Aquí vemos que el Señor dijo: “…Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!..” [vers. 15].

La queja principal del Señor fue que ellos habían caído en un estado de complacencia y/o indiferencia. Desafortunadamente, la indiferencia y/o complacencia es algo que se manifiesta con mucha frecuencia en el pueblo de Dios de hoy.

Es decir, existen muchos cristianos que han permitido que las preocupaciones y quehaceres de este mundo lentamente enfrié su relación con Dios, y ahora se encuentran tibios. Examinémonos ahora brevemente para descubrir el estado de nuestra relación con Dios. Preguntémonos, ¿qué es estar tibio?

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