Lo
más lindo acerca de un final es que seguidamente, por obra y
gracia de Dios, siempre existe un nuevo comienzo; no existe la
noche sin el día, no existe un año viejo sin un año nuevo.
Pero, ¿qué haremos en la víspera del año nuevo? Como
les dije, muchos se reunirán en fiestas y/o celebraciones
tomando por alto lo que Dios ha hecho en sus vidas.
Otros reflexionaremos en las bendiciones que Dios ha derramado
sobre nosotros durante el año, y le daremos gracias a Dios
porque nos ha permitido llegar a donde estamos. En tu
momento de reflexión, ¿en qué pensaras? Como
Cristiano existen dos preguntas importantes que debemos
hacernos. Al reflexionar en este año que esta por
terminar debemos preguntarnos, ¿he cumplido con Dios?
Debemos preguntarnos, ¿he hecho su voluntad? Pasemos ahora a
la Palabra de Dios y veamos un ejemplo de lo que sucederá
cuando cumplimos y confiamos en Dios.
Génesis
12:1-4 - Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de
tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la
tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación
grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y
a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram,
como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad
de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
Como
siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje
que Dios tiene para nosotros, nos será necesario hacer un
pequeño repaso de historia. Examinemos un poco la vida
de Abram antes de llegar a este punto de la historia.
Abram creció en la ciudad de Ur, esta ciudad era la más
importante de los Caldeos. Era una ciudad muy importante
porque ellos tenían un gran comercio con otras ciudades, y
también tenían una librería bien extensa; fue aquí donde
Abram obtuvo su educación. Luego la familia decidió
mudarse a Canaán, pero al llegar a Harán se detuvieron e
hicieron morada en esa tierra. En la ciudad de Harán
Abram recibió su herencia, como era la costumbre en ese
entonces, después de la muerte de su padre Taré (Génesis
11:31-32.) ¿Por qué debemos saber esto? Es
necesario que sepamos esto porque esta pequeña porción de la
vida de Abram nos demuestra la condición en la cual él se
encontraba. Es necesario que observemos que en este punto de
la historia Abram estaba bien cómodo. Abram no-tenia
muchas necesidades físicas o materiales. Pero un gran
cambio estaba cerca, Dios tenia otro propósito con su vida.
Con esto que les acabo de enseñar creo que todos aquí
podemos decir con confianza que cuando más cómodo él
estaba, cuando más completa aparentaba su vida estar, Dios lo
llamo a que dejara todo eso. Dios lo llamo a que dejara
esa comodidad y seguridad. Estos breves, pero muy
importantes acontecimientos que cubrí con ustedes, nos
conducen hasta estos versículos que estaremos utilizando en
el día de hoy. Así que con estas cosas en mente
escudriñemos lo que aconteció.
En
los versículos que estamos usando en el día de hoy leemos:
“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y
de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te
mostraré.” Déjenme decirles que esto seguramente
no le fue nada fácil de hacer, ya que Abram no era ningún
muchacho cuando recibió este llamado de Dios, él era ya un
anciano de setenta y cinco años y el viaje a Canaán no seria
nada fácil. Quiero que notemos bien la edad de Abram
porque esto es algo de suma importancia. Es necesario
que notemos bien su edad porque esto significa que Abram ya
estaba muy acostumbrado a lo que tenia, Abram estaba muy
acostumbrado a la comodidad y a las bendiciones que
disfrutaba. Así que podemos decir con certeza que
cuando más cómodo y bien él estaba, Dios lo llamo a
abandonarlo todo y a enfrentarse a una ardua tarea, lo llamo a
comenzar de nuevo. La pregunta que debemos hacernos
ahora es, ¿Espera Dios lo mismo de nosotros? La
respuesta es SI. Lo que Dios pidió de Abraham fue algo
que seguramente lo dejo un poco confundido, después de todo,
Dios le estaba pidiendo que abandonara las bendiciones que Él
le había entregado. Pero no obstante eso, Abram confió
en que Dios tenia algo mejor para él.
Preguntémonos
nuevamente, ¿nos ha llamado Dios a dejar nuestra comodidad?
Te digo en el día de hoy que la respuesta a esta pregunta es
SI. Pero desdichadamente, no todos están dispuestos a
dejar la comodidad, no todos están dispuestos a moverse de
donde están. Lo que sucede con mucha frecuencia es que
nosotros nos acomodamos en el saber que somos salvos, y en el
atender a la iglesia y recibir. El problema esta en que
una vez que nos acomodamos en nuestra vida Cristiana, una vez
que nos acomodamos en la iglesia, entonces dejamos de
reconocer la oportunidad que Dios nos da para engrandecer Su
reino.
En
estos versículos de hoy leemos: “Y haré de ti una nación
grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y
a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra.” Lo que
estamos viendo aquí es que Abram recibió la promesa de que
él seria el inicio de la bendición para toda familia en esta
tierra; él recibió la oportunidad de ser la diferencia en
ese mundo de maldad; él recibió la oportunidad de obrar para
engrandecer el reino de Dios. Pero preguntémonos, ¿nos
ha dicho Dios lo mismo a nosotros? ¿Nos ha dado Dios
esta misma oportunidad? Claro que si, todos aquí
estamos llamados a proclamar el evangelio a las naciones (Mateo
28:19-20.) Dios nos ha llamado ha apartarnos de las
cosas de este mundo (Romanos 16:17-18;
2 Corintios 6:16-18; 2
Tesalonicenses 3:6.) Dios nos ha llamado a vivir
vidas en santidad (1 Pedro 1:15-16.)
De la vida de Abram tenemos mucho que aprender. Hermanos
Abram paso a ser reconocido como el padre de la fe, y te digo
en el día de hoy que Dios esta buscando a los fieles hoy en día.
Dios
esta buscando a hombres y mujeres dispuestos a enfrentarse a
la batalla sin temor. Hombres y mujeres dispuestos a
hacer grandes cosas por Su reino, buscando a hombres y mujeres
dispuestos a entregar lo mejor de ellos, hombres y mujeres
dispuestos a dejar la comodidad y confiar en Su palabra.
No tenemos que ser perfectos, no tenemos que ser sabios, solo
tenemos que estar dispuestos a confiar en Su Palabra, estar
dispuestos a dejarnos ser guiados. Solo tenemos que
poseer fe y confiar en Su palabra. Pasaremos por
situaciones difíciles, pasaremos por situaciones donde quizás
no podamos entender el propósito de Dios en todo, pero
reconozcamos que existe un propósito de Dios en todo (Salmos
138:8.) Dios espera que conquistemos nuestros
temores y derrotemos nuestros desánimos para que alcancemos
ver la manifestación de Su Gloria, Poder y Gracia en nuestra
vida y en la de todos que nos rodean. Pero si no estamos
dispuestos a movernos hacia el lugar que Él nos guía, si no
estamos dispuestos a dejar nuestra comodidad, entonces
fallaremos en reconocer el momento que Dios nos proporciona
para ser obreros en Su obra. Fallaremos reconocer que el
Señor se puede glorificar y se glorifica en cualquier
momento. Fallaremos en reconocer que Dios se glorifica
aun en nuestras debilidades (2
Corintios 12:9-10.)
Continuando
leemos: “Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue
con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando
salió de Harán.” ¡Abram obedeció a Dios!
Nuestra fe y obediencia a Dios será recompensada tal como
Dios recompenso a Abram, pero solo si nos mantenemos firmes.
Solo cuando nuestra fe es genuina y confiamos en Dios no
obstante lo difícil o costoso que pueda aparentar una situación.
Aunque la situación o circunstancia no aparente tener
sentido, aunque la situación o circunstancia este un poco
confusa, aunque el precio aparente ser muy costoso, nosotros
tenemos que confiar en Dios en todo momento y estar dispuestos
a movernos según Su voluntad. En muchas ocasiones el
hacer la voluntad de Dios no es nada fácil, ¿verdad?
Hay veces que nosotros escuchamos cuando Dios nos habla, pero
se nos hace difícil obedecer. Dios le hablo a Abram de
manera audible y él le escucho, él le obedeció. ¿Se
pueden imaginar lo que hubiese acontecido si Abram no hubiese
obedecido? Yo no quiero ni pensarlo ya que si ese hubiese sido
el caso no creo que ninguno de nosotros estaríamos aquí; de
la descendencia de Abram nació nuestro Rey y Salvador (Mateo
1:1.) Dios nos habla a nosotros de diferentes maneras.
Dios nos habla a través de Su Palabra, nos habla a través de
la convicción, nos habla a través de nuestros hermanos y
hermanas en el cuerpo de Cristo. Dios nos habla, y nos
habla con frecuencia, pero tenemos que comenzar a obedecer.
Como les dije, en ocasiones a nosotros se nos hace difícil
obedecerle, se nos hace difícil porque casi siempre que Él
nos habla, casi siempre que recibimos Su mensaje, las tareas a
cumplir no son nada fácil.
Ciertamente
este fue el caso de Abram, la jornada no seria fácil, pero
esto no lo detuvo; Abram seria un instrumento de Dios
confiando completamente en Su palabra. Hermanos,
tal como Dios tenia un propósito con Abram, Dios tiene un
propósito en la vida de toda persona que se deja utilizar por
Su santo espíritu. Abram seria de bendición a muchos,
y Dios desea que tu le seas de bendición a muchos. Dios
tenia un propósito en la vida de Abram, y Dios tiene un propósito
en la vida de toda persona que se entrega a Cristo Jesús (Romanos
8:27-29.) Puede ser que no lo alcancemos ver de
inmediato, puede ser que no lo entendamos, pero Dios no comete
errores cuando nos llama, Dios conoce nuestro potencial, Dios
conoce nuestros corazones (1 Samuel
16:7.)
Como
iglesia no podemos quedarnos sentados en los bancos y sillas,
tenemos que pararnos y obrar para Dios. Tenemos que dejar
nuestra comodidad y movernos hacia la voluntad de Dios.
Tenemos que buscar que nuestros corazones sean restaurados,
que nuestros corazones sean limpios ante Dios (Proverbios
11:20.) Recordemos siempre que Dios nunca nos
llamara a estar en contiendas, en celos, en envidia, y/o en
discordia con nuestros hermanos. Dios nunca nos llama a
chismear, desacreditar o causar división. Dios nunca
nos llamara a la desobediencia o rebeldía. Dios llamo a
Abram a hacer algo diferente para que sirviere de bendición.
Dios llama al verdadero creyente para que también seamos de
bendición. Recordemos que Dios nos llama a ser
diferentes, pero nunca nos llama a pecar (Juan
3:20-21.) Dios nos llama a ser diferentes, pero
nunca a contemplar el pecado. Dios NO nos llama a
justificar el pecado, NO nos llama a disimular el pecado.
Recordemos que Dios no habita donde existe el pecado porque
Dios es santo (Levíticos 19:2.)
Como el pueblo de Dios tenemos que movernos hacia Su voluntad.
Es tiempo de que nos demos cuenta que no podemos vivir fuera
de la voluntad de Dios. No podemos ignorar lo que Él nos esta
diciendo. Si no estamos atentos a Su voz, y le obedecemos,
entonces no alcanzaremos las bendiciones.
Para
concluir. Estamos a punto de comenzar un nuevo año,
pero Dios te llama a no esperar, Dios te llama a comenzar
ahora. No podemos permitir que nada nos aleje de su propósito.
No podemos permitir que nada nos aleje de Su voluntad.
El Señor nos llama a ser diferentes, a escuchar Su voz y a
apartarnos del mundo. No será en vano que hagamos estas
cosas, sino tendremos nuestra recompensa (Marcos
13:13.) Dios nos habla en el día de hoy, Dios nos
llama a escuchar Su voz y a ser obedientes a Su Palabra.
Busquemos el propósito de Dios en todo momento, busquemos Su
voluntad, busquemos Su rostro.
Recordemos que Él
nos reconoce por lo que podemos ser y no por lo que pensamos
que somos. Estoy seguro que en ese entonces el mundo vio
a Abram como un simple hombre, pero Dios lo vio como el padre
de la fe (Romanos 4:16-17.) En
el primer libro de Samuel el mundo vio a David como a un niño,
pero Dios lo vio como un rey (1
Samuel 16:1; 11-13.) El mundo vio a Juan el
bautista como un profeta (Mateo 14:5),
pero Dios le vio como el que prepararía el camino para el Señor
(Mateo 11:9-10.) El
mundo vio a Pedro como un simple pescador, pero Dios le vio
como un discípulo (Mateo 4:18-19.)
Dios ha visto en cada uno de nosotros lo que podemos llegar a
ser, Él sabe el potencial que existe en cada uno de nosotros
y quiere que lo desarrollemos. No permitamos que las
influencias de este mundo determinen nuestro futuro.
Es
hora de ser obreros en el reino, es hora de testificar de Su
gloria y poder. No esperes al año nuevo, sino ten hoy
un nuevo comienzo.