¿Qué precio tendremos que pagar? Fijémonos en la respuesta del Señor para contestar esta pregunta. Aquí vemos que el Señor le respondió diciendo: “…Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza…”

¿Qué le estaba diciendo el Señor con esto? Lo que el Señor le estaba diciendo con esto, y lo que nos dice a nosotros hoy en día, es que seguirle no es algo fácil. No es algo fácil, porque seguir al Señor genuinamente significa que tendremos que abandonar nuestra comodidad.

¿Se recuerda alguien de la predicación de la semana pasada? Dile a la persona que tienes a tu lado: tenemos que abandonar nuestro Gilgal. ¿Qué les quiero decir con esto?

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