Los diez leprosos fueron bendecidos, y todos deberían estar grandemente agradecidos. Los diez hombres debieron regresar al Señor para darle las gracias por Su sanidad y misericordia, pero de los diez solo uno sintió la necesidad de hacerlo.

De los diez, sólo uno regresó para darle gracias al Señor. ¿Qué pasó con los otros nueve? Los otros nueve, a pesar de que habían recibido la bendición más grande que podían recibir, simplemente siguieron sus caminos, de esta forma menospreciando lo que Dios había hecho por ellos.

La triste realidad es que lo que aconteció con estos nueve hombres no es muy diferente a lo que sucede con frecuencia en la iglesia de hoy.

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