Los propósitos de la navidad
La semana pasada les hable acerca de
esta estación del año tan especial para todo creyente, y
vimos como esta siendo cambiada por el comercio. Vimos como
una minoría de personas esta tratando de desacreditar el
verdadero significado de la navidad, de esta manera no
valorizando el impacto tan grande que este evento tuvo en la
humanidad. Vimos que solo una minoría de personas son las
que rehúsan reconocer su verdadero significado, y que
pretenden con el tiempo eliminar toda referencia acerca de
Dios. Pero la realidad es que solo existe una razón por
esta estación, y su nombre es Jesucristo. Es por esta misma
razón que nosotros nos encontramos aquí hoy reunidos, nos
encontramos para celebrar este evento tan especial. Nos
reunimos aquí para celebrar el nacimiento de nuestro Rey y
Salvador.
Algo que todos sabemos es que el nacimiento de
Jesús fue el único medio que existe para redimirnos de
nuestros pecados. Pero, ¿sabían ustedes que el nacimiento de
Jesús también cumple otros propósitos?
Es de esto mismo que
estaremos estudiando en el día de hoy. Hoy estaremos
estudiando los cuatro
propósitos que cumple el
nacimiento de nuestro Rey. Pasemos ahora a la Palabra de
Dios.
Mateo 1:18-21
– El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada
María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que
había concebido del Espíritu Santo. 19 José su
marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla
secretamente. 20 Y pensando él en esto, he aquí
un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José,
hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo
que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21
Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él
salvará a su pueblo de sus pecados.
Como les dije hace un breve momento, el
primer propósito que cumple este evento aquí tan especial es
que solo a través de Él, nosotros hoy hemos podido ser
salvos. Fíjense bien como nos dice la palabra en
Hechos 4:11-12 cuando leemos
"Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los
edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay
otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que
podamos ser salvos." La ley no pudo cumplir este
propósito. Fíjense bien como nos dice la palabra en
Romanos 3:19-20 cuando
leemos "Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice
a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y
todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya
que por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado delante de él; porque por medio de la ley es el
conocimiento del pecado." Así que solo a través del
sacrificio de Jesús, es a través de nuestra fe en Él que
nosotros hoy podemos llamarnos hijos de Dios. Fíjense bien
como nos dice la palabra en Juan
1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de
Dios." Pero como les dije, este es el propósito que
todos conocemos. Este es el propósito básico que todos
aprendimos al llegar a los caminos del Señor, así que
continuemos ahora y descubramos los otros propósitos que el
nacimiento de nuestro Señor sirve.
Cuando leemos acerca del nacimiento de
Jesús, lo primero que podemos observar es que Jesús fue
concebido por una virgen. Eso es fácil de observar, y
nuevamente sabemos que es el conocimiento básico de todo
creyente, pero se han preguntado alguna vez ¿por que sucedió
así? La razón por la que sucedió así es porque Dios cumple
su palabra. Fíjense como dice
Isaías 7:14 cuando leemos “Por tanto, el Señor
mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará
a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Emmanuel –
Dios con nosotros.) A través del profeta Isaías Dios le
dejo saber a su pueblo que enviara al Rey de Reyes y Señor
de Señores a este mundo, decenas de años antes de que
sucediera. Jesús nació de una virgen porque Dios
cumple su palabra.
Dile al
hermano que tienes a tu lado, Dios cumple su palabra. Pero el concepto de que Dios cumple su
palabra es algo que en ocasiones se nos hace difícil
entender. La razón por la que en ocasiones esto es difícil
entender es porque la mayoría de nosotros carecemos algo muy
importante. La mayoría de nosotros carecemos de paciencia,
y debido a esto, en numerosas ocasiones adoptamos la actitud
reflejada en 2 Pedro 3:3-4
cuando leemos "sabiendo primero esto, que en los
postreros días vendrán burladores, andando según sus propias
concupiscencias, 4 y diciendo: ¿Dónde está la
promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los
padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde
el principio de la creación." ¿Qué actitud vemos
reflejada aquí? Aquí vemos la duda. En otras palabras, nos
dejamos influenciar por las mentiras del enemigo, y dudamos
de Dios. Y como les dije, la mayor razón por esto es porque
el ser humano es impaciente. ¿Cuántos dicen amen?
Algunos tenemos más paciencia que otros, pero una gran realidad es
que tarde o temprano a todos se nos agota la paciencia.
Esto es especialmente verdad en cuanto a alguna petición que
le hacemos a través de nuestras oraciones. Lo que sucede en
la mayoría de los casos es que al no recibir una respuesta
inmediata, las personas se impacientan, y el resultado en
casi toda ocasión es que son conducidos fuera de la voluntad
de Dios. ¿Por qué sucede esto? Esto sucede porque con
frecuencia nosotros tratamos de aplicar nuestros estándar de
tiempo a Dios, no reconociendo que esto no tiene significado
alguno para Él. Fíjense bien como nos dice la Palabra en
2 Pedro 3:8 cuando leemos "Mas,
oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es
como mil años, y mil años como un día." Pero la demora
siempre es usada por el enemigo para confundir, y para hacer
dudar. En otras palabras, para hacernos pensar que Dios no
nos escucha. Pero, ¿puede ser esto verdad? La palabra de
Dios es muy clara en esto como encontramos en
Jeremías 33:3 cuando leemos
"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas
grandes y ocultas que tú no conoces." Dios si escucha
nuestras oraciones, y Dios si nos responde. Pero, Él nos
responde en el tiempo adecuado, Él nos responde en el
momento exacto, no antes y no después.
Recordemos que Dios no cambia su
Palabra por nada ni nadie, fíjense bien como lo dijo Jesús
en Mateo 24:35 cuando leemos
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán." Así que Dios cumple su palabra. Dile al
hermano que tienes a tu lado, Dios cumple su palabra.
Quizás en estos momentos existan algunos pasando por
momentos difíciles, o por momentos de sufrimiento y dolor.
Pero si este es el caso recuerda lo que nos dice el Señor en
Mateo 5:4 "Bienaventurados
los que lloran, porque ellos recibirán consolación."
Quizás te sientes solo, quizás te sientes abandonado y
maltratado, pero recuerda como te dice el Señor en
Mateo 28:20 cuando
leemos
"...he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo." Tenemos promesa de Dios, y
como nos demuestra el nacimiento de Jesús, Dios cumple su
palabra. Dile al hermano que tienes a tu lado, Dios cumple
su palabra. Así que el segundo propósito que cumple el
nacimiento de Jesús es el de reafirmarnos que Dios cumple su
palabra.
El tercer propósito que cumple el
nacimiento de Jesús es que nos demuestra que nosotros
servimos a un Dios que conoce exactamente por lo que
tendremos que pasar. En otras palabras, Jesús entiende la
influencia que la tentación puede tener en una persona.
¿Cómo la conoce? La conoce porque nació hombre, y fue
tentado. Fíjense bien como nos dice la Palabra en
Marcos 1:13 cuando leemos "Y
estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por
Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían."
Hermanos, Dios se hizo hombre para comprender la tentación.
Fíjense bien como nos dice la palabra en
2 Corintios 5:21 "Al que
no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." En
esos momentos de prueba con frecuencia pensamos que Dios se
ha olvidado de nosotros. En esos momentos de tentación
pensamos que Él no nos entiende, porque permite que seamos
tentados con nuestras debilidades. En esos momentos de
prueba pensamos que no podemos resistir la tentación. Pero,
Jesucristo si comprende nuestra lucha porque Él las sufrió
como ser humano.
Él fue tentado tal como nosotros somos,
y Él esta dispuesto a ayudarnos en esos momentos. Fíjense
bien como lo encontramos en la palabra en
Hebreos 2:18 “Pues en
cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para
socorrer a los que son tentados”. Y porque Él conoce
nuestras luchas, y conoce muy bien lo difícil que en
ocasiones la tentación puede ser. Porque Él nos ama y no
desea que ninguno de nosotros cedamos a la tentación, Él nos
provee una avenida alternativa. Fíjense bien como nos dice
la palabra en 1 Corintios 10:13
cuando leemos "No os ha sobrevenido ninguna tentación que
no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser
tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
también juntamente con la tentación la salida, para que
podáis soportar." Pero esto no se queda aquí, porque
también tenemos otra promesa aun más poderosa como
encontramos en Santiago 1:12
cuando leemos "Bienaventurado el varón que soporta la
tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá
la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman."
Así que el tercer propósito que cumple el nacimiento de
Jesucristo es el de reafirmarnos que Él conoce nuestras
luchas, porque como hombre Él también las tuvo.
El cuarto propósito que cumple el
nacimiento de Jesús es que nos demuestra como debemos conducir
nuestra vida. Fíjense bien como nos dice la palabra en
Lucas 2:7 cuando leemos "Y
dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y
lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en
el mesón.” ¿Qué nos demuestra este detalle de su
nacimiento? Esto nos demuestra que debemos conducir una
vida de humildad. Hermanos, Jesucristo siendo Dios,
Jesucristo siendo rey, y teniendo la plenitud de la gloria
celestial, se despojó de todo. Jesucristo se despojo de
todo y se humillo porque existe también un propósito de Dios
en esto. Fíjense bien como nos dice la palabra en
Filipenses 2:5-8 cuando
leemos "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en
forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo,
tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí
mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz." ¿Qué podemos observar aquí?
Lo que podemos observar aquí es que la
obediencia a Dios comienza con la humildad. Pero
desdichadamente, humillarse es algo que mucho no pueden
hacer. Esto sucede porque muy pocos están dispuestos a
reconocer sus faltas, esto sucede porque muchos son los que
confían más en sus propios sentimientos y pensamientos que
en lo que encontramos en la Palabra de Dios. Pero siempre
recordemos lo que nos dice la palabra en
Jeremías 17:9 "Engañoso
es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo
conocerá?" Y también lo que encontramos en
Proverbios 14:12 cuando
leemos "Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero
su fin es camino de muerte." Dios quiere que su pueblo
reconozca sus faltas y se humille ante su presencia. Y es a
través de esto que comenzaremos a recibir las bendiciones
que Él desea derramar sobre nosotros. Fíjense bien como nos
dice la palabra en 2 Crónicas 7:
14-15 cuando leemos "Si se humillare mi pueblo,
sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi
rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo
oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su
tierra. 15 Ahora estarán abiertos mis ojos y
atentos mis oídos a la oración en este lugar." ¿Qué nos
dice el Señor aquí? Con esto aquí Dios nos esta asegurando
que cuando nos humillamos y reconocemos nuestras faltas, que
cuando nos humillamos y llegamos arrepentidos ante Su
presencia, entonces Él estará con nosotros. Con esto aquí
Dios nos esta asegurando que perdonara nuestros pecados y
sanara nuestra tierra. En otras palabras, sanara nuestro
espíritu, y sentiremos el gozo que solo Él puede dar. Así
que el cuarto propósito que cumple en nacimiento de Jesús es
demostrarnos y guiarnos a conducir una vida de humildad.
Porque solo a través de la humildad recibiremos las
bendiciones que Dios desea desatar sobre nosotros.
Para concluir.
En el día de hoy simbólicamente hemos celebrado con gran
jubilo, y regocijo el nacimiento de nuestro Rey y Salvador.
Pero como les mencione la semana pasada, existen muchos
dentro del Cuerpo de Cristo que no celebran la navidad. No
celebran la navidad porque dicen que Cristo no nació en día
25 de Diciembre, pero si en lo único que te puedes
concentrar en el día de hoy es que Jesucristo no nació el 25
de Diciembre, entonces has fallado el blanco. Has fallado
el blanco porque el nacimiento de Jesús no fue acerca de una
fecha. El nacimiento de Jesús cumplió la Palabra de Dios, y
debería ser celebrado todos los días por todo creyente, pero
esto es algo que no sucede así. Es por eso que te digo hoy,
no te cohíbas de celebrar Su nacimiento. Te digo hoy, no
permitas que una fecha detenga tu devoción y alabanza.
Dejemos de concentrarnos en la exactitud de la fecha, y
concentrémonos hoy en lo importante. Dejemos de
concentrarnos en la exactitud de la fecha, y concentrémonos
en que solo a través de su sacrificio recibimos la
salvación.
Dejemos de concentrarnos en la
exactitud de la fecha, y concentrémonos en que Dios cumple
Su palabra. Dejemos de concentrarnos en la exactitud de la
fecha, y concentrémonos en que Dios conoce nuestras
dolencias y debilidades, y nos provee la solución en todo
momento. Dejemos de concentrarnos en la exactitud de la
fecha, y concentrémonos en humillarnos ante Su presencia, y
buscar de Él para recibir las bendiciones que Él desea
entregarnos.
En
Lucas 2:7
leímos que Jesús fue acostado dentro de un pesebre porque no
había espacio para ellos en el mesón. Ahora te pregunto,
¿existe espacio para Él en tu corazón? Hecha a un lado
todo, y no permitas que nada te detenga. Abre para Él un
espacio en tu corazón, y por siempre entenderás el verdadero
significado de la navidad.
© Copyright José R. Hernández