Trabajar para el Señor

Trabajar para el Señor

Bosquejos Bíblicos Prédica de Hoy: Trabajar para el Señor: La Excelencia en Nuestra Vida Diaria

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica de Hoy: Colosenses 3:23

Introducción

En nuestro caminar diario, a menudo nos encontramos realizando tareas tanto grandes como pequeñas. Desde el trabajo en la oficina hasta las labores en nuestro hogar, cada acción que emprendemos tiene el potencial de ser un reflejo de nuestra fe.

La palabra de Dios nos dice: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres«. Esto nos invita a ver más allá de la rutina, a encontrar un propósito más elevado en nuestras acciones cotidianas.

Este versículo nos llama a realizar cada acción con un corazón entregado, como si fuera para el Señor mismo. Recordándonos que nuestra labor terrenal tiene una dimensión espiritual significativa. Hoy reflexionaremos sobre cómo esta perspectiva transforma no solo lo que hacemos, sino también cómo lo hacemos.

I. Trabajar para el Señor Como Acto de Adoración

Cuando decidimos trabajar para el Señor, transformamos nuestras actividades diarias en una ofrenda espiritual. Esta perspectiva nos permite ver cada responsabilidad como un medio para glorificar a Dios, elevando el acto de trabajar a una forma de adoración. Cuando trabajamos para el Señor con excelencia y dedicación, demostramos nuestra gratitud y amor hacia Él.

  • a. Con Excelencia, no Perfeccionismo (Eclesiastés 9:10): Cuando trabajamos para el Señor, buscamos la excelencia, sabiendo que nuestro esfuerzo es para Él.
  • b. La Dignidad en el Trabajo (2 Tesalonicenses 3:10-12): Cada labor realizada es una oportunidad para trabajar para el Señor y reflejar su gloria.
  • c. La Actitud Correcta (Filipenses 2:14-15): Cuando trabajamos para el Señor implica hacerlo con una actitud positiva y sin quejas.
  • d. El Testimonio a través de la Labor (1 Pedro 2:12): Cuando trabajamos para el Señor, nuestro esfuerzo se convierte en un testimonio de nuestra fe.

II. Trabajando con un Propósito Eterno

Trabajar para el Señor nos recuerda que nuestras acciones tienen un impacto eterno. Esta perspectiva nos anima a buscar la aprobación de Dios más que la de los hombres, y a ver cada tarea como una inversión en el reino eterno. Al trabajar para el Señor, cada pequeño acto de servicio se magnifica en su valor eterno.

  • a. Servir a los Demás (Gálatas 5:13): Trabajar para el Señor se manifiesta en el servicio amoroso hacia los demás.
  • b. La Motivación del Amor (1 Corintios 16:14): El amor debe ser la fuerza detrás de nuestro deseo de trabajar para el Señor.
  • c. La Recompensa Celestial (Mateo 6:20): Al trabajar para el Señor, acumulamos tesoros en el cielo.
  • d. La Fidelidad en lo Poco (Lucas 16:10): Trabajar para el Señor en las pequeñas cosas nos prepara para mayores responsabilidades.

III. La Excelencia en el Servicio Como Testimonio de Nuestra Fe

Al trabajar para el Señor, cada acción y decisión que tomamos se convierte en un reflejo de nuestra fe. No solo trabajamos con diligencia y compromiso, sino que también buscamos ser ejemplos de la gracia y el amor de Cristo en el ambiente laboral. Esta excelencia en el servicio no solo honra a Dios, sino que también sirve como un poderoso testimonio ante aquellos que nos rodean.

  • a. Reflejando a Cristo en el Trabajo (Colosenses 3:17): Todo lo que hacemos, lo hacemos en el nombre del Señor, reflejando su amor y gracia.
  • b. Integridad y Honestidad (Proverbios 11:3): La integridad nos guía al trabajar para el Señor, siendo honestos en nuestras acciones y palabras.
  • c. Trabajo y Reposo (Éxodo 20:8-11): Cuando trabajamos para el Señor, también reconocemos la importancia del descanso sabático como parte de nuestro ritmo de vida.
  • d. La Gratitud en el Trabajo (1 Tesalonicenses 5:18): En todo damos gracias, porque al trabajar para el Señor, cada circunstancia es una oportunidad para crecer y glorificar a Dios.

Aplicación

Consideremos cómo podemos incorporar el principio de trabajar para el Señor en cada aspecto de nuestra vida. Que este mandato divino guíe nuestra ética laboral y fortalezca nuestro compromiso con cada tarea encomendada. Que al final de cada día, podamos reconocer que hemos trabajado con diligencia y amor para el Señor.

Para concluir

Trabajar para el Señor según Colosenses 3:23 nos desafía a vivir con un sentido de propósito divino. Al adoptar esta actitud en nuestro trabajo, lo mundano se convierte en sagrado, y lo ordinario en extraordinario. Salgamos con la convicción de que al trabajar para el Señor, cada esfuerzo es significativo y cada día es una oportunidad para adorar a Dios con nuestras obras.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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