Predicas en Audio

La gran realidad es que la mayoría de nosotros no somos muy diferentes al pueblo de Israel de ese entonces.  Todos los que estamos aquí sentados, en un punto o otro en nuestra vida estuvimos perdidos en el desierto.

Estoy seguro que todos podemos recordarnos de estar en búsqueda de algo, completamente perdidos sin rumbo o propósito, sedientos de algo, pero no sabíamos de qué. Tratamos todas las soluciones a nuestro alcance tratando salir de ese sufrimiento, pero en si nada funciono.

Vagábamos sin rumbo o dirección por ese desierto árido y desconsolante cargados de problemas, preocupaciones, y sufrimientos.  Pero todo esto fue hasta el día cuando finalmente nos rendimos a la voluntad de Dios, y aceptamos a Jesús como nuestro Rey y Salvador personal.