Bosquejos Bíblicos

Borrando la culpa

Bosquejos Bíblicos

Bosquejo bíblico Texto bíblico: «Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.» (Mateo 26:74-75)

Prédica de Hoy: Borrando la culpa

Introducción

En el transcurrir de nuestras vidas, todos hemos tenido momentos, momentos de risas, de tristeza, de enojo o de emoción. Esos momentos generalmente dejan huellas en nosotros, causan un impacto, crean recuerdos en nuestra mente, nos llenan de experiencias, anécdotas y en otros casos solo son momentos que pasan sin dejar rastros debido a su poca importancia.

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Pudiéramos decir que hay momentos buenos y malos. Claro, esto varia desde nuestra perspectiva. En el caso de hoy, vengo a hablarte de un mal momento. Un recuerdo que para muchos puede ser un tormento de mucha tristeza. Un recuerdo que nos perseguirá por mucho tiempo. Me refiero al momento en que negamos a Jesús.

I. Mal momento, malos recuerdos (Mateo 26:75)

A medida que vamos creciendo en nuestra fe como cristianos, vamos adquiriendo mas palabra de Dios, mas sabiduría, revelaciones y luz para nuestro andar. Actividades que antes hacíamos sin conocimiento de su maldad o equivocación, nos van siendo reveladas y tratamos de evitarlas con mucho esfuerzo por amor al Señor.

Cuando estamos en el “primer amor” batallamos constantemente por agradar a Dios. Queremos estar más cerca de Él, hacer lo mejor por Él. Ningún sacrificio nos parece grande, ante la necesidad que ha sido creado por amor a Dios. Pero como todo en esta vida, llegan esos momentos donde nos sentimos agotados y esa llama va perdiendo poco a poco su intensidad.

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Allí cuando estamos debilitados, es donde Satanás aprovecha para atacarnos de una manera más fuerte y despiadada hasta que logra su objetivo, el cual es que pequemos. Es fácil entender, incluso para un cristiano con poco tiempo en el evangelio, que pecar es negar a Jesús, es olvidarnos de esa fe, es decirle al Señor: este cuerpo es mío y hago lo que quiera con él.

Para muchos el negar a Jesús, se convierte en un recuerdo terrible, muy doloroso. La palabra nos dice que cuando Pedro negó a Cristo se apartó y lloro amargamente. Este terrible momento puede durar mucho tiempo invadiendo nuestra mente.

II. La culpa (Mateo 27:4-5)

Muchos somos perseguidos de la culpa cuando pecamos. Otros simplemente siguen con sus vidas adelante demostrando que no tienen ningún arrepentimiento ni respeto por nuestro Dios. Los que nos sentimos culpables tratamos de ocultarnos. Sabemos que el Señor nos mira, y en ciertos aspectos nos sentimos acusados o descubiertos.

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Tenemos conocimientos y fundamentos bíblicos suficientes para entender lo que debemos o no debemos hacer. Es allí donde radica ese sentimiento tan terrible, hicimos mal, sabemos cuando y donde lo hicimos. A eso le agregamos al acusador de Satanás torturándonos.

Negar a Jesús vienen acompañando de una persecución, la meta de esa guerra (Satanás/hombre), batalla que ha existido desde la fundación del hombre, con el mismo concepto: apartarnos de Dios para luego destruirnos.

La culpa (aunque sea bueno reconocer que hicimos mal), nos perseguirá para apartarnos de Dios. Vendrán pensamientos como “no merezco el perdón del Señor”. “Todos me van a descubrir y me apartaran”. “Nunca mas seré visto igual”. Comienza un proceso en nosotros denominado “autoexilio” o el “autocastigo”, terminando alejándonos del Señor y Su iglesia.

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III. Volver atrás (Juan 21:3)

Al momento de apartarnos de Dios, tenemos por tendencia el volver atrás. Buscamos un sitio donde estemos seguros y resguardados. Que mejor lugar para sentirnos bien que el sitio donde podemos hacer lo que mejor sabemos hacer.

En el caso de Pedro, el regreso a la pesca, lugar donde fue llamado por el Señor. En su caso eso era lo único que la sabia hacer. Pero su ejemplo aplica perfectamente para nosotros aun en la actualidad. Quizás para otros ese lugar sea el alcohol, la infidelidad, la pornografía, entre otras.

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