Vivir por Gracia

Vivir por Gracia

Bosquejos Bíblicos Prédica de Hoy: Vivir por Gracia: Nuestra Vida de Buenas Obras

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica: Efesios 2:8-10

Introducción

Los versículos que estamos explorando hoy encapsulan un principio central del cristianismo: somos salvos por gracia a través de la fe, no por obras, para que nadie se gloríe.

Estos versículos no solo aclaran la base de nuestra salvación sino que también establece el propósito de nuestras vidas tras recibir ese regalo inmerecido: realizar las buenas obras que Dios ha preparado de antemano para nosotros. Exploremos cómo esta verdad impacta nuestra identidad y nuestras acciones diarias.

I. La Gracia, Fundamento de Nuestra Salvación

De los versículos que estamos explorando hoy aprendemos que Dios nos da su amor y su salvación como un regalo gratuito. No necesitamos hacer nada para ganarlo porque es un regalo que viene directamente de Dios.

Esta idea es muy importante porque nos ayuda a entender que no importa cuánto tratemos de ser perfectos, nunca podríamos ganarnos este regalo por nosotros mismos. Dios, en su gran amor, nos ofrece este regalo sin pedirnos nada a cambio.

Sin embargo, aunque recibimos este regalo sin costo, esto no significa que debamos quedarnos sentados sin hacer nada. Dios espera que respondamos a su regalo con acciones que muestren nuestro agradecimiento y amor hacia él y hacia los demás. Este concepto nos lleva a explorar cómo podemos demostrar nuestro agradecimiento a través de acciones específicas y positivas que Dios ha preparado para nosotros.

a. Salvos no por obras (Efesios 2:8-9).
b. La fe como medio de recibir la gracia (Romanos 5:1-2).
c. El papel del Espíritu Santo (Tito 3:5-6).
d. La gracia como fuente de nuestra esperanza (2 Tesalonicenses 2:16).

II. Creados para Buenas Obras

Aunque nuestra salvación es un regalo que recibimos sin tener que ganárnoslo, esto no significa que debamos vivir sin hacer buenas acciones. De hecho, después de recibir este regalo tan especial, se espera que ayudemos a otros y hagamos cosas buenas en nuestra vida diaria.

Estas acciones son una forma de decir gracias a Dios y de compartir su amor con las personas que nos rodean. No hacemos estas cosas buenas para recibir el regalo de la salvación—eso ya lo tenemos—sino para mostrar nuestro agradecimiento y para seguir el plan que Dios tiene para nosotros.

Cada uno de nosotros tiene oportunidades únicas cada día para hacer cosas que ayuden y alienten a otros, siguiendo el ejemplo de bondad y amor que Jesús nos mostró.

a. Predestinados para las buenas obras (Efesios 2:10).
b. La relación entre fe y obras (Santiago 2:17).
c. El impacto de las buenas obras en el mundo (Mateo 5:16).
d. Ejemplos de buenas obras predestinadas (Gálatas 6:10).

III. Viviendo en Gracia y para las Buenas Obras

Vivir bajo el regalo que Dios nos ha dado significa más que solo aceptar ese regalo; significa también actuar de acuerdo a lo que hemos recibido. Cada día, tenemos la oportunidad de decidir cómo vamos a vivir.

Si elegimos vivir haciendo buenas acciones, no solo estamos diciendo gracias a Dios con nuestras palabras, sino también con nuestras acciones. Esto implica mantener una actitud de ayuda y servicio hacia los demás, buscando siempre maneras de ser útiles y amables.

Al hacer esto, no solo nos sentimos bien por ayudar, sino que también mostramos a otros el amor y la bondad que Dios nos ha mostrado a nosotros. Esta forma de vivir no solo nos cambia a nosotros mismos, sino que puede tener un impacto positivo en nuestra comunidad y más allá, inspirando a otros a vivir de la misma manera.

a. Mantener una vida de constante fe y acción (Colosenses 3:17).
b. El crecimiento espiritual como preparación para las obras (2 Pedro 3:18).
c. Reconocimiento de nuestra dependencia continua de la gracia (Hebreos 4:16).
d. La comunidad cristiana como contexto para las buenas obras (Hebreos 10:24).

Aplicación

Reflexiona sobre cómo estás viviendo la gracia de Dios en tu vida diaria. ¿Estás activamente buscando esas buenas obras para las cuales has sido creado? ¿Cómo puedes involucrarte más en servir a otros como expresión de tu fe?

Conclusión

Los versículos que hemos explorado hoy nos recuerdan que, si bien no podemos ganarnos la salvación, tenemos una clara responsabilidad de vivir en respuesta a este regalo. Nuestras buenas obras no solo son evidencia de nuestra fe, sino también parte del propósito divino para nuestras vidas. Al abrazar este llamado, vivimos no solo salvos, sino también transformados por ella, haciendo tangible el reino de Dios aquí en la tierra.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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