enseñándoles Su santa y divina Palabra. Enseñemos a
nuestros hijos que un monstruo no es quien pelea por
nosotros, sino Dios pelea por nosotros Es como nos dice
Deuteronomio 20:4 cuando
leemos “porque Jehová vuestro Dios va con vosotros,
para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para
salvaros.” Enseñemos a nuestros hijos que no existe
poder ni potestad más poderosa que nuestro Rey y
Salvador. Esto es algo que queda bien declarado en
Filipenses 2:9-11 cuando
leemos “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo
sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10para que en el nombre de Jesús se doble toda
rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra,
y debajo de la tierra; 11y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
Padre”. Recordemos hoy y siempre al hacer nuestros
regalos lo que nos dice la Palabra de Dios: “Todo me
es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito,
pero no todo edifica. 24Ninguno busque su
propio bien, sino el del otro”.
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