Ahora bien, en cuanto los filisteos (una representación del ejército de las tinieblas) se enteraron que David había sido ungido como el rey, ellos enseguida se movilizaron y atacaron. Les pregunto, ¿le ha sucedido esto alguna persona aquí?

Cuando meditamos en lo que le sucedió a David en este instante, no es difícil concluir que en realidad no existe mucha diferencia entre él y muchos de nosotros. Digo esto porque toda persona que acepta a Cristo como su Rey y Salvador es ungido por Dios.

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