Predicas en Audio

Tengamos mucho cuidado de no presentar nuestras oraciones vanagloriosas al Señor, y que despreciemos a otros. La oración de este hombre pecador fue corta, pero directa y al punto.

La oración del publicano estaba completamente llena de humildad, de arrepentimiento por sus pecados, y de un deseo genuino de alcanzar a Dios.

Él reconoció que era un pecador por su naturaleza y sus prácticas; él reconoció que era culpable en todo sentido delante de Dios. Él no dependía de nada más que de la misericordia de Dios. Hermanos, todos tenemos mucho que aprender de esta parábola aquí.