Para poder vencer las tentaciones que llegan a diario a nuestra vida, existe algo que tenemos que reconocer.

Fíjense bien como lo dijo aquí Santiago cuando leemos: “…sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido…

Hermanos, tenemos que reconocer que el problema tiene su inicio en nosotros.  El problema tiene su inicio en nuestra mente, y en nuestro corazón.

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