Entendiendo la Voluntad de Dios

Entendiendo la Voluntad de Dios

Bosquejos Bíblicos Prédica de Hoy: Entendiendo la Voluntad de Dios en un Mundo Pecador

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica: Romanos 1:18-32

Introducción

Hoy quiero hablarles sobre un tema muy importante: «Entendiendo la voluntad de Dios en un mundo pecador«. Vivimos en tiempos difíciles. A diario, vemos cómo el pecado se manifiesta en nuestra sociedad. ¿Cómo podemos comprender la voluntad de Dios en medio de tanto caos? La Biblia nos ofrece respuestas claras.

En los versículos que estamos explorando hoy, Pablo nos habla sobre la ira de Dios contra la impiedad y la injusticia. Este pasaje es crucial para entender cómo Dios ve el pecado y cómo desea que vivamos.

Reflexionaremos sobre estas enseñanzas. Buscaremos la manera de aplicar estos principios en nuestra vida diaria. ¿Están listos para profundizar en la Palabra de Dios y descubrir Su voluntad para nosotros?

I. La Ira de Dios contra la Injusticia

Provocar la Ira de Dios

En el vers. 18 leemos: «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad«.

Este versículo nos muestra que Dios no tolera el pecado. Su ira es una respuesta a la injusticia y la impiedad en el mundo. Pero, ¿qué significa esto para nosotros? Debemos vivir de acuerdo a Sus mandamientos. Reflexionemos sobre la gravedad del pecado y la necesidad de buscar la justicia.

a. La Impiedad en el Mundo

La impiedad es la falta de respeto hacia Dios. Vemos esto en muchos aspectos de la sociedad actual. ¿Cómo podemos vivir piadosamente en un mundo tan impío?

  • La impiedad lleva a la oscuridad espiritual (Efesios 5:11).
  • La falta de respeto a Dios trae juicio (Salmo 50:22).
  • La impiedad crea división y conflicto (Tito 1:15).
  • La vida piadosa atrae la bendición de Dios (1 Timoteo 4:8).

b. La Injusticia y sus Consecuencias

La injusticia es el acto de negar la verdad y el bien. Dios nos llama a ser justos en todas nuestras acciones. ¿Estamos siendo justos en nuestras vidas diarias?

  • La injusticia provoca la ira de Dios (Amós 5:24).
  • La injusticia afecta a los más débiles (Proverbios 31:8-9).
  • La justicia exalta a una nación (Proverbios 14:34).
  • Vivir justamente trae paz (Isaías 32:17).

c. La Verdad de Dios Detenida

Muchos hoy en día niegan la verdad de Dios. Esto es un gran error. La verdad de Dios debe ser proclamada y vivida.

  • Negar la verdad lleva a la corrupción (2 Timoteo 3:8).
  • La verdad de Dios es nuestra guía (Juan 17:17).
  • Proclamar la verdad trae libertad (Juan 8:32).
  • Vivir la verdad glorifica a Dios (1 Pedro 1:22).

d. La Necesidad de la Justicia

Dios nos llama a vivir en justicia. La justicia no es solo para nosotros, sino para mostrar a otros el camino a Dios. Este llamado es urgente y vital.

  • La justicia es un mandamiento divino (Miqueas 6:8).
  • La justicia trae bendición (Salmo 106:3).
  • La injusticia será juzgada (Eclesiastés 12:14).
  • Buscar la justicia es buscar a Dios (Mateo 6:33).

Ahora que hemos visto la ira de Dios contra la injusticia, exploremos cómo debemos responder a Su llamado en un mundo pecador.

II. Respondiendo al Llamado de Dios

En el vers. 21, Pablo nos dice: «Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido«.

Este versículo nos recuerda la importancia de reconocer y glorificar a Dios. Nuestra respuesta al pecado debe ser una vida de gratitud y adoración. ¿Estamos glorificando a Dios con nuestras acciones? Debemos examinar nuestras vidas y hacer los cambios necesarios para honrar a Dios.

a. Reconocer a Dios en Todo

Dios debe ser el centro de nuestras vidas. Reconocer Su soberanía es crucial. ¿Estamos verdaderamente poniendo a Dios en primer lugar?

  • Dios es digno de toda gloria (Apocalipsis 4:11).
  • Reconocer a Dios trae sabiduría (Proverbios 3:6).
  • Negar a Dios trae oscuridad (1 Juan 1:6).
  • Glorificar a Dios es nuestra misión (1 Corintios 10:31).

b. Vivir una Vida de Gratitud

La gratitud es esencial en la vida cristiana. Agradecer a Dios en todo momento fortalece nuestra fe. ¿Estamos siendo agradecidos cada día?

  • La gratitud honra a Dios (Salmo 50:23).
  • La gratitud trae paz (Filipenses 4:6-7).
  • La ingratitud endurece el corazón (Romanos 1:21).
  • Ser agradecido en todo (1 Tesalonicenses 5:18).

c. Evitar la Vanidad

La vanidad nos aleja de Dios. Debemos ser humildes y reconocer nuestra dependencia de Él. ¿Estamos evitando la vanidad en nuestras vidas?

  • La vanidad es engañosa (Proverbios 31:30).
  • La humildad atrae la gracia de Dios (Santiago 4:6).
  • La vanidad lleva al pecado (Eclesiastés 1:14).
  • Ser humildes como Cristo (Filipenses 2:3-4).

d. Guardar Nuestro Corazón

Nuestro corazón es el centro de nuestra vida espiritual. Debemos protegerlo de la oscuridad. ¿Estamos guardando nuestro corazón en la luz de Dios?

  • El corazón debe ser puro (Mateo 5:8).
  • Guardar el corazón trae vida (Proverbios 4:23).
  • La corrupción del corazón es peligrosa (Jeremías 17:9).
  • Un corazón limpio agrada a Dios (Salmo 51:10).

Habiendo visto cómo debemos responder al llamado de Dios, veamos ahora cómo podemos vivir una vida que refleje Su voluntad.

III. Viviendo Según la Voluntad de Dios

En los verss. 29-30, Pablo describe las características de aquellos que viven en pecado: «estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriadores, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres«.

Debemos evitar estas actitudes y vivir según la voluntad de Dios. ¿Estamos reflejando la voluntad de Dios en nuestras vidas? Examinemos nuestras acciones y busquemos conformarnos a Su imagen.

a. Evitar el Pecado

Debemos alejarnos del pecado y vivir en santidad. Esto es un llamado claro de Dios. ¿Estamos evitando las tentaciones del pecado?

  • El pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2).
  • La santidad es nuestra meta (1 Pedro 1:16).
  • El pecado trae muerte (Romanos 6:23).
  • Vivir en santidad glorifica a Dios (Efesios 5:1-2).

b. Practicar la Bondad

La bondad debe ser evidente en nuestras vidas. Esto refleja el carácter de Dios. ¿Estamos practicando la bondad cada día?

  • La bondad es un fruto del Espíritu (Gálatas 5:22).
  • La bondad atrae a otros a Dios (Romanos 2:4).
  • La bondad debe ser constante (Colosenses 3:12).
  • Dios es la fuente de toda bondad (Santiago 1:17).

c. Buscar la Verdad

Debemos buscar y vivir en la verdad de Dios. La verdad nos libera del pecado. ¿Estamos viviendo en la verdad?

  • La verdad de Dios es eterna (Salmo 119:160).
  • La verdad nos hace libres (Juan 8:32).
  • Vivir en la verdad glorifica a Dios (Efesios 4:25).
  • La verdad es nuestra guía (Salmo 25:5).

d. Reflejar el Amor de Dios

El amor de Dios debe reflejarse en nuestras vidas. Esto es la marca de un verdadero cristiano. ¿Estamos mostrando el amor de Dios a los demás?

  • El amor de Dios es nuestra guía (1 Juan 4:8).
  • El amor cubre multitud de pecados (1 Pedro 4:8).
  • Mostrar amor en todas las cosas (1 Corintios 16:14).
  • El amor de Dios nos une (Colosenses 3:14).

Aplicación

Hermanos y hermanas, debemos aplicar estas enseñanzas en nuestras vidas diarias. Vivir según la voluntad de Dios en un mundo pecador no es fácil. Pero, con Su ayuda, podemos hacerlo. Debemos reconocer la ira de Dios contra la injusticia. Responder a Su llamado con gratitud y humildad. Vivir según Su voluntad en santidad, bondad, verdad y amor. Cada día es una oportunidad para reflejar a Cristo en nuestras acciones.

Para concluir.

Hoy hemos explorado cómo entender la voluntad de Dios en un mundo pecador. Hemos visto la importancia de vivir en justicia y evitar la impiedad. Responder al llamado de Dios con gratitud y humildad. Reflejar Su voluntad en nuestras vidas. Les animo a meditar en estas enseñanzas y a aplicarlas en su vida diaria.

Que nuestra vida sea un testimonio de la gracia y el amor de Dios. Vivamos de manera que glorifiquemos a nuestro Padre celestial. Que Dios les bendiga y les guíe en cada paso. Amén.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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